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viernes, 24 de septiembre de 2021

Cuanto tienes, cuanto vales.



En mi país, Colombia, es una frase muy popular; con la cual se quiere expresar que valemos por las cosas materiales o el dinero que tenemos, de tal forma que si no poseemos nada pues simplemente no valemos nada, no somos nada, no representamos nada y los que si tienen algo miran por encima del hombro a los pobres “desventurados”.

Sin embargo amigo lector, permítame analizar desde la óptica del sentido común (haciendo un paréntesis les recomiendo mi libro Educar, con Sentido Común – Algo que comúnmente no hacemos padres de familia y maestros) este dicho o refrán popular.

Hoy en día todo es asegurable, cuantificable, medible y por supuesto valorizable y a lo que no se le pueda hacer este proceso, al parecer no existe. 

En este orden de ideas, analicemos entonces la veracidad de esa frase. ¿Cuanto valemos? Si tal y como papá Dios nos trajo al mundo nos miramos en un espejo veremos nuestra figura reflejada en el. Ahora bien, la idea no es comenzar a criticar la figura que vemos, lo obesos, lo flacos, lo desnutridos, lo negro, lo blanco, el lunar peludo que tenemos a un lado de la nariz, la celulitis, lo calvos que somos, esos gorditos que salen aquí y allá o cualquiera de las “deformidades” que físicamente tenemos.

Entre otras cosas, las sagradas escrituras dicen que, fuimos creados a imagen y semejanza de Dios (génesis 1:26) por lo tanto, cualesquiera sea nuestra figura, quiere decir que papá Dios también tiene gran cantidad de presentaciones, tamaños y diseños y si somos como somos, es porque Él, como energía creadora y conservadora del universo, quería que fuéramos como una de sus innumerables manifestaciones.

Así es amigo lector, que es el momento entonces de aceptarnos tal y como somos y dejar de criticarnos y tratarnos tan duramente. Pues, como lo dije antes, sea cual sea nuestra forma física, es una de las tantas manifestaciones de esa energía que es Dios o cualquiera sea el nombre que le quieras dar; yo por ejemplo siempre me refiero a Él como papá Dios. Bueno, pero como este libro no se trata de hablar de temas tan espinosos como los religiosos continuemos entonces analizando el tema de este capítulo. 

Las aseguradoras por ejemplo le tienen un valor a cada parte de nuestro cuerpo. De hecho hay personas que aseguran por mayor valor la parte del cuerpo que más utilizan. Tal y como lo afirma la columnista Gracia Terrón “…Al igual que existen seguros para proteger el coche, la casa, el yate o la mascota; en el mercado existen pólizas de seguros que ponen precio a las partes del cuerpo más valiosas para una persona. Los cantantes, los conferenciantes, los profesores y en general todas las personas que económicamente dependen de su voz, la aseguran; los escultores, aseguran sus manos, los deportistas, aseguran sus piernas. El futbolista David Beckham por ejemplo tiene aseguradas sus piernas en 40 millones de dólares y todo su cuerpo por 150 millones de dólares. El cantante Luis Miguel también tiene asegurada su voz y su cuerpo por 7,5 millones de dólares y Jennifer López sus piernas, en seis millones de euros. El objetivo de estas pólizas es proteger económicamente a sus titulares ante una posible pérdida de facultades físicas, a las que deben su fama y sus ingresos.

Las aseguradoras tienen unas tablas con distintas valoraciones en función de la parte del cuerpo de que se trate. Las manos, el cerebro, los ojos y las piernas suelen ser más valoradas que los dedos, las orejas, oídos y la nariz, por lo general. No obstante, existen casos específicos, en función de la profesión del asegurado, en los que la indemnización puede ser mayor. Por ejemplo, las pólizas firmadas por un músico, que necesita los oídos para desarrollar plenamente su profesión, o un enólogo, recibirían mayores indemnizaciones en caso de tener problemas con sus oídos o su nariz que un profesional de otra categoría…”

Estoy seguro que si nos ponemos a hacer cuentas sobre cada uno de los órganos y partes del cuerpo humano, todos ellos valdrían una verdadera fortuna. Un riñón por ejemplo en el mercado negro tiene un costo superior a los ¡diez mil dólares norteamericanos! Increíble pero cierto. 

En este orden de ideas queda desvirtuada entonces la frase “cuanto tienes, cuanto vales” porque desde que fuimos fecundados y aun antes, porque también se venden óvulos y esperma humano, somos multimillonarios, solo que como se dice en las finanzas, el 95% de los seres humanos estamos ilíquidos, pues literalmente nuestro cuerpo vale una fortuna, (sin contar las propiedades intelectuales que pueden valer mucho más que las físicas; algo así como las marcas, que pueden valer más que las plantas físicas de las empresas).

Llegara el día en que el mercado de órganos humanos deje de ser ilícito y se pueda vender o comprar cualquier órgano o parte del cuerpo ya sean originales, clonados o creados en laboratorios. Tal como hacen los bancos de semen actualmente.

Es un hecho que la trata de blancas o el comercio de seres humanos como exclavos a través de la historia, ha sido una constante y difícilmente terminara. Más aun cuando los valores y principios están en franca decadencia. 

Tal y como lo acabamos de ver, una cosa es que tengamos un valor y otra muy diferente que nos valoremos, que nos apreciemos y que como tal nos cuidemos dado nuestro incalculable valor. Curiosamente cuidamos más el carro que tenemos que el vehículo que es nuestro cuerpo.


domingo, 24 de mayo de 2020

Pánico por pandemia


Difícilmente en la historia reciente de la humanidad se había visto lo que ha hecho el coronavirus COVID19. Han existido epidemias muy representativas, como fue la gripe española en 1918, la cual ocasiono más de cincuenta millones de víctimas, la gripe asiática en 1958, con aproximadamente cuatro millones de víctimas, el SIDA, que desde 1981 ha producido más de treinta millones de víctimas.

Sin embargo, pese a las escalofriantes cifras de fallecidos, ninguna de ellas generó la situación mundial que ha ocasionado el COVID19. Solo espero que los científicos algún día puedan explicar las razones por las cuales esta pandemia ha causado tan serias dificultades a nivel social y económico.

Lo cierto es que los daños colaterales que la pandemia del COVID19 aún están por verse, ya que, así como crecen los contagios, también diariamente crecen exponencialmente los niveles de desempleo y con ello las dificultades sociales y económicas a todo nivel, siendo la mayor dificultad el pánico que ha generado la pandemia.

Y es que no hay peor enemigo o mejor amigo que el miedo, todo depende desde donde se mire. El peor enemigo porque, como todos sabemos, el miedo paraliza y crea tal incertidumbre que es difícil de dimensionar. El miedo hace que nuestros sentidos se agudicen al máximo y es ahí donde comenzamos a ver cosas que normalmente no veíamos, a escuchar cualquier cantidad de ruidos, de sonidos y “voces” que tampoco escuchábamos. En fin, siempre se ha dicho que a lo único que debemos tenerle miedo es al miedo.

