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domingo, 30 de junio de 2024

Dar sin que nos pidan.


"Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores" (Khalil Gibran) 

Siempre se ha dicho que para un buen entendedor con pocas palabras basta.   

Hace poco me encontré con un “amigo” al cual hacía algún no veía y quien aparentemente se alegró al verme. La verdad es que no pudo evitar el encuentro ya que estaba sentado en su flamante vehículo, al parecer esperando a alguien. En pocos minutos me contó de las empresas que tenía, de los estudios que había realizado y de los que estaba realizando. Yo simplemente lo deje que hablara, en ningún momento me pregunto algo sobre mi o sobre mi familia, siempre hablaba de él y de lo exitoso que era. Me dijo que se había enterado de mi revés económico y lo mucho que lo lamentaba. Sin embargo no dijo nada sobre querer ayudarme pese a que acababa de contarme de las empresas que tenía y de lo bien económicamente que estaba. 

Cuando se marchó, no sin antes despedirse de mí con una enigmática sonrisa, me quede pensando lo que hace el dinero en las personas, a muchas de las cuales vuelve insensibles, indiferentes, distantes y son de las que lo miran a uno por encima del hombro o a veces ni eso. Sabía que mi “amigo” hubiera podido hacer mucho por mí pues conocía su gran poder económico. ¿Qué habría pasado si le hubiera pedido ayuda? Posiblemente me hubiera ayudado, sin embargo, la pregunta es ¿A qué buen amigo es necesario pedirle ayuda sabiendo nuestras dificultades? 

A usted que está leyendo este articulo quiero hacerle una pregunta ¿A quién ha ayudado hoy sin que esa persona se lo haya solicitado? Dirá usted que no tiene económicamente nada para dar, lo cual puede ser cierto. Pero, ¿Qué tal si comienza a dar de lo que usted tiene en abundancia? ¿Sabía usted que el mejor regalo es aquel que no pueda comprar con dinero? ¿Qué tal si hoy, sin decir absolutamente nada, le da un abrazo sincero a esa persona con la cual usted convive, labora o permanece la mayor parte del tiempo? Le anticipo que debe estar preparado(a) para una reacción no siempre muy agradable, porque es muy probable le pregunten que le está pasando, si está consumiendo alguna droga de esas raras, si tiene fiebre o si piensa que se va a morir y ya se está despidiendo, ya que por lo general, no estamos acostumbrados a ese tipo de manifestaciones. 

Recuerde que hay personas tan pobres tan pobres que lo único que tienen es dinero. Dar sin necesidad de que nos pidan es quizás la mayor obra de misericordia. Le sugiero volver a leer un artículo que publique recientemente (http://onofrerestrepo.blogspot.com.co/2015/08/los-pobres-vergonzantes.html) en el cual escribo al respecto.

Siempre se ha dicho que el dinero no hace la felicidad, idea que respeto pero no comparto, ya que podemos hacer felices a muchas personas con dinero o sino que lo digan las personas que en un momento dado son favorecidas con una ayuda económica que no esperaban. Pienso que los que dicen que el dinero no es importante es porque nunca lo han tenido o no lo han sabido utilizar. Por supuesto que el dinero es importante, otra cosa es que nos fanaticemos y estemos dispuestos a hacer cualquier cosa por conseguirlo. Recordemos la frase de Voltaire cuando decía “Quien cree que el dinero lo hace todo, acaba haciendo de todo por dinero”

La Madre Teresa de Calcuta afirmaba que: "quien no vive para servir, no sirve para vivir". Reflexione sobre lo mucho que puede hacer en pro de sus semejantes. Claro que si usted es de los que interpretan mal el más grande mandamiento de "Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu" y ese dios es el dinero, ahí si no hay nada que hacer porque no podrás practicar el segundo mandamiento de "y al prójimo como a ti mismo"

sábado, 2 de diciembre de 2023

Es navidad


Para unos, época de alegría, de diversión, de viajes, de regalos, de compartir con la familia y con los amigos; para otros, un dolor de cabeza ya sea porque no sepan que regalar o simplemente porque no tengan con que dar un regalo a sus seres queridos. Para unos y otros es una época bien interesante ya sea por su alegría o por su tristeza, sin embargo, es navidad; los primeros no sabrán que regalarles a personas que tienen todo lo que el dinero puede dar, a ellos les recuerdo que el mejor regalo que se puede dar es aquel que no se puede comprar con dinero. Esas personas que aparentemente lo tienen todo, muchas veces son las que carecen de todo, ya que son tan pobres que lo único que tienen es dinero, y suele suceder que están tan solas que deben "comprar amigos y amores" con costosos regalos. 

Para los que piensan que el dinero no es la felicidad, con todo respeto quiero decirles que el dinero si hace parte de la felicidad, más aún cuando hacemos parte de una sociedad de consumo donde el triunfo o el fracaso se miden por la cantidad de cosas materiales que poseemos. Por lo tanto, podemos ser y hacer personas muy felices si utilizamos bien nuestro dinero. Ahora bien, antes de dar un regalo que realmente sea valorado y apreciado, no dude en preguntarle a esa persona que necesita, ya que muchas veces regalamos cosas que si bien es cierto son interesantes, no son importantes y terminan en el cuarto de san alejo o en el peor de los casos son obsequiados a otras personas. 

Ahora bien, ¿Qué tal si junto con el regalo, usted con esa persona o ser querido comparte también un poco de su tiempo? A veces, más importante que el regalo, es departir con la persona que lo obsequió pues a veces pasa que damos un regalo por cumplir, “obligados” por la sociedad de consumo porque ¿Cómo no le voy a dar un detalle a pepita que ha sido tan especial con nosotros? O muchas veces el regalo se da por aparentar algo que no somos. Caso concreto, cuando se da un regalo de gran valor económico, muchas veces financiado, esperando de esta forma obtener reconocimiento o hacernos “visibles” ante alguien, la mayoría de las veces por un interés particular.

Para los que no tienen dinero para obsequiar regalos en esta navidad, quiero decirles que en cierta forma es algo más positivo que negativo. Obviamente quisieran comprar regalos y con ellos “amistades y amores” ¿entonces que les queda? Aceptar esa realidad y regalar aquello que el dinero no puede comprar, como por ejemplo una amistad sincera, amor verdadero, un abrazo, una sonrisa, una palabra de aliento, un poco de tiempo de su profesión, actividad u oficio ayudando a aquellos que no tienen como pagar lo que hacemos.

¿Y qué tal si en esta navidad los que no tienen dinero (y también los que lo tienen) para comprar un regalo, dan vida? Los invito a que en esta navidad donemos sangre y con eso matamos dos pájaros de un solo tiro. Damos vida y mejoramos nuestra salud física y mental.

Pensemos en esta navidad en darle también un regalo al escaso medio ambiente que nos queda, a nuestra casa el planeta tierra, recordemos siempre el efecto mariposa, ese pequeño cambio que cada uno de nosotros podemos dar y que puede generar grandes cambios, comenzando por no quemar su dinero en pólvora y globos. Cada año millones de dólares literalmente se queman en el mundo entero generando contaminación, destrucción y muerte. Miles de personas se quedan sin trabajo y ven truncados sus sueños debido a los incendios que ocasionan los globos. Cientos de niños y adultos recordaran por el resto de sus vidas la triste navidad que pasaron en un hospital debido a sus quemaduras con pólvora y otros tantos que simplemente ya no están en este plano de la existencia.

Antes de gastar dinero comprando pólvora, globos o licor, piense en un familiar, en un amigo o en un vecino que tal vez este soportando grandes necesidades las cuales usted puede suplir con ese dinero que piensa quemar. 

Para los que la diosa fortuna les sonríe, los insto a dar regalos que realmente se necesiten, no que se quieran, ya que una cosa es querer algo y otra necesitarlo. Para los que por alguna razón no tienen lo que el dinero puede comprar, analicen que pueden regalar, se darán cuenta que si tienen mucho para dar. 

A todos mis lectores, gracias, muchas gracias por permitirme continuar con ustedes; para cada uno, un abrazo y mis deseos que ésta sea realmente una feliz navidad y que el niño Dios renazca en vuestros corazones.

domingo, 25 de junio de 2023

Las palabras que no van seguidas de los hechos no valen para nada.


