Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de noviembre de 2020

Insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir


Se dice que quien nunca ha “fracasado” es porque nunca ha intentado hacer nada. Sin embargo muchos de los que han “fracasado”, que se han dado contra el muro, que han quedado con una mano atrás y otra adelante, muchas veces sucumben a esa terrible experiencia y toman decisiones tan drásticas como terminar con su vida, otros simplemente se hunden en sus recuerdos cuando eran prósperos y tenían todo lo que el dinero puede dar y se convierten en pobres vergonzantes, en drogadictos, alcohólicos o haciendo de su vida, la de su familia y amigos, un completo caos.

Millones de personas en la historia de la humanidad han pasado por situaciones personales y sociales que no quisieran volver a repetir, sin embargo, debido a lo que escribía en un blog anterior de que “estamos biencapacitados pero mal educados”, será una historia que se continuará repitiendo por cientos y quizás por miles de años hasta que nos demos cuenta que la violencia en todas sus manifestaciones, es un mal negocio y que puede llevar al exterminio de la misma raza humana. Es que la frase aquella que dice que “quien no conoce la historia está dispuesto a repetirla” no es del todo cierta, ya que conocemos la historia y continuamos repitiéndola una y otra vez, para la muestra, un botón, las guerras que buscan la paz - nada más contradictorio - cuando en realidad lo que buscan es demostrar el poder en todas sus manifestaciones.

En este blog no quiero hablar de esas tristes y decadentes formas de pensar de una minoría que convierte la vida de la mayoría en un verdadero infierno, al punto de poner en serio peligro la estabilidad de nuestra casa, el planeta tierra.  Hoy quiero escribir, basado en mi experiencia personal  de haber “fracasado” en la salud, el dinero, el amor o la espiritualidad y en lo interesante que es convertir nuestros “fracasos” en extraordinarias experiencias de vida. Se preguntará usted amable lector por qué escribo fracaso entre comillas. Por la sencilla razón que pienso que no existen los fracasos, existen experiencias, exámenes que la vida nos hace, muchos de las cuales no ganamos y debemos repetir una y otra vez la lección hasta aprenderla, la mayoría de las veces a la fuerza.

Para un enfermo existe un momento decisivo en la difícil situación que vive y es cuando entra en crisis; o se alivia o se muere. De igual forma, cuando en nuestra vida se generan esas crisis que pensamos no vamos a poder superar, es quizás el mejor momento que podemos vivir ya que las crisis si no se dan por si solas, necesariamente hay que propiciarlas pues  muchas veces pensamos que todo está bien, cuando en realidad nuestra vida se asemeja a una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento generando infelicidad,  destrucción y muerte.

Es necesario entonces hacer un alto en el camino y evaluar si lo que estamos haciendo realmente nos produce felicidad o solo lo hacemos por aparentar algo que no somos o porque nos hemos conformado con lo poco o lo mucho que tenemos. 

Si la conclusión a tu reflexión es que realmente eres feliz en todo el sentido de la palabra, ¡excelente! Si por el contrario te das cuenta que estas viviendo una vida que no es la quieres vivir, es el momento de cambiar de estrategia, pues como decía el científico Albert Einstein, “es de tontos esperar resultados diferentes y continuar haciendo lo mismo”.

Le invito pues a tomar la decisión y ponerse en acción, si realmente quiere lograr el objetivo principal de todo ser humano que es ser feliz. Le anticipo que no será una tarea fácil, nada que valga la pena lo es. Sin embargo si insiste, persiste, resiste y NUNCA desiste hasta hacer realidad sus sueños y despertar de una vez por todas de sus pesadillas, se que lo va a lograr.  Un proverbio oriental afirma que “para dar una larga caminada, hay que comenzar con el primer paso” y ese trascendental paso que usted debe dar es saber dónde está y dónde quiere llegar, porque "el que no sabe para donde va, ya llego".


sábado, 11 de abril de 2020

¿Por qué y para que?