Anque, visto desde otra perspectiva no tan fatalista, el miedo hace que salgamos de nuestra zona de confort, que nos reinventemos, que desaprendamos para aprender nuevas estrategias para superar nuestras dificultades, que nos protejamos, que nos cuidemos, que estemos atentos a los cambios que necesariamente genera aquello que nos produce miedo, como es el caso del coronavirus COVID19, ya que, querámoslo o no, nos ha vuelto más aseados porque debemos lavarnos las manos con más frecuencia, porque debemos utilizar tapabocas, porque debemos aplicar el distanciamiento entre nosotros, porque lo mejor es saludar al estilo japonés, de vital importancia es desinfectar todo aquello con lo entremos en contacto, en lo posible evitar tocarnos la cara y, exagerando un poco, hacer de cuenta que toda persona con la que nos encontremos o con la cual interactuemos, esta contagiada.

Todo eso está muy bien, la salud, ante todo, la pregunta es ¿hasta cuándo? Es innegable que debemos cuidarnos haya o no COVID19, sin embargo, como solemos decir en mi país Colombia, “ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre”. Y es que todo extremo es perjudicial. Desde la perspectiva del sentido común y no científico, analicemos superficialmente algunas de las medidas sugeridas evitar contagiarnos del COVID19:

El tapabocas: El cual, en muchas ciudades del mundo, antes del confinamiento, había que utilizarlo debido a los altos grados de contaminación, solo que ahora, donde quiera que estemos, debemos utilizarlo, convirtiéndose en un excelente antifaz para los amigos de lo ajeno, ya que no solo utilizan el casco de motocicleta sino el tapabocas para cometer sus delitos, haciéndolos prácticamente irreconocibles. En el caso de los deportistas, utilizar tapabocas es bien difícil, ya que les impide una respiración adecuada y ni que hablar cuando uno habla con tapabocas o debe escuchar a alguien que lo utiliza, donde la comunicación se vuelve difícil. Y no ha de faltar el desadaptado que después de utilizarlo, lo tire en cualquier lugar incrementando la contaminación.

Lavarse las manos cada tres horas: La verdad es que no siempre vamos a encontrar un lugar donde hacerlo y aun encontrándolo, no siempre se dispone de jabón y una toalla de papel para secárselas como lo sugiere la norma. Algunos “expertos” afirman que lavarse tan frecuentemente las manos genera dermatitis ya que la piel exuda grasas aceitosas que tienen una función protectora y aislante térmico. De igual forma dicen que empobrece la flora bacteriana que tiene la piel.

Desinfectar todo lo que vamos a tocar o consumir: Una norma bien difícil de cumplir, ya que prácticamente no podríamos tocar nada, ni consumir nada pues lo más seguro es que otras manos, antes que las nuestras, habrán tocado lo que nosotros vamos tocar o consumir. De ahí que desinfectar todo es muy difícil.

No tocarse la cara: En promedio lo hacemos unas quinientas veces durante las veinticuatro horas, ya que, hasta cuando estamos dormidos lo hacemos. Particularmente no he podido evitar tocarme la cara de vez en cuando. ¿Falta de disciplina? Es probable.

Y así por el estilo, todas las normas que han sugerido para evitar contraer el virus son bien interesantes y, aunque muy importantes, algunas, sino todas, son difíciles de acatar plenamente.

El daño colateral más dañino que esta generando el COVID19 es el miedo a todo y a todos, ya que en los países donde ha terminado el confinamiento obligatorio, se ha notado que las personas son renuentes a volver a socializar, a volver a la “normalidad”, lo cual repercute en todo, comenzando por la industria del turismo, el restaurantero, la de espectáculos y todo lo que depende de estos sectores de la economía, en los cuales se están generando quiebras económicas a todo nivel, incrementando el desempleo a niveles que no se veían desde hace muchos años.

Hace poco me encontré con un gran amigo, al cual no reconocí de inmediato ya que utilizaba un tapabocas que más se asemejaba a un pasamontañas pues solo se le veían los ojos, los cuales estaban cubiertos por unas gafas de protección industrial y en las manos llevaba guantes quirúrgicos. Cada que me encontraba con mi amigo, compartíamos un fuerte abrazo. Esta vez no fue posible, ya que él me indico que debíamos guardar las distancias, y aunque yo también usaba tapabocas, pude notar que de vez en cuando él sacaba una pequeña botella de su bolso y con un spray me rociaba con alcohol y luego él se limpiaba las manos con alcohol y gel antibacterial.

Por un momento pensé que mi amigo estaba bromeando, pero a medida que transcurría el difícil dialogo debido a que mi amigo llevaba el tapabocas muy ajustado a su cara, me di cuenta que lo estaba haciendo muy en serio.

Luego de despedirme de él, me quede pensando hasta qué punto hemos llevado las medidas de protección, desmejorando incluso nuestra calidad de vida y donde ya no se sabe si el remedio ha sido más perjudicial que la enfermedad. Con esto no quiero decir que esté en contra de las medidas de protección, por supuesto que debemos acatarlas ya que de ello depende nuestra vida y la de los demás.

La pregunta es ¿hasta cuándo continuaremos encerrados aun estando en libertad por miedo a contagiarnos? Hasta donde sé, el COVID19 llegó para quedarse y así se inventen antivirales y vacunas, continuará haciendo estragos por mucho tiempo. Por lo tanto, una de dos, o nos acostumbramos a vivir con el bicho ese y nos arriesgamos a volver a la “normalidad” o nos seguimos ocultando de un enemigo invisible que siempre estará pendiente del momento que nos descuidemos para atacar, ¡Dios no lo permita! A propósito, debemos orar como si todo dependiera de Él y cuidarnos como si todo dependiera de nosotros.

La pregunta es ¿Qué debemos aprender los humanos del covid19? Y hago énfasis en los humanos porque para las demás especies que habitan el planeta y para el planeta mismo, que los humanos estemos encerrados ha sido lo mejor que le ha pasado en los últimos años, demostrando con eso que somos la plaga más mortífera que tiene nuestra casa el planeta tierra.



lunes, 6 de febrero de 2017

Pagar el precio



"Los problemas económicos no se resuelven con dinero, se resuelven con imaginación" 
(Anthony Robbins)

Y en este caso no estamos hablando solo de dinero. Pagar el precio de hacer realidad nuestro sueño se refiere más que todo a defender nuestros principios y valores, a ser honesto, a tener ética, a cumplir la palabra dada. Por ningún motivo el fin debe justificar los medios. Como solían decir nuestros abuelos. Andar con la frente en alto, mirando siempre de frente. 

