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sábado, 13 de enero de 2024

La diosa oportunidad



Cuenta la historia, que una de las diosas de los antiguos griegos era la diosa oportunidad, a la cual pintaban y esculpían casi calva, a excepción de un mechón de pelo que le cubría la cara. La idea era que cuando alguien viera venir a la diosa oportunidad y la lograra coger del mechón de pelo, ella le hacía realidad todos sus sueños, pero si se dejaba pasar, ya no se podía coger del pelo. 

¿Cuántos de nosotros hemos visto llegar a la diosa oportunidad y, sin embargo, la dejamos pasar? Sin temor a equivocarme, pienso que a la mayoría de los seres humanos. Se suele decir que hay tres cosas en la vida que no tienen regreso, la palabra dicha, la flecha lanzada y la oportunidad pérdida. Lo cual no es del todo cierto porque oportunidades siempre se presentarán en la vida. Solo que la mayoría de las veces las desaprovechamos o las dejamos pasar esperando una mejor. La pregunta es ¿Cuál es la mejor? Al igual que esperar encontrar al hombre o a la mujer perfecta, es muy difícil. 

Pienso que la mayoría de las oportunidades se pierden por miedo a aprovecharlas o porque simplemente no las vemos, pues, como dice el refrán, “no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír”. Resulta paradójico el hecho que siempre estamos pidiendo una primera, segunda o tercera oportunidad y cuando esta se presenta, no la aprovechamos. Hay veces que ni haciéndonos un dibujo con plastilina la vemos o ¿será que solo vemos lo que queremos ver? Eso también puede ser cierto. Que las oportunidades se pierden no es del todo cierto, por lo general las aprovechan otros y los que las dejaron pasar se consuelan diciendo que, “lo que no es para uno no es para uno”, o ,“al que le van a dar le guardan”. 

Otra historia es la del hombre que todos los días sin falta le oraba a Dios. En cierta ocasión hubo una inundación en el pueblo y las aguas comenzaron a subir rápidamente. A la casa del hombre llegaron unos amigos en un bote y le dijeron que subiera a él porque de lo contrario se iba a ahogar, a lo cual el piadoso hombre replico que no era necesario porque Dios lo iba a salvar. Minutos más tarde el hombre se subió al techo de la casa y en esas pasó un helicóptero del cual le arrojaron una escalera de cuerdas para que subiera y él nuevamente se negó diciendo que Dios lo salvaría. El caso fue que el hombre al fin se ahogó y cuando llego al cielo increpo a Dios diciéndole por qué no lo había salvado de aquella inundación, siendo que él era un hombre tan piadoso. Después que el hombre se hubo desahogado con Dios, este tranquilamente le dijo que le había mandado un bote y luego un helicóptero para que se salvara y que no había querido aceptarlos, por lo tanto, la culpa que hubiera fallecido en esa inundación no era de Él. Es un hecho que papá Dios siempre nos está enviando salvavidas y nos presenta oportunidades, sin embargo, pocas veces las vemos o las aprovechamos.

Lo invito, pues, amable lector a reflexionar sobre cuál ha sido la última oportunidad que usted ha desaprovechado, a la cual ha procrastinado o dejado para otro día. Lo más probable es que hayan sido varias y le haya pesado no haberlas aprovechado. Claro que también debo solidarizarme con usted manifestando que a veces hay que decirle no a algunas “oportunidades”, ya que pueden resultar siendo un distractor para llevar a cabo nuestro proyecto de vida.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Hijos, no vayan a la universidad


A veces encontramos textos en Internet que bien vale la pena reproducir. La siguiente es una de esas historias: la carta de una madre que rompió esquemas sobre la educación tradicional, y el pensamiento de la mayoría de padres que instan a sus hijos a estudiar en el colegio, universidad, post grados y buscar trabajo fijo. Esta carta la leí en www.lanacion.com.ar espero que les guste.

