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domingo, 30 de junio de 2024

Dar sin que nos pidan.


"Bueno es dar cuando nos piden; pero mejor es dar sin que nos pidan, como buenos entendedores" (Khalil Gibran) 

Siempre se ha dicho que para un buen entendedor con pocas palabras basta.   

Hace poco me encontré con un “amigo” al cual hacía algún no veía y quien aparentemente se alegró al verme. La verdad es que no pudo evitar el encuentro ya que estaba sentado en su flamante vehículo, al parecer esperando a alguien. En pocos minutos me contó de las empresas que tenía, de los estudios que había realizado y de los que estaba realizando. Yo simplemente lo deje que hablara, en ningún momento me pregunto algo sobre mi o sobre mi familia, siempre hablaba de él y de lo exitoso que era. Me dijo que se había enterado de mi revés económico y lo mucho que lo lamentaba. Sin embargo no dijo nada sobre querer ayudarme pese a que acababa de contarme de las empresas que tenía y de lo bien económicamente que estaba. 

Cuando se marchó, no sin antes despedirse de mí con una enigmática sonrisa, me quede pensando lo que hace el dinero en las personas, a muchas de las cuales vuelve insensibles, indiferentes, distantes y son de las que lo miran a uno por encima del hombro o a veces ni eso. Sabía que mi “amigo” hubiera podido hacer mucho por mí pues conocía su gran poder económico. ¿Qué habría pasado si le hubiera pedido ayuda? Posiblemente me hubiera ayudado, sin embargo, la pregunta es ¿A qué buen amigo es necesario pedirle ayuda sabiendo nuestras dificultades? 

A usted que está leyendo este articulo quiero hacerle una pregunta ¿A quién ha ayudado hoy sin que esa persona se lo haya solicitado? Dirá usted que no tiene económicamente nada para dar, lo cual puede ser cierto. Pero, ¿Qué tal si comienza a dar de lo que usted tiene en abundancia? ¿Sabía usted que el mejor regalo es aquel que no pueda comprar con dinero? ¿Qué tal si hoy, sin decir absolutamente nada, le da un abrazo sincero a esa persona con la cual usted convive, labora o permanece la mayor parte del tiempo? Le anticipo que debe estar preparado(a) para una reacción no siempre muy agradable, porque es muy probable le pregunten que le está pasando, si está consumiendo alguna droga de esas raras, si tiene fiebre o si piensa que se va a morir y ya se está despidiendo, ya que por lo general, no estamos acostumbrados a ese tipo de manifestaciones. 

Recuerde que hay personas tan pobres tan pobres que lo único que tienen es dinero. Dar sin necesidad de que nos pidan es quizás la mayor obra de misericordia. Le sugiero volver a leer un artículo que publique recientemente (http://onofrerestrepo.blogspot.com.co/2015/08/los-pobres-vergonzantes.html) en el cual escribo al respecto.

Siempre se ha dicho que el dinero no hace la felicidad, idea que respeto pero no comparto, ya que podemos hacer felices a muchas personas con dinero o sino que lo digan las personas que en un momento dado son favorecidas con una ayuda económica que no esperaban. Pienso que los que dicen que el dinero no es importante es porque nunca lo han tenido o no lo han sabido utilizar. Por supuesto que el dinero es importante, otra cosa es que nos fanaticemos y estemos dispuestos a hacer cualquier cosa por conseguirlo. Recordemos la frase de Voltaire cuando decía “Quien cree que el dinero lo hace todo, acaba haciendo de todo por dinero”

La Madre Teresa de Calcuta afirmaba que: "quien no vive para servir, no sirve para vivir". Reflexione sobre lo mucho que puede hacer en pro de sus semejantes. Claro que si usted es de los que interpretan mal el más grande mandamiento de "Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu" y ese dios es el dinero, ahí si no hay nada que hacer porque no podrás practicar el segundo mandamiento de "y al prójimo como a ti mismo"

jueves, 2 de noviembre de 2023

Los seres queridos

Nadie puede negar la importancia de la familia, de los amigos, de los socios y de todas aquellas personas que son cercanas a nuestros afectos, son nuestros seres queridos. Personas que de una u otra forma influyen en nuestra vida, en nuestra formación personal y profesional, en nuestros sueños. Son parte integral de nuestro entorno, de nuestra manada, de nuestra vida. Seres por los cuales estamos dispuestos a realizar grandes sacrificios e incluso a dar nuestra vida.