El precio es directamente proporcional al tamaño de nuestro sueño. Nada es gratuito. Se suele decir por ejemplo que se volvió rico de la noche a la mañana; lo que nadie sabe es cuantos años pudo durar una noche llena de angustias, de sobresaltos, de insomnios, de haber tenido que sufrir no solo las inclemencias del tiempo sino las dificultades de tener que lidiar con el escepticismo y las criticas de amigos y familiares; siendo estos últimos los que, por lo general, más nos desaniman con sus irónicos comentarios. Siempre con el deseo de decirnos la frasecita aquella expresada con cierta satisfacción, malicia y en forma burlona cuando nos ven a punto de tirar lo toalla: “se lo dije, yo sabía que eso no iba a funcionar”. 

El precio muchas veces incluye tener que renunciar a todo lo que nos gusta, comodidades, familia, país, oportunidades, a vivir situaciones que difícilmente tendríamos que vivir si hiciéramos lo común de la gente o sea sobrevivir. 

Se dice que lo barato sale caro y es que lo más barato, lo más fácil, es renunciar a nuestros sueños, permitir que alguien los robe, que nos resignemos a sobrevivir y no luchar por hacer realidad nuestros sueños. Solamente lo barato se compra con dinero. Y es que todo lo que tiene valor no tiene precio. 

Para hacer realidad nuestros sueños necesariamente nos encontraremos con muchas dificultades, las cuales serán proporcionales al tamaño de nuestros sueños. Aclarando que los únicos que no tienen problemas son los que han abandonado este plano de la existencia. Todo ser humano tiene dificultades en mayor o menor grado y para cada uno de nosotros nuestra dificultad es la más grande, así otras personas nos digan que nuestro problema es nada en comparación con el de ellos. Vale la pena recordar que todo aquello que nos hace llorar no es una tontería, puesto que nos hace llorar.

Lo que en verdad vale la pena requiere esfuerzo. Una forma de locura es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. No importa la edad que tengamos ahora, no importan las situaciones que hayamos vivido o los fracasos que hayamos tenido. Lo importante ahora es creer en nuestros sueños. Para crear, primero hay que creer. Si realmente queremos hacer realidad nuestros sueños, necesariamente debemos dar un giro de 180º a las estrategias que hemos utilizado hasta ahora y que no han dado resultado. 

Los sueños producen visión, la visión esperanza y la esperanza FE y fe es creer en lo que aun no vemos o tenemos. Se dice por ejemplo que la felicidad no es completa. Y es que si desglosamos la palaba felicidad veremos que felicidad comienza con la silaba fe por lo tanto si no tenemos fe, la palabra queda incompleta, de ahí la frase anterior. 

La Fe es un concepto judío que se deriva de la palabra hebrea emuná que significa tres cosas: firmeza, seguridad y fidelidad. Para el pensamiento judío, una fe que no incluya seguridad o fidelidad, es lo mismo que separar el espíritu del cuerpo, es decir: es una fe muerta (Stg 2:26).

Ésta es la definición de la fe dada en la carta a los hebreos: "la Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve" (Heb 11:1).

Más importante que tener fe en nuestros sueños es tenernos fe a nosotros mismos. En la medida que creamos en nosotros mismos y en que somos hijos de Dios en esa misma medida nuestra fe aumentara. Hay que creer para poder ver realizados nuestros sueños pues, cuando hay fe en el futuro hay fuerza en el presente.

El novelista ruso León Tolstoi decía que “La fe es la fuerza de la vida, no se puede vivir sin fe” y yo me atrevería a complementar esa hermosa frase diciendo que no se puede vivir sin sueños.

lunes, 15 de febrero de 2016

Los tengo que...

Es impresionante ver cómo avanza el tiempo y ahora con el redescubrimiento de las ondas gravitacionales, lo cual abre la posibilidad de viajar en el tiempo, literalmente hablando, como decía la célebre frase de la serie viaje a las estrellas “el espacio será la frontera final”. En mis novelas de “ficción” siempre he dicho que entre la ficción y la realidad hay solo un paso y que lo que hoy llamamos ficción es simplemente el anticipo de lo que tarde que temprano será una realidad. 

Mientras el universo está en constante expansión y los humanos en constante investigación, tarde que temprano nos reencontraremos con realidades que durante siglos hemos tratado de ocultar. Sin embargo ese no es el tema de hoy, dejemos que sean los científicos los que se continúen quemando las pestañas averiguando de dónde venimos y para donde vamos y mejor hablemos de temas un poco más mundanos y no menos controversiales, se trata de “los tengo que…” 

¿Quién no ha dicho alguna vez: Tengo que hacer esto, lo tengo que hacer en tanto tiempo y si no lo hago yo nadie lo hará? Es más, existen personas que se sienten tan importantes que piensan que si mueren el planeta dejara de girar. Lo que no saben ellas es que, muy probablemente el planeta gire un poco más rápido ya que se habrá librado de la pesada carga en que se habían convertido. 

Tal vez me equivoque pero “los tengo que” es lo que hace que más personas desencarnen antes de tiempo. La ansiedad, el estrés - el cual muchas veces se convierte en escinco o quizás más - es lo que más infartos está ocasionando y cuando me refiero a infartos no solo me refiero al corazón sino a las congestionadas vías de muchos países que se ven colapsadas por la cantidad de vehículos conducidos por personas que quieren llegar de primeros y en el menor tiempo posible a sus destinos porque “tienen que…” 

En mi país Colombia se suele decir que “lo único que uno tiene que, es morir” y hasta eso está en entredicho porque gracias a la criocongelación es posible mantener “vivo” o en estado de hibernación a un ser vivo indefinidamente. Es que con esto de los adelantos de la ciencia lo que para nuestros antepasados era ficción, hoy es una realidad.
La pregunta que le quiero hacer hoy amable lector es ¿Qué es lo que tiene que hacer y si no lo hace algo muy malo va a pasar? Por ejemplo: Ir a laborar, ir al médico, conseguir dinero para pagar sus deudas actuales y así poderse endeudar más para comprar cosas con el dinero que no tiene, conquistar al ser amado, orarle a su Dios para buscar el perdón de sus muchos pecados y así lograr salvar su alma, etc. etc. etc. Estoy seguro que la lista de las cosas que “tiene que hacer” es interminable. 

Ahora permítame hacerle con todo respeto otra pregunta ¿Qué pasaría si usted muriera en este preciso momento? Dios no lo quiera. Lo más probable es que a sus “seres queridos” les cause una gran impresión ese hecho, a otros una gran tristeza, otros por el contrario darán gracias a su Dios, ya que podrán disfrutar del dinero que posiblemente usted ahorro con tanto esfuerzo y que nunca gasto porque lo tenía reservado para una ocasión especial o porque consideraba que era pecado darse los lujos que solo el dinero puede dar. Y es que si usted no disfruta de su dinero, sus herederos si lo harán. 