"PEQUEÑOS AMADOS MÍOS,Dejemos algo claro: No me podría importar menos si van a la universidad. De hecho, hay una parte de mi que espera cualquier cosa menos eso después de la secundaria. Personalmente, preferiría que agarraran una mochila e hicieran dedo hasta Siberia, iniciaran un negocio de jabones naturales, fueran de voluntarios a Haití, lo que sea.Se los digo como una ex obsesionada con ser la más inteligente, como su tía Mandy solía llamarme. Puede que lo encuentren difícil de imaginar ahora, pero en mis tiempos era una desagradable que lograba superar las expectativas y se decepcionaba profundamente si recibía cualquier cosa menos una A+ y una estrella dorada.Fui a la universidad, conseguí ese papel, y les estoy diciendo de primera mano que no importa una mierda la educación que recibí respecto a mi potencial y valor para la sociedad.Ustedes son tres de los niños más brillantes, bondadosos, apasionados y burbujeantes que conozco. También son los tres mayores dolores en el trasero que he tenido que criar, con su deseo de cuestionar todo (incluyéndome a mi, cincuenta veces al día), y su feroz independencia que deja claro que no me necesitan tanto -y no cambiaría eso por nada del mundo.Deseo de aquí a la luna y de vuelta que cuando sean mayores tomen decisiones conscientes para resguardar estas características.La idea de que se inscriban, solo "porque es lo que deben hacer, para pagar miles de dólares y esperar encajar en un sistema en que su educación está en los confines de una habitación me hace encogerme hasta mi núcleo.Un lugar en que una pieza de papel y una fiesta al final se supone que deba hacerte sentir como que lograste "valer la pena". Ustedes son más grandes que eso. Por favor reconozcan que sus oportunidades para educarse a sí mismos son absolutamente ilimitadas.Fui a la universidad para hacer felices a mi papá y a mi mamá, para hacerles sentir que hicieron un buen trabajo criando una chica muy buena. Por favor no decidan ir a la universidad porque creen que me haría orgullosa o feliz. Ya estoy orgullosa.Si quieren ser algo como un médico o un profesor de primaria, sí, van a tener que ir. Y si quieren ir solo por la experiencia, vayan. Prueben. Vean cómo funciona para ustedes. No es necesario que funcione. Y si van, vayan solo cuando estén listos y entusiasmados, sea eso a los 18, 25 o 53.Mi único deseo para su educación es éste:Deseo que hagan cosas aparentemente irracionales pero llevadas adelante por la pasión, como tomar un vuelo a Perú para tratar de encontrar a ese tipo que conociste por 15 minutos en la ruta de bicicleta y al que no puedes sacar de tu cabeza. Espero que les rompan el corazón al menos una vez para que puedan saber qué tan grande es, y qué tan resiliente es.Espero que se den cuenta de que hay un millón de maneras de apoyarse financieramente y que no les importe una mierda lo que piensen otros de sus opciones profesionales. Si criar cabras o ser un contador o vender cocos en la playa de Indonesia o ser una agente de bienes raíces les hace sentir felices de levantarse cada día para ir a trabajar, rock on. Espero que tengan el auto respeto y las pelotas para renunciar en el momento en que empiecen a sentir que se están muriendo dentro energéticamente.Espero que aprendan no solo a abrazar, sino celebrar y valorar la espontaneidad. Que hagan otras cosas en su vida por el solo hecho de "¿Por qué diablos no?", esa es una razón completamente válida.Tomen el auto y hagan ese viaje a Colorado. Ese día. Empaquen un saco de dormir, una caja de chocolates, un cambio de ropa, agarren el dinero para bencina y emergencias y vayan. Vean qué sucede. Pasarán un rato excelente o tendrán una excelente historia. Quizás ambos.Aprendan a no matar buenas ideas por pensar demasiado. Seriamente, siempre puedes dar la vuelta el auto y deducir dónde devolverte. No aumentemos el drama de la situación.Deseo que se sientan perdidos y de verdad, de verdad, de verdad asustados e inseguros para que puedan llegar a la bella realización de que tienen el coraje de afrontarlo.Deseo que nunca estén tan intimidados por sus ídolos como para no hacer lo que necesiten para conocerlos y aprender de ellos. Son personas, también, y pueden aprender tanto de ustedes como ustedes de ellos. Acérquense. Envíenles correos, caminen y digan hola en la pieza.Mándenles un mensaje en Twitter, conéctense a través de LinkedIn, maldita sea,invítalos por un café o una bebida y busca la disposición de subirte a un avión si eso sucede. Solo aguanta tu cabeza en alto y se tú mismo. Quizás los rechacen (su pérdida), o quizás tengan un nuevo amigo para la vida que solía ser alguien con quienes soñabas despierto.Espero que nutran un amor por los libros -que lean no porque tienen, sino que quieren. (Ava, espero que en algún momento salgas de las novelas de romance vampiro en algún momento. Solo estoy siendo honesta).Espero que aprendan a dar la bienvenida a los tiempos difíciles con al confianza y el coraje de un guerrero. Que abran sus ojos a todas las lecciones que esperan entre las experiencias duras que están allí para aprender. Que digan genuinamente "venga", sabiendo que están a punto de salir más fuertes y sabios del otro lado.Espero que aprendan del placer de cuánta felicidad pueden experimentar al hacer a otras personas felices. No duden en dar flores a la señora gruñona y extraña que se sienta en la banca del parque y que luce como si no hubiese recibido flores hace demasiado tiempo.Espero que conozcan muchas personas con las que, en un primer minuto, pensarían que no tienen nada en común. Y espero que busquen terreno común cuando los inviten cálidamente a cenar.Espero que ganen mucho dinero y luego lo pierdan. Y luego descubran cómo ganarlo de nuevo, pero esta vez sabiendo que aunque el dinero hace las cosas más fáciles, no es tan todo poderoso como pensaban que era.Si pueden verdaderamente lograr completar esta lista, incluso parte de esta lista, en mis ojos son mejores que el 95% de la gente que termina en deudas universitarias por la oportunidad de un "mejor" futuro, un "mejor" sueldo, un "mejor" trabajo, más estabilidad, convenciéndose a si mismos que de alguna forma son más inteligentes que el resto de las personas que no fueron a la universidad.Si se presionan a sí mismos, si están constantemente sacándose de su zona de confort y disfrutando cada experiencia, buena o mala, como una experiencia de aprendizaje, si continúan cuestionando todo (incluyéndose a ustedes), si tratan de actuar con bondad y conciencia en todo lo que hacen, y si se dejan guiar por ese pequeño sentimiento dentro que les deja saber que están en llamas y felices de estar vivos, estarán bien.Y cuando ustedes están bien, yo estoy bien.No busquen solo ser inteligente por libros. No se atrapen en certificados o en lo que la sociedad les dice es lo "correcto". Evolucionen. Sean fieros. Sean fascinantes. Sean un gran pensador fabuloso. Sean absurdos. Sean apasionados.Y por Dios, no lleguen al final de su vida sin historias que contar a sus nietos, de esas que ellos no puedan creer por lo extrañas que parecen. Sepan que hay gran valor, grandes lecciones, en solamente vivir una vida interesante y verdadera para uno mismo, sin importar qué camino te lleve abajo."

