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miércoles, 2 de febrero de 2022

Corrupción

Corrupto: Según la Real Academia de la Lengua Española se trata de una “sustancia o cuerpo que está corrompido o descompuesto” Y todos sabemos lo que eso significa. Los olores nauseabundos que despiden los cuerpos en descomposición son al extremo desagradables, así como desagradable es lo que genera la corrupción. La pregunta es ¿Quién en algún momento no se ha dejado corromper por algo o por alguien? Y es que cuando se pierden principios y valores cualquier cosa puede suceder. No hay delitos pequeños o grandes, simplemente hay delitos. Mi padre solía decir que lo que no es de uno, no es de uno y a alguien debe pertenecer por lo tanto es necesario devolverlo. 

Durante algún tiempo usted amable lector ha seguido mis artículos, lo cual le agradezco. Sin embargo permítame hacerle con todo respeto una pregunta ¿le ha servido de algo lo que le he transmitido por medio de este blog? De ser así, me alegro, esa ha sido la idea. Hacerlo reflexionar sobre las dificultades que tenemos los seres humanos. Hoy por ejemplo el tema central de mi blog es la corrupción, un tema tan espinoso como son el sexo, la política o la religión. Sin embargo, aun así, es necesario hablar un poco sobre algo tan desagradable, una práctica que hace que miles y quizás millones de personas alrededor del mundo hagan sufrir al resto de la humanidad situaciones al extremo difíciles debido a que fueron vulnerados sus derechos.

La pregunta es ¿Por qué lo hacen? En la mayoría de los casos las personas corruptas lo hacen por ganar poder político o religioso, fama o fortuna. Y es que como decía el sabio Voltaire “El que piensa que el dinero lo hace todo, está dispuesto a hacer todo por dinero”. Millones de vidas humanas han sido desperdiciadas debido al accionar de los corruptos. Lo más increíble de todo es que igualmente la mayoría de los corruptos, mínimo saben leer y escribir y muchos han salido de las más prestigiosas universidades del mundo ostentando títulos y diplomas que acreditan los altos estudios que han realizado. Dicho de otra forma son personas muy bien capacitadas, pero que de educación no saben absolutamente nada. 

Con esto queda demostrado una vez más que el modelo educativo en la mayoría de los países está equivocado. El que durante cientos de años y yo diría que milenios nos hemos estado matando entre hermanos y destruyendo el escaso medio ambiente que nos queda, poniendo en serio riesgo el futuro del planeta tierra y por ende todo lo que hay en él, es una muestra inequívoca que las instrucciones que hemos recibido en las diferentes academias no son las adecuadas. Se preguntará usted amable lector si no hay nada que hacer y la respuesta es que hay mucho por hacer, es más, esta todo por hacer. El darnos cuenta que tenemos un problema equivale al 50% de la solución del mismo, el otro 50% es tomar la decisión de realizar acciones que conduzcan a salir de esas difíciles situaciones.

Siempre he pensado que no hay que inventar lo que ya está inventado y funciona, sino mejorarlo e innovar. El ejercicio es supremamente sencillo y tal vez por serlo parezca que algo no puede ser tan fácil ya que lo complicado es lo que más nos llama la atención. Ingrese usted al fantástico mundo de la Internet y utilizando uno de los buscadores averigüe cuales son los países menos corruptos del planeta. Se dará cuenta que si en algunos países los altos magistrados, políticos, religiosos, ejecutivos, empresarios y personas muy adineradas van a pie, en transporte público o en bicicleta a sus sitios de trabajo sin necesidad de ir custodiados o en vehículos blindados, es porque algo está pasando en esos países y no quiero mencionarlos con nombre propio porque será una tarea que usted debe realizar, si es que en realidad quiere saber que se está haciendo en muchas partes del planeta en contra de la corrupción en todos los niveles y estamentos.

Lo(a) invito pues a reflexionar un poco en que tan corruptos somos, en que aspectos de nuestra vida nos hemos dejado corromper ya sea por el dinero, por los vicios, por ideologías o filosofías equivocadas. Que pensemos en que nos hemos fanatizado dejándonos llevar como corderos al matadero. Recordemos que en condiciones normales, los únicos responsables de lo que nos pasa somos nosotros mismos. En la medida que nos respetemos y respetemos a todo y a todos, las situaciones, por difíciles que sean, comenzaran a cambiar. De esta forma las futuras generaciones no nos verán como los culpables de lo que a ellas les pase puesto que nuestras dificultades son el resultado de las decisiones que tomaron nuestros antepasados.

