Mostrando entradas con la etiqueta disciplina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta disciplina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de agosto de 2024

Maestro o instructor.



Fueron varios los comentarios sobre mi blog sobre el “Oscurantismo Tecnológico”, quisiera compartirlos todos con ustedes, la gran mayoría muy positivos y que están de acuerdo con el artículo.

Sin embargo, quiero trascribir el comentario del profesor Jorge Rivas, docente de la ciudad de Bogotá, Colombia, quien manifiesta lo siguiente “Muy interesante su blog sobre tecnología señor Restrepo, pero quisiera verlo a usted frente a un grupo de 42 adolescentes y varios de ellos chateando mientras yo trato de dictarles una clase de matemáticas. Con todo respeto, señor Restrepo, pero pienso que escribir es muy fácil, otra cosa es lidiar con los jóvenes de ahora que piensan que saben más que sus profesores”

No debe ser fácil profesor Jorge “lidiar” con jóvenes adolescentes y más con grupos antipedagógicos de 42 estudiantes. Si difícilmente se puede atender a uno ¿Qué diremos de tratar de controlar a 42? Pero bueno, esa es la situación de nuestro amado país Colombia, donde el modelo educativo deja mucho que desear y me atrevería a decir que de la mayoría de los países del mundo, de ahí que los resultados saltan a la vista. Cárceles atiborradas de delincuentes, la mayoría de los cuales mínimo saben leer y escribir y muchos de ellos hasta han salido de las más prestigiosas universidades.

Una frase atribuida al científico Albert Einstein dice que “es de tontos esperar resultados diferentes y continuar haciendo lo mismo”. Es un hecho que los sistemas educativos de la mayoría de los países del mundo están desactualizados por no decir qué obsoletos. Pero bueno, mientras la capacitación sea un excelente negocio, difícilmente van a cambiar porque prima el bien particular que el bien común.

Ahora si permítame profesor Jorge responder a su comentario y con él, varios otros que me hicieron, palabras más, palabras menos expresando inconformidad con mi artículo, los cuales agradezco.

También yo fui docente por varios años cuando era un poco más joven. Claro que en ese tiempo no teníamos las dificultades que tienen ustedes los docentes actuales con la tecnología y particularmente con los teléfonos celulares. Sin embargo, los muchachos siempre han sido inquietos y han tenido cualquier cantidad de pretextos o distractores para no atender a clase. Así es profe, que nada de nervios y por favor continúe en su loable labor de tratar que sus estudiantes aprendan algo de lo que usted enseña.

Una cosa es ser maestro y otra muy diferente ser instructor, maestro es aquel que llueva, truene o relampaguee, está compartiendo con sus estudiantes lo poco o lo mucho que sabe y los ve a ellos como si fueran sus hijos, dos películas que especialmente recomiendo a los docentes cuando les dicto mis conferencias son, el profe, de Mario Moreno Cantinflas y la película india Taare Zameen Par. En ellas se puede apreciar lo que es un verdadero maestro.

Instructor, en cambio, es aquel que llego a la docencia por carambola, porque no encontró más que hacer o porque no encontró trabajo haciendo otra cosa y ve a sus estudiantes como una carga, como un karma, como personas que representan para ellos una fuente de ingresos y el día que no les llega el pago a tiempo simplemente suspenden labores y que cada cual se defienda como pueda. Infortunadamente, las instituciones educativas de todos los niveles están llenas de instructores y de muy pocos maestros.

Tal y como lo exprese en mi artículo anterior, en vez de los docentes estar peleando con los muchachos para que no utilicen los celulares, enséñenles a utilizarlos adecuadamente y en cuanto a que los muchachos se creen saber más que los profesores, es lo más probable porque los jóvenes actualmente cuentan con la información en tiempo real, más se demora un científico en patentar un invento que los muchachos saber de qué se trata, como funciona y como mejorarlo.

Cada día algunos títulos académicos como son los que tienen que ver con las TIC son menos importantes, como lo expresaba en un artículo anterior, hay niños y adolescentes que le dan cátedra de tecnología a adultos que salen de las más prestigiosas universidades a buscar empleo cuando estos muchachos, en vez de buscar empleo, lo están generando. De ahí que las grandes multinacionales ya no les interesa tanto contratar a profesionales con cualquier cantidad de títulos universitarios. Esas empresas están contratando personal que demuestre lo que saben hacer con lo que saben hacer.

Así es profesor Jorge y todos los demás docentes que me escribieron, que les sugiero que, en vez de seguir dictando clase como se hacía hace doscientos o trescientos años, se conviertan en acompañantes, en coordinadores, en facilitadores, permitiendo que sus estudiantes utilicen al máximo esos bichos llamados celulares o computadores para investigar y estudiar en tiempo real lo que ellos van a necesitar en el futuro inmediato o en las profesiones u oficios que quieren desempeñar. Recuerden lo que decía el humanista neerlandés Erasmo de Rotterdam “Es de tontos aprender, lo que luego hay que olvidar”.


  

sábado, 13 de enero de 2024

La diosa oportunidad



Cuenta la historia, que una de las diosas de los antiguos griegos era la diosa oportunidad, a la cual pintaban y esculpían casi calva, a excepción de un mechón de pelo que le cubría la cara. La idea era que cuando alguien viera venir a la diosa oportunidad y la lograra coger del mechón de pelo, ella le hacía realidad todos sus sueños, pero si se dejaba pasar, ya no se podía coger del pelo. 

¿Cuántos de nosotros hemos visto llegar a la diosa oportunidad y, sin embargo, la dejamos pasar? Sin temor a equivocarme, pienso que a la mayoría de los seres humanos. Se suele decir que hay tres cosas en la vida que no tienen regreso, la palabra dicha, la flecha lanzada y la oportunidad pérdida. Lo cual no es del todo cierto porque oportunidades siempre se presentarán en la vida. Solo que la mayoría de las veces las desaprovechamos o las dejamos pasar esperando una mejor. La pregunta es ¿Cuál es la mejor? Al igual que esperar encontrar al hombre o a la mujer perfecta, es muy difícil. 

Pienso que la mayoría de las oportunidades se pierden por miedo a aprovecharlas o porque simplemente no las vemos, pues, como dice el refrán, “no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír”. Resulta paradójico el hecho que siempre estamos pidiendo una primera, segunda o tercera oportunidad y cuando esta se presenta, no la aprovechamos. Hay veces que ni haciéndonos un dibujo con plastilina la vemos o ¿será que solo vemos lo que queremos ver? Eso también puede ser cierto. Que las oportunidades se pierden no es del todo cierto, por lo general las aprovechan otros y los que las dejaron pasar se consuelan diciendo que, “lo que no es para uno no es para uno”, o ,“al que le van a dar le guardan”. 

Otra historia es la del hombre que todos los días sin falta le oraba a Dios. En cierta ocasión hubo una inundación en el pueblo y las aguas comenzaron a subir rápidamente. A la casa del hombre llegaron unos amigos en un bote y le dijeron que subiera a él porque de lo contrario se iba a ahogar, a lo cual el piadoso hombre replico que no era necesario porque Dios lo iba a salvar. Minutos más tarde el hombre se subió al techo de la casa y en esas pasó un helicóptero del cual le arrojaron una escalera de cuerdas para que subiera y él nuevamente se negó diciendo que Dios lo salvaría. El caso fue que el hombre al fin se ahogó y cuando llego al cielo increpo a Dios diciéndole por qué no lo había salvado de aquella inundación, siendo que él era un hombre tan piadoso. Después que el hombre se hubo desahogado con Dios, este tranquilamente le dijo que le había mandado un bote y luego un helicóptero para que se salvara y que no había querido aceptarlos, por lo tanto, la culpa que hubiera fallecido en esa inundación no era de Él. Es un hecho que papá Dios siempre nos está enviando salvavidas y nos presenta oportunidades, sin embargo, pocas veces las vemos o las aprovechamos.

Lo invito, pues, amable lector a reflexionar sobre cuál ha sido la última oportunidad que usted ha desaprovechado, a la cual ha procrastinado o dejado para otro día. Lo más probable es que hayan sido varias y le haya pesado no haberlas aprovechado. Claro que también debo solidarizarme con usted manifestando que a veces hay que decirle no a algunas “oportunidades”, ya que pueden resultar siendo un distractor para llevar a cabo nuestro proyecto de vida.

martes, 26 de diciembre de 2023

Año nuevo, vida nueva



Siempre he sugerido durante estas festividades de fin y principio de año que antes de quemar el dinero en pólvora y globos pensaran en invertir ese dinero en ayudar a alguien.

Infortunadamente, la historia se repite una y otra vez; en Colombia cientos de personas recordarán por el resto de sus vidas las navidades porque sufrieron quemaduras con pólvora y millones de pesos y muchos empleos perdidos debido a los incendios producidos por los globos.

Esto comprueba una vez más lo que digo en mi libro “Estamos bien capacitados, pero mal educados”. Es un hecho que la experiencia es como el estiércol, nadie lo coge. Pero bueno, nada de nervios, mientras haya quien compre, habrá quien venda.

Termina el año gregoriano 2023 y se inicia el 2024, cuyos dígitos suman 8 o sea que es un año 8, el cual se considera un símbolo de abundancia, éxito y prosperidad. Desde la antigüedad, el número 8 ha sido asociado con el infinito, debido a su forma que parece no tener fin. Esto representa la idea de que las posibilidades y oportunidades son ilimitadas. En el ámbito espiritual, el número 8 también está relacionado con la energía universal y la conexión con planos superiores de conciencia. El 2024 además es un año bisiesto en los cuales suelen suceder cosas fuera de lo común.