lunes, 25 de julio de 2016

Nada de Nervios



¿Hoy ha sido un día difícil para usted? ¿Se levantó con el pie izquierdo o ni siquiera se ha podido levantar? ¿Amaneció hoy con la feura alborotada donde nada le sirve, todo le incomoda, todo y todos le molestan? ¿Tiene serias dificultades con su salud, con el amor, con el dinero, con la espiritualidad o con todas juntas? ¿Le juraron amor eterno o una amistad incondicional y todo fue un sofisma de distracción? ¿Se siente un fracasado? ¿Se siente como en la canción del gusanito que nadie lo quiere, todos lo odian, mejor se come un gusanito…? ¿Sus “amigos” fueron leales no por lo que usted es sino por lo que representaba para ellos y simplemente como decía el comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, en su personaje del chapulín colorado, se aprovecharon de su nobleza? ¿Cuándo cobra por su labor le pagan lo que al comprador le da la gana y no por lo que valen sus conocimientos y experiencias? ¿Las personas en las que confió lo dejaron con una mano atrás y otra adelante? ¿Piensa que el malo de la película es usted y que está en el lugar equivocado? ¿Qué no es lo suficientemente proactivo? ¿Qué todos sus estudios o experiencias nada valen? ¿Qué no es bueno para nada? ¿Ha llegado a pensar en terminar hasta con su propia vida? Etc. Etc. 

Si la respuesta a todas las anteriores y demás preguntas que tenga es afirmativa “NADA DE NERVIOS”, el hecho que esté pasando por todas esas dificultades es porque usted es un ser excepcionalmente maravilloso, solo que usted no se ha dado cuenta de ello y no sé si usted cree en un Dios, afortunadamente Él si cree en usted y como su padre, no le daría problemas que usted no tuviera la capacidad de superarlos. Ahora bien, una cosa es que usted tenga un inmenso valor – o si no pregúntale a las aseguradoras – y otra que se valore. 

El 99% de los seres humanos que habitamos el planeta tierra tenemos dificultades, unos las tenemos más grandes que otros, pero dificultades al fin y al cabo, ya que todo aquello que nos hace llorar no es una tontería, puesto que nos hace llorar. Ahora la pregunta que debemos hacernos es ¿hasta cuándo? Porque una cosa es fracasar y otra muy diferente ser un fracasado. Me atrevería a afirmar que todos los seres humanos hemos fracasado en algún aspecto y en algún momento de la vida, ya sea en el amor, en el dinero, en la salud, en la espiritualidad o muchas veces se generó el efecto domino y fracasamos en todas las anteriores. Otra cosa es cuando nos quedamos lamentándo el resto de nuestra existencia tales fracasos y no hacemos nada por superarlos, convirtiéndonos en unos fracasados. 

Dicen los médicos que el mejor momento de un enfermo es cuando entra en crisis, o se alivia o se muere. De igual forma, el mejor momento de un fracaso es cuando tocamos fondo o sea cuando respondemos afirmativamente todas las anteriores preguntas. Es ahí donde tenemos dos opciones, o quedarnos anclados en el fondo lamentándonos o comenzar a buscar la superficie. Toda decisión que tomemos y la llevemos a la acción, será un paso más para salir de la crisis, la cual puede durar días, semanas, meses o quizás años, todo depende de las ganas, de las decisiones y de las acciones que usted tome para superarla, ya que , como dice la célebre frase popular “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. 

Quiero confesarle algo, yo sé lo que es fracasar en todos los aspectos antes mencionados y también se lo que es hacer realidad mis más grandes sueños o sea triunfar, teniendo en cuenta que triunfar no es sinónimo de riquezas materiales, ya que ha triunfado el que ha hecho realidad sus sueños. Así es amigo lector que, nada de nervios, lo que escribo, lo escribo con conocimiento de causa y no por dármelas de escritor. Cuando le digo que todo tiene solución, es porque así es, aunque muchas veces esa solución no es la que nosotros queríamos, sin embargo nuestro padre Dios sabe cómo hace sus cosas. 

