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sábado, 22 de junio de 2019

Hijos de la violencia.



A raíz de la pirateada de todos mis libros, los cuales se pueden bajar completamente gratis con solo ingresar mi nombre a su majestad Google, ya que varias páginas los ofrecen gratis para obtener bases de datos. Curiosamente se han incrementado la cantidad de mensajes que me llegan a mi correo electrónico haciendo cualquier cantidad de preguntas, sugerencias y por supuesto críticas, las cuales nunca faltan.

Recientemente recibí un mensaje con una transcripción literal de uno de mis libros, concretamente del titulado “Estamos bien capacitados pero mal educados” donde manifiesto que casi todos las personas que hay en las cárceles mínimo saben leer y escribir y muchos de ellos han cursado estudios en prestigiosas academias, lo cual es una muestra evidente que los sistemas educativos tienen serias fallas.

Una frase atribuida al sabio Voltaire dice que “quien piensa que el dinero lo hace todo, termina haciendo todo por dinero”.  Mis padres por ejemplo durante toda su vida fueron campesinos y como decían ellos, padecieron una “pobreza franciscana”, queriendo decir que muchas veces cenábamos pero no sabíamos que iríamos a desayunar al día siguiente, situación que vive en pleno siglo XXI gran parte de la población mundial donde aún se muere de física hambre. 

Lo curioso de todo es que, según las estadísticas, más del 50% de los alimentos que se producen en el planeta se desperdician. ¡Increíble pero cierto! Gente que muere de hambre y la comida desperdiciándose. Ya que preferimos botarla que regalarla. Otra muestra más que estamos bien capacidades pero mal educados.  Y es que una cosa es la educación, cuya piedra angular son los principios y los valores que se adquieren en el hogar y otra la capacitación que nos ofrecen las academias. Y es que desde la más tierna edad, incluso desde antes de nacer, nuestros cerebros están siendo bombardeados con cualquier cantidad de información de todos los medios masivos de comunicación, de nuestros padres y de la suciedad, perdón, de la sociedad en general.

Recientemente leía un artículo donde un prestigioso pediatra afirmaba que los bebes recién nacidos pueden sufrir de estrés, de ahí que muchos sean muy sensibles a los más mínimos ruidos, los cuales les ocasionan serias molestias. Lo curioso es que dejan de llorar cuando escuchan el programa de televisión o la música que acostumbraba ver u oír la mamá cuando estaba embarazada y lo que es más triste aun, muchas veces guardan silencio cuando escuchan discutir a sus padres como si temieran que les hicieran daño. La pregunta es ¿Cómo es que un bebe de escasas horas de haber nacido reacciona positiva o negativamente a estímulos que él en su corta vida aún no ha escuchado directamente?

Claro que el pediatra descubrió el agua tibia ya que desde siempre se ha sabido que los bebes escuchan todo desde que están en el vientre de la madre, comenzando por la voz de ella y por los demás integrantes de su familia. De tal forma que si la información que les ha llegado ha sido negativa, no se puede esperar que a medida que van creciendo su forma de pensar y de actuar sea positiva ya que siempre ha estado rodeado de violencia, donde los principios y valores brillan por su ausencia. ¿El resultado? Cárceles atestadas de delincuentes y criminales y cementerios llenos de seres humanos que murieron en manos de personas que habían pasado muchos años en las academias estudiando.  Eso sin contar los delincuentes de cuello blanco que, gracias a su excelente capacitación o a las fortunas que han ganado de forma no muy santa, evaden la justicia de forma tan fácil que muchos niños, jóvenes y adultos piensan que el delito si paga y que todo ser humano tiene un precio, solo que falta averiguar cuál es.

Desde siempre ha existido la delincuencia, es más, me atrevería a asegurar que la mayoría de los seres humanos somos hijos de la violencia en alguna de sus manifestaciones y como nos hemos acostumbrado tanto a ella, vemos inmutables por ejemplo las más dantescas escenas en la televisión mientras estamos consumiendo algún alimento y es como si estuviéramos viendo una de las películas en la cual, entre más muertos y desastres haya, mucho mejor. Sin embargo no es una película, es la más cruda realidad, una realidad a la que nos hemos acostumbrado y por la que no hacemos absolutamente nada para cambiar, por la sencilla razón que estamos física y mentalmente contaminados de esa violencia, la cual hace parte de nuestra vida diaria y se convierte en una especie de droga alucinógena que necesitamos para seguir viviendo o mejor, sobreviviendo.