Alguna vez un gran amigo que infortunadamente ya no está en este plano de la existencia, me decía que uno debía ser 50% responsable y 50% irresponsable. Según él, el equilibrio entre la responsabilidad y la irresponsabilidad debía mantenerse, de lo contrario “los tengo que” y los sentimientos de culpa terminaban por apoderarse de nosotros. Debo aclarar que con esto no le estoy diciendo que renuncie a su trabajo, aunque pensándolo bien, si es un trabajo, bien vale la pena que lo haga ya que si desglosamos la palabra trabajo encontraremos que, literalmente hablando, algo está obstaculizando o impidiendo el normal desarrollo. Está trabado, sujeto y ligado por lo bajo, por lo tanto, lo más seguro es que no esté disfrutando de lo que hace. Caso contrario si usted está realizando una labor que le agrada tanto hacerla que a veces siente algo de vergüenza cuando le pagan por hacerla. 

Sea cual sea sus “tengo que…”, le sugiero que los analice un poco más detenidamente y trate en lo posible de cambiarlos por los “quiero…” ya que una cosa es decir “tengo que ir a hacer tal cosa” y otra muy diferente decir “quiero hacer tal cosa”. Si no es posible cambiar el termino tengo por quiero, le aseguro que usted está en el lugar equivocado. La vida es demasiado corta para desperdiciarla haciendo cosas que no nos agradan. El dicho aquel que uno debe amar lo que hace independientemente si le gusta o no, no es del todo cierto, pues tarde que temprano la bomba de tiempo en que se ha convertido esa actividad, explotara y los resultados serán nefastos. 

Mi invitación es a tomar la decisión y ponerse en acción de cambiar “los tengo que… ” por los “quiero… ” le aseguro que cuando usted lo haga, el planeta y todos los que habitamos en él, se lo agradeceremos.

lunes, 1 de febrero de 2016

Dígale NO a las oportunidades

Si nos diéramos cuenta de la importancia y trascendencia de la palabra NO, es muy probable que la utilizaríamos más frecuentemente y así nos evitaríamos cualquier cantidad de dolores de cabeza. Para los que hayan leído el libro del maestro Pablo Coelho, El Alquimista, sabrán de lo que quiero trasmitir en este blog.

El protagonista del libro, Santiago, un joven pastor que cuidaba ovejas cerca de una iglesia abandonada, soñó con un tesoro enterrado cerca de las pirámides de Egipto, he hizo hasta lo imposible por ir en busca de su sueño, curiosamente al llegar al sitio, donde supuestamente estaba el tesoro, el jefe de los ladrones con los cuales se había encontrado en aquel lugar, le dijo que él también había tenido el sueño que debajo del sicomoro que había en la sacristía de un antiguo templo derruido en España, se encontraba un fabuloso tesoro (justo en el sitio en el que el joven Santiago había tenido el sueño), pero que él no estaba dispuesto a cruzar el desierto tras un tonto sueño, lo que sí había hecho Santiago y en el camino había tenido cualquier cantidad de aventuras, había encontrado a Fátima, el amor de su vida y el tesoro que estaba en el lugar que le había indicado el jefe de los ladrones.

¿Cuántas veces hemos ido tras un tesoro, tras un sueño y simplemente renunciamos a él debido a que nos encontramos con oasis u oportunidades que hacen que desistamos del sueño? Antiguamente se decía que hay tres cosas en la vida que no regresan: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida. Sin temor a equivocarme pienso que las oportunidades se dan una y otra vez, de hecho, cada día que amanecemos vivos tenemos la oportunidad de hacer realidad nuestros sueños, de encontrar el tesoro que está escondido precisamente dentro de nosotros mismos. Un tesoro que muy pocos se atreven a buscar porque en su búsqueda nos podríamos encontrar con nosotros mismos y tal vez no estemos preparados para hacerle frente a ese ser maravilloso que existe en el interior de cada ser humano al cual es imposible engañar, nuestro padre Dios, cualquiera sea la idea que tengamos de Él.

Sin embargo como lo afirma Coelho en su libro “es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante” o como le dijera vieja gitana a Santiago “los sueños son el lenguaje de Dios”. Para encontrar el tesoro, hacer realidad nuestros sueños, muchas veces tendremos que decir no a las “oportunidades” que se nos presentan. Oportunidades disfrazadas de soluciones a problemas urgentes pero que nos desvían del objetivo importante de hacer realidad nuestros sueños, de encontrar nuestro tesoro. 

En Génesis 25:27-34 encontramos el siguiente relato bíblico: “Esaú, el cazador, un día vino hambriento, y le pidió a su hermano Jacob el plato de lentejas que estaba comiendo. Jacob le pidió que le vendiera la primogenitura como hijo mayor, a cambio del alimento…” ¿Esta dispuesto(a) usted a vender su sueño, su tesoro, por un plato de lentejas? No lo sé ¡Casos se ven! A mí por ejemplo, desde muy niño me decían mis “seres queridos” que dejara de pensar en escribir y que mejor me dedicara a cosas más productivas como terminar mis estudios y búscame un buen empleo, algo que hice durante la mayor parte de mi vida. ¿El resultado? Frustración y cuantiosas pérdidas económicas y morales ya que me dedique a sobrevivir pero no a vivir mis sueños. 

Hoy día, cuando comienzo a ser un autor reconocido a nivel mundial, me doy cuenta que llueva, truene o relampaguee, es necesario ir tras un sueño que nos motive a realizar aventuras épicas, a buscar tesoros, a caminar caminos que los realistas no se atreven a andar porque serían tildados de locos soñadores. Como decía el filosofo Chino Lao Tse "Un sueño es aquello por lo que estamos dispuestos a dar la vida, lo demás son simples deseos". Lo(a) invito a decirle no a las oportunidades y a luchar por sus sueños.

viernes, 27 de marzo de 2015

En la tierra de los gnomos

Bienvenidos a la fantástica tierra de los gnomos, seres de luz y sabiduría, donde la imaginación no tiene límites, ya que no hay fuerza más poderosa que la imaginación del ser humano. Imaginación que durante la historia de la humanidad nos ha llevado a realizar aventuras épicas y descubrimientos extraordinarios. Seres humanos que con su imaginación han dado vida a dioses, a seres inanimados y a sueños. Soñadores que hicieron posible lo que para los realistas era imposible. Seres humanos para los que la ficción es simplemente el preámbulo de una realidad. Millones de libros en la historia de la humanidad se han escrito y se escribirán sobre seres fantásticos; héroes y villanos creados por prodigiosas mentes que se atrevieron a darles vida y que indiscutiblemente han dejado y dejaran huella generación tras generación para el deleite de niños, jóvenes, adultos y ancianos. La mitología está llena de seres tan inexistentes o tan reales como los gnomos, seres de luz y sabiduría que han sobrevivido por miles de años gracias a historias que como en esta, la ficción y la fantasía se mezclan con la más cruda realidad.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Con amigos así...