Independientemente de su significado esotérico, un nuevo año genera muchas expectativas y las consabidas promesas que siempre nos hacemos y que pocas veces cumplimos, porque, como cortoplacistas que somos, acostumbrados a las comidas rápidas, queremos resultados igualmente rápidos a cualquier proyecto que iniciemos, por lo tanto, pasados pocos días, preferimos continuar en nuestra zona de confort que correr el riesgo y pagar el precio de hacer realidad nuestros sueños.

Algo si debe quedar muy claro, en el 2024 cosecharemos lo que hayamos sembrado en el 2023 y en años anteriores. La pregunta es ¿Qué hemos sembrado? Muchos continuarán sembrando odios, rencores, resentimientos, deseos de venganza, envidias, promesas, angustias, enemistades, infidelidades, celos, chismes, indiferencias o están pensando en cómo causar el mayor daño posible; otros tantos perdonaron de corazón, se alegraron de sus propios triunfos y el de los demás y están pensando en cómo ayudar a sus semejantes a hacer realidad sus sueños para poder hacer realidad los propios, porque para recibir (cosechar), primero hay que dar (sembrar).

Unos y otros justifican plenamente su pensar y accionar, sin embargo, los resultados hablarán por sí solos. La cosecha es directamente proporcional a la siembra que hayamos realizado y a la variedad de cultivo (proyecto de vida), el cual puede tardar días, meses o años, como es el caso del cultivo de la planta de los emprendedores, o sea, el bambú japonés (7 años).

Algo que debemos tener muy en cuenta es la frase del científico Albert Einstein cuando manifestaba que "Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados". Ahora bien, ¿Cuál es nuestro sueño? O mejor aún, ¿Cuál es nuestra pesadilla?, ¿Qué es aquello que no nos deja dormir en paz? Recordemos que para hacer que un sueño se convierta en realidad, primero hay que tener un gran sueño, luego hay que convertirlo en una pesadilla que no nos deje dormir hasta hacerlo realidad, es necesario despertar y ponernos en acción.

¿Recordemos también la parábola del sembrador? (Mt.13: 1 -8). "Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno".

Si lo que sembramos se lo comieron las aves, o sea, aquellas personas que solo te critican y te juzgan o te diste cuenta de que lo que sembraste cayó en pedregales y "fracasaste" o que cayó entre espinos y te diste cuenta de que tu actividad no te hace feliz, entonces es el momento de iniciar una nueva siembra porque hay que insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir hasta hacer realidad nuestros sueños.

Infortunadamente, también nos encontramos con personas que quieren cosechar sin haber sembrado, sin haber invertido, sin haber pagado el precio justo por aquello que desean. Dios permita entonces que lo que hayamos sembrado haya caído en tierra fértil y que en el nuevo año recojamos una abundante cosecha.

Finalmente, te invito amable lector a que en el nuevo año practiquemos la regla de oro de hacer lo que quisiéramos que nos hicieran, a respetarnos y respetar a todo y a todos, a ser coherentes y consecuentes con nuestro discurso, a cumplir las promesas y la palabra dada porque, como decía nuestro gran amigo el fabulista de la antigua Grecia, Esopo, "las palabras que no van seguidas de los hechos, no valen nada"

Un abrazo y ¡Feliz año para todos!

Canción, año nuevo, vida nueva: https://www.youtube.com/watch?v=D1BPox9Ibbk


https://universovirtualcomunicaciones.com/

jueves, 2 de noviembre de 2023

Los seres queridos

Nadie puede negar la importancia de la familia, de los amigos, de los socios y de todas aquellas personas que son cercanas a nuestros afectos, son nuestros seres queridos. Personas que de una u otra forma influyen en nuestra vida, en nuestra formación personal y profesional, en nuestros sueños. Son parte integral de nuestro entorno, de nuestra manada, de nuestra vida. Seres por los cuales estamos dispuestos a realizar grandes sacrificios e incluso a dar nuestra vida.

Infortunadamente, también se da el caso, con más frecuencia de lo que pensamos, que se convierten en verdaderos lastres que no nos permiten avanzar e incluso, en muchas oportunidades, no solo no nos permiten avanzar, sino que nos hacen retroceder, convirtiéndose en nuestros peores verdugos. Sin embargo, no podemos concentrarnos en los pocos que nos hacen daño, sino en la multitud de personas que están dispuestas a ayudarnos, a alentarnos, a hacer realidad nuestros sueños. Curiosamente, la mayoría de las veces son personas que no son de nuestra familia y a veces ni siquiera nos conocen. Aunque, son las que más creen en nosotros.

Lo invito amable lector a hacer el siguiente ejercicio: Supongamos que usted es de una familia de clase trabajadora y que al igual que sus demás familiares vive de un modesto sueldo. Dígale a la persona con la cual usted convive y que, por lo tanto, conoce sus fortalezas y debilidades que mañana se va a comprar un vehículo de alta gama. Lo más probable es que esa persona le va a preguntar si tiene fiebre, si está consumiendo alguna droga alucinógena o en el peor de los casos si se está volviendo loco. Le va a recordar que hay necesidades apremiantes en el hogar y que, por lo tanto, no entiende cómo es que usted se va a comprar un vehículo que está más allá de sus capacidades económicas. Ese “ser querido” sabe exactamente cuáles son sus limitaciones y lo conoce muy bien. 

Sin embargo, mañana, colóquese el mejor traje y vaya a visitar un concesionario donde venden vehículos de gama alta. ¿Qué es lo primero que le pregunta el vendedor? Esa persona no lo conoce a usted, por lo tanto, no sabe que probablemente usted no tiene ni donde caerse muerto y que difícilmente podrá comprar uno de los lujosos vehículos que allí se exhiben. Ese vendedor sabe que donde menos se piensa salta la liebre y que no puede prejuzgar al cliente por su apariencia y qué casos se han visto de personas que no aparentaban mayor cosa y salieron comprando el vehículo más costoso.  De igual forma, esas personas que en un momento dado nos quieren ayudar no lo hacen por lo que aparentamos sino por lo que somos.

Lo invito amable lector a reflexionar y analizar detenidamente a las personas con las cuales usted convive, que lo rodean. Un antiguo refrán dice “dime con quién andas y te diré quién eres” el cual se complementa con otro que dice que "el que entre la miel anda, algo se le pega". A nuestro alrededor debemos tener personas que nos edifiquen, que nos animen, que a pesar de las circunstancias, por difíciles que estas sean, nos digan que podemos salir adelante. Si por algún motivo se da cuenta de que los “seres queridos” que lo rodean solo quieren verlo a usted cada vez más mal de lo que está, lo mejor es que comience a colocar distancia de por medio, por mucho que los ame. Usted es una persona que merece triunfar, que merece lo mejor de lo mejor, que nació para ser feliz.


Recuerde que todo en la vida parte de una decisión llevada a la acción, si usted sigue haciendo lo mismo no va a obtener resultados diferentes. Es necesario que si no está logrando sus objetivos cambie su modus operandi, que pase de ser una persona ordinaria y se convierta en alguien extraordinario y la mejor forma es dar lo mejor de usted, de hacer un esfuerzo extra, de luchar por sus sueños, llueva, truene o relampaguee. De insistir, persistir, resistir y nuca desistir. Nuestros “seres queridos” nunca dejarán de serlo, aunque, es su decisión si continúa haciéndoles caso a todo lo que le dicen, a frase tales como: Usted no es capaz, usted no puede hacer eso, usted no sirve para nada o que le dicen “sueñe, que eso relaja” y lo más desagradable de estas y otras frases no es la frase en sí, sino el tono burlesco con que las dicen.

lunes, 10 de abril de 2023

La capacitación, un gasto o una inversión





Como consultor organizacional a veces me he encontrado con empresarios para los cuales la capacitación del personal es un gasto inoficioso. Por lo general son empresarios que, como decimos en Colombia, son “chapados a la antigua”, que no han evolucionado, muchos se han estancado y otros tantos han involucionado teniendo que cerrar sus empresas.

Y es que cuando la capacitación es considerada un gasto, necesariamente debemos analizar cuál es el perfil de la persona que está al frente de la empresa. Normalmente se encuentra uno con personas que acostumbran decirle a sus empleados o "esclavos" cosas tales como: “aquí siempre se han hecho las cosas así, por lo tanto no vemos la necesidad de cambiar” o “si no le gusta así, esa puerta es muy grande para salir y afuera están haciendo fila muchas personas para entrar a trabajar a esta empresa” y la verdad es que es así debido al desempleo que hay en el mundo. Son los tradicionales jefes que de liderazgo no saben nada. 

El futuro de las empresas administradas por este tipo de personas es incierto y cuando se ven obligados a cerrar justifican el hecho manifestando que la situación está muy difícil, que la competencia es extremadamente dura, que no hay con quien trabajar, que el gobierno no colabora, etc. etc. Excusas muy válidas pues nadie puede negar que hay situaciones que conllevan a tomar decisiones radicales, sin embargo, la gran mayoría de las empresas se hubieran podido salvar y con ellas miles de empleos, si los directivos no hubieran cogido el camino más difícil que es cerrar una empresa o el más fácil de haber agotado todas las posibilidades que por lo general siempre las hay. Es entonces cuando surgen los caza oportunidades, personas que adquieren las empresas en quiebra, les hacen una reestructuración a todo nivel y las sacan a flote con excelentes resultados. Demostrando con esto que “no hay malas empresas, lo que hay es malos empresarios”.

Quiero decirles que después de analizar detenidamente la quiebra de muchas empresas, he llegado a la conclusión que la mayoría de las veces, los únicos responsables de tales desastres financieros han sido los directivos, los administradores, los empresarios. Razones las que usted quiera, desde el despilfarro, la malversación de fondos, la corrupción, la burocracia, etc. hasta el egocentrismo de sus dirigentes empresariales y sindicales que por no dar el brazo a torcer prefirieron cerrar la empresa antes que negociar una salida “digna”, dejando sin empleo a miles de personas.

