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lunes, 10 de abril de 2023

La capacitación, un gasto o una inversión





Como consultor organizacional a veces me he encontrado con empresarios para los cuales la capacitación del personal es un gasto inoficioso. Por lo general son empresarios que, como decimos en Colombia, son “chapados a la antigua”, que no han evolucionado, muchos se han estancado y otros tantos han involucionado teniendo que cerrar sus empresas.

Y es que cuando la capacitación es considerada un gasto, necesariamente debemos analizar cuál es el perfil de la persona que está al frente de la empresa. Normalmente se encuentra uno con personas que acostumbran decirle a sus empleados o "esclavos" cosas tales como: “aquí siempre se han hecho las cosas así, por lo tanto no vemos la necesidad de cambiar” o “si no le gusta así, esa puerta es muy grande para salir y afuera están haciendo fila muchas personas para entrar a trabajar a esta empresa” y la verdad es que es así debido al desempleo que hay en el mundo. Son los tradicionales jefes que de liderazgo no saben nada. 

El futuro de las empresas administradas por este tipo de personas es incierto y cuando se ven obligados a cerrar justifican el hecho manifestando que la situación está muy difícil, que la competencia es extremadamente dura, que no hay con quien trabajar, que el gobierno no colabora, etc. etc. Excusas muy válidas pues nadie puede negar que hay situaciones que conllevan a tomar decisiones radicales, sin embargo, la gran mayoría de las empresas se hubieran podido salvar y con ellas miles de empleos, si los directivos no hubieran cogido el camino más difícil que es cerrar una empresa o el más fácil de haber agotado todas las posibilidades que por lo general siempre las hay. Es entonces cuando surgen los caza oportunidades, personas que adquieren las empresas en quiebra, les hacen una reestructuración a todo nivel y las sacan a flote con excelentes resultados. Demostrando con esto que “no hay malas empresas, lo que hay es malos empresarios”.

Quiero decirles que después de analizar detenidamente la quiebra de muchas empresas, he llegado a la conclusión que la mayoría de las veces, los únicos responsables de tales desastres financieros han sido los directivos, los administradores, los empresarios. Razones las que usted quiera, desde el despilfarro, la malversación de fondos, la corrupción, la burocracia, etc. hasta el egocentrismo de sus dirigentes empresariales y sindicales que por no dar el brazo a torcer prefirieron cerrar la empresa antes que negociar una salida “digna”, dejando sin empleo a miles de personas.

En cambio, encontramos afortunadamente empresarios que se mantienen actualizados y para los cuales la palabra capacitación literalmente significa capacitarse para la acción, por lo tanto, para ellos capacitar a sus colaboradores es una verdadera inversión ya que el retorno de lo invertido se les multiplicara por N veces. Dicho de otra forma, capacitar a su personal es un excelente negocio. ¿Ejemplos? Los que usted quiera, es sino que analice las actuales empresas más innovadoras a nivel mundial tales como Microsoft, Sony, Canon, Samsung, IBM, Google, etc. y podrá verificar que todas ellas, sin excepción, asignan presupuestos para la capacitación continua de su personal y algunas incluso tienen escuelas para mantenerlo actualizado.

Dirá usted que se trata de multinacionales que tienen mucho dinero para invertir en su personal, la pregunta es ¿Será que nacieron siendo grandes? No, ¿verdad? Son cada vez más grandes debido a que el personal que labora en ellas esta muy bien capacitado y orientado. Lo mejor de todo de estas empresas es que por lo general las personas que laboran en ellas son felices, independientemente de la labor que realizan en ellas, ya que la capacitación que reciben no solo les beneficia a nivel personal, profesional y laboral, sino a nivel familiar y social pues se convierten en personas de excelencia.