Es un hecho que en la historia de la humanidad nunca antes se había presentado una situación como la que viven los humanos actualmente. Se habían presentado cuarentenas focalizadas, pero nunca generalizadas en todo el planeta. La pandemia generada por el coronavirus COVID19 es algo que necesariamente nos lleva a replantear nuestra forma de pensar y de actuar en esta, la primera guerra mundial del siglo XXI contra un enemigo "invisible".

¿Por qué sucedió esta pandemia?

Si nos atenemos a los comentarios que circulan por las redes sociales, la culpa fue de las grandes potencias como China o Estados Unidos; que fue un virus creado en laboratorio y liberado para ocasionar el mayor daño posible a nivel humano y económico. Los más religiosos incluso piensan que fue una plaga enviada por Dios para castigarnos por nuestros pecados.

Los científicos simplemente afirman que fue un virus que muto y seguirá mutando, al cual hasta el momento que escribo este artículo, no le han encontrado vacuna al Covid19 y a medida que se presenten nuevas mutaciones, necesariamente deberán encontrar nuevas vacunas, de ahí que, todos los científicos, unidos como nunca, estén intercambiando información con el fin de hallar la solución a  virus que no distinguen raza, credo, color o nivel socioeconómico.

¿Por qué sucedió esto? Nadie lo sabe a ciencia cierta, la realidad es que sucedió, así muchos lo hayan predicho con una exactitud escalofriante. Sí se sabía que algo así iba a suceder, ¿cómo es posible que no se hayan tomado las medidas necesarias con el fin de minimizar el impacto que está generando esta pandemia?

La respuesta es muy simple, se sabía que algo así podía llegar a suceder, lo que no se sabía era cuando. Los más optimistas veían el acontecimiento en un futuro muy lejano, tan lejano que ninguna nación, por poderosa que sea, estaba preparada para ello, de ahí que se estén presentando las dificultades que actualmente se están presentando.

Un refrán popular dice que “después de ojo sacado no vale Santa Lucia”. El virus llego y nos cogió a los humanos con los pantalones abajo. Miles o quizás millones de humanos morirán o moriremos antes que se desarrolle un antídoto. La pregunta que nos debemos hacer los que aún estamos en este plano de la existencia es…

¿Para qué ha servido y servirá la pandemia producida por el COVID19?

Indudablemente el primer beneficiado ha sido el planeta tierra, gracias a que más del 50% de los humanos, la plaga más mortífera que tiene, esta encerrada y ha podido respirar un poco mejor, ya que los niveles de contaminación en todas sus presentaciones han bajado considerablemente.

Los satélites nos muestran imágenes que desde hace mucho tiempo no veíamos y es que, de un color grisáceo, el planeta ha recuperado un poco su hermoso color azul. Las aguas de los ríos, de los mares y de los océanos han recuperado también un poco sus colores naturales y ni que hablar de lo felices que están las demás especies que viven dentro y fuera del agua.

Se comprueba entonces que, si los humanos desapareciéramos del planeta tierra, ésta volvería a ser un verdadero paraíso. Triste reconocerlo, pero así es. Los humanos nos hemos encargado de poner al planeta tierra y todo lo que en el existe en cuidados intensivos, de eso no cabe la menor duda.

De igual forma como ha pasado en todas las epidemias, catástrofes naturales y guerras que han ocurrido y ocurrirán, otra de las grandes beneficiadas ha sido la ciencia, ya que como dice el refrán, “La necesidad es la madre de todos los inventos”. Grandes adelantos científicos se han generado de cada situación, esperemos que de esta también se produzcan.

La pregunta es ¿Qué aprenderemos los humanos de esta pandemia? Es interesante ver casi desiertas las más grandes ciudades del planeta ya que, al igual que los animales en los zoológicos, los humanos estamos encerrados en nuestras casas, con la diferencia que los animales se suelen comportar mejor que los humanos, ya que la convivencia entre nosotros deja mucho que desear, pues según reportes de las autoridades en los diferentes países, los casos de violencia intrafamiliar son bastante preocupantes, al punto de no saber si el remedio (la cuarentena) es peor que la enfermedad (el virus).