En cambio, encontramos afortunadamente empresarios que se mantienen actualizados y para los cuales la palabra capacitación literalmente significa capacitarse para la acción, por lo tanto, para ellos capacitar a sus colaboradores es una verdadera inversión ya que el retorno de lo invertido se les multiplicara por N veces. Dicho de otra forma, capacitar a su personal es un excelente negocio. ¿Ejemplos? Los que usted quiera, es sino que analice las actuales empresas más innovadoras a nivel mundial tales como Microsoft, Sony, Canon, Samsung, IBM, Google, etc. y podrá verificar que todas ellas, sin excepción, asignan presupuestos para la capacitación continua de su personal y algunas incluso tienen escuelas para mantenerlo actualizado.

Dirá usted que se trata de multinacionales que tienen mucho dinero para invertir en su personal, la pregunta es ¿Será que nacieron siendo grandes? No, ¿verdad? Son cada vez más grandes debido a que el personal que labora en ellas esta muy bien capacitado y orientado. Lo mejor de todo de estas empresas es que por lo general las personas que laboran en ellas son felices, independientemente de la labor que realizan en ellas, ya que la capacitación que reciben no solo les beneficia a nivel personal, profesional y laboral, sino a nivel familiar y social pues se convierten en personas de excelencia.

La capacitación del personal es una de las principales herramientas para que las empresas progresen. Como decía el magnate estadounidense del acero Andrew Carnegie (1835-1919) “El secreto de mi éxito fue rodearme de personas mejores que yo”. En la medida que el personal de la empresa esté capacitado y entrenado para realizar las labores que realizan, en esa misma medida darán el rendimiento que se espera de ellos, y si además de entrenarlos se mantienen motivados y se les tiene en cuenta como seres humanos que son importantes para la empresa, mucho mejor.


https://universovirtualcomunicaciones.com/

miércoles, 23 de noviembre de 2022

Perder es ganar


Esta polémica frase de dirigente deportivo, profesor Francisco Maturana, es algo que nos debe hacer reflexionar cuando recibimos los resultados a una gestión como el director de un prestigioso colegio cuando manifiesta que “…Es el momento de hacer balance que para muchos es muy positivo, ya que cumplieron con las metas y logros que se trazaron desde el comienzo de año, otros les falto más compromiso y responsabilidad para lograr todo lo que tenían que conseguir. Algunos malgastaron el tiempo sin obtener ningún resultado positivo en sus deberes…”

Nada más acertado que lo expresado por el director, ya que, muchos caminamos porque vemos caminar no solo en las instituciones educativas sino en todos los estamentos sociales, muchos nos comportamos como “meros inquilinos sin saber qué hacemos y porque lo hacemos”. Aunque, también es cierto que existen excepciones a esta regla. En mi libro “Educando para la guerra” basado en una extensa, concienzuda y documentada investigación que un grupo de profesionales hicimos sobre las causas de la deserción escolar en América Latina. Detectado situaciones que dan lastima en cuanto a los modelos educativos utilizados en la mayoría de los países de América Latina y me atrevería a decir que en el gran parte del planeta. Situaciones que nos han llevado a pensar que “Estamos vivos de milagro” tal y como lo manifiesto en otro de mis libros. 

Para comprobarlo es sino mirar el listado de los países más corruptos del mundo (dentro de los cuales lastimosamente esta mi hermoso país Colombia) para demonstrar que el modelo educativo deja mucho que desear. Curiosamente, si vemos los menos corruptos también estableceremos las razones por las cuales lo son, todo parte de la calidad de la educación y la capacitación que se le está dando a las nuevas generaciones. 
Mi hijo después de recibir las notas, llorando me dijo: Papi como perdí el año ¿Cuál va a ser mi castigo? ¿Acaso me vas a echar de la casa como le dijo la mama de (…) si perdía el año? No supe que responderle. Simplemente lo abrace, le di un beso en la frente y le dije la famosa frase del profesor Maturana. No podía decirle que los que en verdad habíamos perdido el año habíamos sido primero que todo nosotros como padres que no supimos orientarlo, respaldarlo y brindarle el acompañamiento que necesitaba. Que los segundos que habían perdido el año habían sido sus profesores, que no habían sabido cómo trasmitirle sus conocimientos. Que la tercera que había pedido el año había sido la institución, que en vez de verdaderos maestros que practicaran la pedagogía del amor, tenía algunos instructores que solo se preocupaban por cobrar su sueldo pero que de pedagogía muy poco, ya que la metodología y las técnicas aplicadas no habían dado los resultados esperados. Que el cuarto que había perdido el año había sido el modelo educativo empleado en nuestro hermoso país el cual todavía está enseñando cosas que en poco tiempo los jóvenes olvidarían. Que el quinto que había perdido el año era el país, por llevar a sus jóvenes como borregos al desfiladero bajo la premisa que “si le gusta así bien o si no busque un mejor país donde vivir y capacitar a sus hijos”. 

Sin embargo ninguno de los anteriores es culpable de nada ya que durante más de 165.000 años, que según la teoría de la evolución evoluciono el homo sapiens (hombre sabio), nos han educado y capacitado para la guerra, lo cual se ha evidenciado en toda la historia de la humanidad, cuál de todas más violenta y sangrienta.

Nos han educado y capacitado para una desenfrenada competencia de que gane el mejor, no importando las estrategias que utilicemos para hacerlo. Educados y Capacitados bajo la premisa de cuanto tienes, cuanto vales; donde los principios y los valores están en franca decadencia ya que persona exitosa es aquella que se mide por los tenis y la ropa de marca, el carro último modelo, la cantidad de cuentas bancarias y tarjetas de crédito que tiene, el sitio donde vive o los lujos que pueda darse. 
Durante siglos hemos sido instruidos para tapizar las paredes de nuestras casas y oficinas con títulos y diplomas que respaldan la capacitación que hemos recibido en diferentes áreas del conocimiento pero que de educación no sabemos nada. Y hablando de violencia vi como una mamá empujaba a su hijo y le decía cualquier cantidad de barbaridades porque “había perdido el año”: que si era que no se había fijado en el sacrificio que ellos habían hecho para darle estudios, que si no tenía consideración con ellos por el dinero que habían gastado en él, que como fulanito de tal si había ganado el año cuando era un pobretón, en cambio el (dirigiéndose a su hijo) que “lo tenía todo” había perdido el año. 

La pregunta es ¿Qué puede pensar un muchacho cuando sus padres, supuestamente sus modelos a seguir, le dicen cosas así? No quiero ni pensar la navidad que va a pasar, a las burlas a que se va a tener que enfrentar y a lo que es más lamentable, las odiosas comparaciones que va a tener que escuchar. Es la constante en los días de “balances escolares”. Si en el caso nuestro que conocíamos la situación “especial” (disléxico) de nuestro hijo para educarlo y le suministramos al colegio y a los instructores toda la información para capacitarlo perdimos el año ¿Qué será de los padres que solo fueron unos cajeros automáticos y de unos instructores que solo se preocuparon por cobrar oportunamente sus salarios?

Debo resaltar las hermosas palabras que le dijo la profesora a mi hijo cuando le entrego las calificaciones: “tú no vas a repetir un año, simplemente vas a reforzar los conocimientos adquiridos, ahora dime una cosa ¿Cómo te gustaría que te enseñáramos el año entrante, en forma escrita o en forma oral como hemos comprobado que mejor captas?” El niño no dijo nada, no era necesario, como tampoco fue necesario que yo lo castigara por haber “perdido el año”. Por lo tanto, nada de nervios. Como dice el refrán “mientras haya vida hay esperanza” y siempre tendremos la oportunidad de mejorar. Dios permita que el próximo año si lo ganemos y seamos los padres que necesitan nuestros hijos y los maestros que necesitan nuestros estudiantes. ¡Que susto! ¡Los milagros existen!

miércoles, 17 de agosto de 2022

El futuro de Colombia.


¿Cuál crees Onofre que va a ser el futuro de tu país Colombia?


Hace poco hablando por Skype con un amigo alemán, que me hizo esta pregunta. Por unos momentos me quede sin saber que responderle, sin embargo le pregunte…

- ¿Cuál crees tú que pude ser? 

- No lo sé. De tu país nos llegan noticias no muy agradables que digamos, narcotráfico, corrupción, guerrilla, paramilitarismo, delincuencia común y organizada, en fin, violencia en todos los sentidos y ahora con un gobierno de izquierda.

- Esas son las noticias que les llegan a ustedes, la pregunta es ¿Qué piensan ustedes al respecto?

- No se trata de saber que pensamos sino lo que vemos en los noticieros de televisión y debo decirte Onofre que no solo es en tu país, sino en muchas partes de Latinoamérica. Nuestro gobierno por ejemplo si bien es cierto no nos prohíbe viajar a esos países, sin nos previene. 

- Lo cual es muy lamentable en verdad ya que muchos de nuestros países dependen en gran parte del turismo. En cuanto a tu pregunta y tu apreciación de mi hermoso país Colombia pienso que tienes toda la razón. Al igual que muchos países del área estamos viviendo una delicada situación, eso no quiere decir que vaya a ser así por siempre, estoy seguro que a las próximas generaciones les va a tocar vivir una situación completamente diferente a la que vivimos actualmente. No sé cuántos años, lustros o siglos pasen, pero la realidad es que el futuro de Colombia como el de muchos países de América Latina y del mundo será el mejor, siempre y cuando cambiemos radicalmente el modelo educativo y nuestra forma de pensar. 