Al igual que esta frase atribuida al político ateniense Demóstenes (382-322 a.C) podríamos encontrar muchas otras como aquella que dice que “los hechos dicen más que las palabras” cuyo autor desconozco y por eso no le doy el crédito que merece. 

Y es que hay personas que hablan más de la cuenta, que prometen el oro y el moro, que no saben hacer dos cosas al mismo tiempo, prometer y cumplir.  Personas a las cuales se les hace muy fácil mentir o montar unas películas cuyos guiones quisieran los mejores directores de cine. Son los llamados terroristas de la palabra, los cuales utilizan esta poderosa herramienta para cautivar incautos, para manipular pueblos enteros. Ejemplos los que usted quiera. Durante la historia de la humanidad han existido personajes que con el poder de la palabra han dominado naciones y también las han llevado a la guerra y a la destrucción. Sin embargo hoy no me quiero referir a este tipo de seres humanos. Hoy quiero referirme a las personas que dicen una cosa y hacen otra, que no son coherentes ni consecuentes con su discurso. Son las personas que hablan de felicidad, pero son las más infelices. Hablan de libertad financiera, pero no tienen dinero. Hablan de amor, pero en todos sus actos se ve el odio y el rencor. Que hablan de paz, pero que con sus acciones causan el mayor daño. Hablan de grandes negocios y empresas y nunca han tenido una. Que hablan de triunfar en la vida cuando nunca han fracasado porque nunca han intentado hacer nada. Que hablan de moralidad, de principios y de valores, pero que son los más corruptos. 

Son personas que como dice el adagio popular, son “luz de la calle y oscuridad de la casa” y cuando me refiero a la casa no solo me refiero al espacio físico en sí, sino a la principal casa de todas, a nuestro cuerpo, a ese templo en el cual mora esa energía creadora y conservadora del universo que es nuestro padre Dios. Son personas que fingen lo que no son, dicen lo que no sienten y por supuesto viven en un mundo de apariencias. Son personas que están solas rodeadas de muchas otras. No es de extrañar entonces que algunas lleguen a cometer uno de los actos más difíciles de explicar cómo es el suicidio, ya que, entrar a criticar los que toman tan fatal decisión sería temerario pues nadie sabe a ciencia cierta que puede pasar por la mente de un ser humano cuando decide acabar con su vida. 

Es entonces cuando debemos preguntarnos quienes somos y no que somos. Cuando se le pregunta a alguien quien es, por lo general trae a colación sus estudios, su profesión, el arte o el oficio que desempeña, sin embargo eso es que es, no quién es. En mi hermoso país Colombia, buena parte de la población sufre de “doctoritis aguda”. En un blog anterior hablaba de los académicos que poseen cualquier cantidad de títulos universitarios, pero que se comportan peor que cavernícolas. Son personas muy bien capacitadas, pero mal educadas. Como decía el filósofo y escritor británico James Allen (1864-1912) “El hombre es lo que piensa” y yo le añadiría, que el hombre es lo que piensa y lo que hace. De tal forma que si se habla más de la cuenta y no se hace lo que se dice, simplemente esa persona es una embustera.

A veces se encuentra uno con “sabios” que dicen saber hacer muchas cosas, pero que a la hora de la verdad, como decimos aquí en Colombia son “mucho tilín tilín y nada de paletas”, frase que hace referencia a las personas que venden helados por las calles y que se anuncian mediante unas campanitas las cuales hacen sonar pero cuando uno va a comprarles algo, no tienen helados. Un ejemplo de esto son los políticos, que prometen cosas que difícilmente pueden cumplir solo para hacerse elegir o cuando se quiere conquistar a alguien que se dicen y se hacen cosas solo con el fin de lograr el objetivo. Infortunadamente después que logran sus objetivos, sale a flote la verdadera persona y los resultados son catastróficos. 

Qué bueno sería que nos respetáramos y respetáramos a los demás, solo así dejaríamos de hablar tonterías. Un proverbio Alemán dice que “guarda silencio o di algo mejor que el silencio”. Si no tenemos algo bueno que decir de algo o de alguien, mejor quedémonos callados, hacemos más y herimos menos. 

Como dice el escritor colombiano Alfredo Sterling, “Una bala hiere el cuerpo, una palabra hiere el alma”. Una herida física cicatriza en cambio difícilmente podemos olvidar una palabra que nos hirió el alma. Recordemos que cuando hablamos mal de los demás, lo estamos haciendo de nosotros mismos ya que somos fiel reflejo de lo que decimos y hacemos.

Somos lo que hacemos no lo que decimos ser. Es muy probable que hayamos tenido la oportunidad de asistir a prestigiosas academias y haber cursado estudios universitarios, posgrados, doctorados, etc. Pero por aquellos azares del destino terminamos haciendo cosas muy diferentes a las que estudiamos. En mi país Colombia por ejemplo encontramos personas que tienen títulos universitarios pero que desempeñan labores como la de taxista, y no con esto estoy desmeritando tan importante labor pues yo mismo la ejercí por varios años cuando era joven; a lo que me refiero es que así el conductor de ese vehículo sea una persona académicamente muy preparada, la verdad es que es un taxista ya que no somos lo que decimos ser sino lo que hacemos.

En mi caso por ejemplo, en los últimos años me he dedicado a escribir, por lo tanto, independientemente de los estudios que haya realizado, actualmente soy escritor y yo diría que siempre lo he sido porque mis primeros escritos los realice en mi adolescencia.

Lo invito pues amigo lector a reflexionar un poco sobre lo que dice y hace, a no generar falsas expectativas, a no hacer promesas que no pueda cumplir, a hablar menos y hacer más. El mundo necesita más hacedores y menos predicadores que predican pero no aplican.


miércoles, 2 de febrero de 2022

Corrupción

Corrupto: Según la Real Academia de la Lengua Española se trata de una “sustancia o cuerpo que está corrompido o descompuesto” Y todos sabemos lo que eso significa. Los olores nauseabundos que despiden los cuerpos en descomposición son al extremo desagradables, así como desagradable es lo que genera la corrupción. La pregunta es ¿Quién en algún momento no se ha dejado corromper por algo o por alguien? Y es que cuando se pierden principios y valores cualquier cosa puede suceder. No hay delitos pequeños o grandes, simplemente hay delitos. Mi padre solía decir que lo que no es de uno, no es de uno y a alguien debe pertenecer por lo tanto es necesario devolverlo. 

Durante algún tiempo usted amable lector ha seguido mis artículos, lo cual le agradezco. Sin embargo permítame hacerle con todo respeto una pregunta ¿le ha servido de algo lo que le he transmitido por medio de este blog? De ser así, me alegro, esa ha sido la idea. Hacerlo reflexionar sobre las dificultades que tenemos los seres humanos. Hoy por ejemplo el tema central de mi blog es la corrupción, un tema tan espinoso como son el sexo, la política o la religión. Sin embargo, aun así, es necesario hablar un poco sobre algo tan desagradable, una práctica que hace que miles y quizás millones de personas alrededor del mundo hagan sufrir al resto de la humanidad situaciones al extremo difíciles debido a que fueron vulnerados sus derechos.

La pregunta es ¿Por qué lo hacen? En la mayoría de los casos las personas corruptas lo hacen por ganar poder político o religioso, fama o fortuna. Y es que como decía el sabio Voltaire “El que piensa que el dinero lo hace todo, está dispuesto a hacer todo por dinero”. Millones de vidas humanas han sido desperdiciadas debido al accionar de los corruptos. Lo más increíble de todo es que igualmente la mayoría de los corruptos, mínimo saben leer y escribir y muchos han salido de las más prestigiosas universidades del mundo ostentando títulos y diplomas que acreditan los altos estudios que han realizado. Dicho de otra forma son personas muy bien capacitadas, pero que de educación no saben absolutamente nada. 

Con esto queda demostrado una vez más que el modelo educativo en la mayoría de los países está equivocado. El que durante cientos de años y yo diría que milenios nos hemos estado matando entre hermanos y destruyendo el escaso medio ambiente que nos queda, poniendo en serio riesgo el futuro del planeta tierra y por ende todo lo que hay en él, es una muestra inequívoca que las instrucciones que hemos recibido en las diferentes academias no son las adecuadas. Se preguntará usted amable lector si no hay nada que hacer y la respuesta es que hay mucho por hacer, es más, esta todo por hacer. El darnos cuenta que tenemos un problema equivale al 50% de la solución del mismo, el otro 50% es tomar la decisión de realizar acciones que conduzcan a salir de esas difíciles situaciones.