Volviendo al cuento de mis padres, aun viviendo la más extrema pobreza económica, nunca se unieron a grupos delincuenciales, guerrilleros o mafiosos. Claro que eso tiene una explicación, ellos no cursaron estudios en prestigiosas academias y solo fueron a una humilde y olvidada escuela campesina para aprender a leer y a escribir por máximo dos años y para llegar a esa escuelita debían caminar por varias horas debiendo sortear cualquier cantidad de obstáculos naturales como ríos, quebradas, montañas y por verdaderas trochas. ¿El resultado? Nos enseñaron principios, valores y lo que es más importante, nos dieron ejemplo.

Lo invito pues amable lector a pensar ¿qué estaría dispuesto a hacer solo por dinero? O peor aún, ¿qué está haciendo solo por dinero? ya que el solo pensar que debe ir a trabajar le produce bastante malestar. Recuerde que “Cuando no nos valoramos, alguien nos pone precio” y terminamos haciendo cualquier cosa a cambio de una cantidad de dinero que la mayoría de las veces no es proporcional al trabajo que realizamos, lo cual tarde que temprano genera más violencia.




lunes, 1 de octubre de 2018

¡Excelente! Me quede sin empleo



Para muchos quedarse sin empleo es lo peor que les ha podido pasar, y no es de criticar, porque muy probablemente siempre han sido empleados y por lo tanto están acostumbrados a unos ingresos lineales y “seguros”. Por lo tanto, quedarse sin ellos, es algo bastante traumático y puede causar cualquier cantidad de dificultades de toda índole, desde verse seriamente afectada la salud física y mental, como la “estabilidad económica” y todo lo que eso representa.

Curiosamente para otras personas quedarse sin empleo es lo mejor ya que durante mucho tiempo habían pensado en renunciar a sus labores para incursionar en la aventura extrema de crear empresa. Una aventura que se sabe cómo y dónde comienza pero no como termina.  

Y es que emprender es cosa de locos, le debe gustar mucho a uno la adrenalina para incursionar en el mundo de los negocios. Hablo claro está de las personas que voluntariamente lo deciden ya que muchos deben ingresar a ese fantástico y apasionante mundo obligados por la situación política o social que vive el país o porque no han podido ingresar nuevamente al mercado laboral. Para estos últimos ya no es un proyecto de emprendimiento sino de rebusque o sea, hacer cualquier cosa para poder sobrevivir y cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa, llegando a los extremos de la ilegalidad o de desempeñar labores u oficios que nada tienen que ver con su formación académica o experiencia laboral ya que el hambre no da tregua.

Pero en este artículo no me quiero referir a esas personas, sino a aquellas para las cuales quedarse sin empleo ha sido una bendición en vez de una maldición. Comienza para ellas la maratónica carrera de encontrar un nicho del mercado que les permita incursionar como nuevos empresarios. Por lo general ensayan cualquier cantidad de negocios hasta que al fin dan con el que se sienten como peces en el agua y triunfan.

Son el tipo de personas de las cuales se dice que triunfaron de la noche a la mañana. Lo que no saben los dicen eso, es que la noche de los emprendedores por lo general duro muchos años, durante los cuales tuvieron que soportar y sortear cualquier cantidad de situaciones que la mayoría no son capaces de superar y se dieron por vencidos. La noche de los emprendedores por lo general está plagada de tormentas, de vendavales, de acontecimientos extremos que pusieron en riesgo no solo su integridad física y económica sino la de familiares, amigos y hasta de aquellas personas y entidades que en su momento confiaron en ellos.

Sin embargo, algo que caracteriza a los emprendedores es su terquedad de intentarlo una y otra vez hasta que al fin lo logran pues como dice el refrán “tanto va el cántaro al agua que hasta que al fin se rompe”, y es que para los emprendedores triunfar no es una opción, es una obligación, no solo para demostrarse a sí mismos que fueron capaces, sino para tener el orgullo de ver la cara de asombro y de cierta rabia de aquellos que por tantos años dudaron de ellos y solo esperaban la oportunidad para decirles frases como: se lo dije, yo sabía que eso no iba a funcionar. Es que de eso tan bueno no dan tanto. La ambición rompe el saco. El que sube como palma, cae como coco. Más vale pájaro (empleo) en mano que cien volando. Es mejor la gotera (salario) que el chorro, Etc. Etc. Etc.  