Infortunadamente, también se da el caso, con más frecuencia de lo que pensamos, que se convierten en verdaderos lastres que no nos permiten avanzar e incluso, en muchas oportunidades, no solo no nos permiten avanzar, sino que nos hacen retroceder, convirtiéndose en nuestros peores verdugos. Sin embargo, no podemos concentrarnos en los pocos que nos hacen daño, sino en la multitud de personas que están dispuestas a ayudarnos, a alentarnos, a hacer realidad nuestros sueños. Curiosamente, la mayoría de las veces son personas que no son de nuestra familia y a veces ni siquiera nos conocen. Aunque, son las que más creen en nosotros.

Lo invito amable lector a hacer el siguiente ejercicio: Supongamos que usted es de una familia de clase trabajadora y que al igual que sus demás familiares vive de un modesto sueldo. Dígale a la persona con la cual usted convive y que, por lo tanto, conoce sus fortalezas y debilidades que mañana se va a comprar un vehículo de alta gama. Lo más probable es que esa persona le va a preguntar si tiene fiebre, si está consumiendo alguna droga alucinógena o en el peor de los casos si se está volviendo loco. Le va a recordar que hay necesidades apremiantes en el hogar y que, por lo tanto, no entiende cómo es que usted se va a comprar un vehículo que está más allá de sus capacidades económicas. Ese “ser querido” sabe exactamente cuáles son sus limitaciones y lo conoce muy bien. 

Sin embargo, mañana, colóquese el mejor traje y vaya a visitar un concesionario donde venden vehículos de gama alta. ¿Qué es lo primero que le pregunta el vendedor? Esa persona no lo conoce a usted, por lo tanto, no sabe que probablemente usted no tiene ni donde caerse muerto y que difícilmente podrá comprar uno de los lujosos vehículos que allí se exhiben. Ese vendedor sabe que donde menos se piensa salta la liebre y que no puede prejuzgar al cliente por su apariencia y qué casos se han visto de personas que no aparentaban mayor cosa y salieron comprando el vehículo más costoso.  De igual forma, esas personas que en un momento dado nos quieren ayudar no lo hacen por lo que aparentamos sino por lo que somos.

Lo invito amable lector a reflexionar y analizar detenidamente a las personas con las cuales usted convive, que lo rodean. Un antiguo refrán dice “dime con quién andas y te diré quién eres” el cual se complementa con otro que dice que "el que entre la miel anda, algo se le pega". A nuestro alrededor debemos tener personas que nos edifiquen, que nos animen, que a pesar de las circunstancias, por difíciles que estas sean, nos digan que podemos salir adelante. Si por algún motivo se da cuenta de que los “seres queridos” que lo rodean solo quieren verlo a usted cada vez más mal de lo que está, lo mejor es que comience a colocar distancia de por medio, por mucho que los ame. Usted es una persona que merece triunfar, que merece lo mejor de lo mejor, que nació para ser feliz.


Recuerde que todo en la vida parte de una decisión llevada a la acción, si usted sigue haciendo lo mismo no va a obtener resultados diferentes. Es necesario que si no está logrando sus objetivos cambie su modus operandi, que pase de ser una persona ordinaria y se convierta en alguien extraordinario y la mejor forma es dar lo mejor de usted, de hacer un esfuerzo extra, de luchar por sus sueños, llueva, truene o relampaguee. De insistir, persistir, resistir y nuca desistir. Nuestros “seres queridos” nunca dejarán de serlo, aunque, es su decisión si continúa haciéndoles caso a todo lo que le dicen, a frase tales como: Usted no es capaz, usted no puede hacer eso, usted no sirve para nada o que le dicen “sueñe, que eso relaja” y lo más desagradable de estas y otras frases no es la frase en sí, sino el tono burlesco con que las dicen.

jueves, 28 de octubre de 2021

Servicio al cliente I: Esa platica se perdió.

Por lo general siempre me gusta hablar de casos puntuales y de las cosas que solo a mí me pasan. Muchos de mis seguidores me escriben interesantes sugerencias y críticas a mi correo electrónico. Siendo reiterativa la crítica que mi forma de escribir es muy escuelera, demasiado práctica, simple y a veces demasiado directa. Aun no sé cómo interpretar esos comentarios, si como halagos o como “críticas constructivas” como suelen llamarlas algunos. Alguna vez tuve la oportunidad de preguntarle a un muy famoso escritor cuyo nombre quiero obviar porque lo que me escribió fue a nivel personal y no tengo autorización para divulgarlo: “… los críticos son personas que dicen saber mucho sobre lo que critican pero no saben hacer lo que critican. Señor Restrepo, si usted quiere ser un buen escritor, nunca someta sus escritos a la crítica pues no se puede dar gusto a todo el mundo, tendrá seguidores y también detractores, por lo tanto, guardando el debido respeto por todo y por todos, escriba para usted, porque si a usted le gusta lo que escribe, lo más probable es que a otros también les guste, nunca escriba por dinero, el dinero, si usted es un buen escritor, el dinero sera una de sus recompensas ya que la mayor recompensa es el reconocimiento por parte de sus lectores…”.