Y es que cuando hemos hecho lo que nos ha dado las gana y al final tenemos que hacer como en la parábola del hijo prodigo, volver arrepentidos al padre, éste nos recibirá con los brazos abiertos y todo comenzara a funcionar como hubiera funcionado desde un principio si lo hubiéramos tenido a Él en cuenta. Solo que a veces nuestra prepotencia y arrogancia no nos permite reconocer que somos humanos, tan solo humanos, con muchas fortalezas pero también con muchas debilidades y limitaciones. 

Ahora bien. La idea no es que genere usted una parálisis por análisis, ya que cuando uno piensa demasiado una cosa, no la hace porque le encuentra demasiados problemas. La mejor forma de aprender a nadar es lanzándose al agua, arriesgarse, tomar la iniciativa, tomar la decisión y ponerse en acción, fijarse una meta en pos de un sueño. A propósito de sueños, ¿Cuál es su sueño?, recuerde lo que decía el filósofo chino Lao Tse que “un sueño es aquello por lo que estamos dispuestos a dar la vida, los demás son simples deseos”. Otra frase bien interesante al respecto es la que dice que “quien no sueña, trabaja para un soñador” y es que cuando usted no sabe para dónde va, cualquier camino es igual. Yo no sé cuál sea su situación actual, lo que si se, es que, por difícil que esta sea, es posible mejorarla sustancialmente si comienza a cambiar de actitud, a insistir, a persistir, a resistir y a NUNCA desistir hasta hacer realidad sus sueños. 

Recuerde que todo lo bueno o lo malo que le esté pasando es el resultado de las decisiones que tomó en el pasado. Nadie triunfa o fracasa de un día para otro. Tanto el triunfo como el fracaso requieren de un proceso que puede llevar días, semanas, meses o años. Hay quienes dicen que fulano de tal se volvió rico de la noche a la mañana. Lo que no saben los que afirman tal cosa es cuantos años duro la noche de esa persona antes de ver la luz al final del túnel y salir a disfrutar de un esplendoroso día o sea triunfar. 

Cada “fracaso” es un escalón más para llegar a la cima del triunfo y quien nunca ha fracasado es porque nunca ha intentado hacer nada. Claro está que como la mendicidad es el mejor negocio del mundo ya que prácticamente no hay que invertir económicamente nada; hay quienes se acostumbran a mendigar ya sea amor, dinero, salud o espiritualidad porque no debemos olvidar que los latinos somos milagreros por excelencia y siempre estamos pidiendo un milagro o queremos ganarnos una lotería, sabiendo que cada día que amanecemos vivos, tenemos la oportunidad de laborar para hacer realidad nuestros sueños, ya que mientras haya vida, hay esperanza. 

Así es amigo lector que “nada de nervios” para atrás ni para coger impulso. Yo no sé cuál sea su edad en este momento. Si tenemos en cuenta que el promedio de expectativa de vida para los humanos en el planeta tierra es de ochenta y cinco años, la pregunta es ¿Qué piensa hacer usted en los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses o los años que le quedan de vida?

sábado, 2 de abril de 2016

Crisis

Para los orientales las crisis son momentos de oportunidades. Para los médicos el mejor momento de un enfermo es cuando entra en crisis, o se muere o se alivia. Para un país como Colombia, que desde que tengo uso de razón, si es que alguna vez la he tenido, nuestro hermoso país siempre ha estado en crisis: que el “descubrimiento” de América, que la conquista, que la colonización, que las guerras de liberación, que las guerras civiles, que la chusma, que la guerrilla, que los paramilitares, que los narcotraficantes, que la delincuencia común, que las bandas criminales, que la violencia intrafamiliar, que los políticos y religiosos corruptos, que la drogadicción, que el alcoholismo, que la prostitución, que la trata de blancas, que la adicción informática, que los noticieros de televisión, que un sistema educativo obsoleto que se niega a modernizarse y que lleva más de 300 años enseñando a nuestros hijos lo que luego tienen que olvidar, que los “profesionales” que sufren de doctoritis aguda y que hay que hablarles en papel sellado, que las telebobelas que hacen apología al delito, a la infidelidad, a la traición, al engaño y a todos los males que aquejan a la suciedad, perdón, a la sociedad, en fin, como digo en mi libro ¡Estamos vivos de milagro!

Otro de mis libros se titula “Soy ateo, gracias a Dios” y en el libro afirmo que el ateísmo como tal no existe pues no se puede negar algo que no existe, en este caso una deidad. A lo que me refiero en este articulo es que me volví ateo porque ya no creo en Santos o sea en nuestro presidente. ¿Razones? hay muchas, para la mí, la más relevante el cambio de actitud con su gran “amigo” el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Además eso de decir que la traición es algo que está plenamente justificada, no es un buen mensaje para las futuras generaciones. Y es que cuando los principios y valores están en franca decadencia, se comienza a pensar lo que decía el filósofo Voltaire que “Cuando se piensa que el dinero lo hace todo, se termina haciendo todo por dinero”

Sin embargo, algo bueno tiene el presidente Santos y es su terquedad con el asunto de lograr la paz para Colombia. No podemos negar que principio tienen las cosas. Todos sabemos que lograr la paz en un país que lleva más de quinientos años en guerras y que estamos siendo educados para eso, difícilmente logremos la paz en los ocho años que posiblemente va a durar el mandato del presidente Santos. 