Siempre he pensado que no hay que inventar lo que ya está inventado y funciona, sino mejorarlo e innovar. El ejercicio es supremamente sencillo y tal vez por serlo parezca que algo no puede ser tan fácil ya que lo complicado es lo que más nos llama la atención. Ingrese usted al fantástico mundo de la Internet y utilizando uno de los buscadores averigüe cuales son los países menos corruptos del planeta. Se dará cuenta que si en algunos países los altos magistrados, políticos, religiosos, ejecutivos, empresarios y personas muy adineradas van a pie, en transporte público o en bicicleta a sus sitios de trabajo sin necesidad de ir custodiados o en vehículos blindados, es porque algo está pasando en esos países y no quiero mencionarlos con nombre propio porque será una tarea que usted debe realizar, si es que en realidad quiere saber que se está haciendo en muchas partes del planeta en contra de la corrupción en todos los niveles y estamentos.

Lo(a) invito pues a reflexionar un poco en que tan corruptos somos, en que aspectos de nuestra vida nos hemos dejado corromper ya sea por el dinero, por los vicios, por ideologías o filosofías equivocadas. Que pensemos en que nos hemos fanatizado dejándonos llevar como corderos al matadero. Recordemos que en condiciones normales, los únicos responsables de lo que nos pasa somos nosotros mismos. En la medida que nos respetemos y respetemos a todo y a todos, las situaciones, por difíciles que sean, comenzaran a cambiar. De esta forma las futuras generaciones no nos verán como los culpables de lo que a ellas les pase puesto que nuestras dificultades son el resultado de las decisiones que tomaron nuestros antepasados.

Como decía el sabio Albert Einstein “Es de tontos esperar que las cosas cambien y seguir haciendo lo mismo”.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Cuanto tienes, cuanto vales.



En mi país, Colombia, es una frase muy popular; con la cual se quiere expresar que valemos por las cosas materiales o el dinero que tenemos, de tal forma que si no poseemos nada pues simplemente no valemos nada, no somos nada, no representamos nada y los que si tienen algo miran por encima del hombro a los pobres “desventurados”.

Sin embargo amigo lector, permítame analizar desde la óptica del sentido común (haciendo un paréntesis les recomiendo mi libro Educar, con Sentido Común – Algo que comúnmente no hacemos padres de familia y maestros) este dicho o refrán popular.

Hoy en día todo es asegurable, cuantificable, medible y por supuesto valorizable y a lo que no se le pueda hacer este proceso, al parecer no existe. 

En este orden de ideas, analicemos entonces la veracidad de esa frase. ¿Cuanto valemos? Si tal y como papá Dios nos trajo al mundo nos miramos en un espejo veremos nuestra figura reflejada en el. Ahora bien, la idea no es comenzar a criticar la figura que vemos, lo obesos, lo flacos, lo desnutridos, lo negro, lo blanco, el lunar peludo que tenemos a un lado de la nariz, la celulitis, lo calvos que somos, esos gorditos que salen aquí y allá o cualquiera de las “deformidades” que físicamente tenemos.

Entre otras cosas, las sagradas escrituras dicen que, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios (génesis 1:26) por lo tanto, cualesquiera sea nuestra figura, quiere decir que papá Dios también tiene gran cantidad de presentaciones, tamaños y diseños y si somos como somos, es porque Él, como energía creadora y conservadora del universo, quería que fuéramos como una de sus innumerables manifestaciones.

Así es amigo lector, que es el momento entonces de aceptarnos tal y como somos y dejar de criticarnos y tratarnos tan duramente. Pues, como lo dije antes, sea cual sea nuestra forma física, es una de las tantas manifestaciones de esa energía que es Dios o cualquiera sea el nombre que le quieras dar; yo por ejemplo siempre me refiero a Él como papá Dios. Bueno, pero como este libro no se trata de hablar de temas tan espinosos como los religiosos continuemos entonces analizando el tema de este capítulo. 

Las aseguradoras por ejemplo le tienen un valor a cada parte de nuestro cuerpo. De hecho hay personas que aseguran por mayor valor la parte del cuerpo que más utilizan. Tal y como lo afirma la columnista Gracia Terrón “…Al igual que existen seguros para proteger el coche, la casa, el yate o la mascota; en el mercado existen pólizas de seguros que ponen precio a las partes del cuerpo más valiosas para una persona. Los cantantes, los conferenciantes, los profesores y en general todas las personas que económicamente dependen de su voz, la aseguran; los escultores, aseguran sus manos, los deportistas, aseguran sus piernas. El futbolista David Beckham por ejemplo tiene aseguradas sus piernas en 40 millones de dólares y todo su cuerpo por 150 millones de dólares. El cantante Luis Miguel también tiene asegurada su voz y su cuerpo por 7,5 millones de dólares y Jennifer López sus piernas, en seis millones de euros. El objetivo de estas pólizas es proteger económicamente a sus titulares ante una posible pérdida de facultades físicas, a las que deben su fama y sus ingresos.

Las aseguradoras tienen unas tablas con distintas valoraciones en función de la parte del cuerpo de que se trate. Las manos, el cerebro, los ojos y las piernas suelen ser más valoradas que los dedos, las orejas, oídos y la nariz, por lo general. No obstante, existen casos específicos, en función de la profesión del asegurado, en los que la indemnización puede ser mayor. Por ejemplo, las pólizas firmadas por un músico, que necesita los oídos para desarrollar plenamente su profesión, o un enólogo, recibirían mayores indemnizaciones en caso de tener problemas con sus oídos o su nariz que un profesional de otra categoría…”

Estoy seguro que si nos ponemos a hacer cuentas sobre cada uno de los órganos y partes del cuerpo humano, todos ellos valdrían una verdadera fortuna. Un riñón por ejemplo en el mercado negro tiene un costo superior a los ¡diez mil dólares norteamericanos! Increíble pero cierto. 

En este orden de ideas queda desvirtuada entonces la frase “cuanto tienes, cuanto vales” porque desde que fuimos fecundados y aun antes, porque también se venden óvulos y esperma humano, somos multimillonarios, solo que como se dice en las finanzas, el 95% de los seres humanos estamos ilíquidos, pues literalmente nuestro cuerpo vale una fortuna, (sin contar las propiedades intelectuales que pueden valer mucho más que las físicas; algo así como las marcas, que pueden valer más que las plantas físicas de las empresas).

Llegara el día en que el mercado de órganos humanos deje de ser ilícito y se pueda vender o comprar cualquier órgano o parte del cuerpo ya sean originales, clonados o creados en laboratorios. Tal como hacen los bancos de semen actualmente.

Es un hecho que la trata de blancas o el comercio de seres humanos como exclavos a través de la historia, ha sido una constante y difícilmente terminara. Más aun cuando los valores y principios están en franca decadencia. 

Tal y como lo acabamos de ver, una cosa es que tengamos un valor y otra muy diferente que nos valoremos, que nos apreciemos y que como tal nos cuidemos dado nuestro incalculable valor. Curiosamente cuidamos más el carro que tenemos que el vehículo que es nuestro cuerpo.


viernes, 30 de octubre de 2020

Matando la serpiente por la cola.

Diariamente vemos y escuchamos en todos los medios de comunicación lo que los humanos hacemos para autodestruirnos, poniendo en riesgo al planeta entero y todo lo que en él existe.

Curiosamente sabemos cómo contrarrestar esa situación, pero ni nuestros antepasados hicieron nada y tampoco nosotros lo estamos haciendo. Es como si los pronósticos realizados por los científicos sobre el calentamiento global debido a la contaminación y a todas las demás plagas que afectan a los que vivimos en esta nave espacial llamada tierra, fueran mentiras.

Los “homo sapiens” (hombre sabio), supuestamente los seres más inteligentes que existen en el planeta; que deberíamos ser los guardianes, protectores y cuidadores de nuestra casa el planeta tierra, no lo hacemos. El futuro entonces es incierto, ya que por muchas leyes que se creen, es seguir matando la serpiente por la cola.