- ¿Cómo así?

- Al respecto, tu coterráneo, el científico Albert Einstein manifestaba que “Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes”. Durante muchos años nos hemos estado matando entre hermanos y sin embargo poco hemos hecho al respecto. El 9 de noviembre de 1989 ustedes los alemanes se dieron cuenta que la división física que tuvieron durante casi 30 años no era lógica, no solo se reencontraron con la caída del muro sino que cambió radicalmente la forma de pensar y de actuar de ustedes logrando lo que para muchos era algo muy difícil, hacer la paz entre ustedes, hoy en día son un modelo a seguir. 

- Tienes razón, sin embargo no fue fácil. 

- Nada que valga la pena es fácil.

- ¿Qué piensas de la idea de "Paz Total" del nuevo presidente?

- Pienso Erik que es algo muy importante y la mayoría del pueblo colombiano quiere que eso de la paz total se vuelva realidad, sin embargo la verdadera paz la debemos hacer cada uno de los colombianos y es el de perdonarnos a nosotros mismos y a nuestros hermanos, mientras eso no se logre difícilmente alcanzaremos la paz tan anhelada. Si te soy sincero, pienso que mi generación y posiblemente la próxima no vera a nuestro país en paz debido a que estamos contaminados de la guerra y la violencia que por tantos años hemos sufrido. En nuestros corazones hay mucho odio, rencor, resentimiento, apatía y desconfianza, lo cual hace que cualquier proceso de paz sea mucho más difícil. La paz necesariamente debe comenzar por nosotros mismos, mientras pensemos en venganza, difícilmente la lograremos. Mientras continuemos hablando de la forma que lo hacemos de nosotros mismos, de nuestro país y que en vez de resaltar las cosas buenas, nos concentremos en las cosas malas, difícilmente viviremos en paz. 

De ahí la importancia de cambiar radicalmente nuestro sistema educativo con el fin que las próximas generaciones comiencen a pensar y actuar en forma diferente. Sé que en muchas partes del mundo los colombianos no somos bien recibidos, una fama que lamentablemente nos hemos ganado debido a las lamentables situaciones que hemos vivido, más que todo con lo relacionado con el narcotráfico. Sin embargo quiero decirte algo amigo Erik y es que los colombianos somos gente buena y que no se debe continuar tratando a un pueblo de aproximadamente cincuenta millones de personas por lo que hace el escaso uno por ciento de la población. Si realmente quieren ayudarnos a lograr la paz, deben comenzar a dejar de vernos como narcotraficantes, corruptos, guerrilleros o delincuentes, los cuales hay en todas partes del planeta. Dificultades similares o peores hay en muchos países, sin embargo, si quieren a ayudarnos a superarlas necesariamente deben comenzar a pensar y actuar en forma diferente. Sea esta pues la oportunidad para invitarte nuevamente a que visites nuestro hermoso país y tener la oportunidad de compartir contigo un delicioso café colombiano. 

- Que entre otras cosas es delicioso. Gracias por tu invitación Onofre, créeme que muy pronto lo haré.

Luego de terminar de dialogar con mi amigo Erik, me quede pensando en lo que habíamos hablado. Y es que la paz necesariamente debe nacer en el corazón de nosotros los colombianos. Si muchos países que han pasado por situaciones quizás más difíciles que las nuestras la han logrado ¿Por qué no nosotros? Lo invito a comenzar a pensar y actuar de forma diferente. A concentrarnos en lo bueno y no en lo malo que tenemos. Sera un proceso que durara muchos años, pero si queremos que las próximas generaciones disfruten de la paz que la nuestra no disfrutara plenamente, debemos comenzar a sembrar con nuestras palabras y con nuestras acciones lo que queremos que cosechen las próximas generaciones.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Servicio al Cliente II: Actitud de servicio

En la entrega anterior les comentaba una de las experiencias que solo me pasan a mí. Como siempre mis amables lectores me escribieron algunos mensajes bien interesantes a mi correo electrónico. A todos ellos, gracias por seguirme. 

Continuando con el espinoso tema de servicio al cliente quiero compartir con ustedes algo bien interesante: El sistema metro de mi ciudad Medellín tiene un eslogan muy interesante que dice “Metro, calidad de vida”. Según me han comentado amigos que han tenido la oportunidad de conocer muchos sistemas de transporte masivo en varias ciudades del mundo, el metro de Medellín está ubicado entre uno de los mejores, no solo por el eficiente servicio que presta sino por el aseo, la seguridad y la atención que le brindan los funcionarios a los pasajeros. 

Como siempre lo he recalcado en mis libros. No hay que inventar lo que ya está inventado y funciona, lo que hay que hacer es mejorarlo. Miles de libros y muchas películas se han escrito y filmado sobre el tema de cómo brindar un servicio de excelencia. Verdaderos gurús han surgido en los últimos años expertos en tan delicado tema. Personas que cobran miles de dólares por sus servicios y a los cuales hay que agendarlos con meses y a veces años de anticipación debido a que se mantienen tan supremamente ocupados que no les queda tiempo de nada. Algunos incluso se dan el lujo de seleccionar a sus clientes y si no les pagan las astronómicas cifras que cobran, pues simplemente ni siquiera se dignan atender una llamada telefónica o contestar un mensaje. Y eso que son profesionales en servicio al cliente. 

Los millones que se ahorrarían las empresas si practicaran la regla de oro de servicio al cliente de “atender al cliente como quisiéramos ser atendidos”. El problema es que como la respuesta es tan simple no puede ser que algo sea tan supremamente fácil, por lo tanto lo complicamos. De igual forma como en el artículo pasado hable de la pésima atención que recibí de casi todos los funcionarios de un importante banco, hoy quiero referirme a la experiencia que tuve en cierta ocasión que visite la central de abastos de mi ciudad Medellín. Como casi no conocía el lugar le pregunte a uno de los venteros ambulantes donde podía encontrar un artículo que estaba buscando. Luego de ofrecerme los dulces que estaba vendiendo me guio por varios minutos hasta llevarme al sitio exacto donde encontraría el artículo. ¿Qué es eso si no un buen servicio? ¿Qué necesidad tenía el joven de guiarme el mismo? Como vendedor ambulante conocía las gigantescas instalaciones de la central mayorista pero fue su actitud de servicio la que me impacto. 

Mientas caminábamos le pregunte que estudios tenía y me dijo que él y su familia habían tenido que huir de su tierra de miedo de la guerrilla, que él solo sabía leer y escribir pues no había tenido oportunidad de estudiar y según me dijo sonriendo, ni falta le hacía pues económicamente le iba muy bien y era muy feliz vendiendo sus dulces, además estaba pensando en montar un negocio para vender frutas al por mayor. Es de anotar que el joven no quedo satisfecho sino hasta que yo compre el artículo que necesitaba y fue el mismo el que recateo el precio. Al salir del lugar dijo “Es que vea doctor, cuando a ustedes los ven tan elegantes les cobran mucho más de lo que vale el articulo por eso me quede con usted porque sabía lo que iba a pasar”. Quise darle una propina al joven por sus servicios pero no la acepto, me dijo que si quería colaborarle comprándole algunos dulces me lo agradecía pero que no era necesario que le pagara por un servicio que él hacía con el mayor de los gustos. Obviamente le compre algunos dulces y el joven se retiró sonriendo agradecido, no sin antes darme el número de su teléfono celular para que lo llamara en caso que necesitara algo de la Central Mayorista de Medellín. 

¿Interesante verdad? En la pasada entrega comentaba el servicio que me habían brindado algunos funcionarios de un prestigioso banco, lo más probable es que todos habían cursado importantes estudios en renombradas academias. En cambio el joven con el cual me había encontrado en la central de abastos no tenía estudios pero si una actitud de servicio a toda prueba. ¿Cuál sería el futuro de los funcionarios de aquel banco y de ese vendedor de dulces? Muy diferente. Lo más probable es que los empleados de aquel prestigioso banco continuarían siendo empleados por muchos años, en cambio aquel joven seguiría el ejemplo de muchos comerciantes multimillonarios que no tienen estudios pero si muchos empleados muy estudiados al servicio de ellos. 

Para brindar un servicio de excelencia se debe tener ante todo ACTITUD DE SERVICIO. Por muchos estudios que una persona realice, por muchos títulos universitarios que tenga, por muchos cursos de servicio al cliente a los cuales haya asistido, si la persona no tiene actitud de servicio, difícilmente esos estudios le van a servir de algo. Hay personas que no hacen nada si no obtienen una contraprestación económica por sus servicios. En cambio hay otras que así no les paguen por hacer algo, lo hacen con el mayor de los gustos y quizás mejor que si les estuvieran pagando. Alguien dijo alguna vez que para triunfar en la vida se requiere de un 95% de actitud y un 5% de aptitud. 

Próxima entrega: Servicio al Cliente III: El vicio de servir.

viernes, 3 de abril de 2020

Los pobres vergonzantes.

En mi ciudad Medellín, Colombia, existe una calle a la cual le dicen la calle del tuvo (de tener), que en realidad se llama Pasaje Peatonal La Bastilla y en ella hay varios bares, uno de los más famosos, es El Bar Ganadero, donde se reúnen personas, en su mayoría hombres, a tomarse un café, una cerveza o simplemente a hablar de las haciendas, de los edificios, de las fortunas que tuvieron, de lo famosos que fueron, etc. etc. etc. En su mayoría personas que se niegan a aceptar que ya no tienen nada, que esos años de bonanza y de riqueza ya pasaron, las cuales por alguna razón perdieron. Algunos incluso aun usan los viejos y desgastados vestidos que otrora los hicieron ver como personas exitosas.