De llegarse a “firmar la paz” con los grupos guerrilleros, los resultados reales solo se comenzaran a ver dentro de veinticinco o treinta años, si no es más, ya que todos sabemos que, para que la violencia se acabe en nuestro hermoso país, necesariamente la actual generación deberá desaparecer pues somos hijos y nos han educado para la guerra y la palabra perdón no está en nuestro vocabulario por obvias razones ya que tenemos odios ancestrales. Odios y rencores que han pasado de generación en generación hasta nuestros días y lo más probable es que continúen pasando por varias generaciones ya que enseñamos a nuestros hijos la ley del Talión de “ojo por ojo y diente por diente” y mientras continuemos así, vamos a terminar como decía Mahatma Gandhi, todos ciegos o muecos. Para la muestra, un botón. El grado de corrupción que vive nuestro hermoso país, que entre otras cosas, es uno de los países más ricos del mundo ya que no lo han podido quebrar los miles de corruptos que ha, hay y habrá en él. Algo si debe quedar muy en claro y es que de los cincuenta millones de colombianos que somos, solo un escaso 1% es el que más daño le hace al país. El 99% restante somos gente buena, trabajadora y echada para adelante. El problema es que ese 1% por lo general ha salido con honores de las más prestigiosas academias y ahí si grave, porque ¿Cómo competir con tan “ilustres” y sabios delincuentes cuando la mayoría del pueblo colombiano no cuenta con los estudios que ellos realizaron? 

Sabemos que muchos de nuestros “hermanos” guerrilleros simplemente cambiaran de bando o de razón social como lo hicieron en su momento nuestros “hermanos” de las autodefensas que ahora se llaman las bacrim y que engrosaron las filas delincuenciales. Es que eso de tener que levantarse todos los días a trabajar por un mínimo y muchas veces ni por eso es muy verraco. Es “más fácil” secuestrar, extorsionar, matar, robar o traficar que ganarse el pan con el sudor de la frente. Aun siendo ateo del presidente, debo reconocer el esfuerzo que está haciendo para lograr la paz, así este aplicando al 100% la frase que dice que “el fin justifica los medios”. No importa si el país está a punto de sufrir una crisis financiera, económica, política o social debido a las decisiones y concesiones que el ejecutivo está tomando para lograr la tan anhelada paz, ya que el remedio puede ser más letal que la enfermedad. Según el presidente Santos, con lo cual todos estamos de acuerdo, si se logra firmar la paz con los grupos guerrilleros, el país comenzara a ver la luz al final del túnel. Dios permita que así sea porque las futuras generaciones se lo merecen ya que de seguir en este laberinto les estaríamos dando un mal mensaje y no nos perdonarían el hecho de no haber intentado “firmar la paz”. 

Así es presidente Santos que, nada de nervios, ánimo pues, pa tras ni para coger impulso, que los que queden vivos, si es que queda alguno, viva en paz y que la historia reconozca en usted al presidente que la logro o mejor, que sembró la semilla para que las próximas generaciones recojan la abundante cosecha que genera la paz.

lunes, 1 de febrero de 2016

Dígale NO a las oportunidades

Si nos diéramos cuenta de la importancia y trascendencia de la palabra NO, es muy probable que la utilizaríamos más frecuentemente y así nos evitaríamos cualquier cantidad de dolores de cabeza. Para los que hayan leído el libro del maestro Pablo Coelho, El Alquimista, sabrán de lo que quiero trasmitir en este blog.

El protagonista del libro, Santiago, un joven pastor que cuidaba ovejas cerca de una iglesia abandonada, soñó con un tesoro enterrado cerca de las pirámides de Egipto, he hizo hasta lo imposible por ir en busca de su sueño, curiosamente al llegar al sitio, donde supuestamente estaba el tesoro, el jefe de los ladrones con los cuales se había encontrado en aquel lugar, le dijo que él también había tenido el sueño que debajo del sicomoro que había en la sacristía de un antiguo templo derruido en España, se encontraba un fabuloso tesoro (justo en el sitio en el que el joven Santiago había tenido el sueño), pero que él no estaba dispuesto a cruzar el desierto tras un tonto sueño, lo que sí había hecho Santiago y en el camino había tenido cualquier cantidad de aventuras, había encontrado a Fátima, el amor de su vida y el tesoro que estaba en el lugar que le había indicado el jefe de los ladrones.

¿Cuántas veces hemos ido tras un tesoro, tras un sueño y simplemente renunciamos a él debido a que nos encontramos con oasis u oportunidades que hacen que desistamos del sueño? Antiguamente se decía que hay tres cosas en la vida que no regresan: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida. Sin temor a equivocarme pienso que las oportunidades se dan una y otra vez, de hecho, cada día que amanecemos vivos tenemos la oportunidad de hacer realidad nuestros sueños, de encontrar el tesoro que está escondido precisamente dentro de nosotros mismos. Un tesoro que muy pocos se atreven a buscar porque en su búsqueda nos podríamos encontrar con nosotros mismos y tal vez no estemos preparados para hacerle frente a ese ser maravilloso que existe en el interior de cada ser humano al cual es imposible engañar, nuestro padre Dios, cualquiera sea la idea que tengamos de Él.