Particularmente pienso que lo que debemos aprender del coronavirus COVID19 es humildad y que debemos ser humanos, tan solo humanos, seres vulnerables, seres que hacemos parte del rompecabezas del universo y que estamos en este planeta de paso, el cual para nosotros es una escuela en la cual aprobamos o reprobamos la tarea que debemos desempeñar. 

Aprender a ser agradecidos, no solo con nuestros semejantes sino con el planeta tierra y todo lo que contiene, a la cual debemos dejar en mejores condiciones que la encontramos. El virus nos está dando la oportunidad de reflexionar, de pensar, de mejorar. De nosotros depende si hemos captado el mensaje o si simplemente saldremos de la cuarentena más agresivos que antes, más prepotentes, más orgullosos, más vanidosos o si seguiremos contaminando el planeta al ritmo que lo venimos haciendo.

Como dicen los mensajes de la OMS, el vivir o el morir está literalmente en nuestras manos, lavándolas constantemente con agua y jabón, en protegernos los unos a los otros ya que mi salud depende de la salud del vecino.  Que si bien es cierto nuestras creencias políticas, económicas o religiosas son interesantes, no son relevantes ya que lo único importante es la vida y como la vivamos. 

Es necesario dejar de sobrevivir haciendo lo urgente y aprovechar los últimos segundos, minutos, horas, días, semanas, meses o años que nos quedan acatando al pie de la letra la regla de oro de no hacer lo que no quisiéramos que nos hicieran.

¡Animo pues amigo lector! Nada de nervios, lo invito a consolidar su familia, base de la sociedad. A respetar a todo y a todos y a replantearnos qué y quienes somos.



jueves, 19 de marzo de 2020

Nada de Nervios



En estos momentos de prueba a nivel mundial con lo de la pandemia del coronavirus COVID19, sean cuales hubieran sido las razones de su aparición, la realidad es que ya está entre nosotros y hay que aceptarla, por lo tanto, hay que orar como si TODO dependiera de Dios y protegernos unos a otros como si TODO dependiera de nosotros siguiendo las instrucciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public), de los médicos y de los gobiernos de cada país.

Literalmente TODO está en nuestras manos:

  • Lavándolas con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón mata el virus si este está en sus manos. 
  • Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón. Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Si usted estornuda o tose cubriéndose con las manos puede contaminar los objetos o las personas a los que toque. 
  • Mantenga al menos 1 metro (3 pies) de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre. Cuando alguien con una enfermedad respiratoria, como la infección por el 2019-nCoV, tose o estornuda, proyecta pequeñas gotículas que contienen el virus. Si está demasiado cerca, puede inhalar el virus. 
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca. Las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas, puedes transferir el virus de la superficie a sí mismo. 
  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo. Siempre que tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, es importante que busque atención médica de inmediato, ya que dichos síntomas pueden deberse a una infección respiratoria o a otra afección grave. 
  • Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19. Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre las medidas que la población de su zona debe adoptar para protegerse. 
  • Evite el saludo de mano. 
  • Tomar bebidas calientes con regularidad, mínimo cada tres horas. 
  • Usar tapabocas SOLO si tenemos gripe. 
  • Quedarnos en casa y lo más importante...
  • NADA DE NERVIOS. Una actitud mental positiva ayuda mucho para que la pandemia no se convierta en pánico colectivo. Lo más probable es que muchos vamos a estar infectados, es la realidad.


Cuenta la historia que había un hombre muy devoto, oraba fervientemente siguiendo los preceptos de su religión; hubo una gran inundación en el pueblo y los vecinos le dijeron, ven con nosotros para que nos salvemos a lo cual el hombre contesto, no, Dios me va a salvar. El agua continúo subiendo y el hombre se subió al techo de la casa, paso una lancha y le dijeron, ven, sube a lo cual el hombre les contesto que no porque Dios lo salvaría. Rato después paso un helicóptero y le dijeron que subiera a él, el hombre se negó diciendo que Dios lo salvaría. El hombre murió ahogado y cuando estuvo en presencia de Dios, le reclamo por qué lo había dejado morir cuando él le oraba tanto, a lo cual Dios le dijo sonriendo: Te mandé a tus vecinos para que te salvaras con ellos y no quisiste ponerte a salvo con ellos, luego te envié una lancha y tampoco quisiste subir a ella, luego te envíe un helicóptero y también te negaste a subir a él... Moraleja, Dios nos da TODAS las herramientas para que las utilicemos en nuestro beneficio, somos nosotros los que no las utilizamos ya que creemos en Dios, pero no le creemos a Él.