¿Cuál es la solución entonces a todos los males que aquejan a la humanidad y por ende al planeta tierra? Solo hay una, educar y capacitar a las futuras generaciones en torno al respeto a todo y a todos. Mientras no nos respetemos a nosotros mismos y a todo lo que nos rodea, todo seguirá igual. Una frase atribuida al científico Albert Einstein dice que “Es de tontos esperar resultados diferentes y seguir haciendo lo mismo”.

Si REALMENTE queremos que el futuro sea diferente, necesariamente debemos comenzar por aceptar que las anteriores, la actual y las próximas generaciones están seriamente contaminadas por la violencia en todas sus manifestaciones, a la cual tristemente nos hemos acostumbrado tanto, que la consideramos como algo normal. 
 
Hasta que no aceptemos esa realidad, difícilmente vamos a cambiar nuestra forma de pensar y de actuar. Es necesario que aceptemos que estamos enfermos, que somos adictos a la violencia y que muy probablemente alguna parte de nuestro ADN está dañado, ya que no es normal que pensemos y actuemos de una forma tan irracional. Claro que mientras pensemos que el dinero lo hace todo, haremos todo por dinero. 

Tan pronto aceptemos esa triste realidad, se comenzará a gestar un cambio que puede tardar tanto como lo que lleva la raza humana en este planeta. Acelerar ese proceso de cambio depende de nosotros, de tomar conciencia que el futuro depende solo de nosotros y que por lo tanto es indispensable cambiar los sistemas educativos que existen actualmente, ya que está comprobado que no funcionan, pues las cárceles del planeta están llenas de personas que mínimo saben leer y escribir y un gran porcentaje de ellas han cursado estudios superiores y ni que hablar de los delincuentes y criminales de cuello blanco que gracias a sus conocimientos y fortunas evaden una justicia tan corrupta como ellos mismos.

Sin temor a equivocarme, creo firmemente que mientras no eduquemos a las próximas generaciones (si es que las hay) en principios y valores, el futuro de la humanidad, del planeta tierra y de los que lleguemos a colonizar, es bastante incierto.



miércoles, 1 de julio de 2020

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Una frase de cajón que hemos oído desde siempre pero que no hemos escuchado ya que pocas veces la tenemos en cuenta. Haré entonces un superficial recorrido por la pirámide de Maslow.

¿Qué es lo primero que hacemos cuando salimos del vientre de nuestra madre? Respirar ¿verdad? Lo curioso es que muchos aprendemos cualquier cantidad de cosas durante la vida, pero a muy pocos nos enseñan a respirar y  apreciamos el aire puro cuando difícilmente podemos respirar debido a la contaminación en todas sus presentaciones provocadas por nosotros mismos. Y es que como decía el sabio Voltaire “Quien piensa que el dinero lo hace todo, termina haciendo todo por dinero”. Literalmente estamos destruyendo el escaso cuarto del medio ambiente que nos queda por dinero. ¿Será que cuando terminemos con los recursos naturales podremos comer y beber dinero?

Un refrán dice que cuando estamos llenos, no pensamos en el hambre que tienen nuestros semejantes. En el llamado siglo de la tecnología, millones de seres humanos mueren literalmente de hambre. Lo curioso es que más del 50% de los alimentos que se producen en el planeta, se desperdician y toneladas de los que son donados, no llegan a los que los necesitan debido que los “adalides de la paz”, que luchan por los más pobres y necesitados, prefieren destruirlos o dejarlos perder.

Estamos tan concentrados sobreviviendo, haciendo lo urgente, realizando labores que distan mucho de agradarnos, que dejamos de vivir haciendo lo importante y lo que nos agrada y ser felices. Hacemos lo del talador de árboles que olvidaba afilar el hacha porque no disponía de tiempo para hacerlo. Igualmente consideramos el descanso como un lujo que no nos podemos dar, generando niveles de estrés que provocan enfermedades de todo tipo como por ejemplo la depresión, causante de la mayor cantidad de muertes y de suicidios en el planeta.

Del sexo ni hablemos, decimos que hacemos el amor, pero lo que realmente tenemos es relaciones sexuales donde el amor brilla por su ausencia. Y es que es prácticamente imposible hacer el amor porque el amor es un sentimiento, una fuerza tan grande, que difícilmente dimensionamos. Una cosa es tener sexo y otra muy diferente es tener sexo con el ser que REALMENTE se ama y se respeta. Claro que si para nosotros es más importante chatear en el celular que prestarle atención a nuestra pareja o a la persona que está frente a nosotros…

Es un hecho que lo único seguro es que no hay nada seguro, todo está en constante cambio y si no nos adaptamos al cambio y nos descuidamos, nos cambian. La tecnología por ejemplo pone en riesgo cada vez más la estabilidad laboral; millones de empleos se pierden y se perderán porque somos reemplazados por robots con “inteligencia artificial”. Es entonces cuando se debe analizar mejor eso del “homo sapiens” (hombre sabio). ¿realmente si somos tan sabios? El matarnos entre nosotros mismos y poner en serio riesgo la estabilidad del planeta, pone en tela de juicio eso de “hombre sabio”.

En mi libro “La piedra angular” afirmo que es el respeto a todo y a todos, comenzando con el respeto hacia nosotros mismos. Gastamos millones de dolores, perdón, de dólares, construyendo gigantescos templos, mezquitas, estadios, etc. para adorar a nuestros dioses, a los cuales les hacemos cualquier cantidad de promesas, ofrendas, peregrinaciones, sacrificios, etc. Pero no respetamos su verdadero templo, nuestro cuerpo, al cual le hacemos cualquier cantidad de sacrilegios con nuestras extrañas formas de comportarnos y pensar. Claro que como por lo general buscamos a Dios fuera de nosotros ¿Qué más se puede esperar?

Se dice que “el que encuentra a un amigo, encuentra un tesoro” el problema es que, como decía en un blog anterior, debemos seleccionar muy bien a nuestros amigos, ya que hay unos que aparentan serlo, convirtiéndose en relaciones toxicas, que, en vez de edificarnos, nos utilizan, nos menosprecian, y están con nosotros por conveniencia. Un verdadero amigo es aquel que esta con nosotros en las buenas y en las malas y que nos aprecia a pesar de lo que somos. La autorrealización entonces a la que se refiere el señor Maslow y que está en la cúspide de su pirámide de las necesidades, es cuando alcanzamos la felicidad y al serlo, somos creativos, espontáneos, dinámicos y cuando logramos eso, entonces si somos “hombres sabios”.

La pregunta entonces amable lector es ¿Se considera usted un “Homo Sapiens”?

Definición de sabiduría según la RAE: Facultad de las personas para actuar con sensatez, prudencia o acierto.



viernes, 3 de abril de 2020

Los pobres vergonzantes.

En mi ciudad Medellín, Colombia, existe una calle a la cual le dicen la calle del tuvo (de tener), que en realidad se llama Pasaje Peatonal La Bastilla y en ella hay varios bares, uno de los más famosos, es El Bar Ganadero, donde se reúnen personas, en su mayoría hombres, a tomarse un café, una cerveza o simplemente a hablar de las haciendas, de los edificios, de las fortunas que tuvieron, de lo famosos que fueron, etc. etc. etc. En su mayoría personas que se niegan a aceptar que ya no tienen nada, que esos años de bonanza y de riqueza ya pasaron, las cuales por alguna razón perdieron. Algunos incluso aun usan los viejos y desgastados vestidos que otrora los hicieron ver como personas exitosas.

Tristemente el dialogo siempre es el mismo, yo tuve tal cosa, yo tuve tal otra, yo hice aquello, yo fui lo otro. Muchos ni siguiera tienen dinero para tomarse un café o pagar el pasaje del autobús para regresar a su barrio, donde los “amigos” los miran con lastima y los familiares ya no son tan familiares. Son los pobres vergonzantes. Seres humanos con los cuales la diosa fortuna alguna vez estuvo y que luego los abandono a su suerte. Seres humanos que conservan su orgullo y que prefieren soportar necesidades de toda índole antes que pedir. Seres humanos que debido a su avanzada edad ya nadie los contrata o les brinda la oportunidad de realizar una labor que les permita sobrevivir y terminar sus días con dignidad y una mejor calidad de vida. Seres humanos que continúan aparentando lo que dejaron de ser hace ya mucho tiempo. Seres humanos que fueron exitosos, muchas veces terminan en los vicios, llegando hasta el suicidio. La diferencia entre un pordiosero y un pobre vergonzante es que al pordiosero no le da pena pedir y de hecho convierten esa labor en un lucrativo negocio. En cambio, el pobre vergonzante prefiere morir de hambre antes que pedir o cometer algún delito.

