Curiosamente sabemos cómo contrarrestar esa situación, pero
ni nuestros antepasados hicieron nada y tampoco nosotros lo estamos haciendo.
Es como si los pronósticos realizados por los científicos sobre el calentamiento
global debido a la contaminación y a todas las demás plagas que afectan a los que vivimos en esta nave
espacial llamada tierra, fueran mentiras.
Los “homo sapiens” (hombre sabio), supuestamente los seres
más inteligentes que existen en el planeta; que deberíamos ser los guardianes,
protectores y cuidadores de nuestra casa el planeta tierra, no lo hacemos. El
futuro entonces es incierto, ya que por muchas leyes que se creen, es seguir matando la serpiente por la cola.
¿Cuál es la solución entonces a todos los males que aquejan
a la humanidad y por ende al planeta tierra? Solo hay una, educar y capacitar a
las futuras generaciones en torno al respeto a todo y a todos. Mientras no nos
respetemos a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea, todo seguirá igual. Una
frase atribuida al científico Albert Einstein dice que “Es de tontos esperar
resultados diferentes y seguir haciendo lo mismo”.
Si REALMENTE queremos que el futuro sea diferente,
necesariamente debemos comenzar por aceptar que las anteriores, la actual y las
próximas generaciones están seriamente contaminadas por la violencia en todas
sus manifestaciones, a la cual tristemente nos hemos acostumbrado tanto, que la
consideramos como algo normal.
Hasta que
no aceptemos esa realidad, difícilmente vamos a cambiar nuestra forma de pensar
y de actuar. Es necesario que aceptemos que estamos enfermos, que somos adictos
a la violencia y que muy probablemente alguna parte de nuestro ADN está dañado, ya que no es normal que pensemos y actuemos de una forma tan irracional. Claro que mientras pensemos que el dinero lo hace todo, haremos todo por dinero.
Tan pronto aceptemos esa triste realidad, se comenzará a
gestar un cambio que puede tardar tanto como lo que lleva la raza humana en
este planeta. Acelerar ese proceso de cambio depende de nosotros, de tomar
conciencia que el futuro depende solo de nosotros y que por lo tanto es indispensable cambiar los sistemas educativos
que existen actualmente, ya que está comprobado que no funcionan, pues las cárceles
del planeta están llenas de personas que mínimo saben leer y escribir y un gran
porcentaje de ellas han cursado estudios superiores y ni que hablar de los delincuentes
y criminales de cuello blanco que gracias a sus conocimientos y fortunas evaden
una justicia tan corrupta como ellos mismos.
Sin temor a equivocarme, creo firmemente que mientras no
eduquemos a las próximas generaciones (si es que las hay) en principios y
valores, el futuro de la humanidad, del planeta tierra y de los que lleguemos a colonizar, es bastante incierto.