Siguiendo el consejo de ese gran hombre de las letras, hoy quiero escribir sobre una situación bien interesante. Hace poco debí visitar una de las sucursales de uno de los bancos más grandes de mi país Colombia cuyo nombre también quiero obviar para no herir susceptibilidades, además porque con esta maravilla o pesadilla del Internet, todo lo que uno publique queda disponible para que cualquier persona en cualquier parte del planeta pueda leerlo, así es que tratare de ser lo más educado posible.

Al ingresar al famoso banco me acerque a una hermosa joven que estaba muy entretenida con su teléfono celular pues no apartaba la vista de él. Sin mirarme dijo…


- A la orden señor.

Como aun no apartaba su mirada del celular espere a que terminara lo que estaba haciendo. Momentos después dejo su teléfono encima del escritorio y pregunto con cara de pocos amigos pues al parecer yo había interrumpido una conversación muy importante…

- Lo escucho señor – volvió a decirme la joven. 

Iba a responderle cuando se escuchó el sonido característico cuando ingresa un mensaje a un celular.

- Permítame un momento señor – dijo la joven cogiendo nuevamente su teléfono y mientras sonreía tecleo hábilmente un mensaje.

Como la joven seguía muy entretenida recibiendo y contestando mensajes en su celular me dedique a observarla. Realmente era una mujer muy hermosa, elegantemente vestida y el cargo que ocupaba posiblemente era la envidia de muchos compañeros. Pasaron algunos minutos antes de que la joven apartara su mirada del celular y volviera a prestarme atención.

- Ahora si dígame señor, ¿en qué puedo servirle? – me pregunto la joven mientras jugueteaba con su teléfono.

- Buenos días señorita, sería tan amable de…

No pude terminar la frase porque en ese momento se volvió a escuchar el sonido característico del teléfono cuando ingresa un mensaje. El caso es que no pude hablar con esa funcionaria del banco pues al parecer los mensajes que le estaban llegando a su móvil eran más importantes que yo, así es que salí de la oficina y busque a otra persona que me diera la información que necesitaba. Esa mañana recorrí casi todo el edificio de aquel banco ya que siempre me mandaban de un lugar a otro porque al parecer nadie sabía brindarme la información que estaba solicitando. Es de anotar que hable con diez personas, a nueve de ellas no les importaba ni les interesaba solucionar mi problema, para ellas la labor que realizaban era la más importante, yo simplemente los estaba distrayendo con mis tontas e inoportunas preguntas.

Lo curioso de todo es que por todas partes del edificio habían llamativos letreros donde se resaltaba la importancia del cliente. Hermosas fotografías de personas sonrientes que invitaban a utilizar los servicios y a adquirir los productos de la entidad bancaria. Como he sido algo inquieto con el tema del servicio al cliente me di a la tarea de investigar cuánto dinero invertía aquella prestigiosa empresa en capacitar a su personal. Una señora, ya entrada en años, que finalmente y muy amablemente resolvió mi inquietud, me comento que en los últimos años constantemente el banco utilizaba los servicios de renombrados entrenadores internacionales o coach como ahora rimbombantemente les dicen, para capacitar al personal, los cuales cobraban miles de dólares por sus servicios. Con un dejo de nostalgia en su voz, me dijo que a ella le había tocado vivir en ese banco tiempos mejores donde no había tanto entrenamiento pero si un gran sentido de pertenencia y de camaradería entre sus compañeros, muchos de los cuales ya se habían jubilado, algo de lo cual próximamente ella también disfrutaría.

Según me menciono, las cifras que la entidad bancaria invertía a nivel nacional e internacional en capacitación y en publicidad con el fin de atraer nuevos clientes, eran sencillamente asombrosas. Salí del banco preguntándome si los dueños o los altos directivos del banco se daban cuenta de lo que estaba pasando con el personal de servicio al cliente. Lo más probable es que no, debido a que por lo general se mantienen encerrados en sus oficinas o bunkers donde el contacto con el cliente común y silvestre no es muy común que digamos. 