El emprendimiento en resumidas cuentas es quizás el deporte más extremo que existe, donde la adrenalina siempre está a flor de piel, donde cada día se presentan nuevos retos, nuevas metas, nuevas experiencias, nuevas tristezas y por supuesto grandes alegrías. Gracias a los emprendedores, a esas personas que se arriesgaron, que lucharon, que convirtieron sus sueños en verdaderas pesadillas que no los dejaron dormir hasta hacerlos realidad, es que existen en el mundo entero millones de empleos para que los que tienen mentalidad de quincena puedan mantenerse en su zona de confort por muchos años buscando una jubilación que pocos logran disfrutar.

Para ellos, para los emprendedores, va mi voz de aliento y de esperanza. Que recuerden siempre que no hay cosas imposibles, sino personas incapaces. Muchas veces estarán tentados a tirar la toalla, a darse por vencidos y hasta pensar en terminar con todo, incluso con su propia vida. Cuando esas ideas lleguen, solo vean un noticiero de televisión y comprobaran que el problema que ustedes es nada en comparación de lo que pasa allá afuera donde se libra una batalla campal, una guerra donde solo sobrevive el más fuerte. La violencia y la corrupción en todas sus manifestaciones es la constante.

Por lo tanto, nada de nervios, ¡animo! Amigo emprendedor, y haz siempre como la mitológica ave fénix y renace una y otra vez de tus cenizas. No solo tú dependes de ti mismo, sino tu familia y la sociedad en general dependen de personas como tú. Así es que si te acabas de quedar sin empleo, tienes dos alternativas o buscar uno nuevo – algo cada día más difícil de encontrar – o comenzar a generarlo y recuerda que en condiciones normales, todo lo bueno o lo malo que te pase, el único responsable eres tú.



martes, 31 de julio de 2018

Estas contratado


Dos palabras que pueden llegar a significar no solo una mejora en la calidad de vida sino salir de la angustia existencial que produce estar desempleado. Como por arte de magia la autoestima comienza a recuperarse y “todo vuelve a la normalidad”. Nuevamente comenzamos a tener ingresos lineales y a medida que nos llegan los primeros pagos, comenzamos a llenar la nevera, abonarle a las tarjetas de crédito, a ponernos al día en arriendos o hipotecas, en la cuota del carro, de la moto o ya no tenemos que caminar tanto por falta de un pasaje.

Nuevamente la sonrisa vuelve a nuestro rostro y todo a nuestro alrededor lo comenzamos a ver de forma diferente. Pasan los días, las semanas, los meses y con la ayuda de Dios, los años. Nuestros hijos gozan de los pocos o los muchos privilegios que da un empleo. Ya nuestros “seres queridos” no nos miran con lastima y nuestros “amigos” vuelven a ser aquellas personas que nos tenían en cuenta para todo, que para pasar los fines de semana con ellos, que para ir de paseo, etc. Ya que contamos con ingresos y podemos colaborar con los gastos, algo que no podíamos hacer cuando estábamos desempleados.

Lo curioso de todo es que ahora somos nosotros los que comenzamos a ver a los desempleados de “otra forma” y aunque no lo manifestamos abiertamente, muy en nuestro interior o quizás con las personas más allegadas, comenzamos a criticarlos y a juzgarlos por continuar sin empleo cuando nosotros lo conseguimos “tan fácilmente” ya que olvidamos los días, las semanas, los meses o quizás los años que pasamos empapelando la ciudad llevando hojas de vida y presentando entrevistas. Pensamos que lo más seguro es que los desempleados no quieran trabajar, porque trabajo hay en abundancia, lo que pasa es que no hay con quien trabajar y lo más probable es que se hayan acostumbrado a que los mantengan el gobierno, los amigos o familiares.

Nuevamente comenzamos a utilizar nuestras tarjetas de crédito no por el servicio que nos prestan sino por el crédito ya que comenzamos a diferir las compras a varios meses; total, ya tenemos empleo y podemos darnos ciertos lujos que antes no podíamos darnos. Nuevamente comenzamos a aparentar lo que no somos, a vivir en un nivel socioeconomico que no nos pertenece. Si somos de clase baja, vivimos como si fuéramos de clase media y si somos de clase media vivimos y gastamos como si fuéramos de clase alta.

El estrés se apodera de nosotros, ya no por falta de empleo sino porque lo que ganamos no nos alcanza para cubrir nuestros gastos, por lo tanto debemos buscar fuentes de ingreso adicional o sea otro empleo, de tal forma que pasamos mas tiempo en el trabajo que con nuestra familia, los cuales no se pueden quejar porque gracias a nuestros empleos ellos tienen todo lo que el dinero puede comprar. Además, el poco tiempo que comparto con ellos es de calidad, la cantidad, poco o nada importa.   

