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miércoles, 21 de agosto de 2024

Maestro o instructor.



Fueron varios los comentarios sobre mi blog sobre el “Oscurantismo Tecnológico”, quisiera compartirlos todos con ustedes, la gran mayoría muy positivos y que están de acuerdo con el artículo.

Sin embargo, quiero trascribir el comentario del profesor Jorge Rivas, docente de la ciudad de Bogotá, Colombia, quien manifiesta lo siguiente “Muy interesante su blog sobre tecnología señor Restrepo, pero quisiera verlo a usted frente a un grupo de 42 adolescentes y varios de ellos chateando mientras yo trato de dictarles una clase de matemáticas. Con todo respeto, señor Restrepo, pero pienso que escribir es muy fácil, otra cosa es lidiar con los jóvenes de ahora que piensan que saben más que sus profesores”

No debe ser fácil profesor Jorge “lidiar” con jóvenes adolescentes y más con grupos antipedagógicos de 42 estudiantes. Si difícilmente se puede atender a uno ¿Qué diremos de tratar de controlar a 42? Pero bueno, esa es la situación de nuestro amado país Colombia, donde el modelo educativo deja mucho que desear y me atrevería a decir que de la mayoría de los países del mundo, de ahí que los resultados saltan a la vista. Cárceles atiborradas de delincuentes, la mayoría de los cuales mínimo saben leer y escribir y muchos de ellos hasta han salido de las más prestigiosas universidades.

Una frase atribuida al científico Albert Einstein dice que “es de tontos esperar resultados diferentes y continuar haciendo lo mismo”. Es un hecho que los sistemas educativos de la mayoría de los países del mundo están desactualizados por no decir qué obsoletos. Pero bueno, mientras la capacitación sea un excelente negocio, difícilmente van a cambiar porque prima el bien particular que el bien común.

Ahora si permítame profesor Jorge responder a su comentario y con él, varios otros que me hicieron, palabras más, palabras menos expresando inconformidad con mi artículo, los cuales agradezco.

También yo fui docente por varios años cuando era un poco más joven. Claro que en ese tiempo no teníamos las dificultades que tienen ustedes los docentes actuales con la tecnología y particularmente con los teléfonos celulares. Sin embargo, los muchachos siempre han sido inquietos y han tenido cualquier cantidad de pretextos o distractores para no atender a clase. Así es profe, que nada de nervios y por favor continúe en su loable labor de tratar que sus estudiantes aprendan algo de lo que usted enseña.

Una cosa es ser maestro y otra muy diferente ser instructor, maestro es aquel que llueva, truene o relampaguee, está compartiendo con sus estudiantes lo poco o lo mucho que sabe y los ve a ellos como si fueran sus hijos, dos películas que especialmente recomiendo a los docentes cuando les dicto mis conferencias son, el profe, de Mario Moreno Cantinflas y la película india Taare Zameen Par. En ellas se puede apreciar lo que es un verdadero maestro.

Instructor, en cambio, es aquel que llego a la docencia por carambola, porque no encontró más que hacer o porque no encontró trabajo haciendo otra cosa y ve a sus estudiantes como una carga, como un karma, como personas que representan para ellos una fuente de ingresos y el día que no les llega el pago a tiempo simplemente suspenden labores y que cada cual se defienda como pueda. Infortunadamente, las instituciones educativas de todos los niveles están llenas de instructores y de muy pocos maestros.

Tal y como lo exprese en mi artículo anterior, en vez de los docentes estar peleando con los muchachos para que no utilicen los celulares, enséñenles a utilizarlos adecuadamente y en cuanto a que los muchachos se creen saber más que los profesores, es lo más probable porque los jóvenes actualmente cuentan con la información en tiempo real, más se demora un científico en patentar un invento que los muchachos saber de qué se trata, como funciona y como mejorarlo.

Cada día algunos títulos académicos como son los que tienen que ver con las TIC son menos importantes, como lo expresaba en un artículo anterior, hay niños y adolescentes que le dan cátedra de tecnología a adultos que salen de las más prestigiosas universidades a buscar empleo cuando estos muchachos, en vez de buscar empleo, lo están generando. De ahí que las grandes multinacionales ya no les interesa tanto contratar a profesionales con cualquier cantidad de títulos universitarios. Esas empresas están contratando personal que demuestre lo que saben hacer con lo que saben hacer.

Así es profesor Jorge y todos los demás docentes que me escribieron, que les sugiero que, en vez de seguir dictando clase como se hacía hace doscientos o trescientos años, se conviertan en acompañantes, en coordinadores, en facilitadores, permitiendo que sus estudiantes utilicen al máximo esos bichos llamados celulares o computadores para investigar y estudiar en tiempo real lo que ellos van a necesitar en el futuro inmediato o en las profesiones u oficios que quieren desempeñar. Recuerden lo que decía el humanista neerlandés Erasmo de Rotterdam “Es de tontos aprender, lo que luego hay que olvidar”.


  

sábado, 13 de enero de 2024

La diosa oportunidad



Cuenta la historia, que una de las diosas de los antiguos griegos era la diosa oportunidad, a la cual pintaban y esculpían casi calva, a excepción de un mechón de pelo que le cubría la cara. La idea era que cuando alguien viera venir a la diosa oportunidad y la lograra coger del mechón de pelo, ella le hacía realidad todos sus sueños, pero si se dejaba pasar, ya no se podía coger del pelo. 

¿Cuántos de nosotros hemos visto llegar a la diosa oportunidad y, sin embargo, la dejamos pasar? Sin temor a equivocarme, pienso que a la mayoría de los seres humanos. Se suele decir que hay tres cosas en la vida que no tienen regreso, la palabra dicha, la flecha lanzada y la oportunidad pérdida. Lo cual no es del todo cierto porque oportunidades siempre se presentarán en la vida. Solo que la mayoría de las veces las desaprovechamos o las dejamos pasar esperando una mejor. La pregunta es ¿Cuál es la mejor? Al igual que esperar encontrar al hombre o a la mujer perfecta, es muy difícil. 

Pienso que la mayoría de las oportunidades se pierden por miedo a aprovecharlas o porque simplemente no las vemos, pues, como dice el refrán, “no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír”. Resulta paradójico el hecho que siempre estamos pidiendo una primera, segunda o tercera oportunidad y cuando esta se presenta, no la aprovechamos. Hay veces que ni haciéndonos un dibujo con plastilina la vemos o ¿será que solo vemos lo que queremos ver? Eso también puede ser cierto. Que las oportunidades se pierden no es del todo cierto, por lo general las aprovechan otros y los que las dejaron pasar se consuelan diciendo que, “lo que no es para uno no es para uno”, o ,“al que le van a dar le guardan”. 

Otra historia es la del hombre que todos los días sin falta le oraba a Dios. En cierta ocasión hubo una inundación en el pueblo y las aguas comenzaron a subir rápidamente. A la casa del hombre llegaron unos amigos en un bote y le dijeron que subiera a él porque de lo contrario se iba a ahogar, a lo cual el piadoso hombre replico que no era necesario porque Dios lo iba a salvar. Minutos más tarde el hombre se subió al techo de la casa y en esas pasó un helicóptero del cual le arrojaron una escalera de cuerdas para que subiera y él nuevamente se negó diciendo que Dios lo salvaría. El caso fue que el hombre al fin se ahogó y cuando llego al cielo increpo a Dios diciéndole por qué no lo había salvado de aquella inundación, siendo que él era un hombre tan piadoso. Después que el hombre se hubo desahogado con Dios, este tranquilamente le dijo que le había mandado un bote y luego un helicóptero para que se salvara y que no había querido aceptarlos, por lo tanto, la culpa que hubiera fallecido en esa inundación no era de Él. Es un hecho que papá Dios siempre nos está enviando salvavidas y nos presenta oportunidades, sin embargo, pocas veces las vemos o las aprovechamos.