Tristemente el dialogo siempre es el mismo, yo tuve tal cosa, yo tuve tal otra, yo hice aquello, yo fui lo otro. Muchos ni siguiera tienen dinero para tomarse un café o pagar el pasaje del autobús para regresar a su barrio, donde los “amigos” los miran con lastima y los familiares ya no son tan familiares. Son los pobres vergonzantes. Seres humanos con los cuales la diosa fortuna alguna vez estuvo y que luego los abandono a su suerte. Seres humanos que conservan su orgullo y que prefieren soportar necesidades de toda índole antes que pedir. Seres humanos que debido a su avanzada edad ya nadie los contrata o les brinda la oportunidad de realizar una labor que les permita sobrevivir y terminar sus días con dignidad y una mejor calidad de vida. Seres humanos que continúan aparentando lo que dejaron de ser hace ya mucho tiempo. Seres humanos que fueron exitosos, muchas veces terminan en los vicios, llegando hasta el suicidio. La diferencia entre un pordiosero y un pobre vergonzante es que al pordiosero no le da pena pedir y de hecho convierten esa labor en un lucrativo negocio. En cambio, el pobre vergonzante prefiere morir de hambre antes que pedir o cometer algún delito.

Lo más triste de todo es que, en los tiempos de “vacas gordas”, esas personas contaban con gran cantidad de “amigos” o mejor, compraban amigos, y familiares ni se diga, eran recibidos como verdaderos príncipes y las atenciones abundaban ya que siempre había un interés de por medio. En cambio, ahora, en épocas de “vacas flacas”, los que se consideraban amigos incondicionales, ya ni siquiera son amigos, es más, evitan a toda costa encuentros y cuando estos irremediablemente se presentan, disimulan con una sonrisa burlona y no ha de faltar el comentario bienintencionado” de que todo va a salir bien pero nunca hacen nada por ayudar. Lo más curioso del caso es que aun sabiendo que esa persona necesita ayuda con urgencia, se niegan a darla con la excusa que no le van a alcahuetear, y hasta llegan a decir que bien merecida tienen la situación que están viviendo.

Lo que no saben los que así piensan, es que en la vida lo único seguro es que no hay nada seguro. Que la salud, la fama, la fortuna o incluso el amor se pueden perder en cualquier momento y afortunadamente también se pueden recuperar como le paso al santo Job. Lo invito pues amable lector a reflexionar sobre mi artículo del día de hoy. A pensar quien puede ser ese pobre vergonzante al cual usted pueda ayudar sin necesidad que esa persona se lo pida. Comience por analizarse usted mismo, posiblemente sea usted un pobre vergonzante que le da pena pedir ayuda. Posiblemente sea usted tan pobre que lo único que tiene es dinero pero que en el fondo necesita más ayuda que los mismos pobres que no tienen el dinero que usted tiene. Si afortunadamente ese no es el caso observe a su alrededor, tal vez haya un familiar, un amigo o un vecino que necesita con urgencia de su ayuda y que está a punto de cometer alguna locura debido al desespero que produce no saber qué hacer o como alimentar a su familia.

Y a los pobres vergonzantes, a los que están pasando por una difícil situación ya sea económica, social, de salud, afectiva o espiritual o quizás todas las anteriores, quiero decirles que, por difícil que sea su situación, siempre es posible mejorar, siempre es posible salir del fondo del barril lleno de estiércol. No va a ser fácil, nada que valga la pena lo es. Posiblemente pasaran días, meses o incluso años, pero algo si es seguro. Como dice el refrán, “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Le sugiero analizar detenidamente su situación cualquiera sea, el primer paso es aceptarla y el segundo tomar la decisión de ponerse en acción para superarla. Recuerde que el mejor momento de un enfermo terminal es cuando entra en crisis, o se alivia o se muere y mientras haya vida, hay esperanza. Si usted aún no ha entrado en crisis, debe generarla. A veces es necesario darse contra el muro, tocar fondo. Si usted tuvo puede volver a tener porque ya sabe cómo hacerlo, es cuestión de insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir.

Convierta su sueño de volver a triunfar en una pesadilla que no lo deje dormir hasta hacerlo realidad. Sé que puede hacerlo, se lo digo por experiencia. Una sugerencia final, acepte la ayuda que le quieran proporcionar, la cual muchas veces se niega a aceptar debido a un orgullo desmedido. Una cosa es fracasar, algo de lo cual nadie está libre y otra muy diferente ser un fracasado lamentándose el resto de la vida. Recuerde que los ángeles que papá Dios nos envía para ayudarnos se presentan en muchas formas, la clave está en creer en ellos.

lunes, 1 de mayo de 2017

Mentiras Verdaderas



El 15 de julio de 1994 se estrena la película dirigida por James Cameron y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, Jamie Lee Curtis y Tom Arnold, Mentiras Verdaderas. Sin embargo, hoy no me quiero referir a esa cinta sino a eso que muchos consideran mentiras o espejismos y que resultan ser verdades que la historia reconocerá como tales.

Millones de seres humanos a través de la historia que han querido hacer realidad sus sueños se han encontrado con el escepticismo, la incredulidad, las humillaciones y muchos hasta con la muerte. Y es que no hay peor sordo que el que no quiere oír ni peor ciego que el que no quiere ver. Mucho se habla en mi país Colombia de préstamos bancarios para emprendedores, sin embargo a la hora de gestionar dichos préstamos se encuentran que acceder a dichos préstamos es prácticamente imposible debido a la cantidad de requisitos exigidos.

Queda entonces la opción de adquirir préstamos extra bancarios a intereses que sobrepasan la tasa de usura, lo cual hace que la mayoría de las veces los proyectos de emprendimiento, los sueños, se conviertan en verdaderas pesadillas porque los prestamistas no solo se quedan con los bienes materiales sino con la tranquilidad de los emprendedores y de sus familias. Las estruendosas quiebras económicas se convertirán por muchos años en una difícil barrera de superar que impedirán volver a intentar un nuevo proyecto ya que al estar reportados en las centrales de riesgo, ninguna entidad bancaria les presta dinero y es entonces cuando los usureros prestamistas aprovechan tal situación.

La vida de los emprendedores se convierte en un infierno ya que al no tener referencias laborales actualizadas debido a que durante varios años laboraron en forma independiente, no es nada fácil encontrar empleo debiendo dedicarse a realizar labores que nada tienen que ver con su experiencia o estudios y como fueron personas que gozaron de un buen nivel socioeconómico, se convierten en pobres vergonzantes. La desesperación llega a límites insospechados, es entonces cuando hace su aparición la llamada enfermedad del siglo XXI, la depresión y sus terribles consecuencias a nivel personal, familiar y social.  

Sin embargo los emprendedores tienen algo en común, la terquedad, una y otra vez intentan hacer realidad sus sueños pese a la incredulidad de sus “seres queridos” y de “amigos” que de tal no tienen nada ya que son los que no ven la hora que el emprendedor fracase nuevamente para decirle con una satisfacción difícil de ocultar frases tales como: se lo dije, yo sabía que eso no iba a funcionar - hay que ser humildes y hacer lo que nos toca, no lo que nos gusta - es que tiro el chorro muy alto - es que de eso tan bueno no dan tanto – es que el que sube como palma, cae como coco – es que todo fue una mentira, un engaño, un robo, una estafa y por lo tanto le fue como le fue – es que de sueños no se vive, lo mejor es que busque un empleo, en fin, algo productivo que hacer y deje de hacer castillos en el aire, etc. Etc. Etc.   Y comienzan con sus consejos “bienintencionados” que lo único que buscan es ver al emprendedor tan mal como están ellos, dependiendo de un salario y con sus tarjetas de crédito a reventar.

Preguntará usted amigo lector porque coloco a los seres queridos y a los amigos entre comillas. La razón es muy sencilla. Cuando se tiene dinero no se tienen amigos, se compran amigos y la mayoría de nuestros familiares (seres queridos) no saben cómo manifestar sus afectos. Algo muy diferente sucede cuando por aquellos azares del destino se pierde el dinero. Con él se pierden esos falsos amigos y los familiares ya no lo son tanto. Afortunadamente también aparecen verdaderos amigos, ángeles que papá Dios nos envía para recordarnos que Él nunca nos abandona. Es en esas épocas de "vacas flacas" que nos damos cuenta quienes son nuestros verdaderos amigos y seres queridos, aquellos que están con nosotros no por lo que somos, sino a pesar de lo que somos.  

Es que eso de que “se hizo rico de la noche a la mañana” no es del todo cierto, porque nadie sabe cuántos años duró la noche, cuantas tristezas, cuantas amarguras, cuantos desengaños, cuántas noches sin poder dormir, cuántas humillaciones, cuantas hambres y sobre todo, cuántas persecuciones tuvo que soportar el emprendedor antes de triunfar.

Una sugerencia para todos los emprendedores; dejen de dar tantas explicaciones; sus verdaderos amigos y familiares que continúan siéndolo a pesar de las circunstancias, no las necesitan, sus acreedores que se han convertido en sus peores enemigos, no las creen y los tontos que nunca han intentado hacer nada porque prefieren mantenerse en su zona de confort, no las entienden. Simplemente hagan lo que tengan que hacer sin esperar la aprobación o la credibilidad de nadie. Recuerden siempre que todo lo que ha hecho el ser humano, primero ha estado en la mente de un soñador y así, cuando vuestros sueños se hagan realidad, los hechos, los resultados, hablaran por si solos y aquellas personas que los criticaron, que los juzgaron, que los ultrajaron, que no creyeron en ustedes, que los humillaron, tendrán que tragarse sus palabras y envidiar vuestra “buena suerte”.