La seguridad que nos da un empleo hace que comencemos a pensar y a actuar de forma diferente a cuando éramos desempleados. Aunque las comparaciones son odiosas. Es muy diferente estar empleado a estar desempleado; a cuando estamos armados o desarmados, a cuando sabemos que en nuestra cartera hay efectivo, tarjetas débito o crédito que pueden ser utilizadas en cualquier momento a cuando no tenemos ni siquiera un pasaje para trasladarnos de un lugar a otro. La seguridad que nos genera un empleo y la inseguridad que crea el no tenerlo solo la puede saber quién ha experimentado ambas situaciones.

Debo hacer la aclaración, y es que todo lo que escribo es producto de mi imaginación, recuerde amigo lector que soy escritor de ficción y eso de estar empleado o desempleado y cómo piensan y actúan unos y otros solo me ha pasado a mí. Por lo tanto nada de nervios, yo sé que usted no piensa ni actúa así, además que para usted es indiferente tener o no empleo ya que cuenta con inversiones y ahorros que le permitirán vivir el resto de la vida sin preocupaciones o que piensa que la empresa o institución donde labora necesita tanto de sus servicios que es prácticamente imposible que se quede sin empleo, además que ya usted es prácticamente socio plenipotenciario pues lleva tantos años laborando en esa empresa que ya tiene su jubilación asegurada.

¡Animo pues! Hoy han terminado todas sus angustias ya que ¡has sido contratado! Nuevamente haces parte de la fuerza laboral de tu país y podrás continuar contribuyendo con tus impuestos para la prosperidad del mismo por lo tanto ya no hay nada de qué preocuparse, tienes un empleo, ¡Felicitaciones!

Próxima entrega “Nada personal, son negocios”



sábado, 21 de julio de 2018

Busco Empleo




Analicemos un poco el desempleo en el mundo. Se preguntara usted que tiene que ver la capacitación y la educación con el desempleo. Mucho, yo diría que todo. Entre más instrucción tenga una persona más difícil es que acepte vincularse laboralmente debido a que, por lo general, “selecciona” mejor las ofertas de empleo y en condiciones normales – exceptuando por ejemplo a los inmigrantes que si les toca hacer de todo para sobrevivir -  no está dispuesta a hacer labores que difieran mucho de sus estudios o experiencia laboral. En cambio una persona que no tiene mucha instrucción puede aceptar empleos de “menos categoría”. Una de las poblaciones en que mayor desempleo en el planeta hay, está en las personas que tienen alguna preparación académica por aquello “del que dirán”. 

Encontramos casos como por ejemplo “es que yo estudie física cuántica, me pase más de veinte años en las aulas de clase y ni crea que me voy a poner a conducir un taxi”. La verdad es que esa es la realidad. Yo, si yo, el que está escribiendo este artículo, tengo un egomural bien interesante ya que he realizado algunos estudios profesionales a lo largo de mi vida y sin embargo he sido taxista, entre otras actividades que en nada tienen que ver con mi formación y experiencia laboral.

En mi hermoso país Colombia esta situación es más común de lo que uno cree. Entre mi grupo de compañeros taxistas hay de todas las profesiones, abogados, arquitectos, médicos, psicólogos, hasta docentes que laboran en las más prestigiosas universidades de mi ciudad Medellín.

Siempre se ha dicho que “el trabajo no es deshonra”, lo cual es totalmente cierto. Lo que pasa es que uno se pone a pensar y a preguntarse ¿para qué hice tantos estudios para terminar conduciendo un vehículo de servicio público? La verdad amigo lector es que estoy de acuerdo con lo que dice el maestro Jorge Duque Linares que “en la vida lo único seguro es que no hay nada seguro” o como dice el adagio popular “este mundo da muchas vueltas”. Es por eso que en mis conferencias y libros que he escrito, siempre manifiesto que es necesario aplicar el proverbio oriental que dice “se amable con el que te encuentras subiendo ya que posiblemente te lo volverás a encontrar cuando estés descendiendo”.

En Colombia por ejemplo, la situación se hace todavía más difícil cuando uno pasa de los treinta y cinco o cuarenta años, cuando laboralmente es considerado obsoleto o de bajo rendimiento, razón por la cual ingresar al mercado laboral es todo un trabajo. Las estadísticas de suicidios afirman que una de las mayores causas es el desempleo, las deudas, el sentirse inútil. Nada hay más frustrante que asistir a una entrevista de empleo y que le digan a uno que esta sobre calificado, sobre perfilado o que por “políticas” de la empresa no pueden contratar personas mayores de cuarenta años.

