lunes, 20 de noviembre de 2017

5.000 "Amigos"

Permítanme con todo respeto hacerle dos preguntas amigo(a) lector(a), ¿es posible tener 5000 amigos?, quiero decir, amigos lo que se dice amigos o sea ¿aquellos que están con nosotros en las buenas, en las malas y más que todo en éstas últimas? Lo pregunto porque el tope máximo de “amigos” que uno puede tener en el país virtual más poblado del mundo, el cual tiene más de dos mil millones de habitantes o sea Facebook, solo permite tener esa cantidad de “amigos”.

Teniendo en cuenta que debido a mi profesión como escritor, Internet sabe más de mí que yo mismo y aunque mis “amigos” en Facebook no son tantos; hace poco comprobé, gracias a los amigos de lo ajeno que me dejaron sin teléfono celular, que solo unos cuantos amigos, los cuales puedo contar con los dedos de mis manos y me sobran dedos, realmente lo son ya que utilizaron todos los medios posibles para comunicarse conmigo, unos lo hicieron por Facebook, otros por Skype y algunos más por correo electrónico preguntándome que había pasado ya que no se habían podido comunicar en los últimos días conmigo.

Y hablando del teléfono celular, desde el día que deje de utilizar el Smartphone o sea el teléfono “inteligente”, las comunicaciones con mis “amigos” bajaron considerablemente ya que como mi teléfono “flecha” no tenía Whatsapp y solo en caso de extrema necesidad se comunicaban conmigo, utilizando el cada vez menos utilizado sistema de comunicación telefónica vía celular, o sea, aquel en el cual se deben gastar minutos y ni que hablar del teléfono fijo, el cual, al parecer, es un fantástico invento en peligro de desaparecer, ya que ahora con el sistema aquel de Whatsapp que permite gravar un audio y luego enviarlo a la otra persona y así no gastar minutos de celular, se asemeja mucho a los radios de comunicación y lo único que falta decir es adelante, le escucho, cambio.

El caso es que, desde que los amigos de lo ajeno me dejaron sin celular, he notado que los amigos, aquellos que agotan todos los recursos hasta poder comunicarse con uno, son muy pocos. En conclusión, con el respeto que me merece el señor Mark Elliot Zuckerberg y su muy prestigiosa red social Facebook, uno allí no tiene amigos, de pronto seguidores y ni eso, porque muchas veces uno irresponsablemente acepta invitaciones de “amistad” sin pensarlo y cuando menos se piensa, le están escribiendo a uno personas que ni siquiera conoce a ofrecerle cualquier cantidad de oportunidades de negocio, herencias o prestamos de bancos situados en los más extraños países y no ha de faltar el incauto que caiga en esas redes mafiosas que lo único que buscan es aprovecharse de la necesidad del ser humano.

Ahora usted no se vaya a rasgar las vestiduras diciendo que estoy en contra de las redes sociales, por supuesto que no estoy en contra de ellas, al contrario, me parecen un invento bien interesante, es más, todo lo que tenga que ver con Internet me parece fantástico ya que considero a ese sistema de comunicación uno de los más grandes inventos del siglo pasado. Sin embargo, al igual que muchos inventos, como fue por ejemplo la energía nuclear, la cual sirve para muchas cosas positivas, pero si es mal utilizada o se sale de control, puede ocasionar cualquier cantidad de dificultades y eso mismo puede pasar con las redes sociales. 

Afortunadamente ya algunas redes sociales como Facebook, se han dado cuenta de ello y cada vez están estableciendo mayores controles antes que la red se salga de control y genere un caos y una devastación a nivel mundial de proporciones inimaginables porque, ¿Se imagina usted a más de dos mil millones de personas en una estampida virtual? No estoy exagerando al afirmar que el futuro de la humanidad y la estabilidad de nuestra casa, el planeta tierra, estaría en riesgo.

Volviendo al tema de los amigos, sean estos virtuales o físicos, ya que no faltara quien esté pensando en este momento que soy “ave de mal agüero” y fatalista con eso de la estampida virtual debido al mal manejo de las redes sociales; amigos, lo que se dice amigos, tal vez los imaginarios, ya que como son creados a nuestra imagen y semejanza, por lo tanto son los mejores, ya que son solo nuestros.

Los invito pues a revisar no solo a los “amigos” virtuales que tiene en las redes sociales, sino a su círculo de amigos físicos y verifique cuáles son sus verdaderos amigos.

Ahora bien, recuerde que para tener amigos, hay que ser buen amigo. La pregunta es ¿Se considera usted un(a) buen(a) amigo(a)? o ¿es una de esas personas que solo es leal cuando sus amigos representan algo para usted y cuando sus necesidades cambian, así de fácil cambia su lealtad hacia ellos?


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