La pregunta es ¿Qué tipo de capacitación recibe el personal de servicio al cliente? Es de anotar que todos los empleados de una empresa, independientemente la labor que realicen, son de servicio al cliente ya sea interno o externo. En las empresas, absolutamente todo el personal debe estar orientado y capacitado para brindar un servicio de excelencia. Infortunadamente como solemos decir en mi país Colombia “esa platica que se perdió”. Millones de dólares invertidos o mejor, gastados en “capacitación” se pierden porque a la hora de la verdad o como dicen actualmente en “los momentos de verdad” los resultados dejan mucho que desear.

Próxima entrega: Servicio al Cliente II: Actitud de servicio.

sábado, 11 de noviembre de 2017

El director de orquesta


Cuenta la historia que en cierta ocasión llego un hombre a solicitar empleo en una orquesta, le preguntaron qué instrumento sabía tocar a lo cual el hombre respondió que ninguno, que él solo quería hacer lo que hacía el que movía una varita frente a todos los demás músicos, según él, algo sumamente fácil.

¿Se ha encontrado usted amable lector alguna vez con una de esas personas que critican a los directores, gerentes o personas que ocupan algún cargo de importancia, manifestando que no hacen nada?, estoy seguro que sí. Lo que no saben esos críticos es que aparentemente esas personas no hacen nada pero tienen toda la responsabilidad, son las encargadas de coordinar que las cosas se realicen, que todo funcione de acuerdo a un programa establecido. Infortunadamente no siempre su labor es tenida en cuenta, caso concreto los directores técnicos de futbol; cuando el equipo está ganando, ellos son los mejores, cuando está perdiendo, son los primeros en ser despedidos. La pregunta es ¿Quiénes son los que realmente están jugando? En la cancha hay once jugadores los cuales, al parecer, a medida que ganan más dinero, se les va olvidando jugar.
Obviamente no soy la persona adecuada para hablar sobre un deporte que despierta tantas emociones como el fútbol, quizás uno de los deportes con mayor número de seguidores en el planeta, yo no soy uno de ellos por la sencilla razón que no entiendo cómo es que los jugadores de los equipos barriales meten tantos goles y los profesionales, difícilmente lo hacen. Les ofrezco mis más sinceras disculpas a todos los fanáticos –literalmente hablando – de fútbol por emitir este tipo de opiniones, no ha de faltar aquel que se rasgue las vestiduras y me trate de cavernícola, ¡casos se ven! Aun así, sigo pensando que no hay labor más desagradecida que la de los directores técnicos de fútbol.

Continuando con el tema de los “directores de orquesta” o de esas personas que “aparentemente no hacen nada” pero que son los responsables de todo, a los que piensan que esas personas no hacen nada, ya me gustaría que trataran de hacer lo que ellos hacen. ¿Sabía usted que es más agotadora la labor intelectual que la física? Como dice la célebre frase “pensar es difícil y más difícil aun es actuar según se piensa”. Por lo general en las empresas el personal administrativo tiene ingresos superiores al personal operativo, lo que muchas veces no saben estas personas es que sus empleos muchas veces dependen del “director de orquesta”, del gerente, del administrador, del coordinador, etc.  Ya que ellos son los directamente responsables de lo que pase o no en la empresa. De hecho, las empresas son fiel reflejo de sus dirigentes.

Cuando una empresa comienza a tener dificultades en cualquiera de sus áreas la culpa no es del personal operativo, es de los directivos que no saben direccionarlos, motivarlos, capacitarlos y lo que es más importante, que tengan sentido de pertenencia y que trabajen en equipo y no como ruedas sueltas. Una cosa es trabajar en equipo donde todos son responsables de todos y de todo y otra trabajar en grupo donde cada cual, aunque es parte de la empresa, es como si no lo fuera y solo está esperando la oportunidad para abandonar el barco o sea de cambiar de empresa ya que cada una de ellas se convierte en un escampadero y solo están laborando allí porque no encontraron una mejor opción. Son ese tipo de personas que trabajan bajo la consigna “es mejor eso que nada”.

La labor principal de un Director de Orquesta (coordinador, administrador, gerente o presidente de una empresa) se lleva a cabo durante las horas (o semanas, o meses y quizás años) de ensayos mientras se prepara la presentación de una obra (de un proyecto o programa de trabajo). Es durante ese tiempo que el Director corrige a los maestros (subordinados) ejecutantes de la orquesta, la dinámica, la debida interpretación rítmica de una frase ambigua, incluso la dirección de los arcos de los instrumentos de cuerdas. El Director debe poner el máximo empeño en la afinación de la orquesta (la empresa), ya que una orquesta desafinada distraerá al oyente (al cliente)  al punto de destruir una gran composición (empresa o proyecto).


