viernes, 30 de enero de 2015

Ladrones de sueños


LADRONES DE SUEÑOS
“Confiad en los sueños porque en ellos se esconde
 la puerta de la felicidad”.
 K. Gibrán

El ladrón más grande de la historia es el cementerio porque ha robado los sueños de la gente, de personas que no pudieron realizar sus sueños, los libros que no se escribieron, los negocios que no se hicieron, las palabras que no se dijeron, todos ellos fueron a parar al cementerio.
Otros ladrones de sueños son los integrantes de nuestra propia familia o amigos que nos limitan con palabras tales como: Eso no se puede, usted no es capaz, usted no sirve para nada. Al respecto el maestro y conferenciante Alfredo Sterling afirma que “una bala hiere el cuerpo, una palabra hiere el alma”. Y es que, por lo general, las heridas físicas sanan; más la herida que causa una palabra difícilmente se olvida.
Curiosamente las personas que más duro nos tratan son nuestros propios familiares y amigos. Difícilmente una persona que no conocemos nos trata o nos dice las barbaridades que suelen decirnos las que si nos conocen y que dicen ser nuestros “seres queridos”. Si eso lo hacen nuestros “seres queridos” ¿que no podrán hacer los que no nos quieren tanto? Aunque la verdad sea dicha, muchas veces es mejor vivir con desconocidos que tienen más solidaridad con nosotros que con nuestra propia familia o amigos. Obviamente no estoy generalizando pues existen familias muy unidas y amigos que son verdaderos tesoros.
El actor Kevin Costner dice que “los sueños son nuestra primera víctima en la vida pues la gente tiende a renunciar a ellos con mayor rapidez que a cualquier otra cosa y a cambiarlos por una realidad”.
Durante los años que tenemos hemos escuchado miles de veces las palabras NO y PERO pues a muchas cosas que decimos le colocamos un PERO o comenzamos la frase con una negación: NO me quieres. NO sé cuando vas a aprender. NO creo en nada ni en nadie. Ese sería un gran negocio, PERO creeré en él cuando cambie el cheque. Fulanito de tal es una excelente persona PERO no soporto su perfeccionismo. Al respecto el médico neuropsiquiatra alemán Friedrich Salomón Perls afirmaba que “Hay que descontar todo lo que este antes de la palabra PERO; la repuesta verdadera viene después”.
El día que uno va más motivado al trabajo es el primer día porque está lleno de entusiasmo, de expectativas, de esperanzas, de ideas. Sin embargo cuando uno quiere comenzar a hacer las cosas de determinada forma o como piensa que es más fácil y rentable para la empresa; no ha de faltar la persona que le diga que no lo haga así, porque, en esa empresa siempre se han hecho las cosas de determinada manera y que durante años han funcionado bien. Entonces uno tiene dos alternativas o se adapta y hace las cosas “como siempre se han hecho” o renuncia al cargo. Por lo general se hace lo primero porque “tengo que” ganarme la vida de alguna forma y estos no son tiempos para estar soñando o queriendo hacer las cosas como uno quisiera. ¡Ni más faltaba!
Cuando apenas comenzamos algún proyecto, lo más importante es no permitir que nos roben nuestros sueños. Fracaso es una lección, derrota es haberse dado por vencido. De nosotros depende seguir girando como corcho en remolino o luchar por hacer realidad nuestros sueños.

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