martes, 27 de enero de 2015

Que es un sueño?


¿QUÉ ES UN SUEÑO?
“Un sueño es aquello por lo que estamos dispuestos
 a morir,  los demás son simples deseos”
 Lao Tse

Robert J. Kriegel y Louis Patler en su libro “Si no está roto rómpalo” definen magistralmente lo que son los sueños cuando afirman que “…Los sueños son metas con alas. Al igual que la mayoría de las funciones creativas, los sueños se alojan en el hemisferio derecho del cerebro junto con la pasión, la imaginación y las emociones. Por otra parte, las metas se forman en el hemisferio izquierdo; son racionales, secuenciales y mensurables. El sueño es un estado ideal, mientras que la meta es un estado real. El sueño brinda vigor, visión y dirección, mientras que la meta nos señala un blanco específico a corto plazo y las estrategias para dar en él. La meta es un paso hacia el sueño. “El sueño es una meta con alas”.
El sueño brinda significado y valor intrínseco; es nuestra más profunda expresión de lo que queremos, la declaración de un futuro deseado. El sueño es un ideal que comprende un sentido de posibilidad, más que de probabilidad, de potencial más que de límites. Las metas que se fijan sin tener un sueño utilizan, literalmente, solo la mitad de nuestra capacidad cerebral. La pasión falta cuando sólo trabajamos con el lado izquierdo racional del cerebro. Sin pasión hay poco entusiasmo y poca vitalidad. Si no hay pasión no hay fuego en el corazón.
El sueño es un manantial de pasión, nos guía y nos señala grandes alturas. Es una expresión de optimismo, de esperanza y de valores lo suficientemente nobles como para capturar la imaginación y comprometer el espíritu. Los sueños se apoderan de nosotros y nos mueven. Pueden remontarnos a nuevas alturas y superar las limitaciones autoimpuestas.
Los sueños, a diferencia de las metas, no están limitados por aquello que uno cree que puede o no puede hacer, o por aquello que la mente racional le señala que es o no es posible. Los sueños representan algo que uno realmente quiere, en oposición a algo que uno cree que podría lograr. Las metas son tangibles mientras que los sueños son intangibles.
El doctor Martin Luther King, Jr. Dijo “Yo tengo un sueño”. No dijo “tengo un plan estratégico”. El sueño de la igualdad racial del cual hablaba el doctor King era un estado deseado y difícil de alcanzar, pero llego al corazón de la gente y suscitó una respuesta que cambio la historia de toda una nación...”
Desafortunadamente hemos confundido metas con sueños y por lo general nos fijamos una cantidad de metas a corto, mediano y largo plazo, sin tener en cuenta lo fundamental e importante que es tener en cuenta nuestros sueños, verdaderos motores que nos llevan a realizar nuestras metas. De hecho, para hacer realidad nuestros sueños, es necesario cumplir una serie de metas.
Tal vez me equivoque al afirmar que, el 99% de lo que llamamos sueños, son en realidad simples deseos pues soñar es comprometerse, algo en lo cual el mal llamado sexo débil nos lleva años luz de ventaja. Cuando una mujer da a luz, arriesga su vida en el proceso de hacer realidad el sueño de tener un hijo; mientras que los hombres simplemente nos involucramos en el proceso y cuantos hay que huyen después de haber engendrado.
Obviamente este no es el momento para entrar a juzgar o criticar tal acción pues, la idea es hablar de sueños y no de las pesadillas que deben vivir millones de seres humanos abandonados antes de nacer.
Cuantas veces por ejemplo, durante nuestra existencia hemos oído decir que soñar no cuesta nada. A los que afirman tal cosa les haría una de las muchas preguntas que podría hacer: ¿Qué respuesta se le daría a alguien que durante toda la vida ha trabajado arduamente para hacer realidad el sueño de sacar adelante una empresa – siendo nuestra vida la principal empresa - y en un momento dado por cualquier razón la empresa debe cerrar?  Años de duro esfuerzo, inversiones multimillonarias, cientos de personas que ven truncados sus sueños debido a que se han quedado sin empleo ¿Acaso todo eso no tiene un precio? Yo diría que es un precio demasiado alto, por lo tanto definitivamente soñar si cuesta… y mucho.
Afortunadamente el mundo está lleno de soñadores que a pesar de haber pagado altos precios por sus sueños, de haber “fracasado” una y otra vez; lo siguen intentando hasta hacerlos realidad. Son seres humanos excepcionales que nos han demostrado a través de la historia y de los hechos que, por grandes que sean nuestros sueños es posible hacerlos realidad.
El sueño es el motor que nos impulsa a continuar adelante, a librar grandes batallas, a realizar grandes sacrificios, a vivir grandes aventuras y a trascender en el tiempo. Un sueño le da sentido a la vida. Pues el que no tiene una razón para vivir, encuentra un motivo para morir.
Un sueño no tiene que ser necesariamente revolucionar la industria, ganar los juegos olímpicos o producir millones de pesos. Ni siquiera tiene que estar relacionado con una empresa o con algo que produzca dinero. Lo importante es tener un sueño que nos inspire para poder llegar más allá de nuestros límites.
Terminar nuestros estudios, hacer algo por mejorar la vida de los demás, mejorar la relación de pareja o nuestro entorno familiar; son sueños abstractos tan importantes como soñar con algo físico como una casa, un carro, un vestido, etc.
Todo lo que nos rodea se ha construido sobre los sueños de personas ordinarias que al seguir sus sueños lograron cosas extraordinarias; personas que han hecho “castillos en el aire” y que luego los han construido físicamente.
No podemos negar que todo aquello que hay a nuestro alrededor creado por los seres humanos, fue producto de la imaginación de alguien que lo visualizo en su mente para luego materializarlo.

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