Lo invito, pues, amable lector a reflexionar sobre cuál ha sido la última oportunidad que usted ha desaprovechado, a la cual ha procrastinado o dejado para otro día. Lo más probable es que hayan sido varias y le haya pesado no haberlas aprovechado. Claro que también debo solidarizarme con usted manifestando que a veces hay que decirle no a algunas “oportunidades”, ya que pueden resultar siendo un distractor para llevar a cabo nuestro proyecto de vida.

martes, 26 de diciembre de 2023

Año nuevo, vida nueva



Siempre he sugerido durante estas festividades de fin y principio de año que antes de quemar el dinero en pólvora y globos pensaran en invertir ese dinero en ayudar a alguien.

Infortunadamente, la historia se repite una y otra vez; en Colombia cientos de personas recordarán por el resto de sus vidas las navidades porque sufrieron quemaduras con pólvora y millones de pesos y muchos empleos perdidos debido a los incendios producidos por los globos.

Esto comprueba una vez más lo que digo en mi libro “Estamos bien capacitados, pero mal educados”. Es un hecho que la experiencia es como el estiércol, nadie lo coge. Pero bueno, nada de nervios, mientras haya quien compre, habrá quien venda.

Termina el año gregoriano 2023 y se inicia el 2024, cuyos dígitos suman 8 o sea que es un año 8, el cual se considera un símbolo de abundancia, éxito y prosperidad. Desde la antigüedad, el número 8 ha sido asociado con el infinito, debido a su forma que parece no tener fin. Esto representa la idea de que las posibilidades y oportunidades son ilimitadas. En el ámbito espiritual, el número 8 también está relacionado con la energía universal y la conexión con planos superiores de conciencia. El 2024 además es un año bisiesto en los cuales suelen suceder cosas fuera de lo común.

Independientemente de su significado esotérico, un nuevo año genera muchas expectativas y las consabidas promesas que siempre nos hacemos y que pocas veces cumplimos, porque, como cortoplacistas que somos, acostumbrados a las comidas rápidas, queremos resultados igualmente rápidos a cualquier proyecto que iniciemos, por lo tanto, pasados pocos días, preferimos continuar en nuestra zona de confort que correr el riesgo y pagar el precio de hacer realidad nuestros sueños.

Algo si debe quedar muy claro, en el 2024 cosecharemos lo que hayamos sembrado en el 2023 y en años anteriores. La pregunta es ¿Qué hemos sembrado? Muchos continuarán sembrando odios, rencores, resentimientos, deseos de venganza, envidias, promesas, angustias, enemistades, infidelidades, celos, chismes, indiferencias o están pensando en cómo causar el mayor daño posible; otros tantos perdonaron de corazón, se alegraron de sus propios triunfos y el de los demás y están pensando en cómo ayudar a sus semejantes a hacer realidad sus sueños para poder hacer realidad los propios, porque para recibir (cosechar), primero hay que dar (sembrar).

Unos y otros justifican plenamente su pensar y accionar, sin embargo, los resultados hablarán por sí solos. La cosecha es directamente proporcional a la siembra que hayamos realizado y a la variedad de cultivo (proyecto de vida), el cual puede tardar días, meses o años, como es el caso del cultivo de la planta de los emprendedores, o sea, el bambú japonés (7 años).

Algo que debemos tener muy en cuenta es la frase del científico Albert Einstein cuando manifestaba que "Locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados". Ahora bien, ¿Cuál es nuestro sueño? O mejor aún, ¿Cuál es nuestra pesadilla?, ¿Qué es aquello que no nos deja dormir en paz? Recordemos que para hacer que un sueño se convierta en realidad, primero hay que tener un gran sueño, luego hay que convertirlo en una pesadilla que no nos deje dormir hasta hacerlo realidad, es necesario despertar y ponernos en acción.

¿Recordemos también la parábola del sembrador? (Mt.13: 1 -8). "Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno".

Si lo que sembramos se lo comieron las aves, o sea, aquellas personas que solo te critican y te juzgan o te diste cuenta de que lo que sembraste cayó en pedregales y "fracasaste" o que cayó entre espinos y te diste cuenta de que tu actividad no te hace feliz, entonces es el momento de iniciar una nueva siembra porque hay que insistir, persistir, resistir y NUNCA desistir hasta hacer realidad nuestros sueños.

Infortunadamente, también nos encontramos con personas que quieren cosechar sin haber sembrado, sin haber invertido, sin haber pagado el precio justo por aquello que desean. Dios permita entonces que lo que hayamos sembrado haya caído en tierra fértil y que en el nuevo año recojamos una abundante cosecha.

Finalmente, te invito amable lector a que en el nuevo año practiquemos la regla de oro de hacer lo que quisiéramos que nos hicieran, a respetarnos y respetar a todo y a todos, a ser coherentes y consecuentes con nuestro discurso, a cumplir las promesas y la palabra dada porque, como decía nuestro gran amigo el fabulista de la antigua Grecia, Esopo, "las palabras que no van seguidas de los hechos, no valen nada"

Un abrazo y ¡Feliz año para todos!

Canción, año nuevo, vida nueva: https://www.youtube.com/watch?v=D1BPox9Ibbk


https://universovirtualcomunicaciones.com/

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Servicio al Cliente II: Actitud de servicio

En la entrega anterior les comentaba una de las experiencias que solo me pasan a mí. Como siempre mis amables lectores me escribieron algunos mensajes bien interesantes a mi correo electrónico. A todos ellos, gracias por seguirme. 

Continuando con el espinoso tema de servicio al cliente quiero compartir con ustedes algo bien interesante: El sistema metro de mi ciudad Medellín tiene un eslogan muy interesante que dice “Metro, calidad de vida”. Según me han comentado amigos que han tenido la oportunidad de conocer muchos sistemas de transporte masivo en varias ciudades del mundo, el metro de Medellín está ubicado entre uno de los mejores, no solo por el eficiente servicio que presta sino por el aseo, la seguridad y la atención que le brindan los funcionarios a los pasajeros. 

Como siempre lo he recalcado en mis libros. No hay que inventar lo que ya está inventado y funciona, lo que hay que hacer es mejorarlo. Miles de libros y muchas películas se han escrito y filmado sobre el tema de cómo brindar un servicio de excelencia. Verdaderos gurús han surgido en los últimos años expertos en tan delicado tema. Personas que cobran miles de dólares por sus servicios y a los cuales hay que agendarlos con meses y a veces años de anticipación debido a que se mantienen tan supremamente ocupados que no les queda tiempo de nada. Algunos incluso se dan el lujo de seleccionar a sus clientes y si no les pagan las astronómicas cifras que cobran, pues simplemente ni siquiera se dignan atender una llamada telefónica o contestar un mensaje. Y eso que son profesionales en servicio al cliente. 