Como dice el refrán popular "pueblo pequeño, infierno grande" y como en todos los pueblos, no ha de faltar el soñador que quiera hacer realidad sus sueños haciendo cosas que nunca se habían hecho, convirtiéndose rápidamente en el centro de atención. Esta es la historia de un soñador que por querer hacer realidad un sueño su vida se convirtió en la más desagradable pesadilla.

lunes, 23 de marzo de 2015

Ángel de la guarda

Este es un dialogo que los seres humanos solemos tener con nosotros mismos y que la mayoría de las veces ocultamos. La pregunta es ¿Qué sería de nosotros si nos atreviéramos expresar nuestros más íntimos pensamientos? Es muy probable que los psicólogos y psiquiatras tuvieran que cambiar de profesión debido a que al exteriorizar nuestros miedos, nuestras angustias, nuestras dificultades más íntimas, nos relajaríamos un poco más, nos preocuparíamos menos, viviríamos menos estresados, menos cansados, dejaríamos de aparentar lo que no somos, dejaríamos de vivir la vida de otros para vivir la nuestra y hacer realidad nuestros sueños. Aunque también podría suceder que sus consultorios se verían inundados de esquizofrénicos que escuchan y hablan con sus ángeles de la guarda ¡¡¡que susto, casos se ven!!

viernes, 13 de marzo de 2015

Educando para la guerra


¿Cuántos años lleva el ser humano en el planeta tierra? Si nos basamos en la teoría de la evolución de las especies del naturista inglés Charles Darwin (1809-1882) el homo sapiens (del latín «homo», «hombre», y «sapiens», «sabio») lleva aproximadamente unos 195.000 años según los restos llamados hombres de Kibish (Etiopia). Según lo que la historia nos cuenta desde nuestra más temprana evolución siempre hemos tenido que batallar no solo con el medio que nos ha rodeado sino con otros de nuestra misma especie. Se diría entonces que el ser humano nunca ha conocido la paz ya que desde su llegada a este planeta ha estado en una constante lucha por la supervivencia.


Son incontables las historias de grandes y cruentas batallas que se han librado durante toda la historia de la humanidad. Miles de libros se han escrito sobre el arte de la guerra tal y como lo definiera el estratega militar y filósofo chino Sun Tzu (544-496 a.C). Muchos pueblos se dedicaron, se dedican y se dedicaran al lucrativo negocio de la guerra, curiosamente la mayoría de las veces con el pretexto de mantener o buscar la paz para sus naciones. Millones de seres humanos han muerto, mueren y morirán debido a las guerras las cuales siempre tendrán una justificación, la mayoría de las veces la búsqueda de la paz, lo cual es un sofisma de distracción ya que toda guerra, sin excepción siempre ha tenido un fin económico, político o religioso. Cualquier excusa ha sido, es y será válida para iniciar una confrontación bélica no importando los millones de seres humanos que mueran en ella y la destrucción que cause. El negocio de la guerra es tan lucrativo que cuando un país está en una relativa paz, no ha de faltar el vecino envidioso que busque el pretexto para atacarlo.

Son muchas las veces que el planeta tierra se ha bañado de la sangre de sus habitantes, ya sea de humanos, de animales o de cualquiera de las especies que la habitan y no precisamente debido a los cambios que ella ha generado, sino a causa de la plaga más mortífera que la habita, el ser humano. Un homo sapiens que la verdad sea dicha no es tan sabio como su nombre lo indica. Especies mucho menos “evolucionadas” han podido vivir durante millones de años en paz, una paz solo interrumpida y amenazada por el ser que dice ser el más inteligente y evolucionado, cuando la verdad es que si seres aparentemente tan insignificantes como los insectos desaparecieran, la vida en la tierra desaparecería en poco tiempo con ellos, no así si el ser humano desapareciera ya que rápidamente el planeta restablecería el equilibrio. Un equilibrio que cada vez está siendo más difícil de conservar debido a la forma de pensar y actuar del ser humano.

El escaso cuarto del medio ambiente que aún nos queda está seriamente amenazado y con él la supervivencia de la raza humana. Es por eso que actualmente se invierten millones en la búsqueda de vida en otros planetas pues sabemos que más temprano que tarde, vivir en el planeta tierra se hará cada vez más difícil y no necesariamente debido a los cambios naturales del planeta, sino a la devastación que en un momento dado puede generarse porque a alguien le dio por apretar el botón equivocado iniciando una confrontación bélica apocalíptica ya que cada día el ser humano cuenta con mejores y más sofisticadas formas para autodestruirse. Se diría entonces que sobre la humanidad pende la espada de Damocles, en este caso nuestro futuro depende de las personas que tienen bajo su control el poderoso arsenal nuclear ubicado en puntos estratégicos del globo. La pregunta es ¿Qué tan bien educadas y capacitadas están esas personas? Estoy seguro que todos ellos cuentan con títulos universitarios, posgrados y cualquier cantidad de estudios que respaldan su idoneidad para desempeñar tan importantes cargos.

Sin embargo el peligro no siempre está en las personas que tienen bajo su control tan poderoso armamento sino en sus gobernantes, muchos de los cuales por su ansia de poder pueden en un momento determinado dar la orden de iniciar el principio del fin de la raza humana. ¿Exageración? No, por supuesto que no. Durante la historia reciente son muchas las veces que hemos estado aportas de una guerra nuclear sin precedentes. Una confrontación bélica cuyos resultados serían catastróficos para la humanidad. Es el momento entonces de preguntarnos que estamos haciendo para evitar tan sombrío panorama.

Parodiando la célebre frase del presidente John F. Kennedy (1917-1963), “No preguntes que puede hacer tu país por ti, pregunta que es lo que tú puedes hacer por tu país”, podríamos decir “no preguntemos como podemos lograr la paz mundial, sino ¿qué podemos hacer para vivir en paz? puesto que la paz no depende de nadie más que de nosotros mismos. En la medida que nosotros estemos en paz, generaremos un movimiento a nuestro alrededor directamente proporcional. Infortunadamente es un proceso que puede durar miles de años pero que hay que comenzarlo, es ahora o nunca. Principio tienen las cosas. No pretendamos cambiar miles de años de historia en pocos años. El proceso para que la humanidad este en paz puede durar tanto o más que lo que hemos estado en guerra, todo depende de nosotros, de lo que hagamos a partir de este momento. De que nos demos cuenta que la guerra es un mal negocio si se quiere preservar la raza humana. La guerra lo único que genera es resentimiento y deseos de venganza.

Odios ancestrales que han pasado de generación en generación debido a guerras o disputas territoriales que se generaron hace miles de años. Generaciones enteras han sido capacitadas para la guerra. Niños que aprenden a manejar las armas antes de aprender a leer y a escribir. Seres humanos que han sido entrenados desde la más tierna edad con el único objetivo de causar el mayor daño posible obedeciendo ideologías políticas o religiosas. Desde esa perspectiva el panorama no puede ser más desalentador. Sin embargo mientras haya vida, hay esperanza. Mientras haya seres humanos que estén pensando y actuando para conseguir la tan anhelada y esquiva paz, hay esperanza. Mientras haya personas que la única forma de logra la paz es la paz misma, hay esperanza.