La capacitación del personal es una de las principales herramientas para que las empresas progresen. Como decía el magnate estadounidense del acero Andrew Carnegie (1835-1919) “El secreto de mi éxito fue rodearme de personas mejores que yo”. En la medida que el personal de la empresa esté capacitado y entrenado para realizar las labores que realizan, en esa misma medida darán el rendimiento que se espera de ellos, y si además de entrenarlos se mantienen motivados y se les tiene en cuenta como seres humanos que son importantes para la empresa, mucho mejor.


https://universovirtualcomunicaciones.com/

martes, 17 de noviembre de 2020

Insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir


Se dice que quien nunca ha “fracasado” es porque nunca ha intentado hacer nada. Sin embargo muchos de los que han “fracasado”, que se han dado contra el muro, que han quedado con una mano atrás y otra adelante, muchas veces sucumben a esa terrible experiencia y toman decisiones tan drásticas como terminar con su vida, otros simplemente se hunden en sus recuerdos cuando eran prósperos y tenían todo lo que el dinero puede dar y se convierten en pobres vergonzantes, en drogadictos, alcohólicos o haciendo de su vida, la de su familia y amigos, un completo caos.

Millones de personas en la historia de la humanidad han pasado por situaciones personales y sociales que no quisieran volver a repetir, sin embargo, debido a lo que escribía en un blog anterior de que “estamos biencapacitados pero mal educados”, será una historia que se continuará repitiendo por cientos y quizás por miles de años hasta que nos demos cuenta que la violencia en todas sus manifestaciones, es un mal negocio y que puede llevar al exterminio de la misma raza humana. Es que la frase aquella que dice que “quien no conoce la historia está dispuesto a repetirla” no es del todo cierta, ya que conocemos la historia y continuamos repitiéndola una y otra vez, para la muestra, un botón, las guerras que buscan la paz - nada más contradictorio - cuando en realidad lo que buscan es demostrar el poder en todas sus manifestaciones.

En este blog no quiero hablar de esas tristes y decadentes formas de pensar de una minoría que convierte la vida de la mayoría en un verdadero infierno, al punto de poner en serio peligro la estabilidad de nuestra casa, el planeta tierra.  Hoy quiero escribir, basado en mi experiencia personal  de haber “fracasado” en la salud, el dinero, el amor o la espiritualidad y en lo interesante que es convertir nuestros “fracasos” en extraordinarias experiencias de vida. Se preguntará usted amable lector por qué escribo fracaso entre comillas. Por la sencilla razón que pienso que no existen los fracasos, existen experiencias, exámenes que la vida nos hace, muchos de las cuales no ganamos y debemos repetir una y otra vez la lección hasta aprenderla, la mayoría de las veces a la fuerza.

Para un enfermo existe un momento decisivo en la difícil situación que vive y es cuando entra en crisis; o se alivia o se muere. De igual forma, cuando en nuestra vida se generan esas crisis que pensamos no vamos a poder superar, es quizás el mejor momento que podemos vivir ya que las crisis si no se dan por si solas, necesariamente hay que propiciarlas pues  muchas veces pensamos que todo está bien, cuando en realidad nuestra vida se asemeja a una bomba de tiempo que puede explotar en cualquier momento generando infelicidad,  destrucción y muerte.

Es necesario entonces hacer un alto en el camino y evaluar si lo que estamos haciendo realmente nos produce felicidad o solo lo hacemos por aparentar algo que no somos o porque nos hemos conformado con lo poco o lo mucho que tenemos. 

Si la conclusión a tu reflexión es que realmente eres feliz en todo el sentido de la palabra, ¡excelente! Si por el contrario te das cuenta que estas viviendo una vida que no es la quieres vivir, es el momento de cambiar de estrategia, pues como decía el científico Albert Einstein, “es de tontos esperar resultados diferentes y continuar haciendo lo mismo”.

Le invito pues a tomar la decisión y ponerse en acción, si realmente quiere lograr el objetivo principal de todo ser humano que es ser feliz. Le anticipo que no será una tarea fácil, nada que valga la pena lo es. Sin embargo si insiste, persiste, resiste y NUNCA desiste hasta hacer realidad sus sueños y despertar de una vez por todas de sus pesadillas, se que lo va a lograr.  Un proverbio oriental afirma que “para dar una larga caminada, hay que comenzar con el primer paso” y ese trascendental paso que usted debe dar es saber dónde está y dónde quiere llegar, porque "el que no sabe para donde va, ya llego".


viernes, 3 de abril de 2020

Los pobres vergonzantes.