Los millones que se ahorrarían las empresas si practicaran la regla de oro de servicio al cliente de “atender al cliente como quisiéramos ser atendidos”. El problema es que como la respuesta es tan simple no puede ser que algo sea tan supremamente fácil, por lo tanto lo complicamos. De igual forma como en el artículo pasado hable de la pésima atención que recibí de casi todos los funcionarios de un importante banco, hoy quiero referirme a la experiencia que tuve en cierta ocasión que visite la central de abastos de mi ciudad Medellín. Como casi no conocía el lugar le pregunte a uno de los venteros ambulantes donde podía encontrar un artículo que estaba buscando. Luego de ofrecerme los dulces que estaba vendiendo me guio por varios minutos hasta llevarme al sitio exacto donde encontraría el artículo. ¿Qué es eso si no un buen servicio? ¿Qué necesidad tenía el joven de guiarme el mismo? Como vendedor ambulante conocía las gigantescas instalaciones de la central mayorista pero fue su actitud de servicio la que me impacto. 

Mientas caminábamos le pregunte que estudios tenía y me dijo que él y su familia habían tenido que huir de su tierra de miedo de la guerrilla, que él solo sabía leer y escribir pues no había tenido oportunidad de estudiar y según me dijo sonriendo, ni falta le hacía pues económicamente le iba muy bien y era muy feliz vendiendo sus dulces, además estaba pensando en montar un negocio para vender frutas al por mayor. Es de anotar que el joven no quedo satisfecho sino hasta que yo compre el artículo que necesitaba y fue el mismo el que recateo el precio. Al salir del lugar dijo “Es que vea doctor, cuando a ustedes los ven tan elegantes les cobran mucho más de lo que vale el articulo por eso me quede con usted porque sabía lo que iba a pasar”. Quise darle una propina al joven por sus servicios pero no la acepto, me dijo que si quería colaborarle comprándole algunos dulces me lo agradecía pero que no era necesario que le pagara por un servicio que él hacía con el mayor de los gustos. Obviamente le compre algunos dulces y el joven se retiró sonriendo agradecido, no sin antes darme el número de su teléfono celular para que lo llamara en caso que necesitara algo de la Central Mayorista de Medellín. 

¿Interesante verdad? En la pasada entrega comentaba el servicio que me habían brindado algunos funcionarios de un prestigioso banco, lo más probable es que todos habían cursado importantes estudios en renombradas academias. En cambio el joven con el cual me había encontrado en la central de abastos no tenía estudios pero si una actitud de servicio a toda prueba. ¿Cuál sería el futuro de los funcionarios de aquel banco y de ese vendedor de dulces? Muy diferente. Lo más probable es que los empleados de aquel prestigioso banco continuarían siendo empleados por muchos años, en cambio aquel joven seguiría el ejemplo de muchos comerciantes multimillonarios que no tienen estudios pero si muchos empleados muy estudiados al servicio de ellos. 

Para brindar un servicio de excelencia se debe tener ante todo ACTITUD DE SERVICIO. Por muchos estudios que una persona realice, por muchos títulos universitarios que tenga, por muchos cursos de servicio al cliente a los cuales haya asistido, si la persona no tiene actitud de servicio, difícilmente esos estudios le van a servir de algo. Hay personas que no hacen nada si no obtienen una contraprestación económica por sus servicios. En cambio hay otras que así no les paguen por hacer algo, lo hacen con el mayor de los gustos y quizás mejor que si les estuvieran pagando. Alguien dijo alguna vez que para triunfar en la vida se requiere de un 95% de actitud y un 5% de aptitud. 

Próxima entrega: Servicio al Cliente III: El vicio de servir.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Cuanto tienes, cuanto vales.



En mi país, Colombia, es una frase muy popular; con la cual se quiere expresar que valemos por las cosas materiales o el dinero que tenemos, de tal forma que si no poseemos nada pues simplemente no valemos nada, no somos nada, no representamos nada y los que si tienen algo miran por encima del hombro a los pobres “desventurados”.

Sin embargo amigo lector, permítame analizar desde la óptica del sentido común (haciendo un paréntesis les recomiendo mi libro Educar, con Sentido Común – Algo que comúnmente no hacemos padres de familia y maestros) este dicho o refrán popular.

Hoy en día todo es asegurable, cuantificable, medible y por supuesto valorizable y a lo que no se le pueda hacer este proceso, al parecer no existe. 

En este orden de ideas, analicemos entonces la veracidad de esa frase. ¿Cuanto valemos? Si tal y como papá Dios nos trajo al mundo nos miramos en un espejo veremos nuestra figura reflejada en el. Ahora bien, la idea no es comenzar a criticar la figura que vemos, lo obesos, lo flacos, lo desnutridos, lo negro, lo blanco, el lunar peludo que tenemos a un lado de la nariz, la celulitis, lo calvos que somos, esos gorditos que salen aquí y allá o cualquiera de las “deformidades” que físicamente tenemos.

Entre otras cosas, las sagradas escrituras dicen que, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios (génesis 1:26) por lo tanto, cualesquiera sea nuestra figura, quiere decir que papá Dios también tiene gran cantidad de presentaciones, tamaños y diseños y si somos como somos, es porque Él, como energía creadora y conservadora del universo, quería que fuéramos como una de sus innumerables manifestaciones.

Así es amigo lector, que es el momento entonces de aceptarnos tal y como somos y dejar de criticarnos y tratarnos tan duramente. Pues, como lo dije antes, sea cual sea nuestra forma física, es una de las tantas manifestaciones de esa energía que es Dios o cualquiera sea el nombre que le quieras dar; yo por ejemplo siempre me refiero a Él como papá Dios. Bueno, pero como este libro no se trata de hablar de temas tan espinosos como los religiosos continuemos entonces analizando el tema de este capítulo. 

Las aseguradoras por ejemplo le tienen un valor a cada parte de nuestro cuerpo. De hecho hay personas que aseguran por mayor valor la parte del cuerpo que más utilizan. Tal y como lo afirma la columnista Gracia Terrón “…Al igual que existen seguros para proteger el coche, la casa, el yate o la mascota; en el mercado existen pólizas de seguros que ponen precio a las partes del cuerpo más valiosas para una persona. Los cantantes, los conferenciantes, los profesores y en general todas las personas que económicamente dependen de su voz, la aseguran; los escultores, aseguran sus manos, los deportistas, aseguran sus piernas. El futbolista David Beckham por ejemplo tiene aseguradas sus piernas en 40 millones de dólares y todo su cuerpo por 150 millones de dólares. El cantante Luis Miguel también tiene asegurada su voz y su cuerpo por 7,5 millones de dólares y Jennifer López sus piernas, en seis millones de euros. El objetivo de estas pólizas es proteger económicamente a sus titulares ante una posible pérdida de facultades físicas, a las que deben su fama y sus ingresos.

Las aseguradoras tienen unas tablas con distintas valoraciones en función de la parte del cuerpo de que se trate. Las manos, el cerebro, los ojos y las piernas suelen ser más valoradas que los dedos, las orejas, oídos y la nariz, por lo general. No obstante, existen casos específicos, en función de la profesión del asegurado, en los que la indemnización puede ser mayor. Por ejemplo, las pólizas firmadas por un músico, que necesita los oídos para desarrollar plenamente su profesión, o un enólogo, recibirían mayores indemnizaciones en caso de tener problemas con sus oídos o su nariz que un profesional de otra categoría…”

Estoy seguro que si nos ponemos a hacer cuentas sobre cada uno de los órganos y partes del cuerpo humano, todos ellos valdrían una verdadera fortuna. Un riñón por ejemplo en el mercado negro tiene un costo superior a los ¡diez mil dólares norteamericanos! Increíble pero cierto. 