Apreciados emprendedores, luchen por sus sueños (mentiras) y conviértanlos en realidad (verdades) e insistan, persistan, resistan y NUNCA desistan hasta lograr vuestros objetivos. Un abrazo para todos hoy primero de mayo de 2017, día internacional del trabajo; trabajo que ustedes han generado con vuestras mentiras verdaderas.

martes, 15 de noviembre de 2016

Perder es ganar un poco


Esta frase del profesor Francisco Maturana generó mucha controversia en su momento, sin embargo, para los que hemos “fracasado” alguna vez en la vida ya sea en la salud, el dinero, el amor, la espiritualidad o a veces todas juntas, sabemos a lo que se refería el entrenador de futbol colombiano. 

El empresario estadounidense Lido Anthony Iacocca afirmaba que “preferiría no correr riesgos, pero la vida no me da otra opción”, otra frase al respecto es aquella que dice que “en la vida, lo único seguro es que no hay nada seguro”; sin embargo existen personas que prefieren jugar a lo seguro y evitan al máximo correr riesgos, los cuales obviamente hay que dimensionar, sopesar, evaluar y por supuesto analizar, evitando caer en la parálisis por análisis ya que cuando uno piensa demasiado una cosa no la hace. 

Lo curioso de todo, es que cuando nos damos contra el muro, cuando tocamos fondo, cuando todo por lo que hayamos luchado, se derrumba, aparecen los criticos, las aves de mal agüero, que por lo general son nuestros “seres queridos y amigos”, que con cara de satisfacción dicen cosas como: ¡se lo dije!, yo sabía que eso no iba a funcionar. Es que usted tiro el chorro muy alto. Es que el que mucho abarca, poco aprieta. La ambición rompe el saco. Es que de eso tan bueno no dan tanto. Es que lo que mal comienza, mal acaba. Es que si hubiéramos hecho las cosas como ellos dijeron, lo más seguro es que no habríamos fracasado, etc. etc. etc. , pero cuando uno les pregunta cuantas veces han triunfado en lo que uno quería hacer, por lo general siempre dicen que nunca, pero que aun así, ellos son unos verdaderos expertos en ese tipo de negocios.

Retomando la frase del profesor Maturana, en proyectos de emprendimiento, se suele perder tiempo y dinero, pero se gana experiencia y conocimientos y lo que es más importante, se ganan verdaderos amigos, aquellos que al darse cuenta de nuestro “fracaso” son los primeros en aparecer para decirnos cosas tales como: ¡Animo! Perdiste una batalla pero no la guerra. Cuenta conmigo. Aquí está mi mano, ¡levántate! Ven, analicemos que fue lo que paso e intentémoslo de nuevo, yo te ayudo, dime que necesitas. Este tipo de amigos son muy pocos. Que es más fácil encontrar una aguja en un pajar, que encontrar amigos como esos, es cierto, pero que los hay, los hay. 

Es que en los momentos difíciles es que se sabe quién es quién, ya que en las malas podemos contar con ese tipo de amigos porque en las buenas sobran los falsos “amigos”, los que nos abandonan cuando más los necesitamos, los que ante un encuentro inminente, se limitan a sonreír burlonamente y hasta nos dan palmaditas en la espalda para disimular su enorme satisfacción ya que para ellos uno es un pobre perdedor y definitivamente ellos no le van a alcahuetear a nadie, ni tampoco van a permitir que les pidamos dinero prestado ¡ni más faltaba! Son los llamados amigos circunstanciales, personas que no son leales a nosotros, eran leales a lo que teníamos o a lo que representamos y cuando esto cambió, también cambio su lealtad hacia nosotros.

Ahora bien, una cosa es fracasar y otra muy diferente ser un fracasado ya que está permitido caer, lo que no está permitido es quedarse en el piso. La gran lección que nos dejan los “fracasos” es que son indispensables para poder triunfar ya que hay que insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir hasta hacer realidad nuestros sueños.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Hijos, no vayan a la universidad


A veces encontramos textos en Internet que bien vale la pena reproducir. La siguiente es una de esas historias: la carta de una madre que rompió esquemas sobre la educación tradicional, y el pensamiento de la mayoría de padres que instan a sus hijos a estudiar en el colegio, universidad, post grados y buscar trabajo fijo. Esta carta la leí en www.lanacion.com.ar espero que les guste.

"PEQUEÑOS AMADOS MÍOS,Dejemos algo claro: No me podría importar menos si van a la universidad. De hecho, hay una parte de mi que espera cualquier cosa menos eso después de la secundaria. Personalmente, preferiría que agarraran una mochila e hicieran dedo hasta Siberia, iniciaran un negocio de jabones naturales, fueran de voluntarios a Haití, lo que sea.Se los digo como una ex obsesionada con ser la más inteligente, como su tía Mandy solía llamarme. Puede que lo encuentren difícil de imaginar ahora, pero en mis tiempos era una desagradable que lograba superar las expectativas y se decepcionaba profundamente si recibía cualquier cosa menos una A+ y una estrella dorada.Fui a la universidad, conseguí ese papel, y les estoy diciendo de primera mano que no importa una mierda la educación que recibí respecto a mi potencial y valor para la sociedad.Ustedes son tres de los niños más brillantes, bondadosos, apasionados y burbujeantes que conozco. También son los tres mayores dolores en el trasero que he tenido que criar, con su deseo de cuestionar todo (incluyéndome a mi, cincuenta veces al día), y su feroz independencia que deja claro que no me necesitan tanto -y no cambiaría eso por nada del mundo.Deseo de aquí a la luna y de vuelta que cuando sean mayores tomen decisiones conscientes para resguardar estas características.La idea de que se inscriban, solo "porque es lo que deben hacer, para pagar miles de dólares y esperar encajar en un sistema en que su educación está en los confines de una habitación me hace encogerme hasta mi núcleo.Un lugar en que una pieza de papel y una fiesta al final se supone que deba hacerte sentir como que lograste "valer la pena". Ustedes son más grandes que eso. Por favor reconozcan que sus oportunidades para educarse a sí mismos son absolutamente ilimitadas.Fui a la universidad para hacer felices a mi papá y a mi mamá, para hacerles sentir que hicieron un buen trabajo criando una chica muy buena. Por favor no decidan ir a la universidad porque creen que me haría orgullosa o feliz. Ya estoy orgullosa.Si quieren ser algo como un médico o un profesor de primaria, sí, van a tener que ir. Y si quieren ir solo por la experiencia, vayan. Prueben. Vean cómo funciona para ustedes. No es necesario que funcione. Y si van, vayan solo cuando estén listos y entusiasmados, sea eso a los 18, 25 o 53.Mi único deseo para su educación es éste:Deseo que hagan cosas aparentemente irracionales pero llevadas adelante por la pasión, como tomar un vuelo a Perú para tratar de encontrar a ese tipo que conociste por 15 minutos en la ruta de bicicleta y al que no puedes sacar de tu cabeza. Espero que les rompan el corazón al menos una vez para que puedan saber qué tan grande es, y qué tan resiliente es.Espero que se den cuenta de que hay un millón de maneras de apoyarse financieramente y que no les importe una mierda lo que piensen otros de sus opciones profesionales. Si criar cabras o ser un contador o vender cocos en la playa de Indonesia o ser una agente de bienes raíces les hace sentir felices de levantarse cada día para ir a trabajar, rock on. Espero que tengan el auto respeto y las pelotas para renunciar en el momento en que empiecen a sentir que se están muriendo dentro energéticamente.Espero que aprendan no solo a abrazar, sino celebrar y valorar la espontaneidad. Que hagan otras cosas en su vida por el solo hecho de "¿Por qué diablos no?", esa es una razón completamente válida.Tomen el auto y hagan ese viaje a Colorado. Ese día. Empaquen un saco de dormir, una caja de chocolates, un cambio de ropa, agarren el dinero para bencina y emergencias y vayan. Vean qué sucede. Pasarán un rato excelente o tendrán una excelente historia. Quizás ambos.Aprendan a no matar buenas ideas por pensar demasiado. Seriamente, siempre puedes dar la vuelta el auto y deducir dónde devolverte. No aumentemos el drama de la situación.Deseo que se sientan perdidos y de verdad, de verdad, de verdad asustados e inseguros para que puedan llegar a la bella realización de que tienen el coraje de afrontarlo.Deseo que nunca estén tan intimidados por sus ídolos como para no hacer lo que necesiten para conocerlos y aprender de ellos. Son personas, también, y pueden aprender tanto de ustedes como ustedes de ellos. Acérquense. Envíenles correos, caminen y digan hola en la pieza.Mándenles un mensaje en Twitter, conéctense a través de LinkedIn, maldita sea,invítalos por un café o una bebida y busca la disposición de subirte a un avión si eso sucede. Solo aguanta tu cabeza en alto y se tú mismo. Quizás los rechacen (su pérdida), o quizás tengan un nuevo amigo para la vida que solía ser alguien con quienes soñabas despierto.Espero que nutran un amor por los libros -que lean no porque tienen, sino que quieren. (Ava, espero que en algún momento salgas de las novelas de romance vampiro en algún momento. Solo estoy siendo honesta).Espero que aprendan a dar la bienvenida a los tiempos difíciles con al confianza y el coraje de un guerrero. Que abran sus ojos a todas las lecciones que esperan entre las experiencias duras que están allí para aprender. Que digan genuinamente "venga", sabiendo que están a punto de salir más fuertes y sabios del otro lado.Espero que aprendan del placer de cuánta felicidad pueden experimentar al hacer a otras personas felices. No duden en dar flores a la señora gruñona y extraña que se sienta en la banca del parque y que luce como si no hubiese recibido flores hace demasiado tiempo.Espero que conozcan muchas personas con las que, en un primer minuto, pensarían que no tienen nada en común. Y espero que busquen terreno común cuando los inviten cálidamente a cenar.Espero que ganen mucho dinero y luego lo pierdan. Y luego descubran cómo ganarlo de nuevo, pero esta vez sabiendo que aunque el dinero hace las cosas más fáciles, no es tan todo poderoso como pensaban que era.Si pueden verdaderamente lograr completar esta lista, incluso parte de esta lista, en mis ojos son mejores que el 95% de la gente que termina en deudas universitarias por la oportunidad de un "mejor" futuro, un "mejor" sueldo, un "mejor" trabajo, más estabilidad, convenciéndose a si mismos que de alguna forma son más inteligentes que el resto de las personas que no fueron a la universidad.Si se presionan a sí mismos, si están constantemente sacándose de su zona de confort y disfrutando cada experiencia, buena o mala, como una experiencia de aprendizaje, si continúan cuestionando todo (incluyéndose a ustedes), si tratan de actuar con bondad y conciencia en todo lo que hacen, y si se dejan guiar por ese pequeño sentimiento dentro que les deja saber que están en llamas y felices de estar vivos, estarán bien.Y cuando ustedes están bien, yo estoy bien.No busquen solo ser inteligente por libros. No se atrapen en certificados o en lo que la sociedad les dice es lo "correcto". Evolucionen. Sean fieros. Sean fascinantes. Sean un gran pensador fabuloso. Sean absurdos. Sean apasionados.Y por Dios, no lleguen al final de su vida sin historias que contar a sus nietos, de esas que ellos no puedan creer por lo extrañas que parecen. Sepan que hay gran valor, grandes lecciones, en solamente vivir una vida interesante y verdadera para uno mismo, sin importar qué camino te lleve abajo."