En mi ciudad Medellín, Colombia, existe una calle a la cual le dicen la calle del tuvo (de tener), que en realidad se llama Pasaje Peatonal La Bastilla y en ella hay varios bares, uno de los más famosos, es El Bar Ganadero, donde se reúnen personas, en su mayoría hombres, a tomarse un café, una cerveza o simplemente a hablar de las haciendas, de los edificios, de las fortunas que tuvieron, de lo famosos que fueron, etc. etc. etc. En su mayoría personas que se niegan a aceptar que ya no tienen nada, que esos años de bonanza y de riqueza ya pasaron, las cuales por alguna razón perdieron. Algunos incluso aun usan los viejos y desgastados vestidos que otrora los hicieron ver como personas exitosas.

Tristemente el dialogo siempre es el mismo, yo tuve tal cosa, yo tuve tal otra, yo hice aquello, yo fui lo otro. Muchos ni siguiera tienen dinero para tomarse un café o pagar el pasaje del autobús para regresar a su barrio, donde los “amigos” los miran con lastima y los familiares ya no son tan familiares. Son los pobres vergonzantes. Seres humanos con los cuales la diosa fortuna alguna vez estuvo y que luego los abandono a su suerte. Seres humanos que conservan su orgullo y que prefieren soportar necesidades de toda índole antes que pedir. Seres humanos que debido a su avanzada edad ya nadie los contrata o les brinda la oportunidad de realizar una labor que les permita sobrevivir y terminar sus días con dignidad y una mejor calidad de vida. Seres humanos que continúan aparentando lo que dejaron de ser hace ya mucho tiempo. Seres humanos que fueron exitosos, muchas veces terminan en los vicios, llegando hasta el suicidio. La diferencia entre un pordiosero y un pobre vergonzante es que al pordiosero no le da pena pedir y de hecho convierten esa labor en un lucrativo negocio. En cambio, el pobre vergonzante prefiere morir de hambre antes que pedir o cometer algún delito.

Lo más triste de todo es que, en los tiempos de “vacas gordas”, esas personas contaban con gran cantidad de “amigos” o mejor, compraban amigos, y familiares ni se diga, eran recibidos como verdaderos príncipes y las atenciones abundaban ya que siempre había un interés de por medio. En cambio, ahora, en épocas de “vacas flacas”, los que se consideraban amigos incondicionales, ya ni siquiera son amigos, es más, evitan a toda costa encuentros y cuando estos irremediablemente se presentan, disimulan con una sonrisa burlona y no ha de faltar el comentario bienintencionado” de que todo va a salir bien pero nunca hacen nada por ayudar. Lo más curioso del caso es que aun sabiendo que esa persona necesita ayuda con urgencia, se niegan a darla con la excusa que no le van a alcahuetear, y hasta llegan a decir que bien merecida tienen la situación que están viviendo.

Lo que no saben los que así piensan, es que en la vida lo único seguro es que no hay nada seguro. Que la salud, la fama, la fortuna o incluso el amor se pueden perder en cualquier momento y afortunadamente también se pueden recuperar como le paso al santo Job. Lo invito pues amable lector a reflexionar sobre mi artículo del día de hoy. A pensar quien puede ser ese pobre vergonzante al cual usted pueda ayudar sin necesidad que esa persona se lo pida. Comience por analizarse usted mismo, posiblemente sea usted un pobre vergonzante que le da pena pedir ayuda. Posiblemente sea usted tan pobre que lo único que tiene es dinero pero que en el fondo necesita más ayuda que los mismos pobres que no tienen el dinero que usted tiene. Si afortunadamente ese no es el caso observe a su alrededor, tal vez haya un familiar, un amigo o un vecino que necesita con urgencia de su ayuda y que está a punto de cometer alguna locura debido al desespero que produce no saber qué hacer o como alimentar a su familia.