La próxima vez que usted critique a un “director de orquesta” porque aparentemente solo juega con una varita, le cuento que al igual que la varita de Harry Potter, puede hacer magia o causar cualquier cantidad de desastres si no es manipulada por un buen “mago”.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Criticar y Juzgar


Cuenta la historia que en cierta familia había dos jóvenes hermanos. En alguna oportunidad la hermana le dice a su hermano…

- "No entiendo cómo es que continúas con tu engreída y arrogante novia. 

- ¿Por qué lo dices? – le pregunta el hermano.

- Cada vez que te veo llegar con ella en su moto me he puesto a observarla y veo que conduce ese vehículo como si estuviera conduciendo un carro de alta gama y no una simple motocicleta. Es que no sabe ni como sentarse para mostrar su arrogancia, además parece un robot, pues sus movimientos son mecánicos. Realmente no sé cómo haces para tenerla a ella como novia.

- ¿En verdad crees que mi novia es muy arrogante, engreída y que se comporta como si fuera un robot? 

- Por supuesto que sí, es que hasta le da dificultad voltear a mirarte para darte el beso de despedida. 

- Sabes que hermanita, la estas prejuzgando – dijo el joven sonriendo amablemente mientras abrazaba a su hermana – lo que pasa es que mi novia hace algún tiempo sufrió un accidente y tiene dificultades en su columna vertebral, las cuales no le permiten hacer determinados movimientos, de ahí que se mueva y se comporte como un robot como tú dices. Si te dieras la oportunidad de conocerla un poco mejor, te darías cuenta que es una excelente persona".

¿Cuántas veces lanzamos juicios a priori sin conocer a fondo las circunstancias que generaron o generan alguna situación? Lo más fácil es criticar o juzgar acontecimientos o comportamientos humanos ya que, por lo general, nos creemos dignos de lanzar la primera piedra, nos creemos poseedores de la verdad y, hay de aquel que se atreva a contradecirnos, más le valiera no haber nacido porque defenderemos nuestra posición a capa y espada. De hecho, millones de seres humanos se han hecho matar por defender su verdad. 

La pregunta es ¿era realmente necesario? No, por supuesto que no, porque la razón se le da precisamente al que no la tiene ya que es lo único que cree tener. Los hechos dicen más que las palabras y la mayoría de las veces no es necesario defender una posición política, religiosa o filosófica pues no hay nada oculto bajo el sol y la verdad tarde que temprano siempre sale a flote.

Las razones o justificaciones que tiene alguien para hacer algo suelen ser tantas como las explicaciones que debe utilizar para defender su accionar o pensar. Como dice el refrán, “nadie sabe lo de nadie”. Las personas que causan mucho mal a sus semejantes y al planeta entero, justifican su accionar manifestando que esa es su misión en la vida ya que se creen verdaderos ángeles exterminadores y que gracias a esa terrorífica labor, van a alcanzar la gloria divina y la historia los recordará como verdaderos mártires y héroes que dieron su vida por una causa, para ellos plenamente justificada. 

La historia de la humanidad está llena de hechos que han enlutado pueblos y muchas civilizaciones han sido aniquiladas por aquellos que se creían poseedores de la única verdad. Sin embargo, tampoco yo quiero juzgar o criticar a esos “mártires o héroes” ya que gracias ellos hoy podemos disfrutar “de libertad, de paz y de una calidad de vida” envidiada por muchos otros pueblos que continúan siendo esclavizados no solo por otros pueblos, sino por “lideres” religiosos o políticos (que prácticamente son lo mismo) que llevan a sus pueblos al exterminio y a vivir las más horribles situaciones. 

La pregunta que quiero hacerle a usted amable lector es ¿A quién está usted criticando o juzgando? De ser así, ¿Se ha dado la oportunidad de investigar a fondo las razones por las cuales esa persona hace lo que hace y que a usted en cierta forma le desagrada o no le encuentra lógica? Lo más probable es que si usted se tomara el tiempo de analizar detenidamente el comportamiento de esa persona, se daría cuenta cuán equivocado esta al juzgarla o criticarla. Se lo digo por experiencia ya que como la mayoría de los seres humanos, me ha tocado vivir situaciones bien difíciles, muchas de las cuales han sido severamente criticadas o juzgadas y hasta mis críticos y jueces han llegado a afirmar que todos mis males fueron buscados.

Pero bueno, nada de nervios, el tiempo se ha encargado de demostrarles que una cosa era lo que ellos pensaban y otra la realidad. El problema de los que juzgan y critican es que, aun sabiendo que se equivocan, continúan defendiendo su posición ya que aceptar que están equivocados es quedar en desventaja y la palabra perdón no existe en su vocabulario.