Quiero contarle una de las muchas cosas que he hecho para aplicar a un empleo, desde ocultar mis estudios, hasta mentir sobre mi edad. En cierta ocasión llego a tal punto mi desesperación por no poder conseguir trabajo que me postule para una labor que nada tenía que ver con mi profesión o experiencia laboral y en la hoja de vida no coloque la fotografía, ni mencione todos los estudios que tengo, ni mucho menos mi edad (la cual supera los cincuenta años). El caso fue que me llamaron a la entrevista de trabajo y cuando me presente ante la persona con la cual debía entrevistarme, una atractiva joven elegantemente vestida, me miro de arriba abajo y sonriendo amablemente me dijo “Señor Restrepo, se ve que usted está muy necesitado para haber mentido de la forma que lo ha hecho en su hoja de vida, obviamente como se dará cuenta usted no califica para la labor de oficios varios al cual se está postulando, se nota que usted es una persona con una gran preparación académica y estoy segura que tiene una gran experiencia laboral…”. 
Afortunadamente la joven demostró ser toda una profesional y en vez de hacerme sentir mal por haber mentido en la hoja de vida me dio la oportunidad de explicarle porque lo había hecho.

Existimos los que se llaman “pobres vergonzantes”. Personas que en algún momento de la vida contamos con comodidades o con un nivel social alto y por aquellos azares del destino quedamos con una mano atrás y otra adelante y que por lo tanto nos da vergüenza pedir. Somos los más pobres de los pobres. Literalmente hablando preferimos soportar hambre que no la indignación de ser tratados como mendigos. Por varios años esa fue mi realidad por lo tanto se de lo que estoy hablando. Es por eso amigo lector que, cualquiera sea su posición social o económica, dele gracias a su Dios por todo lo que le ha dado y Él permita que no se vea usted en situaciones tan difíciles, curiosamente en la mejor de todas ya que en esos años de “vacas flacas” es donde se sabe quién es quién. Quien es tu verdadero "amigo" o quien es tu verdadero “ser querido”.

Así es amigo lector que si usted es una de esas personas que aun gozan de tener un empleo o de desempeñar un cargo, por modesto que este sea y que considera a los desempleados como personas “no gratas”, “mantenidos” o que simplemente no quieren trabajar; yo les deseo lo mejor de lo mejor y quiera Dios que nunca usted, un familiar o un amigo esté sin empleo porque no se sabe que es más importante, si los ingresos que genera la labor que se realiza o estar activo, sentirse importante, útil para la sociedad.

Actualmente por ejemplo nuestro país Colombia, como muchos otros países de la región, está literalmente inundado de inmigrantes venezolanos que han tenido que salir de su país debido a la difícil situación política que se vive en Venezuela. Es lamentable ver como personas con una excelente preparación académica profesional y con amplia experiencia laboral, desempeñando labores bien diferentes a lo que hacían en su país. ¿Pero sabe amable lector que es lo más triste de los inmigrantes? Como se aprovechan de su difícil situación los que no lo son.

Una vez más amable lector recuerde la frase que “lo único seguro, es que no hay nada seguro”.


lunes, 1 de mayo de 2017

Mentiras Verdaderas



El 15 de julio de 1994 se estrena la película dirigida por James Cameron y protagonizada por Arnold Schwarzenegger, Jamie Lee Curtis y Tom Arnold, Mentiras Verdaderas. Sin embargo, hoy no me quiero referir a esa cinta sino a eso que muchos consideran mentiras o espejismos y que resultan ser verdades que la historia reconocerá como tales.

Millones de seres humanos a través de la historia que han querido hacer realidad sus sueños se han encontrado con el escepticismo, la incredulidad, las humillaciones y muchos hasta con la muerte. Y es que no hay peor sordo que el que no quiere oír ni peor ciego que el que no quiere ver. Mucho se habla en mi país Colombia de préstamos bancarios para emprendedores, sin embargo a la hora de gestionar dichos préstamos se encuentran que acceder a dichos préstamos es prácticamente imposible debido a la cantidad de requisitos exigidos.