Y a los pobres vergonzantes, a los que están pasando por una difícil situación ya sea económica, social, de salud, afectiva o espiritual o quizás todas las anteriores, quiero decirles que, por difícil que sea su situación, siempre es posible mejorar, siempre es posible salir del fondo del barril lleno de estiércol. No va a ser fácil, nada que valga la pena lo es. Posiblemente pasaran días, meses o incluso años, pero algo si es seguro. Como dice el refrán, “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Le sugiero analizar detenidamente su situación cualquiera sea, el primer paso es aceptarla y el segundo tomar la decisión de ponerse en acción para superarla. Recuerde que el mejor momento de un enfermo terminal es cuando entra en crisis, o se alivia o se muere y mientras haya vida, hay esperanza. Si usted aún no ha entrado en crisis, debe generarla. A veces es necesario darse contra el muro, tocar fondo. Si usted tuvo puede volver a tener porque ya sabe cómo hacerlo, es cuestión de insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir.

Convierta su sueño de volver a triunfar en una pesadilla que no lo deje dormir hasta hacerlo realidad. Sé que puede hacerlo, se lo digo por experiencia. Una sugerencia final, acepte la ayuda que le quieran proporcionar, la cual muchas veces se niega a aceptar debido a un orgullo desmedido. Una cosa es fracasar, algo de lo cual nadie está libre y otra muy diferente ser un fracasado lamentándose el resto de la vida. Recuerde que los ángeles que papá Dios nos envía para ayudarnos se presentan en muchas formas, la clave está en creer en ellos.

martes, 15 de noviembre de 2016

Perder es ganar un poco


Esta frase del profesor Francisco Maturana generó mucha controversia en su momento, sin embargo, para los que hemos “fracasado” alguna vez en la vida ya sea en la salud, el dinero, el amor, la espiritualidad o a veces todas juntas, sabemos a lo que se refería el entrenador de futbol colombiano. 

El empresario estadounidense Lido Anthony Iacocca afirmaba que “preferiría no correr riesgos, pero la vida no me da otra opción”, otra frase al respecto es aquella que dice que “en la vida, lo único seguro es que no hay nada seguro”; sin embargo existen personas que prefieren jugar a lo seguro y evitan al máximo correr riesgos, los cuales obviamente hay que dimensionar, sopesar, evaluar y por supuesto analizar, evitando caer en la parálisis por análisis ya que cuando uno piensa demasiado una cosa no la hace. 

Lo curioso de todo, es que cuando nos damos contra el muro, cuando tocamos fondo, cuando todo por lo que hayamos luchado, se derrumba, aparecen los criticos, las aves de mal agüero, que por lo general son nuestros “seres queridos y amigos”, que con cara de satisfacción dicen cosas como: ¡se lo dije!, yo sabía que eso no iba a funcionar. Es que usted tiro el chorro muy alto. Es que el que mucho abarca, poco aprieta. La ambición rompe el saco. Es que de eso tan bueno no dan tanto. Es que lo que mal comienza, mal acaba. Es que si hubiéramos hecho las cosas como ellos dijeron, lo más seguro es que no habríamos fracasado, etc. etc. etc. , pero cuando uno les pregunta cuantas veces han triunfado en lo que uno quería hacer, por lo general siempre dicen que nunca, pero que aun así, ellos son unos verdaderos expertos en ese tipo de negocios.

Retomando la frase del profesor Maturana, en proyectos de emprendimiento, se suele perder tiempo y dinero, pero se gana experiencia y conocimientos y lo que es más importante, se ganan verdaderos amigos, aquellos que al darse cuenta de nuestro “fracaso” son los primeros en aparecer para decirnos cosas tales como: ¡Animo! Perdiste una batalla pero no la guerra. Cuenta conmigo. Aquí está mi mano, ¡levántate! Ven, analicemos que fue lo que paso e intentémoslo de nuevo, yo te ayudo, dime que necesitas. Este tipo de amigos son muy pocos. Que es más fácil encontrar una aguja en un pajar, que encontrar amigos como esos, es cierto, pero que los hay, los hay. 