Finalmente quiero invitarlo amable lector a analizarse usted mismo, ya que no existe mayor juez o critico que nuestra propia conciencia, claro está, en caso que la tenga activa, ya que muchos han tratado de acallarla o desactivarla, pues su voz es tan fuerte que no los deja vivir en paz y terminan por exterminarla y con ella, ellos mismos.


   

domingo, 17 de julio de 2016

Tecnología



Recientemente dictaba mi conferencia “Educar con Sentido Común” en un prestigioso colegio de mi ciudad Medellín, Colombia. Cuando comencé a tratar el tema de los teléfonos celulares y del Internet, uno de los asistentes, en su mayoría docentes del colegio, aunque también había muchos padres de familia, pidió la palabra para preguntarme ¿qué sugería yo que se debía hacer con respecto a la utilización de teléfonos celulares en clase por parte de los estudiantes? Mi respuesta fue que lo mejor que podían hacer era permitirles utilizarlos y hasta ahí llego mi conferencia, o mejor, no la conferencia tal y como la tenía diseñada, pues se convirtió en un conversatorio debido a las múltiples preguntas que surgieron del público.

Es de anotar que mi respuesta al docente no fue muy bien recibida que digamos porque incluso muchos de sus compañeros protestaron con vehemencia. Cuando los ánimos se calmaron un poco yo les explique a todos que la tecnología había llegado para quedarse y que lo malo de la tecnología no eran los abismales desarrollos a que ha llegado y llegara, sino la forma como se utilizaba. Que los teléfonos celulares, cada vez más sofisticados, son una realidad que no debemos prohibirles a nuestros hijos y estudiantes. Al contrario, hay que incentivar su utilización pero enseñando a utilizarlos y a sacarles el mayor y mejor provecho. Es muy dificil huir o tratar de ocultar por mucho tiempo una realidad como esa. 

El problema es que los niños ahora saben más de tecnología que sus propios padres y maestros y ahí si la situación se pone más difícil, porque ¿cómo enseñarle a alguien que sabe más que nosotros? Como dice la célebre frase “si no puedes con el enemigo, únete a él”. Los que poco sabemos de tecnología, más nos vale comenzar a aprender y dejarnos guiar por los que sí saben, o sea nuestros hijos y estudiantes. Solo que a medida que nos enseñan, aprenden principios, valores y los cuidados que se debe tener con el manejo de la tecnología, algo que si bien es cierto se puede aprender, más nos enseña el sentido común, el cual definitivamente cada vez es el menos común de los sentidos.

Tal y como lo manifestaba en un blog anterior, es un hecho que el sistema educativo que se emplea en las instituciones educativas de América Latina y yo diría que en la mayor parte del planeta, está equivocado y obsoleto ya que la escuela como la conocemos hoy en día nace en el siglo dieciocho y principios del siglo diecinueve en Prusia ya que con el fin de evitar las revoluciones que sucedían en Francia, los monarcas incluyeron algunos principios de la ilustración para satisfacer al pueblo pero manteniendo el régimen absolutista. La escuela prusiana se basaba en una fuerte división de clases y castas, su estructura heredera del modelo espartano fomentaba la disciplina la obediencia y el régimen autoritario buscando un pueblo dócil, obediente y que se prepararan para las guerras, un sistema formador, no de ciudadanos, sino de obedientes súbditos. 

Los industriales de la época que necesitaban mano de obra calificada, fueron los que financiaron las academias haciendo la educación obligatoria a través de sus fundaciones. La esencia de la escuela prusiana está inmersa en la estructura misma del modelo educativo actual. Los test estandarizados, la división de edades, las clases obligatorias, los currículos desvinculados de la realidad actual, el sistema de calificaciones, las presiones sobre los maestros y niños, el sistema de premios y castigos, los horarios estrictos, el encierro, la estructura vertical, etc. Todo esto hace parte de las escuelas del siglo veintiuno. La pregunta es ¿Ese modelo educativo a dado resultado? La respuesta la puede encontrar usted amigo lector en su majestad Goolge buscando cuales son los países más y menos corruptos del planeta. 