Sin embargo como lo afirma Coelho en su libro “es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante” o como le dijera vieja gitana a Santiago “los sueños son el lenguaje de Dios”. Para encontrar el tesoro, hacer realidad nuestros sueños, muchas veces tendremos que decir no a las “oportunidades” que se nos presentan. Oportunidades disfrazadas de soluciones a problemas urgentes pero que nos desvían del objetivo importante de hacer realidad nuestros sueños, de encontrar nuestro tesoro. 

En Génesis 25:27-34 encontramos el siguiente relato bíblico: “Esaú, el cazador, un día vino hambriento, y le pidió a su hermano Jacob el plato de lentejas que estaba comiendo. Jacob le pidió que le vendiera la primogenitura como hijo mayor, a cambio del alimento…” ¿Esta dispuesto(a) usted a vender su sueño, su tesoro, por un plato de lentejas? No lo sé ¡Casos se ven! A mí por ejemplo, desde muy niño me decían mis “seres queridos” que dejara de pensar en escribir y que mejor me dedicara a cosas más productivas como terminar mis estudios y búscame un buen empleo, algo que hice durante la mayor parte de mi vida. ¿El resultado? Frustración y cuantiosas pérdidas económicas y morales ya que me dedique a sobrevivir pero no a vivir mis sueños. 

Hoy día, cuando comienzo a ser un autor reconocido a nivel mundial, me doy cuenta que llueva, truene o relampaguee, es necesario ir tras un sueño que nos motive a realizar aventuras épicas, a buscar tesoros, a caminar caminos que los realistas no se atreven a andar porque serían tildados de locos soñadores. Como decía el filosofo Chino Lao Tse "Un sueño es aquello por lo que estamos dispuestos a dar la vida, lo demás son simples deseos". Lo(a) invito a decirle no a las oportunidades y a luchar por sus sueños.

lunes, 5 de octubre de 2015

Lo que nos enseñan en la escuela no nos sirve en la vida real



Hola amigos. A veces uno encuentra articulos que bien vale la pena compartir, el siguiente es uno de esos extraido de la pagina Cincodias.com. 

http://cincodias.com/cincodias/2014/04/16/sentidos/1397646392_049603.html?id_externo_rsoc=Fb-EscuelaEnsenanSep15

Espero les agrade tanto como a mi. 

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Roger Schank, empresario y autor del concepto “Aprender es hacer, Considerado uno de los pedagogos más influyentes del mundo, ha dedicado una parte de su vida a la inteligencia artificial y el resto, a aplicar lo aprendido a la enseñanza.Su lema: la experiencia es el mejor motor del aprendizaje

Qué tiene que ver la inteligencia artificial con la enseñanza? Roger Schank (Nueva York, 1946), matemático y lingüista de formación, ve en el primer campo una inspiración para el segundo. Tras años de investigación, fundó en los noventa el Institute for the Learning Sciences (ILS), desde el que se propone revolucionar el sistema educativo. Ha desarrollado un método basado en la experiencia que ha implantado en algunas universidades, incluyendo la Ramon Llull de Barcelona.

Pregunta. ¿Cómo describiría a los estudiantes españoles?

Respuesta. Son tan inteligentes como los de cualquier otra parte del mundo. Pero por alguna razón en España se cree que la literatura y la historia son lo que una persona educada debería saber. Hoy en día no nos podemos permitir levantar una nación a base de intelectuales. Los estudiantes estadounidenses piensan mucho sobre qué negocio montarán o a qué se dedicarán. Aunque eso no les haga ser tan intelectuales como en España, sí que crea más empleo.

P. ¿Por qué hay que cambiar el sistema educativo?

r. Un joven con estudios de cualquier parte del mundo sabe, o le han enseñado, ciertas nociones de álgebra, trigonometría y geometría. Aunque no las vaya a usar en su vida. El hecho de que se enseñe matemáticas no se basa en ningún razonamiento científico o en pruebas empíricas, sino en creencias arraigadas, tradición y otros intereses que no son buenos para el estudiante. Y lo mismo pasa con muchas otras materias del currículum. Nosotros no ofrecemos asignaturas, sino distintos escenarios. En algunos de ellos habrá que aplicar modelos matemáticos, que los estudiantes aprenderán y retendrán. Algunos probarán con escenarios de ingeniería, para los que necesitarán ciertas herramientas; o de medicina, que requerirá otras; de derecho... Hasta que encuentren su vocación.

P. Usted está a favor, pues, de que se haya eliminado el latín de la enseñanza obligatoria...

r. Definitivamente. Algunos científicos llevan tiempo estudiando cuán transferibles son los conocimientos adquiridos en la escuela a la vida real. Y los resultados son demoledores: casi nada de lo que nos enseñan en la escuela nos sirve fuera de ella. El latín es un buen ejemplo de ello. Edward Thorndike publicó un estudio ya en 1923 en el que concluía que esta disciplina “no ayuda a organizar la mente”. La conclusión, pues, es que el latín es inútil para todo aquel que no tenga especial interés en la materia.