lunes, 25 de julio de 2016

Nada de Nervios



¿Hoy ha sido un día difícil para usted? ¿Se levantó con el pie izquierdo o ni siquiera se ha podido levantar? ¿Amaneció hoy con la feura alborotada donde nada le sirve, todo le incomoda, todo y todos le molestan? ¿Tiene serias dificultades con su salud, con el amor, con el dinero, con la espiritualidad o con todas juntas? ¿Le juraron amor eterno o una amistad incondicional y todo fue un sofisma de distracción? ¿Se siente un fracasado? ¿Se siente como en la canción del gusanito que nadie lo quiere, todos lo odian, mejor se come un gusanito…? ¿Sus “amigos” fueron leales no por lo que usted es sino por lo que representaba para ellos y simplemente como decía el comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, en su personaje del chapulín colorado, se aprovecharon de su nobleza? ¿Cuándo cobra por su labor le pagan lo que al comprador le da la gana y no por lo que valen sus conocimientos y experiencias? ¿Las personas en las que confió lo dejaron con una mano atrás y otra adelante? ¿Piensa que el malo de la película es usted y que está en el lugar equivocado? ¿Qué no es lo suficientemente proactivo? ¿Qué todos sus estudios o experiencias nada valen? ¿Qué no es bueno para nada? ¿Ha llegado a pensar en terminar hasta con su propia vida? Etc. Etc. 

Si la respuesta a todas las anteriores y demás preguntas que tenga es afirmativa “NADA DE NERVIOS”, el hecho que esté pasando por todas esas dificultades es porque usted es un ser excepcionalmente maravilloso, solo que usted no se ha dado cuenta de ello y no sé si usted cree en un Dios, afortunadamente Él si cree en usted y como su padre, no le daría problemas que usted no tuviera la capacidad de superarlos. Ahora bien, una cosa es que usted tenga un inmenso valor – o si no pregúntale a las aseguradoras – y otra que se valore. 

El 99% de los seres humanos que habitamos el planeta tierra tenemos dificultades, unos las tenemos más grandes que otros, pero dificultades al fin y al cabo, ya que todo aquello que nos hace llorar no es una tontería, puesto que nos hace llorar. Ahora la pregunta que debemos hacernos es ¿hasta cuándo? Porque una cosa es fracasar y otra muy diferente ser un fracasado. Me atrevería a afirmar que todos los seres humanos hemos fracasado en algún aspecto y en algún momento de la vida, ya sea en el amor, en el dinero, en la salud, en la espiritualidad o muchas veces se generó el efecto domino y fracasamos en todas las anteriores. Otra cosa es cuando nos quedamos lamentándo el resto de nuestra existencia tales fracasos y no hacemos nada por superarlos, convirtiéndonos en unos fracasados. 

Dicen los médicos que el mejor momento de un enfermo es cuando entra en crisis, o se alivia o se muere. De igual forma, el mejor momento de un fracaso es cuando tocamos fondo o sea cuando respondemos afirmativamente todas las anteriores preguntas. Es ahí donde tenemos dos opciones, o quedarnos anclados en el fondo lamentándonos o comenzar a buscar la superficie. Toda decisión que tomemos y la llevemos a la acción, será un paso más para salir de la crisis, la cual puede durar días, semanas, meses o quizás años, todo depende de las ganas, de las decisiones y de las acciones que usted tome para superarla, ya que , como dice la célebre frase popular “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. 

Quiero confesarle algo, yo sé lo que es fracasar en todos los aspectos antes mencionados y también se lo que es hacer realidad mis más grandes sueños o sea triunfar, teniendo en cuenta que triunfar no es sinónimo de riquezas materiales, ya que ha triunfado el que ha hecho realidad sus sueños. Así es amigo lector que, nada de nervios, lo que escribo, lo escribo con conocimiento de causa y no por dármelas de escritor. Cuando le digo que todo tiene solución, es porque así es, aunque muchas veces esa solución no es la que nosotros queríamos, sin embargo nuestro padre Dios sabe cómo hace sus cosas. 

Y es que cuando hemos hecho lo que nos ha dado las gana y al final tenemos que hacer como en la parábola del hijo prodigo, volver arrepentidos al padre, éste nos recibirá con los brazos abiertos y todo comenzara a funcionar como hubiera funcionado desde un principio si lo hubiéramos tenido a Él en cuenta. Solo que a veces nuestra prepotencia y arrogancia no nos permite reconocer que somos humanos, tan solo humanos, con muchas fortalezas pero también con muchas debilidades y limitaciones. 

Ahora bien. La idea no es que genere usted una parálisis por análisis, ya que cuando uno piensa demasiado una cosa, no la hace porque le encuentra demasiados problemas. La mejor forma de aprender a nadar es lanzándose al agua, arriesgarse, tomar la iniciativa, tomar la decisión y ponerse en acción, fijarse una meta en pos de un sueño. A propósito de sueños, ¿Cuál es su sueño?, recuerde lo que decía el filósofo chino Lao Tse que “un sueño es aquello por lo que estamos dispuestos a dar la vida, los demás son simples deseos”. Otra frase bien interesante al respecto es la que dice que “quien no sueña, trabaja para un soñador” y es que cuando usted no sabe para dónde va, cualquier camino es igual. Yo no sé cuál sea su situación actual, lo que si se, es que, por difícil que esta sea, es posible mejorarla sustancialmente si comienza a cambiar de actitud, a insistir, a persistir, a resistir y a NUNCA desistir hasta hacer realidad sus sueños. 

Recuerde que todo lo bueno o lo malo que le esté pasando es el resultado de las decisiones que tomó en el pasado. Nadie triunfa o fracasa de un día para otro. Tanto el triunfo como el fracaso requieren de un proceso que puede llevar días, semanas, meses o años. Hay quienes dicen que fulano de tal se volvió rico de la noche a la mañana. Lo que no saben los que afirman tal cosa es cuantos años duro la noche de esa persona antes de ver la luz al final del túnel y salir a disfrutar de un esplendoroso día o sea triunfar. 

Cada “fracaso” es un escalón más para llegar a la cima del triunfo y quien nunca ha fracasado es porque nunca ha intentado hacer nada. Claro está que como la mendicidad es el mejor negocio del mundo ya que prácticamente no hay que invertir económicamente nada; hay quienes se acostumbran a mendigar ya sea amor, dinero, salud o espiritualidad porque no debemos olvidar que los latinos somos milagreros por excelencia y siempre estamos pidiendo un milagro o queremos ganarnos una lotería, sabiendo que cada día que amanecemos vivos, tenemos la oportunidad de laborar para hacer realidad nuestros sueños, ya que mientras haya vida, hay esperanza. 

Así es amigo lector que “nada de nervios” para atrás ni para coger impulso. Yo no sé cuál sea su edad en este momento. Si tenemos en cuenta que el promedio de expectativa de vida para los humanos en el planeta tierra es de ochenta y cinco años, la pregunta es ¿Qué piensa hacer usted en los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses o los años que le quedan de vida?

lunes, 22 de febrero de 2016

Carta de un director de un colegio católico.


A veces nos llegan mensajes que nos hacen reflexionar y el que quiero compartir con ustedes el día de hoy es uno de esos. 

Columnista invitado: Pedro Luis Llera (infocatolica.com)

Hace unos meses le pedí ayuda y consejo a un entrañable amigo, a mi venerado amigo don Santiago Valle, que lleva muchos años dirigiendo colegios y, además, es un verdadero hombre de Dios. Le pedí que me diera algún consejo para poder llegar a ser un buen director de colegio. Los principiantes como yo tenemos mucho que aprender de los que saben algo de esto. Y esta es la contestación que don Santiago me envió. Por su interés la comparto con todos ustedes. A los profesores de los colegios católicos les vendría bien leer la carta del señor Valle. Tal vez a alguien le abra los ojos. Creo que a cualquiera que le interese el tema de la educación católica le puede resultar interesante.