La tecnología no va en contra de la capacitación sino a favor de ella. Valga aclarar que una cosa es la educación y otra la capacitación ya que la primera solo se adquiere en el hogar y la segunda en las academias. Infortunadamente muchas veces dejamos que sean otros los que eduquen a nuestros hijos, entre ellos la tecnología, ya que muchas veces dejamos que los computadores y televisores cuiden a nuestros hijos, verdaderas escuelas, ya que nuestros hijos y hasta nosotros mismos pasamos horas conectados literalmente a la tecnología. Infortunadamente no viendo programas educativos sino las películas y los juegos más violentos. ¿El resultado? Una sociedad en franca decadencia donde prima el dios dinero porque la premisa es “cuanto tienes, cuanto vales” o como decía el filósofo Voltaire “quien piensa que el dinero lo hace todo, termina haciendo todo por dinero”.

Hago la aclaración de que no es que esté pensando que el dinero sea malo ni mucho menos, por supuesto que no, al igual que la tecnología depende para que y como se utilice ya que puede hacer mucho bien o causar mucho mal. ¿Qué pasaría entonces si le enseñáramos a nuestros hijos desde la más tierna edad a utilizar bien la tecnología y el dinero? Estoy seguro que no nos estaríamos matando por un celular, por un par de tenis y a veces por mucho menos que eso. 

Es necesario entonces y yo diría que indispensable que en la clase de tecnología, le enseñen a los niños, adolescentes y jóvenes a utilizar adecuadamente todo lo que tiene que ver con redes sociales, buscadores virtuales, etc. Etc. Recordemos que lo prohibido es lo más apetecido y que toda represión genera una reacción, la cual la mayoría de las veces no es la mejor. Los jóvenes, por su naturaleza, siempre han sido, son y serán rebeldes, por lo tanto es nuestra obligación enseñarles principios y valores tecnológicos. Infortunadamente cualquier cambio que hagamos en el modelo educativo actual solo comenzaremos a ver los resultados en las próximas generaciones ya que la nuestra está seriamente contaminada de rencor y de violencia en todas sus manifestaciones.

Sin embargo, principio tienen las cosas, si en algunos países, muy pocos en realidad, los altos dignatarios del gobierno y las personas más adineradas van a sus oficinas en bicicleta sin necesidad de guardaespaldas, se mezclan con el pueblo común y silvestre y la vida humana es respetada como todo lo que la rodea; es porque algo está pasando en esos países, una revolución en la educación que iniciaron generaciones anteriores y que apenas estamos comenzando a ver los resultados, prueba fehaciente de que si se puede cambiar el modelo educativo la pregunta es ¿Cuándo lo haremos?

lunes, 24 de agosto de 2015

No todo lo que brilla, es oro

Antes que nada permítanme agradecer la gran cantidad de comentarios que recibí de mi blog “Los Pobres Vergonzantes” una situación que hemos vivido millones de personas en el mundo. Ha sido uno de los blogs más leídos y compartidos por mis seguidores. Un abrazo de agradecimiento para todos ustedes.


Hoy escribiré sobre una situación similar y es la de las personas que insisten en aparentar lo que no son y como dice el refrán, “las apariencias engañan y no todo lo que brilla es oro”. Son personas que, al igual que los políticos, prometen cualquier cantidad de cosas con el fin de capturar la atención y el voto de sus seguidores pero que cuando son elegidos, se olvidan de sus promesas o simplemente se encuentran con situaciones que les hace muy difícil cumplir lo prometido. 

También hay personas que se acostumbran tanto a prometer o a aparentar lo que no son, que para ellas lo más normal es prometer cosas que difícilmente cumplirán, aparentan lo que no son y viven en un mundo de fantasía. Aunque soy un fiel defensor de los sueños, siempre he pensado que es importante tener la cabeza en alto pero los pies muy firmes en el piso. El problema con estas personas es que tienen un discurso tan creíble que ellos mismos terminan por creerse sus mentiras y cuando por algún motivo son descubiertos, hacen como la tortuga y se esconden en su propio caparazón. 

Claro que hoy en día hay un sistema mejor para esconderse y es no contestar las llamadas que no son identificadas en los teléfonos móviles y aun siendo identificadas existen otras formas de evitar hablar con la persona que insiste en hablar con nosotros y es enviándole un mensaje de texto diciéndole que no pudo contestarle porque estaba en una junta o hablando con el presidente de la república. Y ahora con lo del tal whatsapp es mucho más fácil evadir responsabilidades. 

Y hablando del guasapen ese. ¿Se ha dado cuenta que se ha convertido en una verdadera epidemia? El característico sonido o vibración del teléfono celular cuando ingresa un mensaje es el sistema de alarma más sofisticado que he conocido ya que pone en máxima alerta al dueño del equipo, el cual detiene o desvía la atención sobre lo que está haciendo no importando lo que sea y cuando digo lo que sea es lo que sea, incluso lo que usted está pensando, para esa persona es mucho más importante saber quién y qué le están escribiendo o cual es el último chisme del día, que concentrarse en lo que está haciendo. La pregunta es ¿Como fuimos capaces de sobrevivir por tantos años sin tanta tecnología sin la cual aparentemente ahora no podemos vivir? 