En este orden de ideas queda desvirtuada entonces la frase “cuanto tienes, cuanto vales” porque desde que fuimos fecundados y aun antes, porque también se venden óvulos y esperma humano, somos multimillonarios, solo que como se dice en las finanzas, el 95% de los seres humanos estamos ilíquidos, pues literalmente nuestro cuerpo vale una fortuna, (sin contar las propiedades intelectuales que pueden valer mucho más que las físicas; algo así como las marcas, que pueden valer más que las plantas físicas de las empresas).

Llegara el día en que el mercado de órganos humanos deje de ser ilícito y se pueda vender o comprar cualquier órgano o parte del cuerpo ya sean originales, clonados o creados en laboratorios. Tal como hacen los bancos de semen actualmente.

Es un hecho que la trata de blancas o el comercio de seres humanos como exclavos a través de la historia, ha sido una constante y difícilmente terminara. Más aun cuando los valores y principios están en franca decadencia. 

Tal y como lo acabamos de ver, una cosa es que tengamos un valor y otra muy diferente que nos valoremos, que nos apreciemos y que como tal nos cuidemos dado nuestro incalculable valor. Curiosamente cuidamos más el carro que tenemos que el vehículo que es nuestro cuerpo.


miércoles, 1 de julio de 2020

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Una frase de cajón que hemos oído desde siempre pero que no hemos escuchado ya que pocas veces la tenemos en cuenta. Haré entonces un superficial recorrido por la pirámide de Maslow.

¿Qué es lo primero que hacemos cuando salimos del vientre de nuestra madre? Respirar ¿verdad? Lo curioso es que muchos aprendemos cualquier cantidad de cosas durante la vida, pero a muy pocos nos enseñan a respirar y  apreciamos el aire puro cuando difícilmente podemos respirar debido a la contaminación en todas sus presentaciones provocadas por nosotros mismos. Y es que como decía el sabio Voltaire “Quien piensa que el dinero lo hace todo, termina haciendo todo por dinero”. Literalmente estamos destruyendo el escaso cuarto del medio ambiente que nos queda por dinero. ¿Será que cuando terminemos con los recursos naturales podremos comer y beber dinero?

Un refrán dice que cuando estamos llenos, no pensamos en el hambre que tienen nuestros semejantes. En el llamado siglo de la tecnología, millones de seres humanos mueren literalmente de hambre. Lo curioso es que más del 50% de los alimentos que se producen en el planeta, se desperdician y toneladas de los que son donados, no llegan a los que los necesitan debido que los “adalides de la paz”, que luchan por los más pobres y necesitados, prefieren destruirlos o dejarlos perder.

Estamos tan concentrados sobreviviendo, haciendo lo urgente, realizando labores que distan mucho de agradarnos, que dejamos de vivir haciendo lo importante y lo que nos agrada y ser felices. Hacemos lo del talador de árboles que olvidaba afilar el hacha porque no disponía de tiempo para hacerlo. Igualmente consideramos el descanso como un lujo que no nos podemos dar, generando niveles de estrés que provocan enfermedades de todo tipo como por ejemplo la depresión, causante de la mayor cantidad de muertes y de suicidios en el planeta.

Del sexo ni hablemos, decimos que hacemos el amor, pero lo que realmente tenemos es relaciones sexuales donde el amor brilla por su ausencia. Y es que es prácticamente imposible hacer el amor porque el amor es un sentimiento, una fuerza tan grande, que difícilmente dimensionamos. Una cosa es tener sexo y otra muy diferente es tener sexo con el ser que REALMENTE se ama y se respeta. Claro que si para nosotros es más importante chatear en el celular que prestarle atención a nuestra pareja o a la persona que está frente a nosotros…

Es un hecho que lo único seguro es que no hay nada seguro, todo está en constante cambio y si no nos adaptamos al cambio y nos descuidamos, nos cambian. La tecnología por ejemplo pone en riesgo cada vez más la estabilidad laboral; millones de empleos se pierden y se perderán porque somos reemplazados por robots con “inteligencia artificial”. Es entonces cuando se debe analizar mejor eso del “homo sapiens” (hombre sabio). ¿realmente si somos tan sabios? El matarnos entre nosotros mismos y poner en serio riesgo la estabilidad del planeta, pone en tela de juicio eso de “hombre sabio”.

En mi libro “La piedra angular” afirmo que es el respeto a todo y a todos, comenzando con el respeto hacia nosotros mismos. Gastamos millones de dolores, perdón, de dólares, construyendo gigantescos templos, mezquitas, estadios, etc. para adorar a nuestros dioses, a los cuales les hacemos cualquier cantidad de promesas, ofrendas, peregrinaciones, sacrificios, etc. Pero no respetamos su verdadero templo, nuestro cuerpo, al cual le hacemos cualquier cantidad de sacrilegios con nuestras extrañas formas de comportarnos y pensar. Claro que como por lo general buscamos a Dios fuera de nosotros ¿Qué más se puede esperar?

Se dice que “el que encuentra a un amigo, encuentra un tesoro” el problema es que, como decía en un blog anterior, debemos seleccionar muy bien a nuestros amigos, ya que hay unos que aparentan serlo, convirtiéndose en relaciones toxicas, que, en vez de edificarnos, nos utilizan, nos menosprecian, y están con nosotros por conveniencia. Un verdadero amigo es aquel que esta con nosotros en las buenas y en las malas y que nos aprecia a pesar de lo que somos. La autorrealización entonces a la que se refiere el señor Maslow y que está en la cúspide de su pirámide de las necesidades, es cuando alcanzamos la felicidad y al serlo, somos creativos, espontáneos, dinámicos y cuando logramos eso, entonces si somos “hombres sabios”.

La pregunta entonces amable lector es ¿Se considera usted un “Homo Sapiens”?

Definición de sabiduría según la RAE: Facultad de las personas para actuar con sensatez, prudencia o acierto.



jueves, 14 de mayo de 2020

Whatsapp


Hola todos. 

¿De qué les quiero hablar hoy? De muchas cosas. Preguntarle a un escritor que le gustaría escribir, a un cantante que le gustaría cantar, a un artesano que obra quisiera hacer y así por el estilo a cualquier ser humano que haya descubierto su potencial y lo esté aprovechando, es algo bien interesante porque las respuestas serían muchas. 

¿Recuerdan que hace algún tiempo escribía sobre los “teléfonos celulares inteligentes” y como sus aplicaciones y sobre todo el guasapen (wathsapp) se convirtieron en una adicción como cualquier otra?, pues como les parece que desde que los bichos esos de los teléfonos celulares "inteligentes" llegaron a mi país Colombia, yo siempre había tenido de los que solo sirven para hacer y recibir llamadas y mensajes de texto. 