Oviedo, 1 de julio de 2015

Querido Pedro:

Me alegra mucho saber que vas a ser director de un Colegio Católico en esas tierras gaditanas: ¡Las vueltas que da la vida! No es un reto fácil. Me halaga que pienses que yo te pueda dar alguna orientación que te pueda resultar de utilidad. No sé si sabré decirte algo que te ayude. Te puedo contar cuál es mi experiencia y cómo pienso yo que tiene que ser un director de un colegio católico que quiera ser fiel a Cristo y a su Iglesia.

Yo no me explico todavía cómo he terminado dirigiendo un colegio. Ciertamente, cuando empecé a estudiar, jamás se me habría pasado por la cabeza. Yo quería ser profesor de literatura (como tú). Esa era y es mi vocación desde un punto de vista puramente profesional. Y cuando mejor me lo paso, cuando estoy en mi salsa, es cuando estoy en clase con mis veintitantos adolescentes analizando oraciones o haciendo comentarios de texto (ellos sospecho que no disfrutan tanto).

El caso es que, después de no sé cuántas jornadas de formación de directivos; de cursos sobre calidad educativa, sobre recursos humanos, sobre legislación educativa; sobre metodología, evaluación, tutoría, atención a la diversidad, enseñanza cooperativa, aplicación de nuevas tecnologías y muchos otros asuntos – todos ellos muy sesudos –, he llegado a una conclusión definitiva: lo único que hace falta para dirigir un colegio católico; lo único realmente importante y relevante es estar en gracia de Dios. Se aprende más rezando delante de un Sagrario, que en todos los cursos que uno pueda recibir. Sólo dejándose empapar por el amor de Dios, se puede amar al prójimo. ¿Y en qué otra cosa consiste dirigir un colegio, sino en amar a los niños, a sus familias, a los profesores y a todo el personal que tienes a tu cargo y a quienes tienes que servir?

Cuando uno se deja mirar por Cristo y el Señor te abre los ojos, eres capaz de verte a ti mismo y de ver a los demás tal como son, tal como somos, tal como Dios nos ve. Y todo cambia. El mundo se ve de otra manera. Ya no hay ricos ni pobres, ni buenos ni malos, ni educados ni analfabetos, ni listos ni torpes. Dios nos ve a todos con ojos de Padre, con una mirada llena de ternura, de compasión, de amor: de un amor excesivo, apasionado, descomunal. Por eso, quien es de Cristo no mira a nadie por encima del hombro. Te das cuenta de que no eres más que nadie, porque ante Dios todos somos iguales. No eres más por tener una carrera o por ocupar un cargo. No soy más que la señora que limpia las clases. No soy más que el padre de familia que sufre el paro. No soy más que el profesor que acaba de empezar a trabajar. No soy más que la madre que trae a su hijo al colegio cada mañana y lo deja a la puerta con un beso. No soy más que el mendigo sin techo que duerme en el cajero automático de un banco o que pide limosna en la calle. No soy más que nadie ni mejor que nadie. Porque Dios nos quiere a todos por igual. Bueno, no. El Señor quiere más a los más pequeños: a los niños inocentes, a los que sufren la enfermedad o el paro; a los más humildes, a los más pobres. Porque los mira con más cariño, con más ternura, con más misericordia. Por eso, los que son de Cristo se vuelcan especialmente con ellos, con los más pequeños. No hay lugar para la soberbia si te dejas mirar por Él. Entonces ya no ves extraños a tu alrededor. Ves a Dios en los ojos de los niños, ves el dolor de Dios en el del padre que no encuentra trabajo para sacar adelante a su familia; ves el sufrimiento de Dios en la madre que lucha contra la enfermedad y sufre por sus hijos; ves a Dios en la madre que sufre el abandono de su marido, o en la mujer maltratada o en el niño que sufre por las humillaciones que le infringe su propio padre. Y entonces, los más pequeños, los más pobres, los que más sufren, son los más grandes. La mirada de Dios invierte la escala social. Dios nos ve al revés de cómo nosotros solemos mirar, porque los más despreciados por el mundo se convierten en los más preciados para Dios. Y todo cambia. Y ya nada puede ser igual que antes. Cuando te conviertes a Cristo, cuando te dejas transformar por Él, tu corazón cambia, tus ojos cambian, tus prioridades cambian. Y ya nada importa más que vivir siempre en gracia de Dios: que ser santo. Y ya no pides nada más a Dios, salvo que te siga haciendo santo cada día un poco más. “Dios mío, no permitas que me aparte nunca de ti”.

Lo que más me sorprende cada día es cuando un profesor agradece “mi cercanía”, cuando me dan las gracias por preocuparme por sus problemas o por alegrarme con sus logros. O cuando una madre o una abuela me da las gracias por consolar a un niño de tres años que llora a la hora de entrar al colegio por las mañanas o cuando alguien da importancia a que me sepa los nombres de muchos de los niños y les dé los buenos días por la mañana. Todo eso no tiene mérito ninguno. Amar a unos niños inocentes y buenos, ¿qué mérito tiene?; preocuparse por los problemas de aquellos a quienes tienes que cuidar y animar, ¿qué tiene de particular? 

“Cuanto es el hombre ante Dios, tanto es y no más”, decía San Francisco. Yo valgo muy poca cosa. Ni siquiera me siento digno de dirigir mi colegio. Me parece un honor inmerecido. Quisiera poder hacer más de lo que hago pero no doy para más. Quisiera poder hacer algo para que los padres que no tienen trabajo pudieran ganarse la vida honradamente y con dignidad; pero no puedo. Me gustaría que quienes sufren por las enfermedades se curaran pero tampoco puedo. Me gustaría poner esperanza en quienes están tristes y desalentados. Me gustaría resolver los problemas de mis niños y los de sus familias, pero no puedo. Lo que puedo hacer es rezar todos los días por ellos porque, aunque yo no pueda, el Señor sí puede. Él es Todopoderoso. Me gustaría tener más fe, una fe de esas que mueven montañas y hacen milagros. Pero mi fe es pobre y no llega a tanto. Pero desde mi debilidad y mi impotencia le pido al Señor por todos los que sufren a mi alrededor, que son muchos, y a veces, el Señor me escucha y llega el milagro. Porque los milagros existen.

Voy concluyendo. Un director de un colegio católico debe ser santo, debe vivir en gracia de Dios, debe vivir de rodillas ante el Sagrario. Sé humilde, sirve a todos, ama a todos. No te creas más importante que nadie. No seas prepotente ni soberbio ni vanidoso. El director del colegio no es el primero: es el último; es quien tiene que servir a todos y amar a todos. Es quien tiene que animar, cuidar y proteger a los profesores para que ellos puedan trabajar a gusto y desempeñar su labor de la mejor manera posible. Es quien tiene que animar y valorar al personal no docente para que se den cuenta de lo importante que es su trabajo y no se sientan trabajadores de segunda. El director es quien tiene que escuchar y ayudar a los padres y quien tiene que conocer a sus alumnos y quererlos como son. Porque sin amor no hay educación posible. La filosofía y la teología hay que entenderlas y explicarlas. El amor no requiere explicaciones: todo el mundo entiende el amor sin necesidad de explicaciones. Una caricia a un niño vale más que todo un tratado sobre el amor. Hasta mi perro sabe que lo quiero: y mi perro no piensa. Todo el mundo entiende el lenguaje del amor sin necesidad de discursos ni artículos sesudos. Por eso, predica más con el ejemplo que con las palabras. Pero el amor no se puede comprar en los estancos. No se puede forzar. O te sale de manera natural o no vale: sería pura impostura. Y para amar tienes que beber de la fuente del Amor: tienes que dejarte querer por Cristo. Quien no se deja amar por Cristo delante del Sagrario, no puede amar a sus alumnos ni a sus profesores ni a las familias del Colegio.

Mira… Esto es más sencillo de lo que parece. Todo se resume en amar a Dios y amar al prójimo. Sin Cristo no podemos hacer nada. Pedro, sé santo. Vive en gracia de Dios. Confiésate con frecuencia, llénate de Dios en la Eucaristía, reza ante el Santísimo, adora a Dios, agárrate a la cruz de Cristo. Niégate a ti mismo y síguelo a Él. Si rebosas del Amor de Dios, ese amor anegará a cuantos te rodean. Para ser santo no tienes que hacer nada; no es una cuestión de esfuerzo. Ser santo es dejarse llenar de la gracia de Dios. Déjate hacer por Él. Confía en el Maestro, que Él no te decepcionará ni te dejará de su mano. Abandónate en las manos de Dios y que el Sagrado Corazón de Jesús cambie tu corazón para que seas capaz de amar como Él ama. Nosotros somos del Corazón de Cristo.

¡Ah! Y no te agobies, que te conozco… No pierdas el sentido del humor: reírse, sobre todo de uno mismo, es un ejercicio muy saludable. No somos tan importantes… A veces parece que fuéramos el ombligo del mundo. Nosotros sólo somos pobres trabajadores de la viña del Señor. Hacemos lo que podemos pero la viña es suya.

Espero que estas cuatro letras puedan servirte para reflexionar sobre la misión que Dios te encomienda en tu nuevo colegio. Yo sigo en camino. Ser santo es lo único que le pido al Señor. Reza por mí.

Un abrazo y que Dios te bendiga,

Santiago Valle Balbín

Aquí termina la carta de don Santiago. Que el Señor me haga santo a mí también, que nos haga santos a todos. Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

PD. Ante las numerosas felicitaciones a don Santiago, que agradezco enormemente, me veo en la necesidad de aclarar que tanto la carta como el supuesto autor de la misma son apócrifos: es literatura. La carta expresa lo que un servidor aconsejaría a un director de un colegio católico. El verdadero autor de la carta soy yo mismo. Y lo que escribo responde a mi propia experiencia, a mi propia manera de entender la dirección de un colegio católico.