El abogado, político y pensador indio, Mahatma Gandhi (1869-1948) afirmaba que “Si vamos a enseñar la verdadera paz en este mundo, si vamos a librar una verdadera guerra contra la guerra, vamos a tener que empezar con los niños” Es ahí donde debemos comenzar a actuar, en educar y capacitar a nuestros hijos, a nuestros niños. Sin embargo, no es posible enseñar algo que no se practica ya que la mejor enseñanza es el ejemplo. Es por eso que debemos…


domingo, 8 de marzo de 2015

Haz realidad tus sueños


Para finalizar, no sin antes dar nuevamente las gracias a usted amigo lector por haber realizado en su grata compañía este corto viaje por el mundo de los sueños. Permítame compartir con usted un hermoso texto del maestro Miguel Angel Cornejo.

HAZ REALIDAD TUS SUEÑOS

“La magia de alcanzar una estrella es nuestra próxima conquista, solamente cuanto logramos imaginar que lo imposible se puede convertir en realidad, cuando logramos sentir la estrella en nuestras manos sabemos que la podemos alcanzar, cuando nos convencemos que si se puede, la estrella se convierte en la luz que ilumina nuestra vida. El futuro depende de la belleza de nuestros sueños. Cuando en verdad queremos vivir con intensidad tenemos que encontrar una razón por la cual luchar, un sueño por realizar, una estrella alta y noble que nos haga vibrar.
Cuando descubrimos cual es nuestro sueño, descubrimos nuestra propia estrella y la vida se nos ilumina, es la estrella que Dios nos pedirá al final de nuestra existencia, es la estrella de nuestra vida, la pasión, ese arrebato que nos hace hacer lo impensable, intentar lo imposible, desafiar la realidad. Vivir la locura diaria, nos hace vivir la trascendencia que da sentido a nuestra existencia.
Encontrar la estrella de nuestra vida es descubrir en nosotros mismos la pasión que nos impulsa a vivir intensamente la maravillosa aventura de existir. El sueño es la estrella que llevamos en el corazón. Solamente cuando imaginamos que lo imposible se puede convertir en realidad, cuando logramos sentir la estrella en nuestras manos sabemos que podemos hacer realidad nuestros sueños, que si se puede.
La estrella se convierte en la luz que ilumina nuestra vida. El futuro depende de la belleza de nuestros sueños. Ve, lanza el corazón, el mundo necesita de tu magia para alcanzar lo imposible; la única frontera está en nuestra imaginación; tus sueños expresan los deseos de tu corazón, despierta, sueña, sueña con los ojos abiertos. Para crear hay que creer. Dios nos dio el talento de la creatividad. Creando confirmamos nuestra naturaleza. Creando estamos con Dios”

¡DESPIERTA Y HAZ REALIDAD TUS SUEÑOS!

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sábado, 7 de marzo de 2015

Perseverar


PERSEVERAR
"Es intentando lo imposible como se realiza lo posible."
Henry Barbusse

Es la clave para triunfar. Dice el refrán que el que persevera, alcanza. Insistir, persistir y nunca desistir debe ser la consigna de todo soñador. Así como cuando estábamos en plan de conquistar a aquella persona que atraía poderosamente nuestra atención, que le insistíamos una y otra vez a pesar de sus constantes negativas. Así mismo es necesario redoblar esfuerzos en hacer realidad nuestros sueños. Desistir es la alternativa de los débiles, insistir es la alternativa de los valientes. Recordemos el refrán que dice “hombre cobarde no goza de mujer bonita”. Perseverábamos, porque teníamos fe en lograr nuestro objetivo de lograr la conquista. Vencíamos nuestros propios límites, nuestras propias barreras, nuestras propias murallas.
Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta. Es indispensable intentarlo una y otra y otra vez hasta lograrlo, así sea que lo logremos al final de nuestra vida. Lo importante es luchar hasta el final por hacer realidad nuestro sueño. Repetir, repetir y repetir una acción (neurociencia) que nos lleve a crear la costumbre de hacer realidad nuestros sueños.

Y cuando repetimos una y otra vez una acción, se nos convierte en el hábito de triunfar y ya no nos parecerá tan difícil; lo disfrutaremos, pues todo se hace más fácil con la práctica.  Muy por el contrario, cuando obramos con precipitación u “obligados”, no disfrutamos lo que hacemos y terminamos haciendo las cosas maquinalmente. En este sentido debemos hacer como los niños que disfrutan de todo lo que hacen sin importar como lo hacen o que piensan los observadores. Es entonces cuando entra en juego la palabra sacrificio y nada más aburridor o que cause más estrés que hacer algo obligado o por sacrificio. 

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viernes, 6 de marzo de 2015

Reviva sus sueños


REVIVA SUS SUEÑOS
“Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar,
y lo mejor de todo despertar”
Antonio Machado