El caso es que un “buen amigo” al que quiero mucho, y lo digo entre comillas porque no sé si me hizo un bien o un mal, me regalo hace poco uno de los “teléfonos inteligentes” y hasta ahí llego mi tranquilidad, porque cada que el bicho ese suena o vibra me pongo en estado de alerta máxima y suspendo lo que esté haciendo, sea lo que sea, para ver quien me está escribiendo por el guasapen.  Y hay quienes ponen en riesgo hasta su propia vida y la de los demás por contestar o por ver quien les esta escribiendo. De hecho, miles de vidas y multimillonarias perdidas han ocurrido por las personas que creen, como los borrachos, que conducen mejor ebrios o con una sola mano por tener la otra ocupada con el teléfono celular. 

Anteriormente el que necesitaba comunicarse conmigo debía hacerlo en la forma tradicional, ahora no, me envían un mensaje o una grabación por el guasapen y vaya que no conteste. Hasta de maleducado me tratan. 

La triste realidad es que la tecnología ha invadido nuestra privacidad. Ya no tenemos tranquilidad para nada, el mundo literalmente se ha convertido en un pañuelo, o peor aún en una pequeña pantalla por medio de la cual nos informan hasta de que nos vamos a morir (que susto), pero es la verdad ya que existen aplicaciones que no solo nos analizan nuestra salud física y mental, sino que nos pronostican cuantos años tenemos de vida, de acuerdo a una información que difícilmente sabemos de dónde la obtienen.

A mí por ejemplo me dice mi “teléfono celular inteligente” que mis probabilidades de vida son de 80 años, las cuales se ven altamente comprometidas si no comienzo a hacer ejercicio diariamente por mínimo una hora. Es más, me dice que como siempre he sido una persona sedentaria debo comenzar a caminar a paso largo y luego ir haciendo otro tipo de ejercicios más exigentes. Afortunadamente aun no me ha dicho, y espero que no lo haga, el día, la hora y la forma como voy a morir, porque me muero antes de tiempo y que pena con el celular hacerlo quedar mal con sus pronósticos.  

¿Cómo mi nuevo teléfono se dio cuenta que yo era una persona sedentaria? ¿Ni idea, será por aquello de la cuarentena? ¿será por ser escritor? En fin, el caso es que el aparatejo ese me mantiene monitoreado casi las 24 horas del día y más adelante les digo porque “casi”. Me recuerda a qué horas debo tomarme la medicina para la presión, que alimentos debo consumir para contrarrestarla, que llamadas o reuniones tengo pendientes, si he llamado a mis “seres queridos” y a los que no lo son tanto como a mis acreedores, de los cuales ya no puedo esconderme porque con esto de las redes sociales ya me tienen detectado, además que mi "telefono inteligente" tiene GPS o sea que todos saben donde estoy, entre otras cosas, un invento muy inoportuno para los infieles. En fin amigos míos, afortunadamente eso me está pasando solo a mí o... ¿no me vaya a decir que a usted también?... Más inteligentes me parecen a mí los que están volviendo a tener los teléfonos celulares viejitos que sirven solo para hacer y recibir llamadas. 

Hace poco quise volver a mi antiguo teléfono, pero mi hija, con una amplia sonrisa, me dijo que tal cosa no la podía hacer ya que yo era  un escritor y conferenciante reconocido y que no podía hacer el oso sacando mi vejestorio en medio de una reunión. Qué pena contigo papi – me dijo mi hija – pero no voy a permitir que regreses al pasado, es más, ese teléfono que te regalo tu amigo ya está pasado de moda, ve pensando en adquirir uno de “última generación”. 

Dicho de otra forma, cada vez voy a estar más adicto a las nuevas tecnologías y hay del que hulla de ellas, más le valiera no haber nacido, ¡no ve que lo comparan a uno con un cavernícola! ¿Pero saben algo? Sin que mi hija se dé cuenta, yo aún conservo el teléfono flecha como el dicen algunos a los teléfonos celulares viejitos y programe el “moderno”, aunque ya mi hija me dice que no lo es tanto, para que se prenda y se apague a determinada hora y así poder disfrutar de alguna tranquilidad. ¿Hasta cuándo me va a durar el gusto? Hasta que mis hijos se den cuenta y me escondan o me boten el flecha. 

Ahí les dejo la inquietud, o continuamos cambiando de celulares cada que sale uno más moderno o continuamos con los que sirven solo para hacer y recibir llamadas. Yo prefiero estos últimos y hasta ninguno y así poder volver a recuperar la tranquilidad perdida… ¡huy! debo suspender de escribir esta nota porque me está vibrando el celular… ¿quién será, quien será?

jueves, 19 de marzo de 2020

Nada de Nervios



En estos momentos de prueba a nivel mundial con lo de la pandemia del coronavirus COVID19, sean cuales hubieran sido las razones de su aparición, la realidad es que ya está entre nosotros y hay que aceptarla, por lo tanto, hay que orar como si TODO dependiera de Dios y protegernos unos a otros como si TODO dependiera de nosotros siguiendo las instrucciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public), de los médicos y de los gobiernos de cada país.

Literalmente TODO está en nuestras manos:

  • Lavándolas con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón mata el virus si este está en sus manos. 
  • Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón. Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Si usted estornuda o tose cubriéndose con las manos puede contaminar los objetos o las personas a los que toque. 
  • Mantenga al menos 1 metro (3 pies) de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre. Cuando alguien con una enfermedad respiratoria, como la infección por el 2019-nCoV, tose o estornuda, proyecta pequeñas gotículas que contienen el virus. Si está demasiado cerca, puede inhalar el virus. 
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca. Las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas, puedes transferir el virus de la superficie a sí mismo. 
  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo. Siempre que tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, es importante que busque atención médica de inmediato, ya que dichos síntomas pueden deberse a una infección respiratoria o a otra afección grave. 
  • Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19. Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre las medidas que la población de su zona debe adoptar para protegerse. 
  • Evite el saludo de mano. 
  • Tomar bebidas calientes con regularidad, mínimo cada tres horas. 
  • Usar tapabocas SOLO si tenemos gripe. 
  • Quedarnos en casa y lo más importante...
  • NADA DE NERVIOS. Una actitud mental positiva ayuda mucho para que la pandemia no se convierta en pánico colectivo. Lo más probable es que muchos vamos a estar infectados, es la realidad.


Cuenta la historia que había un hombre muy devoto, oraba fervientemente siguiendo los preceptos de su religión; hubo una gran inundación en el pueblo y los vecinos le dijeron, ven con nosotros para que nos salvemos a lo cual el hombre contesto, no, Dios me va a salvar. El agua continúo subiendo y el hombre se subió al techo de la casa, paso una lancha y le dijeron, ven, sube a lo cual el hombre les contesto que no porque Dios lo salvaría. Rato después paso un helicóptero y le dijeron que subiera a él, el hombre se negó diciendo que Dios lo salvaría. El hombre murió ahogado y cuando estuvo en presencia de Dios, le reclamo por qué lo había dejado morir cuando él le oraba tanto, a lo cual Dios le dijo sonriendo: Te mandé a tus vecinos para que te salvaras con ellos y no quisiste ponerte a salvo con ellos, luego te envié una lancha y tampoco quisiste subir a ella, luego te envíe un helicóptero y también te negaste a subir a él... Moraleja, Dios nos da TODAS las herramientas para que las utilicemos en nuestro beneficio, somos nosotros los que no las utilizamos ya que creemos en Dios, pero no le creemos a Él.