Es que en los momentos difíciles es que se sabe quién es quién, ya que en las malas podemos contar con ese tipo de amigos porque en las buenas sobran los falsos “amigos”, los que nos abandonan cuando más los necesitamos, los que ante un encuentro inminente, se limitan a sonreír burlonamente y hasta nos dan palmaditas en la espalda para disimular su enorme satisfacción ya que para ellos uno es un pobre perdedor y definitivamente ellos no le van a alcahuetear a nadie, ni tampoco van a permitir que les pidamos dinero prestado ¡ni más faltaba! Son los llamados amigos circunstanciales, personas que no son leales a nosotros, eran leales a lo que teníamos o a lo que representamos y cuando esto cambió, también cambio su lealtad hacia nosotros.

Ahora bien, una cosa es fracasar y otra muy diferente ser un fracasado ya que está permitido caer, lo que no está permitido es quedarse en el piso. La gran lección que nos dejan los “fracasos” es que son indispensables para poder triunfar ya que hay que insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir hasta hacer realidad nuestros sueños.

lunes, 1 de febrero de 2016

Dígale NO a las oportunidades

Si nos diéramos cuenta de la importancia y trascendencia de la palabra NO, es muy probable que la utilizaríamos más frecuentemente y así nos evitaríamos cualquier cantidad de dolores de cabeza. Para los que hayan leído el libro del maestro Pablo Coelho, El Alquimista, sabrán de lo que quiero trasmitir en este blog.

El protagonista del libro, Santiago, un joven pastor que cuidaba ovejas cerca de una iglesia abandonada, soñó con un tesoro enterrado cerca de las pirámides de Egipto, he hizo hasta lo imposible por ir en busca de su sueño, curiosamente al llegar al sitio, donde supuestamente estaba el tesoro, el jefe de los ladrones con los cuales se había encontrado en aquel lugar, le dijo que él también había tenido el sueño que debajo del sicomoro que había en la sacristía de un antiguo templo derruido en España, se encontraba un fabuloso tesoro (justo en el sitio en el que el joven Santiago había tenido el sueño), pero que él no estaba dispuesto a cruzar el desierto tras un tonto sueño, lo que sí había hecho Santiago y en el camino había tenido cualquier cantidad de aventuras, había encontrado a Fátima, el amor de su vida y el tesoro que estaba en el lugar que le había indicado el jefe de los ladrones.

¿Cuántas veces hemos ido tras un tesoro, tras un sueño y simplemente renunciamos a él debido a que nos encontramos con oasis u oportunidades que hacen que desistamos del sueño? Antiguamente se decía que hay tres cosas en la vida que no regresan: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida. Sin temor a equivocarme pienso que las oportunidades se dan una y otra vez, de hecho, cada día que amanecemos vivos tenemos la oportunidad de hacer realidad nuestros sueños, de encontrar el tesoro que está escondido precisamente dentro de nosotros mismos. Un tesoro que muy pocos se atreven a buscar porque en su búsqueda nos podríamos encontrar con nosotros mismos y tal vez no estemos preparados para hacerle frente a ese ser maravilloso que existe en el interior de cada ser humano al cual es imposible engañar, nuestro padre Dios, cualquiera sea la idea que tengamos de Él.

Sin embargo como lo afirma Coelho en su libro “es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante” o como le dijera vieja gitana a Santiago “los sueños son el lenguaje de Dios”. Para encontrar el tesoro, hacer realidad nuestros sueños, muchas veces tendremos que decir no a las “oportunidades” que se nos presentan. Oportunidades disfrazadas de soluciones a problemas urgentes pero que nos desvían del objetivo importante de hacer realidad nuestros sueños, de encontrar nuestro tesoro. 

En Génesis 25:27-34 encontramos el siguiente relato bíblico: “Esaú, el cazador, un día vino hambriento, y le pidió a su hermano Jacob el plato de lentejas que estaba comiendo. Jacob le pidió que le vendiera la primogenitura como hijo mayor, a cambio del alimento…” ¿Esta dispuesto(a) usted a vender su sueño, su tesoro, por un plato de lentejas? No lo sé ¡Casos se ven! A mí por ejemplo, desde muy niño me decían mis “seres queridos” que dejara de pensar en escribir y que mejor me dedicara a cosas más productivas como terminar mis estudios y búscame un buen empleo, algo que hice durante la mayor parte de mi vida. ¿El resultado? Frustración y cuantiosas pérdidas económicas y morales ya que me dedique a sobrevivir pero no a vivir mis sueños. 