Muchos hemos tenido que sufrir derrotas o nos hemos desanimado con la lucha por realizar nuestros sueños. Sin embargo es sorprendente la rapidez con que podemos redescubrirlos y volver a luchar por convertirlos en realidad. Cuando niños soñábamos con ser el héroe del comic de la época, policía, médico, sacerdote, enfermera, arquitecto, bombero, astronauta, etc. A medida que fuimos creciendo, se fueron olvidando todos esos sueños. En mi caso por ejemplo comencé a escribir cuando apenas era un niño, ese fue siempre mi gran sueño. Pero era necesario ayudar a mis padres con el sustento diario, era necesario estudiar algo y luego trabajar; hacer algo provechoso como decían mis padres en vez de estar perdiendo el tiempo escribiendo cuentos e historias fantásticas de seres fantásticos, de romances fantásticos, de héroes fantásticos.
Los tengo que se apoderaron de mi vida aun siendo muy joven y lentamente fui apagando mi sueño de escribir, dejar el mundo de la imaginación por un mundo real. Debía poner los pies en el piso y dejar de soñar con tantas estupideces. Fue ese mundo real el que me llevo a estar con seres reales que me decían constantemente que no servía para nada, que de nada me servían tantos estudios y tanta lectura si no ganaba lo suficiente para vivir dignamente. Fueron esas personas reales las que durante muchos años me tuvieron anclado al piso sin permitir que mi imaginación volara hacia otros mundos menos reales, menos crueles.
Todo giraba en torno al dinero y hasta llegue a estar de acuerdo que con el dinero se podía lograr la felicidad, diciendo que la felicidad no se hacía, se compraba hecha. ¿Soñar? ¿Imaginar? Eso era para tontos románticos. Estábamos en un mundo tridimensional donde todo es medible y cuantificable. Lo curioso es que entre más dinero ganaba más infeliz era. Había algo que el dinero que ganaba no podía comprar, mi sueño de ser escritor. Eso lo representaba todo para mí; el dinero si bien es cierto era importante y lo tenía. Lo hubiera cambiado todo por poder sentarme a escribir.  Pero debía ser realista. Debía cumplir con el precepto heredado de generaciones anteriores. Usted es el hombre de la casa. El hogar depende de usted. Los hombres no lloran. Las mujeres en la casa y los hombres en el trabajo y usted es un hombre. Así es que a trabajar. Nada de andar por ahí pensando bobadas. Desde muy niño había escuchado esas palabras y cuando hombre las seguí escuchando por varios años al lado de un ser maravilloso que siempre me tubo encerrado en una jaula de oro. Pero eso es parte de otra historia, de otro libro, el cómo escape de esa hermosa jaula y pude al fin hacer realidad mi sueño de escribir.
Todo lo que he escrito en este libro es fruto de la experiencia, nada de aquí fue inventado, lo he vivido. De ahí que puedo decir sin temor a equivocarme lo que se siente hacer realidad un sueño. Todo ser humano en mayor o menor grado ha hecho realidad sus sueños, solo que la mayoría de las veces no nos damos cuenta de cuantos hemos realizado porque no los hemos disfrutado. Se han vuelto parte de nuestra vida diaria. Sin embargo, si nos ponemos a pensar un poco sobre todas las cosas que hemos logrado en nuestras vidas; nos daremos cuenta que han sido demasiadas, lo cual nos confirma que si es posible hacer realidad nuestros sueños. Solo que nos hemos olvidado de lo importante que es hacer realidad nuestros sueños por dedicarnos a hacer lo urgente.
Si hemos logrado sobrevivir hasta ahora, es porque de una u otra forma nos la hemos ingeniado para hacerlo, bien o mal, eso poco importa pues lo realmente importante es lo que hagamos a partir de hoy, debemos aprender del pasado pero no vivir en él, el pasado ya paso y el futuro depende de lo que hagamos hoy, en ese regalo, en ese presente que papá Dios nos da todos los días. Si estamos leyendo este libro, es porque aprendimos a leer y muy probablemente a escribir. Posiblemente asistimos a una escuela, a un colegio y quizás hayamos hecho una carrera profesional. También puede ser que nos hayamos casado (que susto), tenido hijos y, los que ya pasamos de cierta edad, nietos.
Algunos por ejemplo habrán podido generar grandes fortunas, administrar grandes empresas o simplemente haber sido miembros de una comunidad como la mayoría de los mortales. Independientemente de lo que haya pasado en nuestras vidas, son innumerables las cosas que hemos hecho en el transcurso de ella. Sin embargo tal vez no les hemos dado la importancia que merecían por considerarlas “normales”.
Detengámonos por un momento a analizar lo que para una persona es normal y para otra es un verdadero milagro.  Son millones los casos que podríamos analizar y que nos podrían dar verdaderas lecciones de vida. Tomemos uno en particular. La del pastor y motivador cristiano Australiano Nicholas James Vujicic. Para los que contamos con todas nuestras extremidades, lo que hace Nick al no contar con ninguna es un verdadero milagro, en cambio para Nick, llegar a contar con brazos y piernas sería un verdadero milagro. Para los que no cuentan con alguno de los sentidos es un milagro que otros vean, oigan, huelan o saboreen. Algo que ellos no pueden hacer dependiendo del sentido que les falte.
Decir que soñar es perder el tiempo porque ninguno de ellos se realiza es tanto como desconocer que estamos vivos, pues la vida misma es un sueño hecho realidad, es un verdadero milagro.
Cuando perseguimos un sueño, el universo abre puertas donde solo hay muros. Esta permitido caerse, lo que no está permitido es continuar en el piso. El que nunca ha fracasado persiguiendo un sueño es porque nunca ha intentado hacer nada por alcanzarlo. Fracasado es aquel que le da miedo hacer algo por miedo a fracasar. El que fracasa y aprende de esa experiencia y continúa intentándolo hasta lograrlo, nunca será un fracasado pues los triunfadores no huyen de los retos y hacen de las perdidas grandes desafíos. El fracaso es el camino para triunfar.

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jueves, 5 de marzo de 2015

Póngase en acción


PÓNGASE EN ACCIÓN
"Los cielos nunca ayudan al hombre que no quiere actuar."
Sófocles

Tenemos que estar dispuestos a escuchar cien veces la palabra NO antes de escuchar el SI que nos ayudara hacer realidad nuestros sueños. Tenemos que ser tenaces y actuar con determinación. La inactividad y el no hacer nada es la mejor forma para no hacer realidad nuestros sueños.
De igual forma, es de vital importancia tener iniciativa, hacer lo que haya que hacer, bien hecho y sin que nadie lo ordene. Llevar bien la carta a García. Dar el primer paso, atreverse. Para cambiar las circunstancias primero debemos cambiar de ideas. Cuando tengamos una idea inspiradora debemos confiar y actuar de acuerdo a ella. Nadie puede hacer realidad nuestros sueños tal y como nosotros los soñamos. Somos nosotros los creadores o destructores de nuestros sueños. A nadie podemos echarle la culpa de no haberlos hecho realidad, solo nosotros somos responsables de lo que pase con nuestros sueños. 

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miércoles, 4 de marzo de 2015

Pensar en grande


SEA AUDAS, PIENSE EN GRANDE
Sea lo que sea que puedas o sueñes que puedas, comiénzalo.
Atrevimiento posee genio, poder y magia. Comiénzalo ahora.
 Goethe

Si de todas formas debemos pensar, hagámoslo en grande. La audacia es la marca de los triunfadores. El presidente de la Ford Motor Company, Lee Iacocca decía que “Tengo que correr riesgos todos los días, preferiría no hacerlo, pero la vida no me da otra opción”. Y es que jugar a lo seguro es lo más inseguro pues, en la vida lo único seguro es que no hay nada seguro. El arriesgarse a tomar una decisión, por difícil que esta sea, es mejor que quedarse en la parálisis del análisis; hay que hacer muchas cosas en la vida, aunque algunas nos salgan bien.
No debemos olvidar la ley de los promedios, es mejor intentar una y otra vez hacer realidad nuestros sueños que simplemente sentarnos a esperar o darnos por vencidos fácilmente. Arriesgarnos es el único camino para triunfar y hacer realidad nuestros sueños, pues si tenemos el 1% de posibilidades de ganar, es mejor apostar que preguntarnos al final de nuestras vidas que hubiera pasado si lo hubiéramos intentado.
Henry Ford, el magnate de los automóviles de principios del siglo XX, afirmaba que “si crees que puedes o no puedes, estas en lo correcto” Dicho de otra forma somos lo que pensamos. 
Así como la vida requiere de un proceso nacer, crecer, reproducirse, morir y a lo largo de generaciones, evolucionar. De igual forma nuestros sueños requieren de un proceso similar.  Desafortunadamente se suele tener mentalidad de comida rápida; querer que todo lo que soñamos se realice de un día para otro. Que las ganancias de ese negocio en el que incursionamos se generen a corto plazo.  Queremos gratificación, reconocimiento, ganancias y resultados inmediatos. Todo proyecto de vida debe necesariamente que ser a largo plazo. Difícilmente algo que realmente valga la pena se logra a corto plazo.
Si queremos que nuestra vida y todo lo que hagamos en ella trascienda, que deje huella, debemos pensar en grande. Excepto en contadas ocasiones ya sea por haberse ganado una lotería o una herencia, nadie se hace rico de la noche a la mañana.