Queda entonces la opción de adquirir préstamos extra bancarios a intereses que sobrepasan la tasa de usura, lo cual hace que la mayoría de las veces los proyectos de emprendimiento, los sueños, se conviertan en verdaderas pesadillas porque los prestamistas no solo se quedan con los bienes materiales sino con la tranquilidad de los emprendedores y de sus familias. Las estruendosas quiebras económicas se convertirán por muchos años en una difícil barrera de superar que impedirán volver a intentar un nuevo proyecto ya que al estar reportados en las centrales de riesgo, ninguna entidad bancaria les presta dinero y es entonces cuando los usureros prestamistas aprovechan tal situación.

La vida de los emprendedores se convierte en un infierno ya que al no tener referencias laborales actualizadas debido a que durante varios años laboraron en forma independiente, no es nada fácil encontrar empleo debiendo dedicarse a realizar labores que nada tienen que ver con su experiencia o estudios y como fueron personas que gozaron de un buen nivel socioeconómico, se convierten en pobres vergonzantes. La desesperación llega a límites insospechados, es entonces cuando hace su aparición la llamada enfermedad del siglo XXI, la depresión y sus terribles consecuencias a nivel personal, familiar y social.  

Sin embargo los emprendedores tienen algo en común, la terquedad, una y otra vez intentan hacer realidad sus sueños pese a la incredulidad de sus “seres queridos” y de “amigos” que de tal no tienen nada ya que son los que no ven la hora que el emprendedor fracase nuevamente para decirle con una satisfacción difícil de ocultar frases tales como: se lo dije, yo sabía que eso no iba a funcionar - hay que ser humildes y hacer lo que nos toca, no lo que nos gusta - es que tiro el chorro muy alto - es que de eso tan bueno no dan tanto – es que el que sube como palma, cae como coco – es que todo fue una mentira, un engaño, un robo, una estafa y por lo tanto le fue como le fue – es que de sueños no se vive, lo mejor es que busque un empleo, en fin, algo productivo que hacer y deje de hacer castillos en el aire, etc. Etc. Etc.   Y comienzan con sus consejos “bienintencionados” que lo único que buscan es ver al emprendedor tan mal como están ellos, dependiendo de un salario y con sus tarjetas de crédito a reventar.

Preguntará usted amigo lector porque coloco a los seres queridos y a los amigos entre comillas. La razón es muy sencilla. Cuando se tiene dinero no se tienen amigos, se compran amigos y la mayoría de nuestros familiares (seres queridos) no saben cómo manifestar sus afectos. Algo muy diferente sucede cuando por aquellos azares del destino se pierde el dinero. Con él se pierden esos falsos amigos y los familiares ya no lo son tanto. Afortunadamente también aparecen verdaderos amigos, ángeles que papá Dios nos envía para recordarnos que Él nunca nos abandona. Es en esas épocas de "vacas flacas" que nos damos cuenta quienes son nuestros verdaderos amigos y seres queridos, aquellos que están con nosotros no por lo que somos, sino a pesar de lo que somos.  

Es que eso de que “se hizo rico de la noche a la mañana” no es del todo cierto, porque nadie sabe cuántos años duró la noche, cuantas tristezas, cuantas amarguras, cuantos desengaños, cuántas noches sin poder dormir, cuántas humillaciones, cuantas hambres y sobre todo, cuántas persecuciones tuvo que soportar el emprendedor antes de triunfar.

Una sugerencia para todos los emprendedores; dejen de dar tantas explicaciones; sus verdaderos amigos y familiares que continúan siéndolo a pesar de las circunstancias, no las necesitan, sus acreedores que se han convertido en sus peores enemigos, no las creen y los tontos que nunca han intentado hacer nada porque prefieren mantenerse en su zona de confort, no las entienden. Simplemente hagan lo que tengan que hacer sin esperar la aprobación o la credibilidad de nadie. Recuerden siempre que todo lo que ha hecho el ser humano, primero ha estado en la mente de un soñador y así, cuando vuestros sueños se hagan realidad, los hechos, los resultados, hablaran por si solos y aquellas personas que los criticaron, que los juzgaron, que los ultrajaron, que no creyeron en ustedes, que los humillaron, tendrán que tragarse sus palabras y envidiar vuestra “buena suerte”.

Apreciados emprendedores, luchen por sus sueños (mentiras) y conviértanlos en realidad (verdades) e insistan, persistan, resistan y NUNCA desistan hasta lograr vuestros objetivos. Un abrazo para todos hoy primero de mayo de 2017, día internacional del trabajo; trabajo que ustedes han generado con vuestras mentiras verdaderas.