Hoy día, cuando comienzo a ser un autor reconocido a nivel mundial, me doy cuenta que llueva, truene o relampaguee, es necesario ir tras un sueño que nos motive a realizar aventuras épicas, a buscar tesoros, a caminar caminos que los realistas no se atreven a andar porque serían tildados de locos soñadores. Como decía el filosofo Chino Lao Tse "Un sueño es aquello por lo que estamos dispuestos a dar la vida, lo demás son simples deseos". Lo(a) invito a decirle no a las oportunidades y a luchar por sus sueños.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Parálisis por analisis


En todos mis escritos siempre he dicho que “cuando se piensa demasiado algo, no se hace”. Pues una cosa es programar, planear y analizar los pro y los contras de un proyecto y otra muy diferente es pensar que este no presentará ninguna dificultad por más estudios que se le hayan realizado. ¿Ha hecho usted una fiesta en casa o ha construido una? Por lo general siempre falta algo, así se hayan hecho todos los preparativos para atender bien a los invitados o se tengan todos los recursos físicos y financieros para construir la obra. Imprevistos siempre surgirán. A última hora falto el hielo o se acabó el presupuesto que se tenía para la construcción. 

La parálisis por análisis es una de las mayores dificultades por las cuales atraviesa un proyecto o una empresa. El ejemplo es muy simple. Cuénteles usted un mismo proyecto a dos personas, una de ellas es un magister en economía y el otro es un multimillonario que difícilmente ha terminado los estudios primarios. El académico lo primero que esgrime es un computador el cual, utilizando un sofisticado software, analiza al detalle el negoció. El que tiene escasos estudios pero una gran intuición y un desarrollado sentido común, infortunadamente el menos común de los sentidos, escucha con atención la propuesta que usted está haciendo. Cuando usted termina su exposición, la persona que estaba procesando toda la información en su computador, lo mira a usted con cara de preocupación, arqueando una de sus cejas le dice palabras más palabras menos “Muy interesante su proyecto, sin embargo, con todo respeto, permítame mostrarle – dice señalando la pantalla de su computador – los análisis que he realizado. Como vera, el sistema me dice que el proyecto no es viable ya que el retorno de la inversión (…) y le da una serie de explicaciones estadísticas que así lo corroboran. Por lo tanto debo decirle que nuestra organización no invertirá en su proyecto, así es que con permiso y gracias por habernos tenido en cuenta” Dicho esto el elegante hombre se pone de pie y se retira. 

Presintiendo que la otra persona le va a decir lo mismo, usted comienza a guardar todos los documentos que había utilizado para exponer su proyecto, dispuesto a marcharse. Sin embargo la otra persona le pregunta “¿tiene usted alguna prisa o nos podemos tomar un café? Me gustaría que me contara un poco más de su proyecto”. Muy entusiasmado usted le narra con lujo de detalles todo el proyecto nuevamente, está vez a usted le brillan sus ojos de la emoción que siente de hablar de su sueño, de su proyecto de vida. Un brillo que es detectado por la persona con la cual usted se está tomando ese café, que sonriendo le dice: “me gustaría conocerlo un poco más a usted y a su proyecto, por favor visíteme en mi oficina para que veamos como sacamos adelante esa interesante idea”.

¿Qué hubiera pasado si todas las personas que se han arriesgado a montar una empresa, a hacer un negocio o incluso, a iniciar una relación de pareja, se hubieran puesto a analizar si era viable o no? Seguramente yo no estaría utilizando un computador portátil para escribir este blog ni usted estaría leyéndolo y muy probablemente no existiría ya que no habría sido engendrado.

Las preguntas son ¿Cuánto cree usted en su idea, en su proyecto o en su sueño? ¿Cuánto está dispuesto a invertir y a arriesgar? ¿Está dispuesto a pagar el precio de hacer realidad ese sueño? Es de anotar que el precio que necesariamente deberá pagar es directamente proporcional al tamaño del sueño. Así mismo, si usted no esta dispuesto a invertir tiempo y dinero en su sueño es porque no cree en el. Como dice el escritor Pablo Cohelo “Cuantas cosas se pierden por miedo a perder”.

lunes, 27 de julio de 2015

¡Feliz Cumpleaños!