Actualmente los científicos de TODO el mundo están trabajando arduamente para buscar una vacuna contra el virus y nos están dando instrucciones para evitar el contagio, la pregunta es ¿estamos orando para que Dios ilumine a esos científicos para que encuentren la solución al problema? O ¿solo nos estamos dedicando a bromear y a enviar memes sobre la pandemia, a enviar noticias falsas por las redes sociales, a generar pánico e histeria en vez de documentarnos y estar atentos a los comunicados de la OMS?

La situación a nivel mundial es difícil ya que como lo afirmara el presidente de Francia “estamos en guerra contra un enemigo invisible, la primera guerra mundial del siglo XXI”. La pregunta es, los que quedemos o queden vivos, ¿Qué aprenderemos o prenderán de esta pandemia? Una cosa es cierta, y es que, así como la muerte no hace selección de raza, credo, color, nacionalidad, nivel socioeconómico, etc., el virus ataca a todos por igual y es entonces cuando nos damos cuenta que somos humanos, tan solo humanos, así a veces nos comportemos como dioses.

Cualquier cantidad de explicaciones han surgido sobre cómo surgió el virus. Que fue un experimento que se salió de control, que fue una mutación genética, si fue un arma biológica, etc. Etc. Etc. Ante una situación como estas, cualquier cantidad de explicaciones pueden surgir, muchas de ellas válidas y bien fundamentadas. Sin embargo, la realidad es que el daño ya está hecho y al igual que todas las plagas que han existido en la historia de la humanidad, siendo la humanidad misma una de ellas, hay que comenzar por aceptarlo y tratar por todos los medios de solucionarlo.

Una de las grandes desventajas que tiene la tecnología y los modernos medios de comunicación, es que todo se sabe y viaja en tiempo real. Anteriormente las enfermedades se propagaban conforme a los medios de transporte de la época, ahora viajan en avión, de ahí que el virus se haya expandido en forma tan rápida, tal y como lo hacen los dañinos virus informáticos.

 ¡Animo pues amigo lector! NADA DE NERVIOS. Que esa energía creadora y conservadora del universo – DIOS – Cualquiera sea la idea que tengas de Él, nos de la fortaleza y la sabiduría para aceptar y superar esta prueba del coronavirus COVID19. Los seguidores de Cristo debemos recordar lo que dice en Filipenses 4:13 "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", por lo tanto, ¿Dónde está tu fe? Un abrazo.



sábado, 25 de agosto de 2018

¡Estas Despedido!, nada personal, son negocios.


Se dice que lo único seguro es que no hay nada seguro y nada más inseguro hoy en día que un empleo, por más tiempo que se lleve laborando en la empresa o el cargo que se ocupe en ella, tarde que temprano – y actualmente más temprano que tarde – le dan al empleado la carta de despido por cualquier motivo, que por recorte de personal, que por bajar los gastos de la empresa, que por bajo rendimiento, que porque necesitan el puesto para dárselo al amigo o amiga del gerente, y si es al gerente al que despiden, con una sonrisa maliciosa simplemente le dicen como solía decirle el conductor del programa de televisión El Aprendiz, “¡Estas despedido! nada personal, son negocios”.

Comienza entonces el calvario para el nuevo desempleado quien no sale de su asombro y de su desilusión por haberse quedado sin empleo cuando más a gusto se sentía en la empresa a la que consideraba su “segundo hogar”, aunque la verdad suele ser el primero porque permanecía más tiempo en la empresa que en su casa. Y a propósito de casa, ¿Qué va decir en ella? ¿Qué se quedó sin empleo? ¿Qué hasta hoy trabajo en esa prestigiosa empresa o institución? ¿Qué posiblemente por algún tiempo van a tener que restringir los gastos al máximo debido a que ya no hay una fuente de ingresos lineales que les permita darse la calidad de vida que tenían? ¿Qué muy probablemente van a tener que mudarse de casa, de barrio, de ciudad y hasta de país debido a que la situación laboral en el que viven es extremadamente difícil? Esas y muchas otras preguntas se hace el nuevo desempleado.