Pero ese será otro interesante tema que abordare algún día. Por el momento sigamos con el tema de hoy. Otro refrán dice que “Es mejor ponerse colorado por un momento que no descolorido por toda la vida” dicho de otra forma, es mejor decir que no se puede o no se quiere hacer tal cosa que crear falsas expectativas. Es muy desagradable cuando nos damos cuenta que, como decía el célebre comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños en su personaje el chapulín colorado “se aprovecharon de nuestra nobleza”. 

Afortunadamente también existen personas como mi actual socio del cual algún día escribiré ya que es un modelo a seguir, que sin necesidad de tanto protagonismo, realizan sus labores y cumplen con su misión de ayudar a los demás sin necesidad de aparecer en las portadas de las revistas del Jet Set. Son ese tipo de personas que brillan con luz propia, para las cuales los hechos dicen más que las palabras, que cumplir la palabra es cuestión de honor, de respeto. Estas personas existen para tratar de equilibrar la balanza y demostrar que existen seres humanos que aún creen en principios y en valores, algo que está en franca decadencia. 

Lo invito amable lector a que reflexionemos sobre el tema y analicemos a cuantos estamos o hemos engañando con nuestro modus operandi de aparentar lo que no somos, de crear falsas expectativas o de prometer lo que difícilmente cumpliremos. Como decía el gran maestro, “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, ya que alguna vez prometimos cosas que nunca cumplimos. Existen otras personas que brillan de tal forma que encandilan, que su brillo semeja al del oro pero que resulta ser una aleación indefinida de metales que de preciosos no tenían nada.

martes, 31 de marzo de 2015

¡Vivos de Milagro!

Estar ¡vivos de milagro! Es reconocer que fuera de mantener una competencia desenfrenada, debemos cuidarnos de todo y de todos. Vivimos en un estado de estrés tal que todo nos preocupa. Sin exagerar, diría que la mayoría de la población occidental somos hipocondriacos y paranoicos de ahí el éxito de todas las profesiones relacionadas con enfermedades mentales. Sin temor a equivocarme pienso que esa competencia desmedida es lo que esta ocasionando la llamada enfermedad del siglo XXI, la depresión. El querer ser el mejor en todo es lo que ocasiona que, si por alguna razón no podemos lograrlo por el esfuerzo natural, recurrimos a cualquier ardid para obtener lo que queremos. Todo gira en torno al dinero, bajo el lema "Cuanto tienes, cuanto vales". De tal forma que se aplica la frase de Voltaire "Cuando se piensa que el dinero lo hace todo, se hace todo por dinero"

viernes, 20 de marzo de 2015

La luciérnaga y la serpiente


A veces nos llegan mensajes que bien valen la pena reproducir. Este es uno de ellos. Gracias Dr. William por haberlo compartido conmigo.

Cuenta la leyenda, que una serpiente perseguía a una luciérnaga para devorarla. El pequeño insecto hacia hasta lo imposible para huir de la serpiente. Durante días fue una persecución intensa. Después de un tiempo, la luciérnaga cansada, exhausta, se detuvo y le dijo a la serpiente:

-.¿Te puedo hacer 3 preguntas?

La serpiente respondió:

- No acostumbro a dar concesiones, pero como de todos modos te voy a comer, ¡adelante!

- Pregunta no. 1: ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?

- No.

- Pregunta no. 2: ¿Te he hecho algo?

- Nada en absoluto.

- Pregunta no. 3: Y entonces ¿Porque quieres comerme?

- Porque brillas con luz propia.

MORALEJA: En muchas ocasiones te encuentras con personas que sólo te van a criticar, condenar, etiquetar, aunque nunca les hayas hecho cosa alguna y seas una persona cordial con ellos. Y todo eso, es porque al igual que la luciérnaga, tienes tu brillo propio, iluminas tu camino y el camino de muchos que vagan por la oscuridad. Brillas más que los demás, al igual que una luciérnaga por las noches y eso, es algo difícil de soportar por otras personas, porque ellas carecen de esa luz interior, ese brillo propio y les duele tu brillar (envidia). Son personas enfermas, contaminadas y que solo viven en la infelicidad, aléjate de ellas. Nunca dejes de ser quien eres, de iluminar con esa luz tan tuya, aunque esto moleste a esas personas que viven en la oscuridad total.