¿Cuántos años tengo?

Si tenemos en cuenta que la esperanza de vida de un ser humano en América Latina es de ochenta años, quiere decir que aún tenemos los mejores años por vivir. Yo no sé cuál sea su edad en este momento, la mala noticia es que cualesquiera que sean sus años, ya no los tiene, se fueron, se esfumaron, no puede contar con ellos. Al igual que el dinero que ha gastado, ya usted no lo tiene, ya no puede contar con él, solo dispone de lo que tiene en el bolsillo o lo que tiene ahorrado representado en cualquier cosa que en un momento dado pueda vender. Así mismo solo disponemos de los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses o los años que aún nos quedan por vivir.

¿Que hizo o dejo de hacer durante esos años? Eso solo usted lo sabe, lo importante es que haya aprendido la lección y que todas esa experiencias, buenas y malas, le sirvan para responder a la siguiente pregunta: ¿Qué voy a hacer en el tiempo que aun me queda por vivir?, en lo que a mí respecta lo tengo muy claro y es seguir escribiendo y hablándole a las personas que quieran escucharme ya que ese fue mi sueño desde niño, el cual solo pude hacer realidad ahora viejo, pero bueno, nada de nervios, lo importante es que pude hacerlo realidad y en grande.

Ahora hablemos de usted, ¿Qué piensa hacer en el tiempo que le queda de vida? El científico alemán Albert Einstein afirmaba que “es de locos continuar haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”. Cada cual. La idea no es criticarlo ni juzgarlo ya que cada quien tiene su propia misión que cumplir y la suya puede ser continuar como el ratoncito en el molinete, corriendo sin rumbo fijo. Lo importante es que sea feliz independientemente de lo que esté haciendo. Con tal que no le haga mal a nadie ni a usted mismo, está bien. Ahora, si lo que quiere es darle un giro de 180º grados a su vida, le tengo otra mala noticia. No va a ser nada fácil ya que durante una cantidad de años usted ha hecho algo, lo cual se ha vuelto un hábito, una costumbre, un vicio, una adicción y no estoy hablando solo de la adicción a las drogas, al alcohol, al cigarrillo, etc. Pues si bien es cierto esos y muchos otros vicios se consideran malos para el que los tiene, el que los explota no debe pensar lo mismo. 

Me refiero a costumbres que ha adquirido por N cantidad de años y que dejarlas va a ser muy difícil. Ahora bien, entre más lo piense, más difícil será, es cuestión de tomar una decisión y llevarla a la acción. Como todo al principio va a ser muy difícil (nada que valga la pena es fácil), aburridor, estresante, deprimente, en fin, las reacciones físicas y emocionales van hacer muchas, sin embargo usted cuenta con el poder más grande que tiene y es el de la imaginación, de tal forma que con disciplina y perseverancia lograra aquello que ha imaginado o soñado. La otra mala noticia es que todo proyecto de vida es a largo plazo, mínimo a siete años. Por lo tanto aquí no estamos hablando de días, de semanas, de meses, aquí estamos hablando es de años, durante los cuales usted querrá tirar la toalla más de una vez. Se lo digo por experiencia, es que eso de uno ponerse a escribir por días casi sin dormir ni alimentarse es de locos, eso no es de una persona cuerda y más si las necesidades económicas apremian y nuestros “seres queridos” nos miran con recelo pensando cosas como “y este porque no se pone a buscar trabajo o hacer algo productivo que permita obtener algún ingreso en vez de estar ahí pegado a ese computador”. 