Como decía el sabio Albert Einstein “Es de tontos esperar que las cosas cambien y seguir haciendo lo mismo”.

sábado, 22 de mayo de 2021

Protesto contra las protestas.

 


El derecho a la protesta está consagrado en el Artículo 37 de la Constitución Política de Colombia de la siguiente manera: “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho”.

Lo cual en un estado de derecho como es el de Colombia está muy bien. Las preguntas son: ¿y los que no protestamos? ¿y los que en vez de salir a protestar queremos trabajar, estudiar y vivir la guerra en paz? ¿Será que nosotros nos hemos conformado y no queremos salir de nuestra zona de “confort”? o ¿nos hemos acostumbrado a una forma de vida llena de limitaciones y desigualdades sociales?

Hace más de 190 años el Libertador Simón Bolívar manifestaba que “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”, lo curioso es que ni han cesado los partidos ya que cada vez se radicalizan más y de la unión, ni hablemos, porque de unidos no tenemos nada, si así fuera, el 97% de los que no salimos a protestar, a vandalizar, a saquear y a bloquear las carreteras, no permitiríamos que ese 3% nos representara e hiciera todo lo que hacen dizque buscando la igualdad social, la equidad, mejor calidad de vida, etc, etc. etc.

Por lo tanto, el alma de nuestro gran amigo Bolívar y de todos los miles de compatriotas que ofrendaron su vida por una libertad que dista mucho de serlo, deben sentirse muy tristes donde quiera que estén, al ver que todo aquello por lo que lucharon fue un esfuerzo en vano.

Particularmente pienso que los humanos terrícolas siempre hemos estado en guerra y las desigualdades por las que actualmente se protesta siempre han existido. Dirá usted amable lector que ahora esas desigualdades son más marcadas, con lo cual estoy completamente de acuerdo, solo que hay que tener en cuenta un “pequeño” detalle y es que la población mundial ha venido creciendo en forma exponencial y como decía la cantante Celia Cruz en una de sus canciones, no hay cama para tanta gente.

Ahora bien, los ricos, los pobres, los esclavos y mendigos siempre han existido. Por lo tanto, esa diferencia de clases sociales no es nada nuevo. Y que los ricos cada vez lo son más a costa del trabajo de los pobres, tampoco es nuevo. La verdad no veo entonces porque se protesta si esas desigualdades han ocurrido desde siempre.

Dirá usted amable lector que hay países donde el nivel vida es muy superior al de los latinoamericanos y al de muchos otros países. La explicación es muy sencilla. ¿Qué más se puede esperar de un pueblo milagrero que todo se lo deja a sus dioses?, los países donde el nivel de vida es envidiable es porque oran como si todo dependiera de sus dioses, pero trabajan como si todo dependiera de ellos, por lo tanto, los resultados saltan a la vista.

Además de ser un pueblo milagrero, somos un pueblo corrupto ya que como decía una frase atribuida al sabio Voltaire “Si pensamos que el dinero lo hace todo, estamos dispuestos ha hacer todo por dinero” y vaya si lo hacemos. Ahora no se vaya usted a rasgar las vestiduras diciendo que usted no lo es, porque, si permitimos que ese escaso tres por ciento de la población de Colombia haga con el 97% lo que le da la gana, es porque literalmente nos estamos dejando comprar y manipular.

Hace algunos años hablaba con un Japonés quien me preguntaba cuantos guerrilleros, paramilitares y delincuencia común se consideraba que había en Colombia. Le dije que se calculaba que eran unos cincuenta mil. Me pregunto que cuantos años llevaba Colombia en esa guerra fratricida. Le dije que unos cincuenta años. Me pregunto que cuantos colombianos éramos. Le dije que unos cincuenta millones. 

El japonés guardo silencio, no era necesario decir nada, era evidente que el 1% de la población alzados en armas hacía con el 99% lo que le venia en gana. Cabe recordar que Japón fue literalmente diezmada durante la segunda guerra mundial y cincuenta años después, es considerada una prospera nación a la cual muchas otras envidian y eso que los japoneses son un pueblo que también profesa algunas religiones.