Actualmente los científicos de TODO el mundo están trabajando arduamente para buscar una vacuna contra el virus y nos están dando instrucciones para evitar el contagio, la pregunta es ¿estamos orando para que Dios ilumine a esos científicos para que encuentren la solución al problema? O ¿solo nos estamos dedicando a bromear y a enviar memes sobre la pandemia, a enviar noticias falsas por las redes sociales, a generar pánico e histeria en vez de documentarnos y estar atentos a los comunicados de la OMS?

La situación a nivel mundial es difícil ya que como lo afirmara el presidente de Francia “estamos en guerra contra un enemigo invisible, la primera guerra mundial del siglo XXI”. La pregunta es, los que quedemos o queden vivos, ¿Qué aprenderemos o prenderán de esta pandemia? Una cosa es cierta, y es que, así como la muerte no hace selección de raza, credo, color, nacionalidad, nivel socioeconómico, etc., el virus ataca a todos por igual y es entonces cuando nos damos cuenta que somos humanos, tan solo humanos, así a veces nos comportemos como dioses.

Cualquier cantidad de explicaciones han surgido sobre cómo surgió el virus. Que fue un experimento que se salió de control, que fue una mutación genética, si fue un arma biológica, etc. Etc. Etc. Ante una situación como estas, cualquier cantidad de explicaciones pueden surgir, muchas de ellas válidas y bien fundamentadas. Sin embargo, la realidad es que el daño ya está hecho y al igual que todas las plagas que han existido en la historia de la humanidad, siendo la humanidad misma una de ellas, hay que comenzar por aceptarlo y tratar por todos los medios de solucionarlo.

Una de las grandes desventajas que tiene la tecnología y los modernos medios de comunicación, es que todo se sabe y viaja en tiempo real. Anteriormente las enfermedades se propagaban conforme a los medios de transporte de la época, ahora viajan en avión, de ahí que el virus se haya expandido en forma tan rápida, tal y como lo hacen los dañinos virus informáticos.

 ¡Animo pues amigo lector! NADA DE NERVIOS. Que esa energía creadora y conservadora del universo – DIOS – Cualquiera sea la idea que tengas de Él, nos de la fortaleza y la sabiduría para aceptar y superar esta prueba del coronavirus COVID19. Los seguidores de Cristo debemos recordar lo que dice en Filipenses 4:13 "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", por lo tanto, ¿Dónde está tu fe? Un abrazo.



martes, 31 de julio de 2018

Estas contratado


Dos palabras que pueden llegar a significar no solo una mejora en la calidad de vida sino salir de la angustia existencial que produce estar desempleado. Como por arte de magia la autoestima comienza a recuperarse y “todo vuelve a la normalidad”. Nuevamente comenzamos a tener ingresos lineales y a medida que nos llegan los primeros pagos, comenzamos a llenar la nevera, abonarle a las tarjetas de crédito, a ponernos al día en arriendos o hipotecas, en la cuota del carro, de la moto o ya no tenemos que caminar tanto por falta de un pasaje.

Nuevamente la sonrisa vuelve a nuestro rostro y todo a nuestro alrededor lo comenzamos a ver de forma diferente. Pasan los días, las semanas, los meses y con la ayuda de Dios, los años. Nuestros hijos gozan de los pocos o los muchos privilegios que da un empleo. Ya nuestros “seres queridos” no nos miran con lastima y nuestros “amigos” vuelven a ser aquellas personas que nos tenían en cuenta para todo, que para pasar los fines de semana con ellos, que para ir de paseo, etc. Ya que contamos con ingresos y podemos colaborar con los gastos, algo que no podíamos hacer cuando estábamos desempleados.

Lo curioso de todo es que ahora somos nosotros los que comenzamos a ver a los desempleados de “otra forma” y aunque no lo manifestamos abiertamente, muy en nuestro interior o quizás con las personas más allegadas, comenzamos a criticarlos y a juzgarlos por continuar sin empleo cuando nosotros lo conseguimos “tan fácilmente” ya que olvidamos los días, las semanas, los meses o quizás los años que pasamos empapelando la ciudad llevando hojas de vida y presentando entrevistas. Pensamos que lo más seguro es que los desempleados no quieran trabajar, porque trabajo hay en abundancia, lo que pasa es que no hay con quien trabajar y lo más probable es que se hayan acostumbrado a que los mantengan el gobierno, los amigos o familiares.

Nuevamente comenzamos a utilizar nuestras tarjetas de crédito no por el servicio que nos prestan sino por el crédito ya que comenzamos a diferir las compras a varios meses; total, ya tenemos empleo y podemos darnos ciertos lujos que antes no podíamos darnos. Nuevamente comenzamos a aparentar lo que no somos, a vivir en un nivel socioeconomico que no nos pertenece. Si somos de clase baja, vivimos como si fuéramos de clase media y si somos de clase media vivimos y gastamos como si fuéramos de clase alta.

El estrés se apodera de nosotros, ya no por falta de empleo sino porque lo que ganamos no nos alcanza para cubrir nuestros gastos, por lo tanto debemos buscar fuentes de ingreso adicional o sea otro empleo, de tal forma que pasamos mas tiempo en el trabajo que con nuestra familia, los cuales no se pueden quejar porque gracias a nuestros empleos ellos tienen todo lo que el dinero puede comprar. Además, el poco tiempo que comparto con ellos es de calidad, la cantidad, poco o nada importa.   

La seguridad que nos da un empleo hace que comencemos a pensar y a actuar de forma diferente a cuando éramos desempleados. Aunque las comparaciones son odiosas. Es muy diferente estar empleado a estar desempleado; a cuando estamos armados o desarmados, a cuando sabemos que en nuestra cartera hay efectivo, tarjetas débito o crédito que pueden ser utilizadas en cualquier momento a cuando no tenemos ni siquiera un pasaje para trasladarnos de un lugar a otro. La seguridad que nos genera un empleo y la inseguridad que crea el no tenerlo solo la puede saber quién ha experimentado ambas situaciones.

Debo hacer la aclaración, y es que todo lo que escribo es producto de mi imaginación, recuerde amigo lector que soy escritor de ficción y eso de estar empleado o desempleado y cómo piensan y actúan unos y otros solo me ha pasado a mí. Por lo tanto nada de nervios, yo sé que usted no piensa ni actúa así, además que para usted es indiferente tener o no empleo ya que cuenta con inversiones y ahorros que le permitirán vivir el resto de la vida sin preocupaciones o que piensa que la empresa o institución donde labora necesita tanto de sus servicios que es prácticamente imposible que se quede sin empleo, además que ya usted es prácticamente socio plenipotenciario pues lleva tantos años laborando en esa empresa que ya tiene su jubilación asegurada.

¡Animo pues! Hoy han terminado todas sus angustias ya que ¡has sido contratado! Nuevamente haces parte de la fuerza laboral de tu país y podrás continuar contribuyendo con tus impuestos para la prosperidad del mismo por lo tanto ya no hay nada de qué preocuparse, tienes un empleo, ¡Felicitaciones!