Se de lo que le estoy hablando, lo he vivido, lo he experimentado, se lo que es una nevera al estilo polo norte, agua y luz y no le cuento más para que no nos ponemos a llorar y esa no es la idea. Pero también puedo decirle lo agradable que es hacer realidad un sueño. Eso no tiene precio, no hay dinero en el mundo que pueda comprar la satisfacción del deber cumplido. Yo no sé si usted está dispuesto a pagar el precio por hacer realidad su sueño, el cual es directamente proporcional al tamaño del mismo y cuando hablo de precio no me refiero solo al dinero, me refiero a hacerle frente y a sobrevivir la tormenta, la pesadilla en que se va a convertir su vida por ir tras ese sueño. Si no está dispuesto a arriesgarse, por favor no lo haga y más bien continúe en su zona de confort. Al igual que la fábula del perro que estaba echado sobre la punta de un clavo que le dolía tanto para lamentarse pero no lo suficiente para pararse.

El cuento aquel que se hizo rico de la noche a la mañana no aplica para los que han vivido una noche que ha durado muchos años llena de angustias y dificultades de toda índole hasta que al fin ven la luz al final del túnel y logran su cometido. Pienso que la única forma de hacerse rico de la noche a la mañana es ganándose una lotería o recibiendo una herencia, porque ni casándose con una persona rica se logra ya que el cortejo puede durar meses o años. Lo invito pues amable lector a hacerse y responder las preguntas ¿Cuántos años tengo? y la más importante ¿Qué voy a hacer en ellos?

Por el momento permitame felicitarl@ por su cumpleaños y roguemos a papá Dios para que cumpla muchos más. Si quiere saber como hacer realidad sus sueños lo invito a leer mi libro ¡Sueñe, que eso relaja! el cual puede bajar totalmente gratis desde la pagina web www.amazon.com/author/onofre o solicitarmelo en formato PDF a mi correo electronico: onofrerestrepo@gmail.com  

domingo, 15 de marzo de 2015

¿Fracaso? ¡Felicitaciones!


¿Fracaso? ¡¡Felicitaciones!! Quiere decir que lo intento, que se arriesgó, que está pagando el precio por hacer realidad sus sueños. Al final de sus días, cuando este disfrutando de sus triunfos, podrá responder una pregunta que por lo general se hacen los que no se arriesgaron: ¿Qué hubiera pasado si…? Estas personas prefirieron mantenerse en la incomodidad de la comodidad, en la zona de confort, prefirieron quedarse sentadas en el clavo. En cambio usted, como lo manifestaba el maestro Walter Elías Disney decidió y aprendió que “después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidió triunfar, decidió no esperar a las oportunidades sino usted mismo buscarlas, decidió ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidió ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidió ver cada noche como un misterio a resolver, decidió ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrió que su único rival no eran más que sus propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos, aquel día dejo de temer a perder y empezó a temer a no ganar, descubrió que no era usted el mejor y que quizás nunca lo fue, le dejó de importar quién ganara o perdiera, ahora le importa simplemente saberse mejor que ayer. Aprendió que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendió que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien amigo. Descubrió que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida". Aquel día usted dejo de ser un reflejo de sus escasos triunfos pasados y empezó a ser su propia luz del presente; aprendió que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidió cambiar tantas cosas. Aquel día aprendió que los sueños son solamente para hacerlos realidad, desde aquel día ya no duerme para descansar, hora simplemente duerme para soñar”.

Yo no sé en qué aspecto de su vida “fracaso”. Si fue en la salud, el dinero, el amor o lo espiritual. También pudo ser que haya sido en las cuatro al mismo tiempo o que se haya producido el efecto domino y que alguna de las cuatro se haya dado primero y luego las otras tres. En fin, no sé cuál sea su caso. Lo importante fue que fracaso, dicho de otra forma, que se dio contra el muro, que toco fondo. Ahora bien, una cosa es fracasar y otra muy diferente ser un fracasado. Una cosa es haberse dado contra el muro y otra quedarse lamentándose frente a él. Una cosa es haber tocado fondo y otra querer quedarse anclado en él. Como lo manifestaba el maestro Disney. Es su decisión pues todo parte de ahí. ¿Decidió hacer lo del maestro Disney? Entonces permítame darle la bienvenida, es el momento entonces de levantarnos, sacudirnos el polvo, levantar la cabeza y volver al campo de batalla de la vida. ¡Animo pues, para atrás ni para coger impulso!...