Finalmente, amable lector, nada de nervios, otra celebre frase afirma que “cada pueblo tiene los gobernantes que se merece”, por lo tanto, ¿de que nos quejamos si estamos cosechando lo que sembraron nuestros antepasados y las próximas generaciones igualmente cosecharan lo que nosotros estamos sembrando?

Una cosa si es cierta y es que la violencia solo genera más violencia y por lo general todas las guerras han terminado en la mesa de negociaciones. A propósito de negociaciones, unos libros que sugiero que nuestros “lideres” políticos y religiosos lean urgentemente son: “Si de Acuerdo, como negociar sin Ceder” y “Como ganar amigos e influir sobre las personas” de los escritores Robert Fischer y Dale Carnagie, respectivamente.

https://universovirtualcomunicaciones.com/

sábado, 2 de abril de 2016

Crisis

Para los orientales las crisis son momentos de oportunidades. Para los médicos el mejor momento de un enfermo es cuando entra en crisis, o se muere o se alivia. Para un país como Colombia, que desde que tengo uso de razón, si es que alguna vez la he tenido, nuestro hermoso país siempre ha estado en crisis: que el “descubrimiento” de América, que la conquista, que la colonización, que las guerras de liberación, que las guerras civiles, que la chusma, que la guerrilla, que los paramilitares, que los narcotraficantes, que la delincuencia común, que las bandas criminales, que la violencia intrafamiliar, que los políticos y religiosos corruptos, que la drogadicción, que el alcoholismo, que la prostitución, que la trata de blancas, que la adicción informática, que los noticieros de televisión, que un sistema educativo obsoleto que se niega a modernizarse y que lleva más de 300 años enseñando a nuestros hijos lo que luego tienen que olvidar, que los “profesionales” que sufren de doctoritis aguda y que hay que hablarles en papel sellado, que las telebobelas que hacen apología al delito, a la infidelidad, a la traición, al engaño y a todos los males que aquejan a la suciedad, perdón, a la sociedad, en fin, como digo en mi libro ¡Estamos vivos de milagro!

Otro de mis libros se titula “Soy ateo, gracias a Dios” y en el libro afirmo que el ateísmo como tal no existe pues no se puede negar algo que no existe, en este caso una deidad. A lo que me refiero en este articulo es que me volví ateo porque ya no creo en Santos o sea en nuestro presidente. ¿Razones? hay muchas, para la mí, la más relevante el cambio de actitud con su gran “amigo” el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Además eso de decir que la traición es algo que está plenamente justificada, no es un buen mensaje para las futuras generaciones. Y es que cuando los principios y valores están en franca decadencia, se comienza a pensar lo que decía el filósofo Voltaire que “Cuando se piensa que el dinero lo hace todo, se termina haciendo todo por dinero”

Sin embargo, algo bueno tiene el presidente Santos y es su terquedad con el asunto de lograr la paz para Colombia. No podemos negar que principio tienen las cosas. Todos sabemos que lograr la paz en un país que lleva más de quinientos años en guerras y que estamos siendo educados para eso, difícilmente logremos la paz en los ocho años que posiblemente va a durar el mandato del presidente Santos. 

De llegarse a “firmar la paz” con los grupos guerrilleros, los resultados reales solo se comenzaran a ver dentro de veinticinco o treinta años, si no es más, ya que todos sabemos que, para que la violencia se acabe en nuestro hermoso país, necesariamente la actual generación deberá desaparecer pues somos hijos y nos han educado para la guerra y la palabra perdón no está en nuestro vocabulario por obvias razones ya que tenemos odios ancestrales. Odios y rencores que han pasado de generación en generación hasta nuestros días y lo más probable es que continúen pasando por varias generaciones ya que enseñamos a nuestros hijos la ley del Talión de “ojo por ojo y diente por diente” y mientras continuemos así, vamos a terminar como decía Mahatma Gandhi, todos ciegos o muecos. Para la muestra, un botón. El grado de corrupción que vive nuestro hermoso país, que entre otras cosas, es uno de los países más ricos del mundo ya que no lo han podido quebrar los miles de corruptos que ha, hay y habrá en él. Algo si debe quedar muy en claro y es que de los cincuenta millones de colombianos que somos, solo un escaso 1% es el que más daño le hace al país. El 99% restante somos gente buena, trabajadora y echada para adelante. El problema es que ese 1% por lo general ha salido con honores de las más prestigiosas academias y ahí si grave, porque ¿Cómo competir con tan “ilustres” y sabios delincuentes cuando la mayoría del pueblo colombiano no cuenta con los estudios que ellos realizaron? 