Lo más triste de todo es que, en los tiempos de “vacas gordas”, esas personas contaban con gran cantidad de “amigos” o mejor, compraban amigos, y familiares ni se diga, eran recibidos como verdaderos príncipes y las atenciones abundaban ya que siempre había un interés de por medio. En cambio, ahora, en épocas de “vacas flacas”, los que se consideraban amigos incondicionales, ya ni siquiera son amigos, es más, evitan a toda costa encuentros y cuando estos irremediablemente se presentan, disimulan con una sonrisa burlona y no ha de faltar el comentario bienintencionado” de que todo va a salir bien pero nunca hacen nada por ayudar. Lo más curioso del caso es que aun sabiendo que esa persona necesita ayuda con urgencia, se niegan a darla con la excusa que no le van a alcahuetear, y hasta llegan a decir que bien merecida tienen la situación que están viviendo.

Lo que no saben los que así piensan, es que en la vida lo único seguro es que no hay nada seguro. Que la salud, la fama, la fortuna o incluso el amor se pueden perder en cualquier momento y afortunadamente también se pueden recuperar como le paso al santo Job. Lo invito pues amable lector a reflexionar sobre mi artículo del día de hoy. A pensar quien puede ser ese pobre vergonzante al cual usted pueda ayudar sin necesidad que esa persona se lo pida. Comience por analizarse usted mismo, posiblemente sea usted un pobre vergonzante que le da pena pedir ayuda. Posiblemente sea usted tan pobre que lo único que tiene es dinero pero que en el fondo necesita más ayuda que los mismos pobres que no tienen el dinero que usted tiene. Si afortunadamente ese no es el caso observe a su alrededor, tal vez haya un familiar, un amigo o un vecino que necesita con urgencia de su ayuda y que está a punto de cometer alguna locura debido al desespero que produce no saber qué hacer o como alimentar a su familia.

Y a los pobres vergonzantes, a los que están pasando por una difícil situación ya sea económica, social, de salud, afectiva o espiritual o quizás todas las anteriores, quiero decirles que, por difícil que sea su situación, siempre es posible mejorar, siempre es posible salir del fondo del barril lleno de estiércol. No va a ser fácil, nada que valga la pena lo es. Posiblemente pasaran días, meses o incluso años, pero algo si es seguro. Como dice el refrán, “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Le sugiero analizar detenidamente su situación cualquiera sea, el primer paso es aceptarla y el segundo tomar la decisión de ponerse en acción para superarla. Recuerde que el mejor momento de un enfermo terminal es cuando entra en crisis, o se alivia o se muere y mientras haya vida, hay esperanza. Si usted aún no ha entrado en crisis, debe generarla. A veces es necesario darse contra el muro, tocar fondo. Si usted tuvo puede volver a tener porque ya sabe cómo hacerlo, es cuestión de insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir.

Convierta su sueño de volver a triunfar en una pesadilla que no lo deje dormir hasta hacerlo realidad. Sé que puede hacerlo, se lo digo por experiencia. Una sugerencia final, acepte la ayuda que le quieran proporcionar, la cual muchas veces se niega a aceptar debido a un orgullo desmedido. Una cosa es fracasar, algo de lo cual nadie está libre y otra muy diferente ser un fracasado lamentándose el resto de la vida. Recuerde que los ángeles que papá Dios nos envía para ayudarnos se presentan en muchas formas, la clave está en creer en ellos.

jueves, 12 de octubre de 2017

El Ave Fénix


Cuenta la historia que el fénix era un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de pico y garras fuertes. Se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas. El mito del ave Fénix, alimentó varias doctrinas y concepciones religiosas de supervivencia en el más allá, pues el Fénix muere para renacer con toda su gloria. Según el mito, poseía varios dones, como la virtud de que sus lágrimas fueran curativas, fuerza descomunal, control sobre el fuego y gran resistencia física. En el Antiguo Egipto se le denominaba Bennu y fue asociado a las crecidas del Nilo, a la resurrección, y al Sol. El Fénix ha sido un símbolo del cuerpo físico y espiritual, del poder del fuego, de la purificación, y la inmortalidad. 



Hermosa la historia la del Ave Fénix ¿Verdad? Siempre he pensado que los humanos nos parecemos mucho a esa mitológica ave. Muchas veces en nuestra vida, después de haber fracasado en el amor, en el dinero, en la salud, en la espiritualidad o a veces en todas juntas, es necesario renacer de nuestras cenizas una y otra vez, tal y como lo hacía esa fantástica ave. Cuando desencarnamos a lo cual algunos llaman muerte, que en realidad es, resurgir, resucitar, volver a la casa del padre o a hacer parte de esa energía creadora y conservadora del universo que es Dios la verdadera vida, volvemos a renacer de nuestras cenizas. 



Infortunadamente la inmensa mayoría no supera esa transición y permanecen “muertos”, fracasados lamentándose de su infortunio, preguntándose porque y no para que les paso lo que les paso. Son personas que “mueren” a una edad muy temprana y las entierran muchos años después. Por difícil que haya sido la experiencia vivida, siempre habrá quien la haya superado, siempre habrá quien haya sufrido más o le haya tocado vivir situaciones mucho más difíciles puesto que todo aquello que nos hace llorar, no es una tontería, puesto que nos hace llorar. Para nosotros, nuestro problema puede ser descomunal, otros lo verán como algo pequeño en comparación con las dificultades que a ellos les ha tocado sortear. 

Definitivamente los humanos somos muy malagradecidos, en vez de estarnos quejando por lo que no tenemos, deberíamos agradecer lo poco o lo mucho que si tenemos. Dirá usted que para mí es muy fácil escribir eso porque no me ha tocado vivir las difíciles situaciones que le ha tocado soportar a usted, lo cual es muy cierto, lo que sí puedo asegurarle es que tampoco a usted le ha tocado vivir y experimentar las que yo he vivido y así nos podríamos pasar la vida comparando lo bueno, lo malo y lo feo de nuestras vidas. Una sugerencia que si quiero hacerle con todo respeto, es que, independientemente sea la difícil situación por la que está pasando, siempre es posible mejorar, siempre y cuando haya tocado fondo, pues si no lo ha hecho, lo más seguro es que se acostumbró a esa situación y la volvió una forma de vida. 

De ser así, lo más probable es que utilice frases tales como: “es que Dios lo quiso así”, “es que yo tengo muy mala suerte”, “es que me embrujaron, me maleficiaron o en el peor de los casos, me enterraron vivo”, “es que como mis tatarabuelos, mis abuelos, mis padres y todas las generaciones de las que provengo han sido siempre pobres, entonces yo también debo ser pobre”. Al respecto permítame recordarle que no existe mayor pobreza que la mental, ya que no hay seres humanos pobres, lo que hay es seres humanos ilíquidos o si no pregúntele a las aseguradoras por cuanto estarían dispuestas a asegurar su cuerpo. Es más, ingrese a Internet para que vea cuanto están dispuestos a pagar muchos multimillonarios por un riñón o por cualquier otro órgano que pueda ser trasplantado ya que el comercio ilegal de órganos es una realidad. 

En ese orden de ideas apreciado lector y seguidor de mi blog, le sugiero que analice detenidamente su situación y comience a investigar a que se debe. Estoy seguro que le encontrara una explicación lógica. La mayoría de las veces, el único culpable de lo que le paso o lo que le esta pasando, es usted mismo, ya sea porque confió demasiado en los demás o porque de una u otra forma infringió las leyes naturales o sociales. Cualquiera sea la situación que esta viviendo, es el resultado de las decisiones que tomo en el pasado. Dependiendo de la siembra que hizo, esa es la cosecha que esta recogiendo.