Unos aceptan esa cruda realidad y simplemente comienzan a comunicarse con amigos y familiares para decirles que se quedaron sin empleo y que necesitan de toda su colaboración para encontrar uno nuevo, y empapelan la ciudad con hojas de vida en las cuales inicialmente colocan todos sus títulos educativos, experiencia laboral y todo aquello que les permita obtener un empleo igual o mejor del que tenían. Sin embargo, a medida que pasan los días, que se presentan entrevistas en las cuales les dicen la consabida frase “cualquier cosa nos comunicaremos con usted”, algo que nunca sucede, incrementando la frustración y el desengaño de saberse muy capacitado, con mucha experiencia pero que tales cosas no son tenidas en cuenta. Por lo tanto, como la situación económica del hogar comienza a tornarse difícil y muy probablemente también la relación de pareja, comienza a aplicar a ofertas laborales que nada tienen que ver con su formación académica y experiencia laboral. Conseguir empleo entonces se convierte en un verdadero trabajo, lo cual se dificulta aún más si tiene más de cuarenta años.

Otros guardan silencio y continúan saliendo de casa a la hora acostumbrada para que la familia no perciba ningún cambio. Comienzan a hacer malabares con las tarjetas de crédito haciendo avances en efectivo para tratar de mantener y aparentar el nivel de vida que llevaban y en el peor de los casos, para pagar otras tarjetas de crédito, la cuota del lujoso carro o moto, de la hipoteca, del arrendamiento, de los servicios públicos, etc. etc.    Se vuelven asiduos visitantes del club social donde pertenecen, de los centros comerciales, de cafeterías y restaurantes donde pasan las horas leyendo los periódicos, en sus computadores o celulares buscando ofertas de empleo, chateando con sus amigos o inmersos en las redes sociales hasta que es la hora de regresar a casa tal y como lo hacían cuando estaban laborando. Sin embargo, pronto la familia detecta que algo no está bien y comienzan a hacer preguntas, las cuales son evadidas o respondidas con explicaciones o mentiras que cada vez son más difíciles de sostener.

El mal genio, la depresión, el estrés, el abatimiento y en el peor de los casos el alcoholismo y la drogadicción, comienzan a hacer su aparición y con ellos la baja autoestima y todo lo que ello representa. De la persona que tenía todo bajo control y de la cual dependía en la mayoría de los casos la economía y la “estabilidad” del hogar, ya no queda nada. Lentamente el castillo de naipes se derrumba y con él las relaciones de pareja, familiares, sociales y hasta terminan porque ya no es hasta que la muerte los separe sino hasta que el dinero los separe y es que ¿quién va a vivir con un(a) mantenido(a) que no sirve para nada o con alguien que ya no quiere trabajar? ¡Ni más faltaba!

Entonces el mundo se le convierte al desempleado en algo invivible y cuantos hay que ante la desesperación de no encontrar empleo, de la presión familiar y social, de ver que todo lo que había construido ya no existe, prefieren dejar de existir.

Próxima entrega: ¡Urra! Me quede sin empleo



martes, 31 de julio de 2018

Estas contratado


Dos palabras que pueden llegar a significar no solo una mejora en la calidad de vida sino salir de la angustia existencial que produce estar desempleado. Como por arte de magia la autoestima comienza a recuperarse y “todo vuelve a la normalidad”. Nuevamente comenzamos a tener ingresos lineales y a medida que nos llegan los primeros pagos, comenzamos a llenar la nevera, abonarle a las tarjetas de crédito, a ponernos al día en arriendos o hipotecas, en la cuota del carro, de la moto o ya no tenemos que caminar tanto por falta de un pasaje.