Próxima entrega “Nada personal, son negocios”



sábado, 21 de julio de 2018

Busco Empleo




Analicemos un poco el desempleo en el mundo. Se preguntara usted que tiene que ver la capacitación y la educación con el desempleo. Mucho, yo diría que todo. Entre más instrucción tenga una persona más difícil es que acepte vincularse laboralmente debido a que, por lo general, “selecciona” mejor las ofertas de empleo y en condiciones normales – exceptuando por ejemplo a los inmigrantes que si les toca hacer de todo para sobrevivir -  no está dispuesta a hacer labores que difieran mucho de sus estudios o experiencia laboral. En cambio una persona que no tiene mucha instrucción puede aceptar empleos de “menos categoría”. Una de las poblaciones en que mayor desempleo en el planeta hay, está en las personas que tienen alguna preparación académica por aquello “del que dirán”. 

Encontramos casos como por ejemplo “es que yo estudie física cuántica, me pase más de veinte años en las aulas de clase y ni crea que me voy a poner a conducir un taxi”. La verdad es que esa es la realidad. Yo, si yo, el que está escribiendo este artículo, tengo un egomural bien interesante ya que he realizado algunos estudios profesionales a lo largo de mi vida y sin embargo he sido taxista, entre otras actividades que en nada tienen que ver con mi formación y experiencia laboral.

En mi hermoso país Colombia esta situación es más común de lo que uno cree. Entre mi grupo de compañeros taxistas hay de todas las profesiones, abogados, arquitectos, médicos, psicólogos, hasta docentes que laboran en las más prestigiosas universidades de mi ciudad Medellín.

Siempre se ha dicho que “el trabajo no es deshonra”, lo cual es totalmente cierto. Lo que pasa es que uno se pone a pensar y a preguntarse ¿para qué hice tantos estudios para terminar conduciendo un vehículo de servicio público? La verdad amigo lector es que estoy de acuerdo con lo que dice el maestro Jorge Duque Linares que “en la vida lo único seguro es que no hay nada seguro” o como dice el adagio popular “este mundo da muchas vueltas”. Es por eso que en mis conferencias y libros que he escrito, siempre manifiesto que es necesario aplicar el proverbio oriental que dice “se amable con el que te encuentras subiendo ya que posiblemente te lo volverás a encontrar cuando estés descendiendo”.

En Colombia por ejemplo, la situación se hace todavía más difícil cuando uno pasa de los treinta y cinco o cuarenta años, cuando laboralmente es considerado obsoleto o de bajo rendimiento, razón por la cual ingresar al mercado laboral es todo un trabajo. Las estadísticas de suicidios afirman que una de las mayores causas es el desempleo, las deudas, el sentirse inútil. Nada hay más frustrante que asistir a una entrevista de empleo y que le digan a uno que esta sobre calificado, sobre perfilado o que por “políticas” de la empresa no pueden contratar personas mayores de cuarenta años.

Quiero contarle una de las muchas cosas que he hecho para aplicar a un empleo, desde ocultar mis estudios, hasta mentir sobre mi edad. En cierta ocasión llego a tal punto mi desesperación por no poder conseguir trabajo que me postule para una labor que nada tenía que ver con mi profesión o experiencia laboral y en la hoja de vida no coloque la fotografía, ni mencione todos los estudios que tengo, ni mucho menos mi edad (la cual supera los cincuenta años). El caso fue que me llamaron a la entrevista de trabajo y cuando me presente ante la persona con la cual debía entrevistarme, una atractiva joven elegantemente vestida, me miro de arriba abajo y sonriendo amablemente me dijo “Señor Restrepo, se ve que usted está muy necesitado para haber mentido de la forma que lo ha hecho en su hoja de vida, obviamente como se dará cuenta usted no califica para la labor de oficios varios al cual se está postulando, se nota que usted es una persona con una gran preparación académica y estoy segura que tiene una gran experiencia laboral…”. 
Afortunadamente la joven demostró ser toda una profesional y en vez de hacerme sentir mal por haber mentido en la hoja de vida me dio la oportunidad de explicarle porque lo había hecho.

Existimos los que se llaman “pobres vergonzantes”. Personas que en algún momento de la vida contamos con comodidades o con un nivel social alto y por aquellos azares del destino quedamos con una mano atrás y otra adelante y que por lo tanto nos da vergüenza pedir. Somos los más pobres de los pobres. Literalmente hablando preferimos soportar hambre que no la indignación de ser tratados como mendigos. Por varios años esa fue mi realidad por lo tanto se de lo que estoy hablando. Es por eso amigo lector que, cualquiera sea su posición social o económica, dele gracias a su Dios por todo lo que le ha dado y Él permita que no se vea usted en situaciones tan difíciles, curiosamente en la mejor de todas ya que en esos años de “vacas flacas” es donde se sabe quién es quién. Quien es tu verdadero "amigo" o quien es tu verdadero “ser querido”.

Así es amigo lector que si usted es una de esas personas que aun gozan de tener un empleo o de desempeñar un cargo, por modesto que este sea y que considera a los desempleados como personas “no gratas”, “mantenidos” o que simplemente no quieren trabajar; yo les deseo lo mejor de lo mejor y quiera Dios que nunca usted, un familiar o un amigo esté sin empleo porque no se sabe que es más importante, si los ingresos que genera la labor que se realiza o estar activo, sentirse importante, útil para la sociedad.

Actualmente por ejemplo nuestro país Colombia, como muchos otros países de la región, está literalmente inundado de inmigrantes venezolanos que han tenido que salir de su país debido a la difícil situación política que se vive en Venezuela. Es lamentable ver como personas con una excelente preparación académica profesional y con amplia experiencia laboral, desempeñando labores bien diferentes a lo que hacían en su país. ¿Pero sabe amable lector que es lo más triste de los inmigrantes? Como se aprovechan de su difícil situación los que no lo son.

Una vez más amable lector recuerde la frase que “lo único seguro, es que no hay nada seguro”.


jueves, 14 de junio de 2018

Modelos a seguir


¿Cuál es tu modelo a seguir?, el de mi hijo por ejemplo era uno de los profesores de su colegio hasta que escucho un dialogo que su profesor sostenía con el sacerdote de su parroquia, palabras que cambiaron no solo el excelente concepto que tenía de su maestro sino que hasta ese día quiso estudiar en su colegio.

Infortunadamente para el muchacho la frase aquella que dice que “no hay palabras mal dichas sino mal interpretadas” no se aplicaba ya que no había lugar a interpretar nada ya que él las tomo literalmente.  ¿Cuáles fueron esas palabras? El joven escucho cuando su maestro le decía al sacerdote que aunque era un chico muy inteligente, estaba perdiendo el año. Él joven  no comprendía como su maestro decía que era muy inteligente pero que estaba perdiendo el año y la verdad sea dicha, tampoco nosotros como padres lo entendíamos.

En resumidas cuentas hubo que retirar al muchacho del colegio y el cambio de comportamiento de la noche a la mañana fue evidente. De ser un joven malgeniado y estresado, comenzó a comportarse de una forma tranquila y alegre; no volvió a quejarse de dolores de cabeza que muchas veces le impedían ir al colegio y las frecuentes discusiones con su madre terminaron casi por completo. La pregunta es, mientras el muchacho estaba estudiando  ¿Qué estaba ocasionando un comportamiento tan desagradable?

En mis tiempos, a la presión y acoso que ejercían los profesores y demás estudiantes se le llamaba matoneo o que se la tenían a uno montada, ahora se le llama  “bullying”, término que se ha generalizado y que es más común de lo que se cree. Sin embargo el tema de hoy en mi blog no es ese, aunque debería serlo dada la relevancia que tiene actualmente. De lo que quiero escribir es sobre “los modelos a seguir”. Para mi hijo, su maestro era su modelo a seguir, lo admiraba, lo respetaba y quería ser como él, sin embargo aquellas palabras, para el maestro insignificantes, resultaron ser fatales y muy probablemente incidirían en la vida del joven.