Somos lo que pensamos y hacemos, por lo tanto amigo lector, nada de nervios,  haga un alto en el camino, dese un respiro, entre en contacto con ese espíritu santo maravilloso que habita en usted y pregúntele que debe hacer, estoy completamente seguro que él le dará el mejor consejo. Es que si tan solo le hiciéramos caso a esa vocesita que nos dice lo que debemos o no hacer, nuestra vida sería muy diferente. El problema es que la confundimos con algún trastorno mental o producto de nuestra imaginación y por eso es que nos pasa lo que nos pasa.

¿Qué existe el mal? Por supuesto que existe el mal producido por humanos con mentes distorsionadas que hacen de él un excelente negocio, los cuales están dispuestos a hacer cualquier cosa por obtener dinero y cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa por grave que sea, pues como decía el sabio Voltaire "Quien piensa que el dinero lo hace todo, esta dispuesto a hacer todo por dinero".

Desde hace miles de años, los humanos han hecho, hacen y harán las atrocidades más grandes por dinero. Ahora bien, así como existen seres humanos capaces de hacer lo que sea por dinero, también los hay, y yo diría que somos la inmensa mayoría, para los cuales el dinero, si bien es cierto es muy importante, más importante para nosotros son los principios y los valores, los cuales no son ni serán negociables.

Lo(a) invito pues a emular al Ave Fénix y a que renazca de sus cenizas, a que despierte de su pesadilla, de su letargo y haga realidad sus sueños, para lo cual le recomiendo leer mi libro ¡Sueñe, que eso relaja! El cual puede obtener con solo solicitarlo a mi correo electrónico onofrerestrepo@gmail.com


martes, 8 de agosto de 2017

Estamos bien capacitados pero mal educados


Tanto los principios como los valores son algo que aprendemos primeramente en el hogar y que luego reforzamos cuando ingresamos a la academia. Infortunadamente pocas veces hay coherencia entre ambas instituciones ya que lo que se dice en el hogar no se practica en la academia y viceversa. Cuando no es que una de las dos instituciones debe cumplir con ambos roles. Los padres de familia deben hacer de maestros y maestros que deben hacer las veces de padres ya que estos muchas veces se desentienden de sus hijos y los llevan a la escuela para que allí hagan lo que puedan con sus hijos pues ellos están demasiado ocupados trabajando para brindarles a esos hijos todo lo que el dinero puede comprar pero que no disponen de lo que realmente necesitan y que no pueden comprar en ninguna parte como es el amor de ellos.

Una historia muy conocida es cuando el niño le pregunta a su padre cuánto vale una hora de su tiempo. Este hace un cálculo matemático de acuerdo a su salario y le da al niño el valor de lo que el gana por hora de trabajo. Rato después del niño se presenta ante su padre con el dinero correspondiente a una hora y le pide el favor que le venda una hora de su tiempo. 

Se construyen y se abren grandes escuelas, colegios y universidades pero se cierran las más grandes instituciones educativas como son los hogares. Los verdaderos responsables de las futuras generaciones estamos dejando en manos de personas extrañas la educación de nuestros hijos. En el mundo occidental del cual hago parte, todo gira en torno al dinero. Tal y como lo manifestara el escritor y filósofo francés François Marie Arouet, más conocido como Voltaire (1694-1778) “Cuando se piensa que el dinero lo hace todo, se está dispuesto a hacer todo por dinero”. Y vaya si se hacen cosas bien desagradables por conseguirlo. Pueblos enteros han desaparecido por “conquistadores” que se creían y se creen poseedores de la verdad en pos de adquirir más y más poder respaldados por líderes políticos o religiosos que al fin de cuentas son la misma mafia. Naciones esclavizadas bajo el yugo de dictadores que se creen, como en tiempos antiguos, verdaderos dioses. 

La educación, responsabilidad de los padres de familia es un concepto en decadencia y en peligro de extinción. Al parecer ahora lo más importante es que los niños desde la más tierna edad aprendan complicadas operaciones de física, química, álgebra, trigonometría; estudien política, filosofía, astronomía, botánica, computación, medicina, etc. etc. antes que animarlos a avanzar hasta donde lo permitan sus aptitudes. Cuando antes de iniciarse en el ámbito de los estudios superiores, deberían dominar los elementales. Estudian varios idiomas y oratoria para convertirse en destacados políticos y oradores, cuando ni siquiera saben leer y escribir correctamente su propio idioma.

Es un hecho que la capacitación es importante, claro que es importante, sin embargo, más importante aún es tener seres humanos bien educados. Antes de correr es necesario aprender a caminar. De nada vale una persona muy bien capacitada, con muchos egomurales tapizados con cualquier cantidad de diplomas y certificados de estudio cuando hay que hablarle en papel sellado o lo que es peor, ni siquiera se le puede hablar. Son las personas que sufren de doctoritis aguda. El 95% de las personas que están en las cárceles del mundo mínimamente hicieron la primaria y de ese 95% más del 50% terminaron un bachillerato y un 30% terminaron una carrera profesional. Las preguntas son ¿Qué paso? ¿Dónde nos equivocamos? La respuesta es muy simple, capacitamos pero no educamos. El filósofo y matemático griego Pitágoras de Samos (569 – 475 a.C) afirmaba que “había que educar a los niños para no tener que castigar a los hombres”.

lunes, 6 de febrero de 2017

Pagar el precio



"Los problemas económicos no se resuelven con dinero, se resuelven con imaginación" 
(Anthony Robbins)

Y en este caso no estamos hablando solo de dinero. Pagar el precio de hacer realidad nuestro sueño se refiere más que todo a defender nuestros principios y valores, a ser honesto, a tener ética, a cumplir la palabra dada. Por ningún motivo el fin debe justificar los medios. Como solían decir nuestros abuelos. Andar con la frente en alto, mirando siempre de frente. 

El precio es directamente proporcional al tamaño de nuestro sueño. Nada es gratuito. Se suele decir por ejemplo que se volvió rico de la noche a la mañana; lo que nadie sabe es cuantos años pudo durar una noche llena de angustias, de sobresaltos, de insomnios, de haber tenido que sufrir no solo las inclemencias del tiempo sino las dificultades de tener que lidiar con el escepticismo y las criticas de amigos y familiares; siendo estos últimos los que, por lo general, más nos desaniman con sus irónicos comentarios. Siempre con el deseo de decirnos la frasecita aquella expresada con cierta satisfacción, malicia y en forma burlona cuando nos ven a punto de tirar lo toalla: “se lo dije, yo sabía que eso no iba a funcionar”. 

El precio muchas veces incluye tener que renunciar a todo lo que nos gusta, comodidades, familia, país, oportunidades, a vivir situaciones que difícilmente tendríamos que vivir si hiciéramos lo común de la gente o sea sobrevivir. 

Se dice que lo barato sale caro y es que lo más barato, lo más fácil, es renunciar a nuestros sueños, permitir que alguien los robe, que nos resignemos a sobrevivir y no luchar por hacer realidad nuestros sueños. Solamente lo barato se compra con dinero. Y es que todo lo que tiene valor no tiene precio. 

Para hacer realidad nuestros sueños necesariamente nos encontraremos con muchas dificultades, las cuales serán proporcionales al tamaño de nuestros sueños. Aclarando que los únicos que no tienen problemas son los que han abandonado este plano de la existencia. Todo ser humano tiene dificultades en mayor o menor grado y para cada uno de nosotros nuestra dificultad es la más grande, así otras personas nos digan que nuestro problema es nada en comparación con el de ellos. Vale la pena recordar que todo aquello que nos hace llorar no es una tontería, puesto que nos hace llorar.

Lo que en verdad vale la pena requiere esfuerzo. Una forma de locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. No importa la edad que tengamos ahora, no importan las situaciones que hayamos vivido o los fracasos que hayamos tenido. Lo importante ahora es creer en nuestros sueños. Para crear, primero hay que creer. Si realmente queremos hacer realidad nuestros sueños, necesariamente debemos dar un giro de 180º a las estrategias que hemos utilizado hasta ahora y que no han dado resultado. 

Los sueños producen visión, la visión esperanza y la esperanza FE y fe es creer en lo que aun no vemos o tenemos. Se dice por ejemplo que la felicidad no es completa. Y es que si desglosamos la palaba felicidad veremos que felicidad comienza con la silaba fe por lo tanto si no tenemos fe, la palabra queda incompleta, de ahí la frase anterior. 