Sabemos que muchos de nuestros “hermanos” guerrilleros simplemente cambiaran de bando o de razón social como lo hicieron en su momento nuestros “hermanos” de las autodefensas que ahora se llaman las bacrim y que engrosaron las filas delincuenciales. Es que eso de tener que levantarse todos los días a trabajar por un mínimo y muchas veces ni por eso es muy verraco. Es “más fácil” secuestrar, extorsionar, matar, robar o traficar que ganarse el pan con el sudor de la frente. Aun siendo ateo del presidente, debo reconocer el esfuerzo que está haciendo para lograr la paz, así este aplicando al 100% la frase que dice que “el fin justifica los medios”. No importa si el país está a punto de sufrir una crisis financiera, económica, política o social debido a las decisiones y concesiones que el ejecutivo está tomando para lograr la tan anhelada paz, ya que el remedio puede ser más letal que la enfermedad. Según el presidente Santos, con lo cual todos estamos de acuerdo, si se logra firmar la paz con los grupos guerrilleros, el país comenzara a ver la luz al final del túnel. Dios permita que así sea porque las futuras generaciones se lo merecen ya que de seguir en este laberinto les estaríamos dando un mal mensaje y no nos perdonarían el hecho de no haber intentado “firmar la paz”. 

Así es presidente Santos que, nada de nervios, ánimo pues, pa tras ni para coger impulso, que los que queden vivos, si es que queda alguno, viva en paz y que la historia reconozca en usted al presidente que la logro o mejor, que sembró la semilla para que las próximas generaciones recojan la abundante cosecha que genera la paz.

jueves, 26 de marzo de 2015

El elegido

Entre la ficción y la realidad hay solo un paso. Los que nos atrevemos a darlo nos llaman locos, soñadores, encantadores de serpientes o en el peor de los casos, somos aislados o vistos como seres extraños de los cuales hay que poner distancia de por medio. Siempre se ha dicho que no hay peor sordo que el que no quiere oír ni peor ciego que el que no quiere ver. Con todo el respeto que me merece el naturista inglés Charles Robert Darwin, soy de las personas que piensa que los verdaderosextraterrestres somos los que habitamos este hermoso planeta llamado tierra. A través de la historia de la humanidad se han escrito miles de libros y se han filmado cientos de películas alusivas a nuestros hermanos del espacio exterior. Todos sus autores de alguna forma han reconocido que no estamos solos en el universo. 

Sin embargo tal y como lo afirmara el físico alemán Albert Einstein "hay dos cosas infinitas en el universo: El universo y la estupidez humana y del universo no estoy seguro". ¡Cuánta razón tenía el científico! Es estúpido pensar que estamos solos en el universo o que evolucionamos de los primates, ¡qué pena de ellos!, ya que hasta el momento no se sabe que ellos hayan hecho las barbaridades que nosotros los humanos hacemos. Eso de que somos una raza superior no nos lo creemos ni nosotros mismos. Soy de las personas que piensa que somos la plaga más mortífera conocida. Para la muestra un botón. Si los humanos desapareciéramos de la tierra, esta rápidamente restauraría su equilibrio. Sin embargo, si los insectos lo hicieran, considerados menos inteligentes que nosotros, el planeta se vería en serias dificultades..

lunes, 23 de marzo de 2015

Ángel de la guarda

Este es un dialogo que los seres humanos solemos tener con nosotros mismos y que la mayoría de las veces ocultamos. La pregunta es ¿Qué sería de nosotros si nos atreviéramos expresar nuestros más íntimos pensamientos? Es muy probable que los psicólogos y psiquiatras tuvieran que cambiar de profesión debido a que al exteriorizar nuestros miedos, nuestras angustias, nuestras dificultades más íntimas, nos relajaríamos un poco más, nos preocuparíamos menos, viviríamos menos estresados, menos cansados, dejaríamos de aparentar lo que no somos, dejaríamos de vivir la vida de otros para vivir la nuestra y hacer realidad nuestros sueños. Aunque también podría suceder que sus consultorios se verían inundados de esquizofrénicos que escuchan y hablan con sus ángeles de la guarda ¡¡¡que susto, casos se ven!!