Tan importantes son los modelos a seguir, como escoger el adecuado; aquel que de alguna forma será el referente, el guía, el norte, aquel que sea coherente y consecuente con lo que dice y hace, aquel que realmente sea un ejemplo para la sociedad. Infortunadamente encontrar esa persona es cada vez más difícil en una sociedad polarizada y fanatizada por ideas políticas o religiosas. ¿Qué debemos hacer entonces los padres de familia?

En nuestro caso, retiramos al muchacho del colegio, algo que deberíamos haber hecho mucho antes. Para la familia y amigos fue un acto de franca irresponsabilidad ya que los comentarios no tardaron en presentarse. Preguntas como ¿Qué sería del muchacho sin estudios? ¿Para qué serviría? ¿A que se dedicaría? ¿Cómo sobreviviría en un mudo cada vez más tecnificado y exigente? A esas y muchas otras preguntas que nos hacían no teníamos como responderlas. Para nosotros lo más importante era que nuestro hijo fuera feliz, que aprendiera un arte u oficio con el cual él se identificara y no que estudiara o memorizara cosas que él podía consultar fácilmente en Internet.

El profesor Jurguen Klaric, en su documental del año 2017 “Un crimen llamado educación” reafirma lo dicho en el documental argentino del año 2012 “La Educación Prohibida en los cuales se afirma que el sistema educativo que actualmente se aplica en la mayoría de los países del mundo tiene un rezago de más de trescientos años ya que en pleno siglo veintiuno seguimos capacitando a nuestros jóvenes como se hacía en el siglo dieciocho donde las necesidades eran diferentes. Al respecto una canción bien interesante es la publicada en 1979 por la banda británica Pink Floyd, the Wall (el muro).

Finalmente siempre he pensado que hay maestros de maestros, unos que llegan a la docencia por vocación y otros por obligación porque no encuentran nada más que hacer.  ¿Cual es el resultado que generan estos últimos? Cárceles llenas de seres humanos bien capacitados pero mal educados y cementerios llenos de humanos que murieron antes de tiempo asesinados por otros que mínimo aprendieron a leer y a escribir pero nada de principios y valores.

Ahora bien, en este articulo no quiero culpar a los docentes ya que también ellos han sido adoctrinados por un sistema educativo obsoleto y simplemente se limitan a reproducir lo que han grabado en sus mentes a fuerza de sudor y lagrimas bajo la premisa de que la “letra con sangre entra” y obviamente lo que se siembra, eso se cosecha.

No sé cuál será el futuro de mi hijo y el de los millones de jóvenes que como él diariamente deben asistir a las academias a recibir una educación que dista mucho de serlo y la que necesitan las próximas generaciones. Bien decía el científico Albert Einstein “es de tontos esperar resultados diferentes y seguir haciendo lo mismo”. ¿Hasta cuándo lo seguiremos haciendo?, no lo sé, lo que si se es que haré todo lo posible para que mi hijo sea feliz.

lunes, 6 de febrero de 2017

Pagar el precio



"Los problemas económicos no se resuelven con dinero, se resuelven con imaginación" 
(Anthony Robbins)

Y en este caso no estamos hablando solo de dinero. Pagar el precio de hacer realidad nuestro sueño se refiere más que todo a defender nuestros principios y valores, a ser honesto, a tener ética, a cumplir la palabra dada. Por ningún motivo el fin debe justificar los medios. Como solían decir nuestros abuelos. Andar con la frente en alto, mirando siempre de frente. 

El precio es directamente proporcional al tamaño de nuestro sueño. Nada es gratuito. Se suele decir por ejemplo que se volvió rico de la noche a la mañana; lo que nadie sabe es cuantos años pudo durar una noche llena de angustias, de sobresaltos, de insomnios, de haber tenido que sufrir no solo las inclemencias del tiempo sino las dificultades de tener que lidiar con el escepticismo y las criticas de amigos y familiares; siendo estos últimos los que, por lo general, más nos desaniman con sus irónicos comentarios. Siempre con el deseo de decirnos la frasecita aquella expresada con cierta satisfacción, malicia y en forma burlona cuando nos ven a punto de tirar lo toalla: “se lo dije, yo sabía que eso no iba a funcionar”. 

El precio muchas veces incluye tener que renunciar a todo lo que nos gusta, comodidades, familia, país, oportunidades, a vivir situaciones que difícilmente tendríamos que vivir si hiciéramos lo común de la gente o sea sobrevivir. 

Se dice que lo barato sale caro y es que lo más barato, lo más fácil, es renunciar a nuestros sueños, permitir que alguien los robe, que nos resignemos a sobrevivir y no luchar por hacer realidad nuestros sueños. Solamente lo barato se compra con dinero. Y es que todo lo que tiene valor no tiene precio. 

Para hacer realidad nuestros sueños necesariamente nos encontraremos con muchas dificultades, las cuales serán proporcionales al tamaño de nuestros sueños. Aclarando que los únicos que no tienen problemas son los que han abandonado este plano de la existencia. Todo ser humano tiene dificultades en mayor o menor grado y para cada uno de nosotros nuestra dificultad es la más grande, así otras personas nos digan que nuestro problema es nada en comparación con el de ellos. Vale la pena recordar que todo aquello que nos hace llorar no es una tontería, puesto que nos hace llorar.

Lo que en verdad vale la pena requiere esfuerzo. Una forma de locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. No importa la edad que tengamos ahora, no importan las situaciones que hayamos vivido o los fracasos que hayamos tenido. Lo importante ahora es creer en nuestros sueños. Para crear, primero hay que creer. Si realmente queremos hacer realidad nuestros sueños, necesariamente debemos dar un giro de 180º a las estrategias que hemos utilizado hasta ahora y que no han dado resultado. 

Los sueños producen visión, la visión esperanza y la esperanza FE y fe es creer en lo que aun no vemos o tenemos. Se dice por ejemplo que la felicidad no es completa. Y es que si desglosamos la palaba felicidad veremos que felicidad comienza con la silaba fe por lo tanto si no tenemos fe, la palabra queda incompleta, de ahí la frase anterior. 

La Fe es un concepto judío que se deriva de la palabra hebrea emuná que significa tres cosas: firmeza, seguridad y fidelidad. Para el pensamiento judío, una fe que no incluya seguridad o fidelidad, es lo mismo que separar el espíritu del cuerpo, es decir: es una fe muerta (Stg 2:26).

Ésta es la definición de la fe dada en la carta a los hebreos: "la Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve" (Heb 11:1).

Más importante que tener fe en nuestros sueños es tenernos fe a nosotros mismos. En la medida que creamos en nosotros mismos y en que somos hijos de Dios en esa misma medida nuestra fe aumentara. Hay que creer para poder ver realizados nuestros sueños pues, cuando hay fe en el futuro hay fuerza en el presente.

El novelista ruso León Tolstoi decía que “La fe es la fuerza de la vida, no se puede vivir sin fe” y yo me atrevería a complementar esa hermosa frase diciendo que no se puede vivir sin sueños.