La Fe es un concepto judío que se deriva de la palabra hebrea emuná que significa tres cosas: firmeza, seguridad y fidelidad. Para el pensamiento judío, una fe que no incluya seguridad o fidelidad, es lo mismo que separar el espíritu del cuerpo, es decir: es una fe muerta (Stg 2:26).

Ésta es la definición de la fe dada en la carta a los hebreos: "la Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve" (Heb 11:1).

Más importante que tener fe en nuestros sueños es tenernos fe a nosotros mismos. En la medida que creamos en nosotros mismos y en que somos hijos de Dios en esa misma medida nuestra fe aumentara. Hay que creer para poder ver realizados nuestros sueños pues, cuando hay fe en el futuro hay fuerza en el presente.

El novelista ruso León Tolstoi decía que “La fe es la fuerza de la vida, no se puede vivir sin fe” y yo me atrevería a complementar esa hermosa frase diciendo que no se puede vivir sin sueños.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Estamos bien capacitados pero mal educados


Hace pocos días el profesor Jürguen Klaric público un vídeo en su cuenta de Facebook donde se veía como un adolescente mejicano asesinaba a su maestra y a algunos compañeros en el salón de clase. La publicación recibió cientos de comentarios, unos a favor y otros en contra, como el mío, rechazando ese tipo de publicaciones. Muy amablemente el profesor Klaric contesto un comentario afirmando que era necesario publicar ese tipo de vídeos con el fin de crear conciencia de lo que estaba pasando en el mundo. 

Obviamente el profesor Klaric tiene todo el conocimiento y el reconocimiento para hablar sobre los males que aquejan a la sociedad, la mayoría de ellos producto de los obsoletos modelos educativos del mundo. Es de anotar que con su documental “Un Crimen Llamado Educación”, que próximamente publicara, quiere crear conciencia sobre la importancia de cambiar los sistemas educativos que existen en la mayoría de países del mundo, muchos de los cuales ha visitado con el fin de hablar con las autoridades educativas y así documentar su documental. 

Reconozco que la cruzada que ha emprendido el profesor Klaric es una tarea titánica y muy probablemente no contará con la colaboración de los ministros de educación de la gran mayoría países del mundo, ni de los dirigentes de las más prestigiosas academias, para los cuales la educación, más que un servicio social, es un excelente negocio con altas dosis de corrupción y fanatismo. El resultado salta a la vista. Nos estamos matando entre hermanos y lo que es mas preocupante, incentivando odios ancestrales que solo conllevan a más violencia.

En mis libros “Educar con sentido común"; "Estamos bien capacitados pero mal educados" y "Educando para la guerra”, afirmo que una cosa es la educación que nos brindan en nuestros hogares y otra la capacitación que recibimos en las academias. Sin embargo, si la familia y la academia no están articuladas, difícilmente se lograran resultados diferentes que los que a diario encontramos en los noticieros de la radio, la prensa, la televisión e Internet, los cuales, al igual que el vídeo publicado por el profesor Klaric, nos dan una muestra fehaciente de que la mayoría de los modelos educativos en el planeta están totalmente equivocados. 

Y es que cuando los principios y los valores pasan a un segundo o tercer plano o simplemente no existen, es cuando se aplica la frase del sabio Voltaire cuando decía que “Cuando se piensa que el dinero lo hace todo, se está dispuesto a hacer todo por dinero”; y no es que este diciendo que el dinero sea algo malo, por supuesto que no, ya que vivimos en un mundo donde el dinero es de vital importancia, con él podemos construir pero también podemos destruir todo aquello que se interponga en nuestra alocada carrera de “triunfar” a cualquier precio. 

Hace ya varios años funde la Universidad Virtual, una academia que no pretende competir con las academias tradicionales que existen en el planeta, pero si llenar los vacíos que dejan éstas. Vacíos que suelen convertirse en vacíos no solo profesionales sino existenciales, ya que las personas se dan cuenta que mucho de lo “aprendido” en tan prestigiosas academias, nunca lo aplicaran en sus vidas. Años desperdiciados inútilmente para terminar realizando labores para las cuales no se capacitaron o ejerciendo profesiones que distan mucho de hacerlos felices. 

Lo más curioso de todo es que la mayoría de maestros saben lo que deben enseñar, sin embargo no lo pueden hacer porque deben ceñirse a pensums académicos muchas veces diseñados y orientados por personas que de pedagogía no saben absolutamente nada. De ahí el asombro de estos maestros cuando se les dice que pueden enseñar lo que ellos siempre han querido; los resultados son sencillamente asombrosos. 

La pregunta es ¿Qué pasaría si en las academias tradicionales se enseñara solo lo que los estudiantes quieren aprender y no lo que les obligan? Me atrevo a decir que no solo serían verdaderos profesionales, sino que actuarían con profesionalismo ¿El resultado? Cero corrupción, porque nada más peligroso que un “profesional” sin principios y valores, los cuales por lo general sufren de “doctoritis aguda”. Una grave enfermedad que causa los más terribles males a la sociedad ya que son personas muy bien capacitadas pero que educación no saben absolutamente nada. Para la muestra, un botón, las cárceles del mundo están llenas de personas que mínimamente saben leer y escribir y en muchos casos, de personas que salieron graduadas de las más prestigiosas academias y ni que hablar de los “ladrones de cuello blanco" que gozan de libertad y de sus fortunas adquiridas de manera no muy santa. 

Finalmente quiero agradecer a todos los que me enviaron sus comentarios sobre mi anterior blog “Nadie sabe para quién trabaja”, uno de los cuales quiero reproducir literalmente: 

“Muy interesante su artículo señor Restrepo, sin embargo, vivimos en un mundo hostil donde solo sobrevive el más fuerte. Eso de cumplir la palabra, de respetar a todo y a todos solo lo aplican ustedes los idealistas que viven soñando en un mundo irreal. La realidad es muy diferente señor Restrepo, diariamente mueren de hambre miles de personas en el mundo y otras tantas debido a la violencia en todas sus manifestaciones. No entiendo como ustedes los escritores no ven la cruda realidad que hay más allá de sus narices” 

Lo dicho “Estamos vivos de milagro

miércoles, 25 de enero de 2017

Nadie sabe para quien trabaja

A sugerencia de una persona a quien aprecio mucho, hoy quiero referirme a esta controversial frase. Y es que en un mundo tan cambiante como el nuestro, donde los principios, los valores y la palabra dada esta en vía de extinción y que ni aún los documentos firmados se respetan, todo puede pasar. 


Cuando era niño, y eso hace ya muuuuuuchos años, mis padres hacían negocios de palabra. No había ningún tipo de documento firmado. Un apretón de manos era más que suficiente para sellar el acuerdo de la venta de una propiedad por valiosa que fuera o para confirmar un acuerdo. La palabra en ese entonces era ley y vaya de quien la incumpliera, el desprestigio social era total ya que esa persona no tenía credibilidad alguna.

Así nos criaron a los que ya nuestros blancos cabellos reflejan una edad avanzada, nos enseñaron desde muy niños principios y valores que están en franca decadencia, donde ya no se respeta la palabra dada, ni los documentos, ni la vida misma. Y es que muchas veces (afortunadamente no siempre) cuando hay dinero de por medio no hay socios, no hay amigos, no hay familia, no hay nada. Y es que como decía el sabio Voltaire “cuando se piensa que el dinero lo hace todo, se está dispuesto a hacer todo por dinero”. 

Los que hemos vivido años de “vacas flacas” sí que hemos comprobado eso. Una cosa es cuando uno tiene bienes materiales y otra cuando no se tiene ni donde caer muerto. En los tiempos de “vacas gordas” tenemos “seres queridos por montones”, nuestros familiares no saben dónde ponernos y nuestros “amigos” no pierden la oportunidad para halagarnos y para estar con nosotros. Pero cuando por algún motivo la diosa fortuna nos da la espalda, no solo ella lo hace, sino la mayoría de nuestros “seres queridos”. Claro que en épocas de “vacas flacas” es también cuando se sabe quién es quién. Quienes están con uno y quienes contra uno, por lo tanto esa época tiene muchas cosas positivas. 