P. ¿Cómo resumiría su modelo de educación?

r. Se aprende desde la experiencia. Aprender es el resultado de hacer cosas y pensar sobre ellas. Llegué a esta misma conclusión tratando de comprender cómo funciona la mente para crear máquinas inteligentes. Los humanos tenemos dos tipos de memoria. La más básica, que compartimos con otros mamíferos, es la episódica: almacenamos experiencia, cosas que hacemos. Es la que usaban nuestros ancestros antes de que apareciese el lenguaje, y les funcionó bastante bien. La segunda es la memoria semántica: el lenguaje nos dio la capacidad de desarrollar procesos de razonamiento muchísimo más complejos.

Pero la memoria episódica permanece ahí, y necesitamos activarla. Nosotros lo que hacemos es usar la tecnología de la información para crear situaciones de aprendizaje que permitan a los estudiantes aprovechar las estructuras básicas de la mente. En esencia, simulamos lo que pasa en la vida profesional.

P. ¿Dónde han implantado su método?

r. El primer proyecto que desarrollamos plenamente se remonta a 2003, en el nuevo campus que abrió Carnegie Mellon University en Mountain View, California. Se ha probado durante diez años sobre mil estudiantes y los resultados son buenos. Desde hace cuatro años también estamos en La Salle-Universitat Ramon Llull, en Barcelona.

P. ¿Qué tal funciona el proyecto en Barcelona?

r. La Salle es el tipo de universidad que me interesa. Tienen experiencia en enseñar a la gente a conseguir empleo. Cuando creamos XTOL (Experimental Teaching On-Line), pensábamos en un conjunto de programas online, para móvil y e-commerce, que reeducase a la gente en este prometedor campo en el que se crearán la mayoría de los empleos en las próximas décadas. Para distribuir estos programas necesitamos asociarnos a instituciones que apuestan por una educación innovadora, y La Salle es una de ellas.

P. ¿Qué papel juegan los libros de texto en su sistema?

r. Los libros están bien. Los usamos, aunque digitales. Pero no hacemos que los estudiantes los memoricen para aprobar los exámenes. Los libros son recursos para ayudar a cumplir tareas específicas. Veremos, con el tiempo, cómo los libros digitales evolucionan hacia una nueva categoría de producto multimedia.

P. Si comparásemos a un recién licenciado que haya seguido la enseñanza usual con otro que haya pasado por su sistema, ¿qué diferencias encontraríamos?

r. El primero, básicamente, habrá aprendido a pasar exámenes, ya sea sacando buenas notas o aprobando justito. Pero no a pensar. En cambio, con nuestro sistema el estudiante habrá practicado todos los procesos cognitivos que importan para ser un profesional exitoso y un pensador inteligente. Entre estos procesos se incluyen investigación, planificación, diseño, causalidad, juicio, valoración, comunicación y negociación, entre otros.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Parálisis por analisis


En todos mis escritos siempre he dicho que “cuando se piensa demasiado algo, no se hace”. Pues una cosa es programar, planear y analizar los pro y los contras de un proyecto y otra muy diferente es pensar que este no presentará ninguna dificultad por más estudios que se le hayan realizado. ¿Ha hecho usted una fiesta en casa o ha construido una? Por lo general siempre falta algo, así se hayan hecho todos los preparativos para atender bien a los invitados o se tengan todos los recursos físicos y financieros para construir la obra. Imprevistos siempre surgirán. A última hora falto el hielo o se acabó el presupuesto que se tenía para la construcción. 

La parálisis por análisis es una de las mayores dificultades por las cuales atraviesa un proyecto o una empresa. El ejemplo es muy simple. Cuénteles usted un mismo proyecto a dos personas, una de ellas es un magister en economía y el otro es un multimillonario que difícilmente ha terminado los estudios primarios. El académico lo primero que esgrime es un computador el cual, utilizando un sofisticado software, analiza al detalle el negoció. El que tiene escasos estudios pero una gran intuición y un desarrollado sentido común, infortunadamente el menos común de los sentidos, escucha con atención la propuesta que usted está haciendo. Cuando usted termina su exposición, la persona que estaba procesando toda la información en su computador, lo mira a usted con cara de preocupación, arqueando una de sus cejas le dice palabras más palabras menos “Muy interesante su proyecto, sin embargo, con todo respeto, permítame mostrarle – dice señalando la pantalla de su computador – los análisis que he realizado. Como vera, el sistema me dice que el proyecto no es viable ya que el retorno de la inversión (…) y le da una serie de explicaciones estadísticas que así lo corroboran. Por lo tanto debo decirle que nuestra organización no invertirá en su proyecto, así es que con permiso y gracias por habernos tenido en cuenta” Dicho esto el elegante hombre se pone de pie y se retira. 

Presintiendo que la otra persona le va a decir lo mismo, usted comienza a guardar todos los documentos que había utilizado para exponer su proyecto, dispuesto a marcharse. Sin embargo la otra persona le pregunta “¿tiene usted alguna prisa o nos podemos tomar un café? Me gustaría que me contara un poco más de su proyecto”. Muy entusiasmado usted le narra con lujo de detalles todo el proyecto nuevamente, está vez a usted le brillan sus ojos de la emoción que siente de hablar de su sueño, de su proyecto de vida. Un brillo que es detectado por la persona con la cual usted se está tomando ese café, que sonriendo le dice: “me gustaría conocerlo un poco más a usted y a su proyecto, por favor visíteme en mi oficina para que veamos como sacamos adelante esa interesante idea”.