Nuevamente la sonrisa vuelve a nuestro rostro y todo a nuestro alrededor lo comenzamos a ver de forma diferente. Pasan los días, las semanas, los meses y con la ayuda de Dios, los años. Nuestros hijos gozan de los pocos o los muchos privilegios que da un empleo. Ya nuestros “seres queridos” no nos miran con lastima y nuestros “amigos” vuelven a ser aquellas personas que nos tenían en cuenta para todo, que para pasar los fines de semana con ellos, que para ir de paseo, etc. Ya que contamos con ingresos y podemos colaborar con los gastos, algo que no podíamos hacer cuando estábamos desempleados.

Lo curioso de todo es que ahora somos nosotros los que comenzamos a ver a los desempleados de “otra forma” y aunque no lo manifestamos abiertamente, muy en nuestro interior o quizás con las personas más allegadas, comenzamos a criticarlos y a juzgarlos por continuar sin empleo cuando nosotros lo conseguimos “tan fácilmente” ya que olvidamos los días, las semanas, los meses o quizás los años que pasamos empapelando la ciudad llevando hojas de vida y presentando entrevistas. Pensamos que lo más seguro es que los desempleados no quieran trabajar, porque trabajo hay en abundancia, lo que pasa es que no hay con quien trabajar y lo más probable es que se hayan acostumbrado a que los mantengan el gobierno, los amigos o familiares.

Nuevamente comenzamos a utilizar nuestras tarjetas de crédito no por el servicio que nos prestan sino por el crédito ya que comenzamos a diferir las compras a varios meses; total, ya tenemos empleo y podemos darnos ciertos lujos que antes no podíamos darnos. Nuevamente comenzamos a aparentar lo que no somos, a vivir en un nivel socioeconomico que no nos pertenece. Si somos de clase baja, vivimos como si fuéramos de clase media y si somos de clase media vivimos y gastamos como si fuéramos de clase alta.

El estrés se apodera de nosotros, ya no por falta de empleo sino porque lo que ganamos no nos alcanza para cubrir nuestros gastos, por lo tanto debemos buscar fuentes de ingreso adicional o sea otro empleo, de tal forma que pasamos mas tiempo en el trabajo que con nuestra familia, los cuales no se pueden quejar porque gracias a nuestros empleos ellos tienen todo lo que el dinero puede comprar. Además, el poco tiempo que comparto con ellos es de calidad, la cantidad, poco o nada importa.   

La seguridad que nos da un empleo hace que comencemos a pensar y a actuar de forma diferente a cuando éramos desempleados. Aunque las comparaciones son odiosas. Es muy diferente estar empleado a estar desempleado; a cuando estamos armados o desarmados, a cuando sabemos que en nuestra cartera hay efectivo, tarjetas débito o crédito que pueden ser utilizadas en cualquier momento a cuando no tenemos ni siquiera un pasaje para trasladarnos de un lugar a otro. La seguridad que nos genera un empleo y la inseguridad que crea el no tenerlo solo la puede saber quién ha experimentado ambas situaciones.

Debo hacer la aclaración, y es que todo lo que escribo es producto de mi imaginación, recuerde amigo lector que soy escritor de ficción y eso de estar empleado o desempleado y cómo piensan y actúan unos y otros solo me ha pasado a mí. Por lo tanto nada de nervios, yo sé que usted no piensa ni actúa así, además que para usted es indiferente tener o no empleo ya que cuenta con inversiones y ahorros que le permitirán vivir el resto de la vida sin preocupaciones o que piensa que la empresa o institución donde labora necesita tanto de sus servicios que es prácticamente imposible que se quede sin empleo, además que ya usted es prácticamente socio plenipotenciario pues lleva tantos años laborando en esa empresa que ya tiene su jubilación asegurada.

¡Animo pues! Hoy han terminado todas sus angustias ya que ¡has sido contratado! Nuevamente haces parte de la fuerza laboral de tu país y podrás continuar contribuyendo con tus impuestos para la prosperidad del mismo por lo tanto ya no hay nada de qué preocuparse, tienes un empleo, ¡Felicitaciones!

Próxima entrega “Nada personal, son negocios”



miércoles, 25 de enero de 2017

Nadie sabe para quien trabaja

A sugerencia de una persona a quien aprecio mucho, hoy quiero referirme a esta controversial frase. Y es que en un mundo tan cambiante como el nuestro, donde los principios, los valores y la palabra dada esta en vía de extinción y que ni aún los documentos firmados se respetan, todo puede pasar. 