Afortunadamente eso solo me ha pasado a mí, así es que usted amigo lector, nada de nervios, usted sí tiene verdaderos amigos y familiares que están con usted en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, etc. Al único que no le han cumplido la palabra es a mí, infortunada o afortunadamente, no lo sé, las enseñanzas de mis padres quedaron grabadas en mi mente y para mí la lealtad, el respeto a todo y a todos y por supuesto a la palabra dada, es algo que he tratado de practicar toda mi vida a costa de soportar las más duras criticas, los más implacables juzgamientos y por supuesto los más desagradables injurias y vejámenes. 

Ahora bien, ¿Qué posibilidad existe de recuperar esos principios y valores?, todas, solo que el día que eso suceda ni usted ni yo estaremos en este plano de la existencia porque hay que darle un giro de 180º a los sistemas educativos del planeta ya que todo parte de ahí, porque como lo digo en mi libro “Estamos bien capacitados, pero mal educados”. Hay quienes se gradúan en las más prestigiosas academias del mundo y practican aquello de que “hecha la ley, hecha la trampa”. Por lo tanto se especializan en como quitarle el dinero, la honra y hasta la vida a quien se cruce en su camino ya que para ellos es más importante el dinero que cualquier otra cosa. 

Por favor no se rasgue las vestiduras, no lo digo por usted amigo lector, usted es uno de esos humanos en vía de extinción para quien el respeto es la piedra angular de la sociedad. Pero dígame si estoy en lo correcto o no. Lo más probable es que mientras usted está muy juicioso leyendo este blog, otras personas están haciendo el mayor daño posible o estudiando la forma de hacerlo. Recuerde que el hecho que a usted y a mí nos vayan a canonizar, no quiere decir que todos nuestros semejantes sean unos santos. 

También habrá quienes en vez de perdonar, estén maldiciendo y utilizando las espaldas de sus semejantes para escalar el gigantesco rascacielos de su ego, de su orgullo, de su vanidad, de su nivel social y económico hasta llegar al último piso y así poder tener a los demás a sus pies. Lo que no saben esas personas es que cuando esa escalera humana que utilizaron para subir se ponga en pie, irremediablemente caerán. De ahí la frase que dice “se amable con las personas que te encuentres subiendo, porque serán las que te encontraras bajando”.

domingo, 17 de julio de 2016

Tecnología



Recientemente dictaba mi conferencia “Educar con Sentido Común” en un prestigioso colegio de mi ciudad Medellín, Colombia. Cuando comencé a tratar el tema de los teléfonos celulares y del Internet, uno de los asistentes, en su mayoría docentes del colegio, aunque también había muchos padres de familia, pidió la palabra para preguntarme ¿qué sugería yo que se debía hacer con respecto a la utilización de teléfonos celulares en clase por parte de los estudiantes? Mi respuesta fue que lo mejor que podían hacer era permitirles utilizarlos y hasta ahí llego mi conferencia, o mejor, no la conferencia tal y como la tenía diseñada, pues se convirtió en un conversatorio debido a las múltiples preguntas que surgieron del público.

Es de anotar que mi respuesta al docente no fue muy bien recibida que digamos porque incluso muchos de sus compañeros protestaron con vehemencia. Cuando los ánimos se calmaron un poco yo les explique a todos que la tecnología había llegado para quedarse y que lo malo de la tecnología no eran los abismales desarrollos a que ha llegado y llegara, sino la forma como se utilizaba. Que los teléfonos celulares, cada vez más sofisticados, son una realidad que no debemos prohibirles a nuestros hijos y estudiantes. Al contrario, hay que incentivar su utilización pero enseñando a utilizarlos y a sacarles el mayor y mejor provecho. Es muy dificil huir o tratar de ocultar por mucho tiempo una realidad como esa. 

El problema es que los niños ahora saben más de tecnología que sus propios padres y maestros y ahí si la situación se pone más difícil, porque ¿cómo enseñarle a alguien que sabe más que nosotros? Como dice la célebre frase “si no puedes con el enemigo, únete a él”. Los que poco sabemos de tecnología, más nos vale comenzar a aprender y dejarnos guiar por los que sí saben, o sea nuestros hijos y estudiantes. Solo que a medida que nos enseñan, aprenden principios, valores y los cuidados que se debe tener con el manejo de la tecnología, algo que si bien es cierto se puede aprender, más nos enseña el sentido común, el cual definitivamente cada vez es el menos común de los sentidos.

Tal y como lo manifestaba en un blog anterior, es un hecho que el sistema educativo que se emplea en las instituciones educativas de América Latina y yo diría que en la mayor parte del planeta, está equivocado y obsoleto ya que la escuela como la conocemos hoy en día nace en el siglo dieciocho y principios del siglo diecinueve en Prusia ya que con el fin de evitar las revoluciones que sucedían en Francia, los monarcas incluyeron algunos principios de la ilustración para satisfacer al pueblo pero manteniendo el régimen absolutista. La escuela prusiana se basaba en una fuerte división de clases y castas, su estructura heredera del modelo espartano fomentaba la disciplina la obediencia y el régimen autoritario buscando un pueblo dócil, obediente y que se prepararan para las guerras, un sistema formador, no de ciudadanos, sino de obedientes súbditos. 

Los industriales de la época que necesitaban mano de obra calificada, fueron los que financiaron las academias haciendo la educación obligatoria a través de sus fundaciones. La esencia de la escuela prusiana está inmersa en la estructura misma del modelo educativo actual. Los test estandarizados, la división de edades, las clases obligatorias, los currículos desvinculados de la realidad actual, el sistema de calificaciones, las presiones sobre los maestros y niños, el sistema de premios y castigos, los horarios estrictos, el encierro, la estructura vertical, etc. Todo esto hace parte de las escuelas del siglo veintiuno. La pregunta es ¿Ese modelo educativo a dado resultado? La respuesta la puede encontrar usted amigo lector en su majestad Goolge buscando cuales son los países más y menos corruptos del planeta. 

La tecnología no va en contra de la capacitación sino a favor de ella. Valga aclarar que una cosa es la educación y otra la capacitación ya que la primera solo se adquiere en el hogar y la segunda en las academias. Infortunadamente muchas veces dejamos que sean otros los que eduquen a nuestros hijos, entre ellos la tecnología, ya que muchas veces dejamos que los computadores y televisores cuiden a nuestros hijos, verdaderas escuelas, ya que nuestros hijos y hasta nosotros mismos pasamos horas conectados literalmente a la tecnología. Infortunadamente no viendo programas educativos sino las películas y los juegos más violentos. ¿El resultado? Una sociedad en franca decadencia donde prima el dios dinero porque la premisa es “cuanto tienes, cuanto vales” o como decía el filósofo Voltaire “quien piensa que el dinero lo hace todo, termina haciendo todo por dinero”.

Hago la aclaración de que no es que esté pensando que el dinero sea malo ni mucho menos, por supuesto que no, al igual que la tecnología depende para que y como se utilice ya que puede hacer mucho bien o causar mucho mal. ¿Qué pasaría entonces si le enseñáramos a nuestros hijos desde la más tierna edad a utilizar bien la tecnología y el dinero? Estoy seguro que no nos estaríamos matando por un celular, por un par de tenis y a veces por mucho menos que eso. 

Es necesario entonces y yo diría que indispensable que en la clase de tecnología, le enseñen a los niños, adolescentes y jóvenes a utilizar adecuadamente todo lo que tiene que ver con redes sociales, buscadores virtuales, etc. Etc. Recordemos que lo prohibido es lo más apetecido y que toda represión genera una reacción, la cual la mayoría de las veces no es la mejor. Los jóvenes, por su naturaleza, siempre han sido, son y serán rebeldes, por lo tanto es nuestra obligación enseñarles principios y valores tecnológicos. Infortunadamente cualquier cambio que hagamos en el modelo educativo actual solo comenzaremos a ver los resultados en las próximas generaciones ya que la nuestra está seriamente contaminada de rencor y de violencia en todas sus manifestaciones.

Sin embargo, principio tienen las cosas, si en algunos países, muy pocos en realidad, los altos dignatarios del gobierno y las personas más adineradas van a sus oficinas en bicicleta sin necesidad de guardaespaldas, se mezclan con el pueblo común y silvestre y la vida humana es respetada como todo lo que la rodea; es porque algo está pasando en esos países, una revolución en la educación que iniciaron generaciones anteriores y que apenas estamos comenzando a ver los resultados, prueba fehaciente de que si se puede cambiar el modelo educativo la pregunta es ¿Cuándo lo haremos?