¿Qué hubiera pasado si todas las personas que se han arriesgado a montar una empresa, a hacer un negocio o incluso, a iniciar una relación de pareja, se hubieran puesto a analizar si era viable o no? Seguramente yo no estaría utilizando un computador portátil para escribir este blog ni usted estaría leyéndolo y muy probablemente no existiría ya que no habría sido engendrado.

Las preguntas son ¿Cuánto cree usted en su idea, en su proyecto o en su sueño? ¿Cuánto está dispuesto a invertir y a arriesgar? ¿Está dispuesto a pagar el precio de hacer realidad ese sueño? Es de anotar que el precio que necesariamente deberá pagar es directamente proporcional al tamaño del sueño. Así mismo, si usted no esta dispuesto a invertir tiempo y dinero en su sueño es porque no cree en el. Como dice el escritor Pablo Cohelo “Cuantas cosas se pierden por miedo a perder”.

jueves, 9 de abril de 2015

Iniciativa


Hoy quiero compartir con ustedes una pequeña historia muy conocida de porque algunas personas escalan altas posiciones en las empresas sin que para ello haya sido determinante la capacitación o la experiencia.  

"El anciano presidente de una gran multinacional quiso jubilarse y disfrutar de un merecido retiro después de haberle dado a la empresa que había fundado muchos años de su vida. La noticia corrió por toda la organización. El puesto de presidente estaba vacante. El hombre que ocupaba la vicepresidencia estaba seguro que el cargo se lo darían a él y así se lo comunicaba con mucho entusiasmo y algo de arrogancia a sus amigos, familiares, compañeros de trabajo y allegados. Sabía que ese puesto le correspondía por derecho propio. Cuál sería su sorpresa cuando un día al llegar a la oficina se dio cuenta que ya el propietario de la compañía había nombrado su reemplazo.

Furioso y envalentonado se dirigió hacia la oficina de presidencia para reclamarle a su jefe por qué había designado a otra persona distinta para el cargo de presidente. El anciano escucho por largo rato y con mucha paciencia todas las cosas que el hombre le decía en voz alta reprochándole el hecho de no haberlo tenido en cuenta a él para reemplazarlo y solo falto que lo agrediera para demostrar su indignación. En ese preciso momento se escuchó en la calle un gran alboroto. El anciano le dijo al hombre que por favor fuera a ver qué estaba pasando. Malhumorado el hombre se acercó a los amplios ventanales de la oficina y miró hacia afuera. Momentos después regreso ante el anciano que lo esperaba con una enigmática sonrisa. Se trata de un convoy de camiones que están pasando por el frente de la empresa, manifestó. Acto seguido el anciano mandó llamar al joven al cual había nombrado como presidente de su empresa y le pidió el mismo favor de que le dijera a que se debía el ruido que provenía de la calle.

El joven sin decir nada salió presurosamente de la lujosa oficina y minutos después ingresó de nuevo con una libreta en la mano la cual comenzó a leer: Se trata de un convoy de camiones cargados con mil toneladas de azúcar que acaba de llegar del puerto. Es de anotar que con este embarque la empresa podrá solucionar las dificultades de producción. La semana próxima llegará otro cargamento igual a este. Como usted fue un hombre previsivo el día que hizo el pedido se ha logrado un jugoso descuento que hará que los costos de producción bajen considerablemente, costos que estaremos trasladando a todos nuestros clientes con el fin de incrementar sustancialmente las ventas. Debo felicitarlo señor por haber utilizado la mejor calidad de azúcar sin refinar ya que esto permitirá que nuestros productos sean más saludables. ¿Se le ofrece algo más señor?

El anciano miró sonriendo al joven ejecutivo y con un movimiento de su mano le dijo que podía marcharse. Luego miró al hombre que por muchos años ocupaba la vicepresidencia, el cual comprendió el mensaje y salió en silencio de la oficina"

¿Sabe usted que es la iniciativa? Es hacer lo que haya que hacer, bien hecho y sin que nadie lo ordene. Sin temor a equivocarme pienso que es una de las actitudes que más hace falta en las empresas. La mayoría de los empleados se dedican a hacer la labor para la cual fueron contratados y cuando por algún motivo les toca hacer una diferente, protestan y hasta llegan a renunciar, que es lo mejor que pueden hacer.

En Antioquia, Colombia, hay un dicho que dice "El acomedido, come de lo que esta escondido". Infortunadamente a los "acomedidos" muchas veces los tildan de "lambones o regalados". ¡Cuanta falta hacen en las empresas este tipo de personas!. Personas ordinarias que al hacer algo extra o que no les corresponde, se convierten en personas extraordinarias.  

sábado, 4 de abril de 2015

Aprendí y decidí


 Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar... 
decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos, aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo".
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida".

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar...
ahora simplemente duermo para soñar.

Walt Disney