Cuando era niño, y eso hace ya muuuuuuchos años, mis padres hacían negocios de palabra. No había ningún tipo de documento firmado. Un apretón de manos era más que suficiente para sellar el acuerdo de la venta de una propiedad por valiosa que fuera o para confirmar un acuerdo. La palabra en ese entonces era ley y vaya de quien la incumpliera, el desprestigio social era total ya que esa persona no tenía credibilidad alguna.

Así nos criaron a los que ya nuestros blancos cabellos reflejan una edad avanzada, nos enseñaron desde muy niños principios y valores que están en franca decadencia, donde ya no se respeta la palabra dada, ni los documentos, ni la vida misma. Y es que muchas veces (afortunadamente no siempre) cuando hay dinero de por medio no hay socios, no hay amigos, no hay familia, no hay nada. Y es que como decía el sabio Voltaire “cuando se piensa que el dinero lo hace todo, se está dispuesto a hacer todo por dinero”. 

Los que hemos vivido años de “vacas flacas” sí que hemos comprobado eso. Una cosa es cuando uno tiene bienes materiales y otra cuando no se tiene ni donde caer muerto. En los tiempos de “vacas gordas” tenemos “seres queridos por montones”, nuestros familiares no saben dónde ponernos y nuestros “amigos” no pierden la oportunidad para halagarnos y para estar con nosotros. Pero cuando por algún motivo la diosa fortuna nos da la espalda, no solo ella lo hace, sino la mayoría de nuestros “seres queridos”. Claro que en épocas de “vacas flacas” es también cuando se sabe quién es quién. Quienes están con uno y quienes contra uno, por lo tanto esa época tiene muchas cosas positivas. 

Afortunadamente eso solo me ha pasado a mí, así es que usted amigo lector, nada de nervios, usted sí tiene verdaderos amigos y familiares que están con usted en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la alegría y en la tristeza, etc. Al único que no le han cumplido la palabra es a mí, infortunada o afortunadamente, no lo sé, las enseñanzas de mis padres quedaron grabadas en mi mente y para mí la lealtad, el respeto a todo y a todos y por supuesto a la palabra dada, es algo que he tratado de practicar toda mi vida a costa de soportar las más duras criticas, los más implacables juzgamientos y por supuesto los más desagradables injurias y vejámenes. 

Ahora bien, ¿Qué posibilidad existe de recuperar esos principios y valores?, todas, solo que el día que eso suceda ni usted ni yo estaremos en este plano de la existencia porque hay que darle un giro de 180º a los sistemas educativos del planeta ya que todo parte de ahí, porque como lo digo en mi libro “Estamos bien capacitados, pero mal educados”. Hay quienes se gradúan en las más prestigiosas academias del mundo y practican aquello de que “hecha la ley, hecha la trampa”. Por lo tanto se especializan en como quitarle el dinero, la honra y hasta la vida a quien se cruce en su camino ya que para ellos es más importante el dinero que cualquier otra cosa. 

Por favor no se rasgue las vestiduras, no lo digo por usted amigo lector, usted es uno de esos humanos en vía de extinción para quien el respeto es la piedra angular de la sociedad. Pero dígame si estoy en lo correcto o no. Lo más probable es que mientras usted está muy juicioso leyendo este blog, otras personas están haciendo el mayor daño posible o estudiando la forma de hacerlo. Recuerde que el hecho que a usted y a mí nos vayan a canonizar, no quiere decir que todos nuestros semejantes sean unos santos. 

También habrá quienes en vez de perdonar, estén maldiciendo y utilizando las espaldas de sus semejantes para escalar el gigantesco rascacielos de su ego, de su orgullo, de su vanidad, de su nivel social y económico hasta llegar al último piso y así poder tener a los demás a sus pies. Lo que no saben esas personas es que cuando esa escalera humana que utilizaron para subir se ponga en pie, irremediablemente caerán. De ahí la frase que dice “se amable con las personas que te encuentres subiendo, porque serán las que te encontraras bajando”.