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lunes, 2 de marzo de 2015

Pasión por su sueño


APACIONESE POR SU SUEÑO
“El ser humano es verdaderamente grande
sólo cuando obra a impulso de las pasiones”
Benjamin Disraeli

Permítanse amable lector transcribir de la página  www.colombiaespasión.com   lo que es para nosotros los colombianos la pasión:

 “¿Por qué Colombia es Pasión? Colombia es Pasión porque luego de un proceso de búsqueda de la esencia colombiana centrado en descubrir cuál era ese factor ventajoso que permitiera revestir de competitividad y diferenciara al país, se encontró que el común denominador de los colombianos era su inagotable Pasión. Se llegó a la conclusión que  la pasión es la fuerza que nos mueve día a día, es la fuente de donde surge nuestra extraordinaria tenacidad e intensidad por todo lo que hacemos.  Sin duda alguna, la pasión es la mejor materia prima de nuestros ciudadanos. La percepción positiva sobre Colombia comienza por la actitud que adoptemos los que nacimos en esta tierra. Desde cada uno de nosotros empieza la proyección de la imagen que deseamos para nuestro país. Por eso Colombia es Pasión, trabaja para que cada uno de los colombianos seamos fieles representantes de la identidad nacional; identificándonos  con ese  corazón noble, contándole al mundo las cosas buenas que hacemos con Pasión. Entonces, más que una marca, Colombia es Pasión,  se ha convertido en un sentimiento que identifica a todos los colombianos como un grupo social y cultural único. Además de ser el motor que nos impulsa a dar lo mejor de nosotros mismos por el bien del país. Por otro lado, también, se está transformando en un símbolo cuyo impacto maximiza el reconocimiento de la calidad de  la identidad colombiana a nivel internacional”

No es posible lograr nada sin pasión. La pasión es el norte de nuestras vidas. Los invito a que nos detengamos a pensar sobre el tema y a hacer una pequeña analogía con la relación de pareja. Cuando nos enamoramos, y espero que todos lo hayamos hecho alguna vez, ¿nuestras decisiones con respecto al ser que amábamos las tomábamos con la razón o con el corazón? Pienso que si las hubiéramos tomado con cabeza fría o sea analizándolas detenidamente, difícilmente nos habríamos casado pues, por donde quiera que se mire la relación de pareja es quizás la empresa más difícil de administrar, no solo por los grandes capitales que se requieren para que funcione, sino por la gran cantidad de profesionales en todas las áreas del conocimiento que se requieren: Médicos, ginecólogos, urólogos, pediatras, psicólogos, maestros, sacerdotes, banqueros, electricistas, plomeros, carpinteros, esteticistas, etc. La lista es bien larga y cuál de todos cobra más por sus servicios.
Obviamente la mayoría de nuestras decisiones están basadas en la pasión, en el enamoramiento, en ese deseo incontrolable que nos lleva a cometer las más grandes locuras (como el matrimonio por ejemplo). A dejarlo todo por amor. Familias, reinos, fortunas y hasta la vida misma; lo dejamos todo por ir tras el sueño de compartir con alguien ya sea por toda la vida o tal vez por unos momentos.
Y es que cuando hacemos lo que nos gusta, aquello por lo cual estamos apasionados, el tiempo y las barreras no existen.  Mi padre por ejemplo, debía caminar más de ocho horas por caminos inhóspitos, atravesando ríos, montañas, montes y valles para ir a visitar a mi madre; solo para verla, compartir unos momentos con ella y luego retomar el camino de regreso. No había un beso, no había un abrazo, no había ningún contacto físico pues en esos tiempos, en familias tradicionales como la nuestra, cualquier muestra de afecto más allá de las palabras era mal vista y si el galán se propasaba con la dama en cuestión, perdía chicha, calabaza y miel. Para los lectores que no son colombianos y que no comprenderían el anterior refrán. Lo perdían todo. 
Eso si era amor. Vaya ahora en nuestros tiempos que se dé algo así. Cuando en la primera cita física. Pues ahora con esto de la tecnología y de la Internet hay que hacer la aclaración porque también existen citas virtuales. Si la dama o el caballero no dan algo de sí y ya saben los lectores a que me refiero; pues simplemente están aut (traducción: fuera de la moda) y es muy probable que no haya una nueva cita o encuentro, así sea virtual.
Como este no es un libro para tratar temas tan escabrosos como la relación de pareja. Continuemos entonces con la idea de cómo hacer realidad nuestros sueños. Es necesario entonces que nos dediquemos a hacer aquello que nos apasiona. Recordemos que el 95% de lo que hacemos lo hacemos por emoción, la razón pocas veces entra en juego. Algunos dirán que por eso estamos como estamos. Por no pensar y actuar de forma responsable. Respeto esa apreciación más no la comparto pues; como lo dije antes, si nos pusiéramos a pensar con cabeza fría o razonando todo lo que hacemos, la raza humana habría desaparecido o el planeta tierra estaría casi deshabitado de seres humanos. 
¿Se imagina usted que antes de tener una relación sexual nos pusiéramos a pensar detenidamente sobre las consecuencias, y no me refiero precisamente a las enfermedades de trasmisión sexual por no tener las debidas precauciones o a los embarazos no deseados; sino más bien al hecho de la posibilidad de fecundar un ser que necesitara nos solo de nuestro apoyo moral sino también de grandes inversiones de capital, del acompañamiento de diversos profesionales en todas las áreas del conocimiento, del riesgo que no sea un ser saludable o que con el correr de los años se convierta en una verdadera amenaza para el resto de la humanidad?.
Lo que se ha llamado como el factor Wallenda “Estar en la cuerda floja es vivir, lo demás es esperar”. Es lanzar el corazón en todo aquello que hacemos, lo demás vendrá por añadidura. Una cosa es sobrevivir lo cual hacen el 95% de los seres humanos que se dedican a hacer lo urgente y otra muy diferente vivir que es lo que hace el 5% restante.
Para nosotros los católicos, en la vida de nuestro guía espiritual Jesús, los momentos que más trascendieron en su historia fueron precisamente los de la pasión y si valió la pena la pasión, valieron la pena los clavos. Si lo que se hace con pasión nos causa sufrimiento, disfrutaremos aún más la recompensa.  Ahora bien. Nadie nos puede decir que es lo que nos apasiona. Eso es algo que llevamos dentro, solo nosotros sabemos a ciencia cierta qué es lo que nos apasiona hacer. No se puede estimular la pasión, cada quien tiene la suya.

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